Vivencias Amohorroríficas Seguir historia

lostmermaid Mia Turner

No es una historia de fantasía. No es la historia de la chica invisible que logró que el amor de su vida la viera. Esta es una historia real, mi historia. Serán los primeros en saber la verdadera versión de mis experiencias románticas. Si son o alguna vez fueron alguien rechazado por quien amaban, si quieren sentirse identificados con las inexplicables sensaciones que el romance nos deja...esta es SU HISTORIA.


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#realidad
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El principio del Fin

¿Alguna vez se han preguntado cómo funciona el amor? ¿En qué se basa? ¿Cómo se siente? ¿Qué se vale hacer por él y qué no? ¿Qué buscamos en él? ¿Por qué lo añoramos tanto? ¿Qué es? Bueno, yo también me he preguntado lo mismo por mucho tiempo. Porque si, tendré no muchos años y en comparación a otros no mucha experiencia, pero créanme que les puedo asegurar con total certeza que sé mucho más de lo que aparento. Para empezar mi historia hay que ir al principio de todo, a lo más inocente. Ese pololeo de la básica cuando no éramos más que pequeños pajaritos revoloteando por todos lados absorbiendo cada mínima y singular gota de conocimiento que se nos presentara. En mi caso yo tenía 5 años apenas cuando un niño va y me dice “¿Quieres pololear conmigo?” como si fuera una pregunta que hiciera todos los días, a lo que yo le digo “Si” con la misma normalidad. Por mi mente pasaban las únicas ideas de romance que conocía, esas historias de películas color de rosa para niñas que son tan populares y que cuando crecemos no entendemos el por qué nos encantaban. Él se fue y no supe nada más de él hasta el año siguiente, donde me di cuenta de que su singular forma de declararse fue por nada más ni nada menos que porque yo era parte de una lista de niñas a las cuales les hizo la misma pregunta. Ese fue el primer momento en el que me cuestioné parte de estas preguntas y también fue el maldito momento en el que el monstruo de la inseguridad comenzó a aparecer. Los años pasaron y tuve mi primer amigo hombre, era como yo y además vivía cerca. Siempre me trataba bien siendo que con el resto era un tanto egoísta y egocéntrico, pero yo no lo veía así. Para mí era alguien lindo, inteligente, gentil y humilde. Un día me regaló una foto de un osito muy tierno y sentí algo muy extraño en mi estómago, como un hormigueo. En ese momento supe lo que eran esas famosas mariposas de las que tanto hablaban y como un click en mi cerebro apareció otro pensamiento, él me gustaba. Y ahí aprendí como saber cuándo te gusta alguien, esa persona resalta ante el resto. Puede estar lleno de gente pero siempre será la primera persona que realmente notes en ese lugar. Puede estar comportándose como un idiota con los demás, pero para ti siempre será la persona más perfecta y asombrosa que hayas conocido. Desgraciadamente no todo era tan lindo para mí en aquel entonces, había un grupo de niños que siempre me molestaban. Me hacían zancadillas, me decían que me odiaban, que era fea, que era rara, que era gorda y daba asco. Nunca entendí por qué lo hicieron, pero no quería seguir ahí así que cuando se me presentó la oportunidad de irme al liceo en el que trabajaba mi papá no dudé ni un segundo en tomar esa oportunidad. Las cosas resultaron bien, me fue bien en la prueba y quedé. Tenía 12 años aquel primer día de clases en ese lugar que me llenó de aún más experiencias. Los primeros días pasaron y ocurrió algo inexplicable aún para mí. Había un niño que se cambió a mi curso y al escuchar su nombre pronunciado por la profesora una voz dentro de mí me dijo voltea, lo vi y mi corazón se aceleró de la nada. Desde ese día, mis días se basaron en él. Por coincidencias de la vida y raros movimientos del destino, justo decidieron sentarme a su lado por obligación. Diría que sentarme con él era hermoso, mágico y asombroso…….pero no. Peleábamos todo el día y competíamos por lo más mínimo, éramos un completo desastre que además todo el curso quería ver juntos por alguna extraña razón. Hubo un nuevo cambio de puestos y ya no me pude sentar con él, y sentí como si me hubiesen arrebatado algo porque a pesar de todo lo extrañaba y cada día sentía como