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mariana Mariana Aldana

En solo un momento, una simple mirada puede sacudir tu mundo, de una manera que es imposible escapar, te eleva tan alto que sientes poder tocar el cielo con las manos, todo es posible cuando este sentimiento se anida en tu corazón. Ese mágico momento dónde mariposas revolotean juguetonas en tu vientre, un beso inocente, un toque o roce accidental agitan tu existencia, cambiando todo lo que creías posible, es un sentimiento intenso que marca a fuego tu vida, no sé si es eterno o para siempre, pero algo sí sé, es inolvidable. Acompaña a Valentino y Alison en este mágico e inolvidable momento, averigüemos juntos si esta historia es un para siempre.


Romance Contemporáneo Todo público.

#primeramor #drama #romancejuvenil #humor
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AHOGANDO LAS PENAS

Beber para olvidar las penas, aunque en realidad, terminas dando pena, pero igual, de la borrachera te olvidas que la recordaste y, esa es mi misión esta noche, olvidar que la recuerdo.

Nueve meses atrás; logré ahorrar, fui a comprar un gran ramo de flores, una caja de Ferrero Rocher, me vestí para la ocasión hasta me puse una camisa, mitaí porã «chico lindo en guaraní», perfumado, hasta fui a la peluquería ese día.

Escondido en la esquina de la casa de Liz, esperando que lleguen las doce para entregarle su regalo de cumpleaños, llevamos casi un año saliendo, y todo se derrumbó como dice la letra de la música.

En primer lugar, vi como recibía a Jaime con un beso en la boca y este le entregaba un regalo, en segundo lugar, la policía apareció, los vecinos pensaron que era un ladrón vigilando su casa para entrar y como dice otro tema musical, fui a parar a la comisaria.

Mi mamá tuvo que ir a pedirle a Liz, que vaya a reconocerme para que me dejen libre, los otros presos se burlaban de mí, me decían el Romeo, lo peor, mi mamá se mataba de la risa, cuándo me dieron el ok para ir a casa, fue a buscarme al calabozo. Ella les agradeció a los demás presos, «por Dios, que les agradece, que no hayan abusado de mí cómo en las películas».

—Valentino Gallardo alias el Romeo, podemos irnos a casa, te cuento que tu Julieta desapareció, creo que no quiere salir con ex-presidiario o eso fue lo que escuche.

Nos comimos los chocolates y les dejé las rosas al comisario para que decore su oficina, en dos meses no supe nada de Liz, me contaron que salía oficialmente con Jaime.

Estoy muy mal, desde las doce de la noche empezamos a tomar, vamos por la cerveza número dieciocho, ya pasé por todos los estados de la borrachera, ahora mismo agarré el micrófono del bar karaoke, dónde estamos con Augusto y Elian, que no están mejor que yo, canto, lloro me importa un carajo, total mañana no me voy a acordar.

—Y como dice baby Liz mi amor, te amo...va, va, va, te odio. —Grito en el micrófono, hay una chica rubia en la mesa de al lado, la miro y grito.  —Soy Valentino Galladardo, Rubiaa, rubiaaaa, Liz escucha, Liz. —Solo me sé el coro del tema, lo canto a todo pulmón «Maldita Veleta de los QRanderos».

Se acercan dos guardias de seguridad pidiéndonos no muy amablemente que nos retiremos, yo no entiendo nada, estoy tirado en el suelo con el micrófono en una mano. Se acuerdan de Luis Miguel cuando se cayó en el escenario, literal así estoy yo, obvio no tengo la voz de él, pero soy más lindo, sí ya sé, mi mamá siempre dice que en lugar de Valentino, me tuvo que haber llamado Narciso.

—Hombre. —Me sacuden—. Tenemos que ir…—Eructa— irnos, Valentino. —Elian me empuja con fuerza.

—Oh ya me levanto má, un ratito más. —Con más fuerza me zarandea, levanto la cabeza abro un ojo—, ¿qué, no es mi casa?, ah, ok, vamos.

Abrazados salimos, tambaleándonos. Suena mi celular y como puedo lo saco del bolsillo delantero de mis jeans. Veo doble, cierro un ojo e intento enfocar con el otro, Elian y Augusto cantan a grito pelado, «No está bien de los Kchiporros».

—Shu, zape, es mi jefecita, cállense.

—¿Qué pasó?, le estamos dedicando una canción a Jaime —dicen, Augusto y Elian.

—Puta man, mi vieja, me va a matar, que mal estoy, quiero vomitar. —Me recuesto por un árbol en la vereda, echo hasta el hígado, Elian y Augusto están sentados en el césped contra una muralla, siguen cantando, ahora «Noche de solteros de los Kchiporros».

Vuelve a sonar mi celular, estoy sentado junto a los muchachos, mi mamá de nuevo, mierda, mierda, mierda, ¿qué hago?, Elian y Augusto están dando una deprimente serenata a los dueños de casa, de repente escuchamos que alguien desde adentro nos manda a la mierda.

—Pendejos borrachos, fuera o llamo a la policía. —Nos tira con una bolsa de basura, que cae directamente sobre la cabeza de Augusto, se escuchan los ruidos de botellas.

—¿Qué carajo? —Grita Augusto. —Vamos… —hipa fuerte— Vamos a irnos, pero como yo quiero  —grita al hombre que arrojó la bolsa.

Nos levantamos como podemos, tambaleándonos, tejiendo la calle llegamos uno sosteniendo al otro a la casa de Augusto. Hace diez minutos que estoy intentando abrir el portón, Augusto está tirado en posición fetal en medio de la vereda, de repente veo a Elian retratando el momento, según él para chantajearle cuando necesite.

