Sin Retorno Seguir historia

aleis01 Elba Iris

¿Qué harías si recibes una invitación de un desconocido? ¿Pasarías por alto la invitación o te arriesgarías? Un grupo de jóvenes que están dispuestos a todo constar de pasar un fin de semana diferente.


Suspenso/Misterio Todo público. © Derechos Reservados
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Anfitrión desconocido

He tenido una semana agotadora, entre tareas, exámenes e informes no he tenido tiempo para nada. Camino hacia mi casillero y veo que hay una invitación. La tomo entre mis manos, cuando me dispongo a abrirla la voz de Jake me saca de mis pensamientos. Jake, más que un amigo ha sido un hermano. Él ha estado para mi desde que me mude a este lugar, sola, sin amigos, sin nadie que me espere al llegar a mi casa. Mis padres se pasan viajando por lo cual he tenido que aprender sola. Ha sido difícil, crecer y no tener a alguien a tu lado que te aconseje y te dé su apoyo cuando más lo necesitas.

— Hey chicas, me ha llegado una invitación para una fiesta. — Veo que Jake tiene un sobre blanco parecido al mío entre sus manos.

— ¿La misma fiesta a la cual me invitaron a mí? — Inquiere Alexa sacando un sobre de su mochila. Alexa es una de las chicas más populares de la escuela, y es normal que le lluevan las invitaciones. Lo extraño es que, con esta no está emocionada, ni saltando como canguro epiléptico por toda la escuela.

— Deja leer. — Paola le quita la invitación a Jake desesperada. — Aquí dice: Has sido invitado a La gran fiesta en la mansión Willow. La misma será el viernes después de las nueve de la noche. Si aceptas llegar a la fiesta, tendrás el honor de pasar todo el fin de semana en una de las lujosas habitaciones de la mansión.

— ¿Que? ¿Quedarnos un fin de semana? — pregunto estupefacta

— Si, según la invitación, esa es una condición. — Jake se acerca a Paola para sacarle la invitación de las manos.

— ¿y quién es Willow? — pregunta Paola pensativa

— No sé, ni me importa. ¿Se apuntan? Yo no me perderé eso por nada del mundo. — espeta Alexa — Nos miramos entre todos, sopesando nuestra decisión.

— Creo que es arriesgado. No sabemos quién es el anfitrión de esa fiesta.

— ¿Que importa? Lo conocemos y ya — zanja Alexa para culminar la conversación.

— Willow, es el nerd. — completa Jake

— ¡Por Dios! ¿Piensan ir? No es normal que el nerd, haga una fiesta, o ¿si? — Inquiere Paola

El timbre suena y veo a un chico correr apresurado.

— Hablando de burros y el burro que saca las orejas. — Exclama Paola irónica. Paola le pone el pie y este cae de bruces frente a todos quienes no paran de reír. — Mira por donde caminas, soquete. — le grita Jake y Alexa le termina dando una patada a sus libros regándolos por todo el suelo. Miro a Jake y a Alexa indignada. Cuando voy a dar un paso hacia adelante, algo me hace detenerme y giro a ayudarlo. Lo miro a los ojos y no puedo evitar fijarme en su cabellera oscura que va a tono con sus profundos ojos negros. Le regalo una tímida sonrisa y sigo para mi aula. El me mira fríamente y sale casi corriendo hacia su salón de clases.

— ¿Que fue eso? — Paola me mira como si hubiese visto a un extraterrestre.

— Nada, solo lo ayude. No merece la forma en que lo tratan. Me imagino que a ustedes no les gustaría que le hicieran lo mismo. ¿Verdad? — Mis amigos suelen ser muy frívolos a la hora de tratar a las personas. Sin embargo, no me gusta ser cruel y humillar a nadie. Soy de las que piensa que cada persona tiene su manera de ser y debemos ser tolerantes con aquellos que no piensen igual a nosotros.