algo dentro de mí crecía cada día más. Por suerte no estaba tan lejos de mí y ocurrió uno de mis momentos favoritos, estábamos viendo un video en el curso y yo por instinto volteo a verlo y noto que él también a mí. Sentí una mezcla entre miedo y felicidad inexplicable que me encantó, así que decidí volver a hacerlo y otra vez él seguía mirándome. Fue ahí cuando me dije a mi misma “Quizás no ahora, pero si algún día él estará conmigo”. Llegué a octavo con 13 años como una yo renovada, nuevo peinado y un poco de música nueva pero que no le mostraba al resto por temor a ser diferente. Ese año románticamente no fue la gran cosa, todo seguía igual. Un par de miradas e intercambio de palabras de vez en cuando. Lo que sí me marcó fue el hecho de perder a mi mejor amiga de aquel entonces, la había conocido el año anterior en ese curso y era genial porque teníamos los mismos gustos y la misma timidez. Pero así como yo cambié un poco, ella también lo hizo. Ya no quería ser una niña invisible y conmigo lo era y seguiría siendo, así que nos distanciamos. Mejor dicho, yo le dejé de hablar de la noche a la mañana porque sabía que tomaríamos caminos diferentes……….. Pero no se depriman, al tiempo después la vida me dio una nueva sorpresa. Aunque no les adelantaré nada más por ahora. Llegamos a 1ro medio y para mí era una nueva oportunidad para volver a comenzar porque los cursos se mezclaban, por lo que conocería a más gente y así mismo dejaría de ver a otras personas. Porque créanme ese verano antes de entrar a clases fue muy difícil para mí, como dije antes cada día sentía más cosas por ese niño y además no tenía una mejor amiga para que me escuchara y pusiera su hombro para que llorara sobre él. Así que imaginen mi sorpresa cuando supe que no sólo aquel niño sería aún mi compañero, sino que también mi ex mejor amiga. Una voz en mi cabeza gritó “¡¿En serio?!” Y una mezcla entre rabia y felicidad me recorrió cada rincón de mi cuerpo. Ese año estuvo lleno de cosas nuevas. Hablemos de las amistades primero, conocí a una persona bastante especial en todo el sentido de la palabra que se transformó en mi mejor amiga. Recuerdo el día en que nos conocimos a la perfección, era compañera mía y llegó atrasada aquel día. Yo como una tímida de tomo y lomo, estaba sentada sola así que adivinen con quien se tuvo que sentar. Yo la vi y en mi mente dije “rubia, ojos azules y excéntrica, debe ser todo lo contrario a mí, pelo negro, ojos cafés y tímida”, pero la magia ocurrió en el momento en que noté que las 2 éramos igual de locas y raras…..las diferencias se hicieron a un lado y fui muy feliz a su lado, aunque más adelante ya no dirán lo mismo. Siguiendo desde el punto de vista romántico, me hice más cercana a ese niño. Nos íbamos juntos a la salida de clases, no se sentaba lejos de mí y conversábamos casi todos los días. Nuestros compañeros nos molestaban, de nuevo. Y al tiempo hice algo que nunca habría hecho, me declaré y le pregunté por lo que él sentía ¿Para qué? Para que me respondiera con un “Tal vez yo también siento lo mismo”. Seguro ustedes deben estar diciendo “Pero si eso era un sí ¿Cuál es el problema?” pues lo que ocurre es que para mí no existía esa clase de respuesta, me hacían sentir aún más insegura, así que para mí la respuesta era sí o no y nada más. Pasaron las semanas y antes de pasar por la puerta de salida del liceo me dice muy nervioso y con muchas vueltas finalmente “¿Quieres pololear conmigo?”, no es necesario decir mi respuesta o sí. Obvio le dije que sí y me dio un beso, luego él se fue porque yo como hija única sobreprotegida tenía que irme con mi papá en esas fechas de invierno. Yo era la felicidad en vida, esperé 2 años y medio para ese momento, llegué a llorar de la emoción. Y no duró mucho, porque como la niña responsable que solía ser les pedí permiso a mis papás para pololear y me dieron un rotundo NO. Vuelta a llorar pero esta vez de pena. Ahí fue cuando como el alma solitaria que soy, hablé conmigo misma y me dije “Es hora de desafiar al mundo, he esperado mucho por esto y no voy a dejar que algo como un permiso lo arruine”. Así que a pesar de algunos problemitas que hubo por ahí continué con todo igual durante un año exacto. Ya les seguiré contando sobre lo que pasó ese año de relación, pero