—Augusto, levántate. —Le digo desesperado.

—No puedo.

—En serio, van a salir los vecinos, levántate

—No puedo me duele todo, mamáaaaaa... —Hace como que llora— me duele todo el cuerpo, ¿dónde está mi mamá? —Grita y vuelve a acurrucarse, Elian empieza a reírse primero despacio, después le gana la risa y se tira también al lado de Augusto, se agarra la panza y ríe a carcajadas.

—Estúpidos shii... cállense. —Logro abrir el portón.

Entramos al garaje y se enciende la luz de la cocina, ahí estamos con Augusto en medio colgando de nuestros hombros, de repente levanta la cabeza y empieza a cantar, «Que viva la joda de Japiaguar».

La mamá de Augusto nos mira con el ceño fruncido, detrás de ella hay un ángel que nos mira con esos ojos color cielo muy abiertos, morí y fui al paraíso o, por tanto alcohol tengo alucinaciones.

—Pasen rápido —dice Tía Lara.

—Cállate, tu vieja nos va a matar, —le dice Elian a Augusto que sigue cantando.

—Siéntense los tres. —Se nota enojo en la voz de la mamá de Augusto.

Acomodamos a Augusto en el sofá, nos sentamos a su lado. Estamos recostados, nuestras cabezas apoyadas contra el respaldo del sofá, la tía nos trae agua, miro a mi derecha, Elian está con los ojos cerrados, la boca abierta y babeando, le doy un codazo y se sobresalta.

—Eh…, ¿qué pasa?, no me dormí solo descansaba los ojos.

—Tomen agua, ya les traigo una pastilla para la resaca, ah... y sus madres me llamaron, les dije que ya están durmiendo por eso no les atendieron.

—Mierda está muerto. —Elian mira su celular— shi, shi, —se dice él mismo, colocando su dedo índice sobre su boca.

—¡Alison! —la mamá de Augusto llama al ángel. —Despierta niña, servirles el agua por favor.

Yo sigo embobado por el ángel que al parecer se llama Alison, extiendo mi mano con el vaso vacío.

—Un poco por favor.

—Um hum. —Esquiva la mirada, en ese momento regresa la tía con las pastillas.

—Les preparé los colchones en la pieza de Augusto, los otros dormitorios están ocupados, tomen más agua y, acá las pastillas. —Nos la mete a cada uno en la boca.

—Gracias —decimos en coro—, te amamos tía, sos nuestra preferida.

—A dormir, rápido antes que se levante mi marido y nos mande al Congo Belga a todos. —En silencio nos guía hasta el dormitorio, a tropezones llegamos, nos tiramos a dormir, así con todo ropa y zapatos.

📷 

Ruidos en la cocina me despiertan, miro mi celular, son las once de la mañana, no me acuerdo de nada, miento, me acuerdo del ángel, ¿o estaba delirando? Me levanto y voy al baño, me enjuago la boca, lavo la cara y regreso al cuarto.

Muevo a Elian, le digo para irnos, tratamos de despedirnos de Augusto, pero está en terapia todavía, vamos a la cocina, entro con Elian siguiéndome dando saltos tratando de ponerse los tenis.

Miro para todos lados buscándola, solo está tía Lara cocinando, nos pregunta si queremos comer algo, pero solo tomamos agua, nos despedimos, agradecemos y nos disculpamos, la tía hace un gesto con las manos como restándole importancia al asunto, nos da un beso a cada uno y nos pide que no volvamos a beber así, nunca más le aseguramos, le devolvemos el beso.

—Hey Elian, tengo quince llamadas perdidas de mi mamá y diez WhatsApp, mira lo que me envió.

📷 

- Oh... oh..., alguien va a ligar cuando llegue a casa —me dice y se carcajea—, por esto te va tener haciendo mandados un mes de seguido, serás su perra.

8 de Febrero de 2018 a las 15:40 9 Reporte Insertar 12
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Katerina Az. Katerina Az.
jajajaaja morí de risa con el meme XD
18 de Septiembre de 2018 a las 21:20

  • Mariana Aldana Mariana Aldana
    Jajajaja, un poco de actualidad. 17 de Octubre de 2018 a las 05:05
Marlene Ram�rez Marlene Ram�rez
Ay Mariana!!! me hice el viernes con este capítulo! Muy nuestro ☺☺☺
14 de Septiembre de 2018 a las 12:47

  • Mariana Aldana Mariana Aldana
    Son terribles los muchachos, te cuento que acabo de subir el capítulo mejorado. Pero la esencia no cambió. 14 de Septiembre de 2018 a las 16:16
Gin Les Gin Les
Jajajaja pobre, da mucha risa las reacciones de él.
7 de Abril de 2018 a las 22:20

  • Mariana Aldana Mariana Aldana
    El pobre tiene mala suerte jajaja 19 de Octubre de 2018 a las 10:52
Shila Iglesias Shila Iglesias
Me encanta!!!!! Simplemente me encanta!!! Me has sacado una sonrisa muy amplia al imaginarme las diversas escenas!!
13 de Febrero de 2018 a las 07:14

  • Mariana Aldana Mariana Aldana
    Gracias Shila esa es la idea, ojalá sigas leyendo mi historia. 13 de Febrero de 2018 a las 09:26
Shila Iglesias Shila Iglesias
Me encanta!!!!! Simplemente me encanta!!! Me has sacado una sonrisa muy amplia al imaginarme las diversas escenas!!
13 de Febrero de 2018 a las 07:11
~

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