La nieve que espera Seguir historia

emmanueldenken Emmanuel Shinkai

Reencontrando lo que no pudo apreciar. ¿Quién exactamente?


Fantasía Todo público. © EmmanuelShinkai

#Nieve #Sophie #Cabaña #Niña #Recuerdos
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Su nombre

En aquella montaña cubierta entre nieves, como el color de un oso que inverna, se localiza una cabaña que parece haber estado mucho tiempo sin usarse como casi por caerse, se encuentra, dentro de ella, un pequeño ser de muchas formas como de lo más natural que se puede contemplar: ¿una niña? ¿Qué puede estar haciendo una niña sola en un lugar así en un tiempo blanco tan cristalizado?


Pregunté a la pequeña cómo estaba mientras ella intentaba secar esas lágrimas que dejaban de caer entre sus mejillas por el frío que hacía. Después del todo, ella no contestaba a mi pregunta después de un tiempo. Observando alrededor de esta casa casi inservible y casi vacía; se encontraba con lo que era una mesa pequeña de madera desgastada y una pequeña silla igualmente hecha de madera; las ventanas congeladas, en blanco, estaban quebradas como si alguien arrojara una piedra desde afuera. Con tanto asombro, prosigo a hablar.


Le decía que le llevaría a casa mientas yo sentía una experimentación de soledad hacia ella. Sabiendo que estaba sola en un lugar así, únicamente vestía de un enorme abrigo de piel y un par de calcetas negras no muy viejas ni desgastadas.


... «Gracias, señor» fueron aquellas palabras que escuché, aquella voz que venía de la pequeña, una voz meliflua, tan serena y, que a su vez, transmitía una sonrisa de agradecimiento. No podría decir con exactitud que eso me ha dado una alegría por dentro, como si yo fuera alguien que había olvidado algo muy importante en esta vida. Al igual que ella, estaba feliz y entusiasmada como cuando un niño recibe muy contento el regalo tan esperado. Sentía su mano algo fría mas no helada mientras la sujetaba con la mía. Al caminar junto a ella, miré con claridad los hermoso paisajes casi nublados, por lo que solamente se pudo notar unos cuantos pinos con colores verdes casi oscuros que se alcanzaban a ver sus puntas en lo más alto, aves volando hacia el sur en busca de nuevos hogares; cantado, dando señales a sus otros compañeros de vuelo. Ella también veía resplandecer la belleza invernal en aquel bosque, decidí preguntar por su nombre, preguntarle una vez más.

le pregunté a la niña sobre su nombre con toda la curiosidad por saber algo de la ella.

Me miraba mientras emitía una voz casi sin poder entender.

«¿Conoces tu nombre, tu apellido?» «¿Dónde se encuentran tus padres?» Me embargaban estas preguntas después de no poder entender bien lo que trataba de decir.

«... Y- Yo...» Ella intentaba poder decir algo, como si alguna persona no le permitiera decir una palabra,... lo intentaba decir, pero al ver la timidez que la atacaba, volvió a quedar con la boca cerrada, sin más.

Le dije con una voz delicada que no se preocupara. Cuando lleguemos a casa podrás darte un baño y te pondrás algo de ropa nueva. La niña asintió. No era de esperar que yo tuviera algo de ropa de talla infantil, dada que tengo algunos familiares que me visitan a menudo.

Ya después de varios minutos caminando, y observar el sol blanquecido a punto de dormir, llegamos a casa; algo confortable, pequeña y una arquitectura muy de una casa japonesa.

—Vamos, pasa. —le digo a la niña que ha estado parada durante un tiempo contemplando algo que nunca había visto o que le recordaba algo.

—¿Qué sucede? —le pregunto. La pequeña despierta de esa ilusión que le agredía, y entra con apresuro.

—¡Bienvenido! —se oye una voz por el pasillo de la casa mientras me quito los zapatos para entrar.

—Hola, Sophie. —saludo a mi esposa que me ha dado la bienvenida.

—Espera aquí, pequeña, ahora vuelvo. —le indico que vaya a la sala.

—¿Cómo te ha ido en el trabajo? —me pregunta Sophie después de haber hecho la cena.

Trabajo como investigador en las Ciencias de la Naturaleza. Normalmente no tengo un horario fijo de trabajo, se podría decir, de algún modo, que trabajo por solicitud de las empresas.

—Algo agotador y sorprendido a la vez —le contesto.

—¿Ocurrió algo inesperado?

—En un sentido, sí.

—¿Qué quieres decir? —pregunta ella confundida.

—Resulta que he estado investigando en un bosque en las afueras de la ciudad y me he encontrado con una especie de cabaña... —Sophie me interrumpe antes de continuar.

—¿Una especie de cabaña? ¿No era una cabaña exactamente?

—Sí, lo era. Pero estaba bastante desgastada...

—... ¿Y que encontraste allí? —duda de manera intrigante.

—Una niña.

—... ¿Estaba sola? —aquella pregunta era aún más intrigante y su rostro también lo decía.

—De hecho, lo fue así. Me la traje conmigo, está allá en la sala esperando. Aún no me ha dicho su nombre y parece que.. está algo asustadiza.

—¿Podemos ir a verla? Quiero saber cómo es.

—Claro. —la acompaño a la sala donde ella espera. La pequeña está con la paciencia en un sofá pedaleando como queriendo jugar ya.

—Hola, ¿cómo estás? Me llamo Sophie, soy la esposa de Emmanuel, el hombre que te recogió... —la mira por unos segundos con un sentimiento de desconsuelo por su apariencia un poco derrochada y se acerca a ella. —¿Cómo te llamas? —la pequeña se queda observando a Sophie por un tiempo y al fin responde con una voz tranquila pero airoso.

—Sophie.

15 de Febrero de 2018 a las 14:57 0 Reporte Insertar 0
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