primero les seguiré contando lo que pasó con mi ex mejor amiga de octavo. A finales de ese especial 1ro medio la vi llorar mucho un día así que me acerqué a hablarle, se sinceró conmigo y me pidió perdón, me dijo una de las cosas más conmovedoras que he escuchado “Cambié y perdí a la gente que vale la pena, como tú, y ahora estoy sola” es algo completamente cierto y común lo que dijo. Con tal de ser aceptados, de estar con ciertas personas con mayor popularidad y sentirnos un poco mejor con nosotros mismos supuestamente; somos capaces de hacer y deshacer muchas cosas de las cuales nos podemos arrepentir más adelante. Perdemos a quienes realmente nos querían para que luego nos quedemos solos porque esas nuevas amistades eran falsas y nunca estuvieron ahí realmente para nosotros. Yo le respondí “Tal vez yo dejé de ser tu amiga pero para mí tú lo sigues siendo, no me perdiste porque por algo yo sigo aquí preocupándome por ti” lloramos juntas y todo se arregló…….hasta nuevo aviso. Lo siento, pero no sólo tengo problemas amorosos sino que también de amigas. Siguiendo con lo sentimental, la primera mitad de la relación estaba llena de ternura e inocencia. Era amor puro, el primer amor. Pero cuando llegamos a 2do medio las cosas cambiaron. Él se volvió más ¿Cómo decirlo? Insistente…… Según él, yo era fría y tenía que ser más cariñosa. Con esto último ya se estarán haciendo una idea. Quería que me dejara tocar como las demás y yo no quería eso, en el fondo seguía siendo una niña que sólo quería cariño inocente. Aunque por un tiempo si dejé que lo hiciera porque no quería perderlo. Muchas veces necesité a mi mamá para que me aconsejara y me tuviese en sus brazos mientras yo lloraba porque no entendía aún cómo funcionaba la vida. Además se ponía celoso de todos, ya ni podía tener amigos. Así que como yo también era peleadora, las discusiones se hicieron cada vez más frecuentes, cortantes y un tanto violentas. Para después arreglarse cuando él me prometía cambiar y que me amaba mucho, yo le creía y lo perdonaba. Y así todo el tiempo hasta que decidí terminar con él en un día no cualquiera, en el día que cumplíamos un año de estar juntos. Sorprendentemente no me dolió en su momento, ni siquiera las lágrimas que derramó al darse cuenta que me perdió. Esto fue por 2 razones: la primera era que lloraba casi todos los días el último tiempo por todo lo que pasaba y además tenía que hacerlo en secreto mientras mis papás dormían porque supuestamente esa relación ya había acabado, y la segunda razón era que hace un tiempo había soñado con aquel amigo de la infancia que me gustaba cuando era pequeña y desde ese día no dejaba de pensar en él y el hecho de que se haya ido a estudiar al mismo liceo que yo no ayudaba mucho, estaba muy confundida con lo que sentía. No sé porque pero después de terminar comencé a sacarle celos con ese niño porque sabía que le dolería más que a alguien común y corriente. Me aseguraba de que estuviese ahí mirando y lo provocaba hasta que finalmente se marchaba completamente destruido de ese lugar. Cobardemente me reía de él a sus espaldas porque sabía que sufría. Así que además de terminar mi relación también me alejé un poco del resto y me dediqué a mirar a las personas que caminaban por el pasillo y pensar en lo que sentía en ese momento y lo que estaba haciendo. Había 2 personas que siempre destacaban en ese gentío que circulaba diario. Uno de ellos era alguien que en aquel entonces para mí era sólo el hermanastro de una conocida mía pero algo tenía cuando lo veía, era como un rayito de sol andante que no soltaba nunca su especial guitarra, nunca me veía pero yo sí a él y no era por lo rubio, era por la sensación extraña que me dejaba cada vez que pasaba por el lado mío. La otra persona era un completo desconocido para mí pero que me causaba una curiosidad enorme al ver la mirada perdida que tenía siempre, se veía triste y solo, quizás no me veía porque sólo notaba el dolor de sus problemas. Ambos tenían algo en común, me daban la seguridad de que algún día serían personas muy especiales en mi vida……..y así fue pero aún no les puedo contar esas historias. En este período de pensar y pensar noté que una parte de mí quería tanto volver a la inocencia que decidió volver a sentir ese