— Ser nerd debería ser ilegal. — ríe como foca desquiciada

— Mira Paola, no sé qué te hace tanta gracia. Es una persona como tú y como yo, un poco más inteligente y aplicada, es todo. Además, la otra vez le pediste ayuda y se prestó de lo más amable a ayudarte. Te recuerdo que te sacó de apuros.

— Ay yaYa salió la Santa Valeria de Calcuta. Mejor dime, ¿te apuntas para la fiesta?

— No sé, es extraño. Nadie está hablando de esa fiesta. Solo estamos invitados nosotros.

— ¡Por Dios, Valeria! ¿Cómo se te ocurre? Una fiesta para cuatro personas, no es lógico y más en una mansión.

— Por eso mismo, es extraño.

— No sé tú, pero iré. —zanja decidida — Ruedo los ojos con fastidio y me giro para ir a mi próxima clase.

El tiempo en el colegio pasa súper rápido. Mis amigos llegaron a la conclusión de que irían a la dichosa fiesta. No estaba muy convencida que digamos, pero acepte. No me quedaría en mi casa aburrida, mientras ellos se divertían. Estaban emocionados y no paraban de hablar de la fiesta en la mansión Willow. Por decirlo así, a mí ya me sonaba tenebroso, pero a ellos les intrigaba.

— Oigan, ¿es verdad que la mansión Willow es de un narco?

— Alexa, ¿de dónde sacas eso?

— Rumores de pasillo, querida.

— Si fuera un narco, ya nos hubiese mandado a matar por la forma en que tratamos al nerd. ¿No creen? — Nos dice Jake poniendo su mochila en su hombro.

— Bueno si, pero déjense de estupideces. Iremos a disfrutar esa fiesta y listo. ¿Vale? — Concluye Paola adelantándose a la salida.

— Los espero en mi casa a las 8, no lleguen tarde para coger la mejor de las habitaciones. — Alexa nos reta con la mirada, sabe perfectamente que llegamos tarde a todos los lugares. La puntualidad no es mi fuerte, ni el de Paola.

[]

Llegamos a la tan esperada fiesta. Nos identificamos y el portón eléctrico de la mansión se abre lentamente para darnos paso. Nos estacionamos y no pudimos evitar admirar la enorme mansión. Era alta, su arquitectura era de piedra y estaba rodeada de árboles y diversas plantas. Nos bajamos del auto y caminamos hacia la puerta. Un elegante señor vestido de etiqueta nos abre con una sonrisa en sus labios.

— Soy el Sr. Peterson y soy el mayordomo del Sr. Willow. — Al entrar podemos notar que la mansión está a oscuras y que solo estamos nosotros cuatro. Miro a Paola y ella entiende lo que le quiero decir.

— Te dije que éramos los únicos invitados. — Digo entre dientes a mi amiga, quien se encuentra mirando a todos lados con temor.

— Ya veras, que llegaran mas tarde. Es que llegamos muy temprano. — dice sin un ápice de confianza en sus palabras.

— Eso espero.

— Señorita Tremley, ¿Me hace el placer de acompañarme? Le mostraré su habitación. — Miro al caballero extrañada quien pone su brazo en forma de jarra para que me colgara.

— Ehpensé que dormiría con una de mis amigas. — indago ignorando su brazo

— Cada cual tendrá su propia habitación, es una clausula en la invitación a esta fiesta.

— Me parece perfecto, pero — Dudo de ir sola con ese desconocido a mi supuesta habitación.

— Todo estará en orden, no hay nada que temer. Los invitados están por llegar.

— Un momento, iré con mi amiga. — dice decidida Paola — Agradezco internamente su gesto.

— Nosotros también. — Grita Alexa tomando del brazo a Jake y siguiéndonos.

— Perfecto, así que les muestro sus habitaciones al mismo tiempo. — El mayordomo camina tranquilamente por el pasillo de la enorme mansión. Al llega a la pared, esta se abre hacia arriba descubriendo un nuevo pasillo ante nosotros. Nos quedamos mirando la pared sin poder creerlo.

