Cuento corto
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Llora en el parto tu vida,                        

En la habitación jamás ocupada,

Donde no hay luz que recoja 

La muchedumbre de lágrimas danzantes.


Moribunda , corazón parpadeante, 

Se arrastra boca abajo 

La niñez de una madre. 


Ojos inyectados de temores sangrantes, 

A la par una canción de cuna que no abraza, 

Qué no abriga, 

Pero que adormece mas que el cariño ajeno,  

Sobre el ceno;

En las calles siempre encontrado. 


Hay perdón , pero nunca olvido.

Porque sé que vuelve tu alma cada noche

A esos muros, 

Qué con dolor eternamente rasguñaste;

Uñas rotas; carne viva.


Son recuerdos duros los tuyos,

Duros como el pan,

Como el pan de cada uno de tus días. 




21 de Febrero de 2018 a las 06:59 0 Reporte Insertar 1
Fin

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