cariño inocente que sentí cuando era niña. Era mi manera de escapar de todo lo que había pasado, me sentía sucia y que estaba haciendo cosas para las que aún no estaba lista. Quería de alguna forma volver atrás, pero parece que yo era la única. Ese niño que recordaba mi infancia le gustaba una niña que con su personalidad y belleza llamaba la atención de todos, incluyendo la de él. Cruelmente me los encontraba a veces y tenía que ver cómo él estaba embobado por ella, siendo que no lo querían de la misma forma y además no era buena para él. Tenía que verlo sufrir en silencio sin poder decirle nada, sin poder decirle que había alguien más expectante a su atención. Ese verano también fue duro pero no tanto como el otro porque esta vez sí tenía una mejor amiga que me consolara y me dijera que todo iba a mejorar. Otro nuevo año y pasé a 3ro medio y adivinen el par de sorpresas que el destino me tenía preparado, esas 2 personas que me gustaba tanto ver tenían al parecer los mismos gustos científicos que yo porque el curso biólogo en el quedé estaban ellos también. Con el primero de los 2 que hablé fue el solitario y triste. Todo empezó un día en el que quise volver a hablar con mi ex para solucionar las cosas porque sabía que me odiaba por cómo me comporté después con él, pero al estar frente de él las palabras no me salieron y salí de ahí corriendo y llorando sin notar que pasé por el lado del de mirada perdida. Salió detrás de mí gritando mi nombre hasta que dejé de caminar y volteé a verlo con mis ojos llenos de lágrimas, me miró y me preguntó sobre mí para después saber que había pasado. Les juro que era sorprendente el nivel de confianza que se generó enseguida, supe mucho de su vida en ese rato que estuvo conmigo y él también supo mucho de mí. Me acompañó hasta que pasara mi micro para irme, cuando se fue me dije “Tengo un nuevo amigo”. Al segundo día de hablar supe cosas muy personales y secretas sobre él, y yo le conté mi más oscuro secreto que lamento decir que no lo sabrán. Pasaron los días y la confianza siguió, nos conocíamos tanto que sabíamos cuando uno necesitaba al otro. Con él decidí mostrar mi verdadero yo al mundo sin miedo, me puse unos guantes con encaje negros, pasé la música que escuchaba de mi computador a mi teléfono y me delineé los ojos con negro. Un día me abrazó y me di cuenta que para mí no era sólo un amigo, así que me asusté y no quería aceptarlo por miedo a volver a sufrir. Me senté de nuevo a ver la gente pasar mientras pensaba un poco cuando se me acercó una niña que llegó en octavo a mi curso y desde ahí que ha sido mi compañera pero nunca hablábamos ni nada, así que cuando me habló y se sentó a mi lado me sorprendió mucho. Me dijo “¿Qué te pasa?” y yo le dije “Creo que me está gustando alguien pero no quiero porque no quiero sufrir”. Muy interesada me empezó a nombrar cursos hasta que muy impactada me dijo “¿Es del curso? ¡Encontraste el amor!” y ahora empezó a decir nombres al azar hasta que dijo el nombre de esa persona y le dije que era él. Créanme que no había visto a alguien tan feliz por algo así, o sea, la enamorada era yo y ella estaba feliz. Ese día esa niña se transformó en mi confidente porque yo no fui la única que se sinceró en ese momento, fui la primera persona a quien le dijo que estaba sintiendo algo por el que antes era el mejor amigo de su ex. Me contó muchas cosas más y me di cuenta de que éramos mucho más parecidas de lo que creía, además no tenía muy buenas referencias de ella gracias a la que era mi mejor amiga aún en ese entonces. Me contó sus problemas con su familia y su pinche ex que la hacía sufrir aun estando lejos de ella, así que no en mucho tiempo la vi llorar por todo eso, lo que nos hizo más cercanas. Esa niña kawai de nombre raro me motivó a arriesgarme más por lo que quería y a tener más cercanía con el niño solitario. Volviendo a esa historia, las cosas marchaban bien y cada día pensaba más en él. Me pasaba su chaqueta y yo amaba eso porque tengo el mismo fetiche que muchas, sentir como el perfume de la otra persona te invade por todos lados, y era genial cómo mi ropa olía a él aunque no lo tuviese cerca. Y cuando pensé que todo seguiría aún mejor me di cuenta de que me equivocaba, él seguía enamorado de quien sólo lo veía