— Señorita Tremley, esta será su habitación. — Entro a la habitación y noto que en una de las mesas de noche hay un disco de Ed Sheran. Me sorprendo ya que Ed es mi cantante favorito.

— No puedo creerlo. !Ed Sheran! — Exclamo y mis amigas me miran con envidia. Recorro toda la habitación y me doy cuenta que la cama también esta tendida con mi color favorito que es el morado. Me llevo las manos a la boca sorprendida. — Esto no puede ser. —¿El Sr. Willow me espía? La habitación está ambientada a mi gusto, no puedo creerlo. — admito emocionada

— Sigamos con la próxima habitación. Señorita Alexa Scott. Sígame. — Mi amiga siguió al Sr. Peterson y mi curiosidad era tanta que tuve que seguirla.

— Esta será su habitación. — Alexa, abrió los ojos como platos. Su habitación parecía a la de un burdel. Ríe con ironía.

— ¿Qué se cree Sr. Willow? No soy ninguna prostituta. — señala mi amiga indignada — En realidad, su habitación era impresionante. Tenía luces neones con tonos rosados, un columpio en medio de la habitación, un closet con lencería, una mesa de noche con juguetes sexuales, profilácticos, lubricantes y una gran variedad de cremas con diferentes sabores.

— Las cosas muchas veces no son lo que aparentan, Srta. Scott. ¿Me equivoco? — Por un momento, me parecio ver a mi amiga sonrojarse.

— El Sr. Willow sabe que eres mi novia, así que nos ha regalado una hermosa luna de miel adelantada. — Jake toma a Alexa por la cintura y le da un casto beso en sus labios.

— Joven Moliviatis, le mostraré su habitación.

— Muero por conocerla. — Jake se frota las manos emocionado como si fuera hacer una travesura. La habitación de Jake quedaba frente a la de Alexa. Así que llegamos en un abrir y cerrar de ojos.

— Adelante joven, esta es su habitación. — Los ojos de Jake se querían salir de sus orbitas al ver lo bien ambientada que estaba su habitación. Las paredes de la habitación estaban forradas de afiches de su jugador de baloncesto preferido, había un televisor de 64 pulgadas adherido a la pared y una consola de PlayStation con dos controles.

— ¡He llegado a Disney! — Exclama en forma divertida. Todos reímos antes su expresión ya que su rostro era digno de enmarcarse.

— Bien y falta mi habitación. Muero por conocerla. Vamos. — Paola le insiste al Sr. Peterson

— Sígame. — Luego de caminar por un largo corredor, llegamos a la habitación de Paola, la cual quedaba al final del pasillo. — Adelante. — Peterson le hace un ademan a mi amiga para que pase.

— Wow, esto es asombroso. — Paola gira observando toda su habitación. En una pared esta su cama, perfectamente arreglada. En un lado se encuentra el closet con una estantería con libros, al revisarlos nota que todos son de su escritora favorita Ana Coello. — Siento que infarto. Échame aire, Valeria. Necesito aire. ¡Ana Coello! Quiero besar al Sr. Willow. Dígame donde está, por favor que lo beso porque lo beso. — Paola en modo dramática suele ser divertida.

— Es importante que sepan que a las 3 am todos deben estar en sus habitaciones, nada de estar fisgoneando por los corredores. Cada habitación tiene su propio baño, así que procuren mantenerse dentro de ellas. El desayuno se servirá a las 9 am, favor de estar a tiempo o de lo contrario se quedarán con hambre hasta la hora del almuerzo. ¿Dudas?

— ¿Qué es esto? ¿Un reformatorio? — Inquiere mi amiga con su semblante enfurecido.

— No creo que sea justo estar encerrados todo el fin de semana. Vinimos a disfrutar no hay mirar las paredes. — se queja Paola

— Es todo. Ya pueden bajar a disfrutar de su fiesta, hecha especialmente para ustedes. — Peterson hace oídos sordos a la queja de Paola. La forma tan tétrica de decirlo causo que sintiera un escalofrió por toda mi espalda.

