Cuento corto
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Tocó el timbre y todos los alumnos menos una entregaron el querido examen de Matemáticas.

- Era muy fácil. - dijo Kevin al profesor Gardner, quien estiraba la mano para coger las hojas.
- ¡Chupaaadoo! - alzó la voz Jack.

El profesor se mantuvo callado recogiendo sus cosas y echando miradas a la última alumna que quedaba.
Annie era una chica muy tímida y emocionalmente inestable que no destacaba por otra cosa que no fuera por su belleza.  Para su edad presentaba un cuerpo bastante desarrollado, unos ojos azules muy claros, un pelo castaño largo y una cara completamente limpia.

Cuando el aula se vació de los alumnos quienes salieron contentos, debido a que acabaron de hacer el último examen del semestre, el profesor Gardner se levantó de su silla cogiendo su maleta y se acercó a la chica.

-¿Otra vez? ¿De nuevo, Annie? Tienes suerte de que no tengo esposa que me espera. - dijo el profesor a la chica.
-Yo...
- Nada, nada... - interrumpió el profesor.

El señor Gardner se dirigió hacia la puerta y echo su cabeza hacia fuera para ver si quedaba alguien más por los pasillos. Se habían ido todos menos la limpiadora, quien estaba en el aula de Biología.

-¡Acompáñame guapa! - alzó la voz el hombre. Acto seguido la niña se levantó con su examen en manos y salió por el pasillo junto con el maestro. Los dos entraron en un aula pequeño que el señor Gardner usaba como despachó y este cerró la puerta con llave.

- ¿Qué prefieres Annie? ¿Suspender el examen y llevarle una noticia que a tu padre no le gustará o aprobarlo y al mismo tiempo hacerte mujer? - preguntó el maestro clavando sus ojos en el cuerpo de la niña.
- No quiero que papá se entere. La última vez me ...
-¡Shhh! Tranquila Annie. No se va a enterar siempre y cuando tu no quieras que lo haga. - la volvió a interrumpir el hombre.

En este momento la chica bajó la cabeza y miró por un momento con sus ojos bonitos al profesor para clavarlos de nuevo al suelo. Esto provocó una excitación en el hombre, quien dejó su maleta, se acercó a la chica y protagonizó escenas que provocarían un asco e indignación en cualquier persona normal.

La chica volvió a casa y fue recibida por su padre, que en realidad era su padrastro, su padre murió hace unos tres años. Su padrastro destacaba por su carácter agresivo y su poca paciencia.

- Me acaba de llamar el profesor Gardner. Me dijo que está muy contento contigo Annie, has hecho un examen muy bueno. ¡Sigue así! - dijo el padrastro con una sonrisa forzada en la cara.
La niña no se aguantó y se echó a llorar en los brazos del padrastro, contándole el horror por el que pasó con toda su confianza en que el le ayudaría...


- ¿Qué Gardner? ¿Como fue? ¿Vale la pena o no?
- Aún le queda por aprender, pero se sabe mejor esto que la asignatura de Matemáticas.
- ¡Jajajajaajajja! Ni lo dudes...

En este momento vio a Annie viniendo a casa, colgó el teléfono y salió a recibirla.


6 de Febrero de 2018 a las 17:23 0 Reporte Insertar 0
Fin

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Martín B. Si el ser humano se considera un animal... ¿Por qué está mal visto comérselo?

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