como un amigo y lo supe el mismo día en el que le dije lo que sentía por él. Tenía 2 opciones: irme de su lado o quedarme a pesar de todo. Yo esperanzada de que las cosas podían cambiar me quedé para tener un nuevo abrazo de él, de esos que sólo él sabía darme. Pasó como un mes y decidí marcharme por mi bien, no quería ver de nuevo como alguien que yo quería que estuviera conmigo estuviese sufriendo por alguien que no lo ve como quisiera. Ahora viene la historia de ese rayito de sol que solía ver. La primera vez que hablamos más en serio fue uno de esos días cuando yo estaba sufriendo por el niño solitario pero aún no decidía alejarme, me miró y me dijo “Si ya te hizo sufrir lo va a volver a hacer”. Fueron pocas palabras pero ayudaron a lo que decidí. Creo que cuando me volví cercana para él fue cuando lo vi extremadamente triste luego de hablar por teléfono con la que era su polola en ese tiempo, porque ella había terminado con él por unas razones muy difíciles de explicar y que no diré porque además le prometí que no lo haría. El hecho fue que no sé cómo se paró de donde estaba y se fue a la sala, se apoyó en su bolso y ahí se quedó sin dejar que nadie viera su rostro. Nadie le hablaba y no sé por qué no lo hacían, pero yo fui me senté a su lado y aunque sabía que tal vez ni se daría cuenta de quién le hablaba lo hice igual, porque él hizo lo mismo por mí. También me volví cercana por un pequeño tiempo a otra persona que le gustaba a una amiga mía, pero lo hice para poder juntarlos. Déjenme decirle que ese fue un grave error. Yo fui la confidente de él y la gente pensaba que ahí había algo más que una simple amistad. Mi amiga me miraba con cara de querer matarme constantemente por esa razón y otra vez no sé por qué me aproveché de esa misma inseguridad, los celos. Cuando la veía cerca aprovechaba para hacer algo y que se enojara. Yo sabía que llegaba a llorar incluso y lo seguía haciendo, incluso después cuando ya tenían una relación. La situación era tan complicada que nos distanciamos completamente entre nosotros. Al alejarme de esa persona solitaria que les conté antes me sentía muy sola pero en realidad no lo estaba porque tenía a la niña kawai y enojona y también a ese rayito de sol apoyándome cada día. Con esos 2 lograba olvidar todo por ciertos momentos. No saben cuánto añoro volver a un momento que recuerdo con tanto cariño. Estábamos los 3 fuera de la sala en extensión horaria porque en serio yo no tenía ni el más mínimo ánimo para entrar y los 2 se quedaron ahí conmigo. Nos contamos secretos y cosas que nos llenaban los ojos de lágrimas. Lloramos y reímos tanto en ese rato, que parecíamos lo que realmente éramos un trío de locos que se quería mucho y se apañaba en las buenas y en las malas, que era honesto, que siempre tenía una frase de ánimo para el depresivo del día y que era inseparable. El tiempo pasó y era verano pero aún nos seguíamos apañando a pesar de la distancia. Los 3 estábamos pasando por situaciones muy complicadas, uno primero después el otro y así. Nunca perdíamos el contacto y eso me ayudaba mucho porque yo aún seguía pensando en esa otra persona, porque sí, mis sentimientos son muy duraderos. Llegamos ya a 4to medio y había 3 personas que extrañaba mucho: mi mejor amiga tan excéntrica, mi niña kawai y enojona y mi mejor amigo rayito de sol. A los 3 los saludé con mucho cariño, pero debo reconocer que sólo por uno corrí medio pasillo para abrazarlo de tal forma que casi lo boto y ese era mi rayito de sol. Ese año lo empecé mal románticamente ¿Por qué lo digo? Pues porque la que había sido mi ex mejor amiga tenía algo con el que aún me gustaba. Lo primero que pensé fue “La vida da muchas vueltas”, cuando ella misma me lo contó sentí como de nuevo se me iba otra oportunidad de que me quisieran tanto como yo podía llegar a querer. Estaba resignada, ya no quería sentir nada por nadie nunca más y sólo quería estar con los amigos que tanto quería, y quizás me apoyé demasiado en 2 de ellos este año. Algo que me complicó en ese momento fue que en ese entonces también me enteré que entre mi mejor amiga y mi mejor amigo pasaba algo, me sentí horrible y era por 2 razones: la primera porque no quería lastimarlos como ya lo había hecho antes, y la segunda aún no la entendía en ese