— Todo esto es tan extraño. — Confieso cuando veo a Peterson alejarse.

— Disfruta y ya. — expresa Alexa restándole importancia.

— Si claro, como te dieron cuarto privilegiado. — Paola le da un leve empujón a Alexa que la hace tambalear.

— Ya no peleen, pero piensen. Willow es un desconocido que nos conoce perfectamente. ¿No les resulta raro?

Al bajar para la fiesta, la música estaba a todo volumen. Se percibía un descontrol total. Algunos bailaban, bebían, se toqueteaban y no podía faltar el que usaba disimuladamente las drogas. Luego de un rato, nos metimos a la pista de baile y nos dispusimos a bailar hasta que no sintiéramos nuestros pies. Mientras estaba en la euforia del baile, choco con un joven. El me mira y le regalo una sonrisa, de esas que acostumbro regalar a la hora de ligar con cualquier chico. El me devuelve una fría mirada, pero su misterio me hizo acercarme a él. Era un chico alto, de cabello oscuro, al igual que sus ojos. Su aspecto era siniestro, misterioso. Me doy cuenta que es el mismo a que ayude en la tarde. Lo único, que se veía un poco diferente.

— ¿Cómo te llamas? — Pregunto tranquilamente

— Edrick, Edrick Willow

— Ohhh, tu eres el anfitrión de la fiesta.

— Algo asi. — Su mirada fría y siniestra se pasea por todos los presentes. Es una mirada que escruta todo, una mirada tan fría que sientes que te traspasa. Por un momento me pareció ver un atisbo de su sonrisa. Me doy la vuelta para ir donde mis amigas y en un parpadear Edrick había desaparecido.

Jake se disculpa para ir al baño y se aleja. Vuelvo a la pista de baile, olvidando todas las preocupaciones. El tiempo pasa y Jake no llegaba. Miro a Alexa y le pregunto sobre Jake, pero no sabe dónde se encuentra. Busco a Edrick con la mirada y tampoco se encuentra en el salón de baile. Cuando decidimos salir a buscarlo, vemos que se acerca. Su semblante está pálido, al parecer ha visto un fantasma o algo por el estilo.

— ¿Estas bien? Tardaste demasiado ya nos tenías preocupadas.

— No es nada. — Dice con las manos temblorosas limpiando su frente perlada de sudor.

— ¿Estás seguro? Cuéntanos, mírate estas temblando. — Jake, miro hacia las escaleras y nosotras giramos por inercia siguiendo el rumbo de su mirada. Una sombra se desplazó rápidamente escaleras arriba. Dejé mi mirada fija, pero no logré ver nada más.

— Ya me quiero ir. — Confiesa Paola asustada

— Te recuerdo que ya no podemos irnos, era la cláusula en la invitación. ¿Te acuerdas? — Inquiere asustada

— Si, pero todo está muy raro. Y qué tal si a las 3 de la mañana aparece Jason con su sierra. Soy muy joven para morir. — lloriquea

— No seas tan paranoica. ¡Cállate! — espeta Alexa

— Y tú no seas tan pendeja, carajo. — zanja Paola

— ¡Ya basta! Ya estamos aquí, solo nos resta disfrutar y ver que nos depara estos tres días.

— Jake, ¿seguro que estas bien? — Giramos hacia nuestro amigo nuevamente quien esta blanco como un papel.