momento. Después él volvió con su ex y mi mejor amiga dijo que ya no sentía nada así que después me dejó de preocupar eso. Los meses pasaron y cosas extrañas ocurrieron, especialmente un 6 de Septiembre…….recuerdo muy bien todo lo importante, incluso las fechas. Pasó algo que como una bomba destruyó todo a su paso. Amistades, confianza y corazones de un día para otro fueron dañados irreparablemente. Ese rayito de sol y yo cruzamos la línea que separa a los mejores amigos de los que son algo más por un par de semanas, aunque sinceramente esa línea se venía rozando de hace un tiempo. Cada día que yo iba a mi rincón de la tristeza para recordar a ese niño solitario que ya no tenía en mi vida se iluminaba cuando desde esas alturas en las que estaba veía pasar a mi rayito de sol, yo salía corriendo para abrazarlo de tal forma que parecía que no nos hubiésemos visto en mucho tiempo. No me di ni cuenta que mi corazón tenía una guerra entre esas 2 personas que solía ver pasar por los pasillos y mucho menos noté que al tiempo mi corazón ya tenía un dueño definitivo. Mi rayito de sol y actual dueño de mi corazón había terminado con su polola y yo como la mejor amiga que solía ser, lo acompañé en esos momentos. Pero resultó que él quería más que un simple apoyo, me quería a mí. Pequeñas acciones y frases fueron sumándose cada vez más hasta que llegamos a esa inolvidable fecha que les dije. El día en que hicimos lo que unos mejores amigos no deberían hacer…sobre todo si para uno de ellos, en este caso yo, es su primera vez. Ninguno de los 2 pensó bien lo que hizo, sobre todo él. Me volví a ilusionar y ese fue mi grave mi error, él volvió a ilusionar a otra más como si nada sin medirse y ese fue su grave error. Aunque otro error que cometí fue creerle cuando me dijo que esta vez sería diferente ¿Diferente en qué sentido? Hay que recordar el hecho de que mi mejor amiga también quería estar con él y me lo ocultó por meses, y él en el fondo la prefería a ella, lo diferente habría sido que por primera vez yo no haya sido la segunda opción, sino la única opción. Pero no fue así y fue al enterarme de la manera más estúpida que existe que tenían algo cuando yo pensé que él sólo necesitaba tiempo, cuando la segunda bomba detonó. Los enfrenté a ambos y con ella esa fue la última vez que hablé en persona, con él no……pero si se llevó la peor parte. Ahí comenzó mi tormento, una angustia que no le deseo a nadie, pero sí en ese momento se las desee a ambos con todas mis fuerzas. Me hundía en odio, los veía juntos paseándose de la mano como si nada cuando incluso sus propios amigos detrás de las sonrisas les daba vergüenza estar ahí, aparecían siempre por donde yo estaba. Me sentía completamente colapsada y sólo quería que acabara, escuchaba como la gente se reía de mí o les daba lástima cada vez que pasaba por los pasillos, escuchaba las falsas ideas de la historia que el mundo se armaba. Odiaba que todos supieran que ella estaba con él y que nadie supiera que yo también estuve ahí días antes de que llegaran juntos de la mano como si no importara nadie. Odiaba que se hayan convertido en lo que solían ser antes. Pero lo que más odiaba era extrañarlos y seguirlos queriendo a pesar de la traición. No dejaba de llorar y sentirme mal conmigo misma, llegue a desmayarme y estar constantemente enferma por todo lo que estaba pasando. Nunca había sentido tanto dolor. Con él me dejé de hablar por un tiempo, de a poco empezamos a hablar de nuevo. Pero en su principio un día lo adoraba y al otro lo odiaba, un día lo adoraba y después lo odiaba de nuevo porque lo veía sonreír mientras yo lloraba, porque rogaba que se acercara cuando lo necesitaba y no lo hacía, seguía de largo para irse con ella. Pasaron los meses y si no fuera por un amigo que me pedía que le sonriera y que no llorará, la amiga que quedaba de ese trío loco que éramos que incluso dejó de hablarle a él también porque lo odiaba por lo que me hizo, y curiosamente una amiga de ese rayito de sol y de mi ahora ex mejor amiga (otra más a la lista) que me apoyó durante todo ese tiempo también. Habría tomado el camino fácil para escapar de ese dolor. Ahora el contacto que he tenido con ella ha sido poco y fue sólo porque yo le hablé: para la psu y navidad, luego las 2 hablamos