Jake Moliviatis

Me disculpo para subir al baño. Llego a mi habitación, pero un grito me hace ir un poco más allá. Camino lentamente sin hacer ruido. La puerta esta entreabierta y no puedo evitar asomarme para saber de dónde proviene ese grito. No puedo creer lo que mis ojos están viendo. Es una habitación grande. La estantería está repleta de paquetes de drogas y a un lado hay un baúl lleno de dinero. Hay dos mesas, las cuales tienen distintos tipos de armas. Una chica semidesnuda se revuelve incomoda bajo el cuerpo del nerd del colegio. Ella trata de escapar, pero su cuerpo delgado y frágil no tiene la fuerza suficiente para deshacerse de la fuerza de ese chico, quien a pesar de ser delgado tiene bastante fuerza. Ella me mira suplicante. Me siento impotente, mis pies se han anclado al piso marmolado de la habitación. Se han adherido por el miedo que recorre por todas mis venas. El chico se corre echando todo su líquido seminal sobre la cara de la joven. Ella llora, lágrimas de impotencia surcan sus mejillas y cuando creo que todo ha acabado, el chico saca un enorme cuchillo y le corta su garganta. Veo la sangre caer al suelo haciendo un charco carmesí. Me giro y camino lo más rápido que puedo hacia mi habitación. Quiero esconderme, pero es tarde ya me ha visto.

— ¡Jake! Responde — Valeria me grita haciendo que vuelva a la realidad. Siento que esta será la última noche de mi vida. Mi corazón late tan de prisa que siento que cualquier momento saldrá expulsado por mi boca dejándome sin vida.

— No creo que deba decirles, pero aléjense de aquí. Es peligroso, vámonos. — insisto

— Sabes que no podemos, ya estamos dentro. La cláusula lo explica. — Me recuerda Paola.

— A la mierda la cláusula, tengo que irme. ¡Carajo! ¡Debo irme! — Mi actitud descoloco a las chicas, pero me sentía desesperado. Sentir que el tiempo se acaba y que no puedes hacer nada, es algo frustrante.

— Jake, no sé qué carajos te paso allá arriba. Tranquilízate y cuéntanos.

— Aléjense del nerd. Esa mirada oscura muestra lo que hay en su alma y su alma está podrida, no es lo que creen. Aléjense. — Las chicas estaban descolocadas ante mis palabras. Siendo el chico el que debía infundirles valor, era todo lo contrario. Era el primero que quería escapar de ese lugar.

Faltaban cinco minutos para las tres de la mañana, hora en la cual todos debíamos estar en las habitaciones. Apagaron la música y por unos auto parlantes comenzaron a pedir a todos los que se encontraban en la fiesta que subieran a las habitaciones. Alexa me tomo de la mano. Me encontraba en estado de shock todavía por lo cual me acompañaron a mi habitación. En la habitación, no quería quedarme solo.

— No se separen, por favor. Quédense conmigo, aquí. — suplique

— No se puede, ya escuchaste a Peterson cuando llegamos. — recuerda Alexa — Si quiere dentro de un rato, me escapo para probar par de juguetitos. — susurra coqueta en mi oído.

— No seas miedoso, usted es el machito aquí. Así que póngase los huevos donde van y quédese tranquilo. — Paola da una palmada en mi hombro y sale de la habitación tranquilamente.

— Yo me voy, también. — Dice Valeria saliendo de la habitación y siguiendo a Paola. Alexa, también se despide y camina tras de ellas. Tiemblo como gelatina, estoy solo encerrado en cuatro paredes. Tengo un mal presentimiento acerca de todo esto y espero estar equivocado.

Valeria Tremley

Llego a mi habitación donde me dispongo a escuchar mi canción favorita Perfect de Ed Sheran. Sueño con que algún día el hombre de mis sueños me dedique esa canción o me la cante frente al altar el día de nuestra boda. Sacudo mis pensamientos y me sumerjo en la melodía hasta quedar profundamente dormida.

En la mañana, Paola entra como demente a mi habitación. Las cosquillas en mi vientre hacen que me despierte abruptamente. Odio las cosquillas y más cuando Paola me las hace con esos dedos tan flacos que parecen agujas.

— Despierta, dormilona.

— Tengo sueno, déjame en paz.

— Levántate, anda que no quiero perder mi desayuno. — Me apresuro a asearme para bajar a desayunar. Quedarme sin desayunar es lo último que deseo sobre la faz de la tierra. Me apresuro y en un santiamén, estoy lista.

— Alexa y Jake, ¿están listos?

— No vi a ninguno, quizás estén durmiendo aún.

— Hay que despertarlos. — Caminamos a la habitación de Alexa y para nuestra sorpresa ya se había levantado y no se encontraba en la habitación. Miro a Paola extrañada.

— Creo que se fue a estrenar lencería. — Reímos ante su comentario — Tocamos a la puerta de Jake y no escuchamos a nadie. Nos miramos y procedí a girar la perilla de la puerta. Me sorprendí al ver que estaba sin seguro.

— Jake, Alexa — Al no escuchar contestación alguna decidimos entrar. Al entrar, veo la escena más horrible que he podido presenciar en toda mi vida. Alexa esta semidesnuda en la cama, sus manos atadas al espaldar de la cama y en su boca un enorme vibrador. La sangre emana de su cuello haciendo un rio de sangre. Jake, yace en el suelo boca arriba con su torso desnudo. No tiene heridas en su cuerpo, ni sangre. Me inclino para tomar su pulso, pero no reacciona, también está muerto. Sus ojos sin vida me observan, dejando en mi alma un recuerdo tétrico. Cubro mi boca con mis manos. Paola grita tirada en el suelo, con las lágrimas brotando de sus ojos sin control. Observo los cuerpos inertes de mis amigos y noto que Jake tiene un papel en su mano izquierda. Lo tomo y veo que tiene mi nombre: Valeria, cuida tus pasos te están vigilando.

— Señoritas, no deben estar aquí. — La voz de Peterson me hace dar un respingo. Guardo la nota bajo mi blusa disimuladamente.

— Usted los mato, dígame la verdad. ¿Por qué los mato? Ellos solo querían pasarla bien. Usted y su jefecito los mataron. ¡Ustedes los mataron! Son unos malditos, malnacidos. — Paola se lanza sobre el Sr. Peterson dándole puñetazos llenos de rabia y dolor.

— Basta Paola, ven. —Trato de aguantarla, pero no puedo. Me siento muy débil. Quiero llorar y gritar hasta quedar sin voz. Quiero sacar todo este dolor que siento por dentro. Jake y Alexa eran mis amigos, casi mis hermanos. Los únicos que junto a Paola estuvieron junto a mí y me ayudaron a seguir adelante al llegar aquí. No es justo. — Lagrimas caen de mis ojos como torrentes. Me siento destrozada, como si mi alma se hubiese partido en mil pedazos, en partículas tan finitas que es imposible volver a armar.

Salimos de la habitación. Peterson, nos pidió que cada una fuera a su respectiva habitación y que no nos moviéramos de allí. Paola se negaba. La entendía. Sus manos no paraban de temblar, estaba aterrada al igual que yo.

— Debemos irnos, Valeria. Nos van a matar, no quiero morir así. Por favor, vámonos. Escapemos, debe haber un lugar, debe haber una forma. — súplica con sus ojos rasados de lagrimas

— Escucha Paola, debemos calmarnos. No es fácil, pero esta mansión es muy grande y no tenemos forma de salir. Marca a la policía. No te parece raro que Peterson haya aparecido tranquilamente. Él pudo haberlos matados o ser el cómplice de sabrá Dios quien. ¿Y si esta noche, nos toca a nosotras? — Las palabras de mi amiga me estaban alterando los nervios. Debía actuar con cabeza fría, ir poco a poco, pero algo estaba segura tenía que saber el motivo por el cual asesinaron a mis amigos.

— Señorita Tremley. Dije que fuera a su habitación. — dice con autoridad Peterson. Lo miro con escepticismo.

— No puedo dejar a mi amiga en este estado. Prefiero quedarme junto a ella, aquí en su habitación. ¿Puede comprender eso? — Inquiero indignada con mi mirada desafiante.

— Sipero. Es peligroso. — Veo un poco de temor en sus ojos.