un poco para año nuevo. Prefiero que así sea porque esta no es la primera vez que hace algo así y no quiero ser como el resto de las otras amigas a las que les hizo algo similar que siempre se tuvieron que esforzar para recuperar una amistad que ni siquiera ellas destruyeron. Con él ahora hablo mucho pero aún no lo perdono y no sé si podré hacerlo algún día, la gente critica que sigamos hablando pero es que hay personas que no pueden dejar de estar cerca a pesar de los problemas o dolor que cause esa cercanía. Seguimos siendo inseparables a pesar de lo que ocurrió y desgraciadamente lo quiero demasiado, lo suficiente para seguir ahí. Hay situaciones, acciones que él tiene, que me demuestran que aún siente algo por mí a pesar de que esté con ella. Cosas como dormir a cucharita al primer día de la gira de estudios, cabe destacar que dormimos juntos todos esos días; también cosas como remojar sus labios como si quisiera besarme cuando estoy abrazándolo. No sé cuándo pueda ocurrir algo más, pero esta historia ni siquiera tuvo un adiós. Ustedes dirán “¿Y por qué no lo mandas a la mierda y haces tu vida como lo has hecho antes?” pues les diré. Así como supe que sería alguien importante para mí en mi vida, también sé que esta historia aún no termina, esto recién comienza y aún nos queda un largo camino por recorrer. He hecho cosas malas y buenas en estos años, pero trato de compensar mis errores y de no volver a cometerlos. Tal vez dijeron en algún momento “¿Cómo pudiste hacer sufrir a esas personas? Sólo cosechaste lo que sembraste” y es cierto. Todo lo que se da se devuelve, no es nada más ni nada menos que simple Karma, pero les diré una cosa: yo soy humana y no hay ser humano que sea completamente bueno o malo, somos una mezcla entre bien y mal y sólo debemos encontrar el balance de nuestras acciones. Aquellos a quienes hayamos lastimado en su momento nos guardarán rencor a pesar de que hayamos cambiado, por eso debemos evitar causar el mal o al menos intentarlo. Hablando en general, todos los hombres significativos de mi vida amorosa han causado tal impacto porque con ellos quiero suplir algo que aún no sé qué pueda ser. Llenar un vacío que siento dentro de mí, y por eso cada vez que se van de mi vida siento como si hubiese perdido el rumbo. Ellos son la luz que me guía a ese punto de felicidad completa y no esa falsa idea que solemos hacernos para sentirnos mejor con nuestras vidas. Quizás suene mal, como si no fuera nada más que una malagradecida de la vida o una depresiva paranoica. Pero la verdad sólo pienso lo mismo que todos y todas piensan en el fondo. Por muy independientes que digamos que somos, siempre terminamos dependiendo de alguien para decir que somos felices. Porque a pesar de que hayamos llegado solos a este mundo, el ser humano está hecho para compartir su vida con su otra mitad y caminar juntos hasta el final del camino. Aunque sea por 5 minutos sufrimos por la soledad que tenemos y deseamos ser amados. Tal vez parezca una persona masoquista pero al igual que todos soy adicta al dolor, porque nos recuerda que sentimos, que estamos vivos y que existe un opuesto a este, que es la felicidad, y añoramos tenerla. Soy adicta al amor porque prefiero llorar por los besos, las caricias o las simples frases de ternura que algún día tuve, a llorar porque nunca me arriesgué a tenerlas. Es mucho mejor recordar el cómo se sintió, a pensar en el cómo se habría sentido. La vida es un círculo vicioso entre pena y alegría, y los invito a aventurarse en ella. Los invito a caer y levantarse, volver a caer y seguir levantándose porque les prometo que llegará el día en que encuentren ese amor inolvidable que los acompañará y les hará sentir como si no existiese un ser más feliz en el mundo aparte de ustedes. Como les dije, quizás no he vivido tanto pero si he visto y pasado por las suficientes experiencias como para decirles todo esto y darles un último consejo: Por dentro sigan siendo ese chico o chica ilusionado de la idea del amor y vivan todo como si fuera la primera y última vez porque nunca tendrán la seguridad de que volverán a disfrutarlo y nunca sentirán un amor igual a otro.

1 de Febrero de 2018 a las 02:10 0 Reporte Insertar 1
Fin

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