— Peligroso es estar sola en una habitación encerrada, en un lugar totalmente desconocido ¿No? — zanje molesta — Miro a mi amiga, quien no paraba de llorar y temblar descontroladamente. — Es más, nos vamos. — completé decidida

— No, claro que no. De aquí nadie sale. — Su tono autoritario helo cada gota de sangre que corría por mis venas. — Quieren estar juntas, perfecto. ¡Edrick! — Edrick, llego rápidamente traía una aguja con un líquido transparente en su interior. Peterson me sujetó mientras Edrick me inyectaba el líquido incoloro en mi piel. De repente, todo comenzó a dar vueltas y caí rendida en la inconsciencia.

Despierto aturdida. Todo me da vueltas. Miro mi cuerpo, me han despojado de mi ropa. Ojeo todo el lugar para saber en dónde estoy y me doy cuenta que sigo en el cuarto de mi amiga. Giro hacia mi derecha y la veo. Su cuerpo está sentado en el suelo, su cabeza levemente inclinada hacia su izquierda y de su cuello brota un manantial carmesí que se arremolina en el suelo haciendo un cerco a su alrededor. Me tienen de pie, atada de manos a un closet. El terror se apodera de mi cuerpo. Las lágrimas quieren escapar de mis ojos. No sirve de nada llorar por lo que no tiene remedio. Miro al espejo y veo una inscripción en labial rojo. La inscripción decía: Amar a quien te hiere es como tirarte al mar atado a una roca

La puerta se abre y un perfecto y relajado Edrick entra por el umbral.

— Hola preciosa — Acaricia mi rostro con suavidad, me aparto como si su tacto me hiciera daño. — ¡Eres tan perfecta! Quisiera que nuestro amor fuera tan perfecto como dice tu canción preferida. — Mira mi cuerpo con lascivia, estoy indefensa. Si pudiese le pateaba las pelotas hasta verlo retorcerse en el suelo. Lo miro con furia. Él sonríe.

— ¿Por qué los mataste? — Quise saber ignorando sus palabras. — ¿Me harás lo mismo a mí? Eres un maldito, jamás pensé que tu fueras ¡Por Dios, te ayudé! —un gemido lastimero sale de mi garganta

— Es por eso que estás aquí. Quiero hacerte una proposición.

— ¿Que? — Inquiero incrédula.

— Veras. En el colegio ustedes siempre se han creído que son intocables. Siempre humillando, hiriendo, pisoteando a los demás. Nunca les ha importado los sentimientos de nadie. Nunca le ha importado ir mas allá y conocer su historia. Te recuerdo, Valeria que cada persona tiene una historia, una historia que muchas veces duele. Soy hijo de un gran narco. He tratado de ser diferente, de ser aceptado en esta sociedad, pero no. He sido marginado, aislado, pisoteado, solo por querer ser alguien en la vida y no seguir los pasos de mi padre. Mi padre Patrick, los convoco a esta fiesta porque se enteró de su trato hacia a mí. Solo cuatro personas en esta gran mansión. Si, solo ustedes cuatro porque a las demás personas que has visto solo son empleados de mi padre aquí. Les preparo las habitaciones a su gusto, luego de una exhaustiva investigación. Quería que se sintieran como en su casa. Solo ustedes son tan ilusos, que van a una fiesta de un desconocido.

— No tenían que matarlos, no de esa forma. — Susurro mientras las lágrimas surcan mis mejillas. Edrick se acerca y seca mis lágrimas. Giro mi rostro ante su tacto.

— No llores, princesa. — Me mira de una forma extraña — Quizás, a ti no te pase nada. Tu amigo, vio cosas que no debe. Por eso, mi padre lo mató. Y quien descubre lo que somos, debe morir.

— Tú has dicho que no eres como él. ¿Por qué lo haces? — Me remuevo incomoda por el dolor que ocasionan las ataduras en mis manos. — A mis amigas, ¿Por qué las mataron?

— Por venganza, tal vez. Pero a ti, a ti no. Lo que quiero de ti es otra cosa.

— Por favor, no me hagas daño.

— No lo haré. — Se acerca a mí y comienza a besarme. Sus labios recorren mi cuerpo semidesnudo, lame mis pezones y se impregna de mi esencia. — Sabes que siempre te he deseado, si no fuera por tus amigos hace mucho que me hubiese atrevido a hablarte y ser tu amigo. Por eso los odio. — Su mirada se torna oscura. — No solo me han quitado mi autoestima, sino también el valor de acercarme a quien quiero. ¿Sabes todo el tiempo que he perdido?

— Yo no soy como ellos, admito que he sido cómplice, pero me siento muy mal luego. No sabes, lo que causa en mi interior verlos humillar a los demás.

— Te propongo, olvidar. Te doy tu libertad a cambio de tu silencio. Te perdono la vida, si aceptas ser parte de mi familia. Si me vendes, mueres, si me traicionas, mueres. Serás libre, solo te pido silencio. Aquí no pasó nada, ¿entendiste?

— ¡Estás loco! Vi a mis amigos ensangrentados, asesinados de la manera más vil y despiadada y me pides que sea parte de tu familia. ¡Ni volviendo a nacer! — Edrick, saca un enorme cuchillo con rastros de sangre en su hoja. Lo miro aterrada, no quiero morir, pero no tengo opción. Cierro los ojos esperando la estocada final. Siento el filo del cuchillo recorrer mi piel y unos cálidos labios detenerse en mi boca.

— Corre a la izquierda al final del pasillo debajo del cuadro de la mariposa hay un botón, oprímelo. La puerta se abrirá, el piso se moverá revelando una escalera. Baja por la escalera corre hasta el final y cuando llegues a una puerta, ábrela y estarás en el bosque. En un tronco encontraras ropa. Escapa por tu vida, pero procura que no te alcance. — susurra en mi oído — Le tomé la palabra, dispuesta a morir en el intento.

5 de Marzo de 2018 a las 00:36 4 Reporte Insertar 2
Fin

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Elba Iris Elba Iris
Muchas gracias!
18 de Marzo de 2018 a las 13:32
Dynamite Flame Dynamite Flame
¡Hola! :) Acabo de leer tu relato, y me ha gustado mucho. Personalmente, mis gustos literarios se decantan por el misterio, suspense entremezclado con terror (y a veces gore). La portada es genial, de un solo vistazo ya nos podemos imaginar que esta historia va a dar mal rollo. Me gusta cómo has desarrollado la trama, creo que en general está bien llevada. Y la redacción es clara y concisa, se hace ameno de leer. Lo único que señalaría para que pudieras mejorar, son las faltas ortográficas. He visto que tienes varias; algunas son dedazos de ir escribiendo rápido o palabras juntas, pero también debes de revisar los tiempos verbales ya que narras en presente y a veces cambias a pasado. Queda un poco raro, pero con una segunda lectura detectarás esos fallos y los podrás corregir. Así la lectura se hará más clara, limpia y fluida ^^
17 de Marzo de 2018 a las 13:23

  • Elba Iris Elba Iris
    Si, muchas gracias por tu comentario. Estare al pendiente. Esta historia la estoy editando, quiero hacerla mas larga e inclusive tengo que matar al asesino de alguna forma. El relato considero que es sencillo ya que era para participar en un concurso, en el cual nunca pude entrar. En fin, tan pronto edite, esta historia sera borrada para poner la nueva. La misma trama lo único que mas larga. Quiero darle nueva forma y tratar de que el lector sienta lo que estan sintiendo los protagonistas. ¿Como? No me preguntes, solo quiero que esta historia llegue lejos. Gracias nuevamente, en un futuro cercano corregire los errores. Gracias. 17 de Marzo de 2018 a las 16:22
  • Dynamite Flame Dynamite Flame
    No hay de qué ;) me alegra que tomes en cuenta lo dicho para mejorar. Y sí, sería genial leer esta historia de una forma más extendida y detallada. Tal vez de esta forma puedas pulir más y mejor a los personajes para hacer que el lector empatice más con ellos. Desde luego, tienes buen material para expandirlo. Estaré al tanto, pues, de la nueva versión :)) 17 de Marzo de 2018 a las 17:30
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