El hombre de traje congelado en Siberia. Seguir historia

omar-stampede Omar Stampede

Un grupo ambientalista encuentra el cadáver de un hombre congelado en Siberia. La investigación sobre el origen del cuerpo llevará a la revelación de un gran misterio.


Ciencia ficción Todo público.
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El hombre de traje congelado en Siberia

El hombre de traje congelado en Siberia.

En un futuro lejano :

Un caso que sacudió a la comunidad científica. El calentamiento global estaba derritiendo los polos, a pesar de lo muchos esfuerzos que se pretendían hacer para detenerlo, las cosas seguían igual, pues las grandes industrias y los grandes países seguían produciendo grandes cantidades de polución sin la más mínima intención de hacer algo para disminuirlo.

Un día, en Chukotka, Siberia, aquella zona de hielo perpetuo, había un grupo de ambientalistas que estudiaban el derretimiento de un gigantesco iceberg que había traído consigo el aumento de 2 centímetros del nivel del mar de Bering en esa zona del mundo, los hombres utilizaban radares y sonares cuando un objeto extraño apareció de entre los gajos de hielo que flotaban a su alrededor. Los hombres asombrados recuperaron por medio de cuerdas y ganchos el trozo de hielo de alrededor de 2 metros cúbicos, que transparentaba de entre su densidad algo que los dejó con la boca abierta. Subieron a bordo el trozo de hielo y se tallaron los lentes para dar crédito a lo que sus ojos veían. Dentro del hielo había un hombre congelado, un hombre afroamericano de apariencia joven, con solo un zapato y un traje gris. Los científicos estaban estupefactos, no podían imaginar qué hacia un hombre de traje congelado en un trozo de hielo que aparentemente habíase desprendido de un iceberg.

La noticia le dio la vuelta al mundo. Las personas especulaban que probablemente sería un excéntrico turista que hubiese caído de algún barco en su visita a Siberia, lo extraño de esto es que el frio en esta parte de Siberia es tal, que solo los rusos bien abrigados lo soportan, y por todas las características físicas este hombre no era ruso, ni estaba bien abrigado. Las revistas científicas hablaron de él, los noticieros en la red y la televisión también. Se decía que se había recuperado el cadáver de algún naufragio, de algún turista, de algún hombre de mundo que visitaba los hielos perpetuos. Se llevaron el cadáver a los servicios forenses para que lo descongelaran y le hicieran una prueba de ADN, para saber su origen. Los científicos rusos encargados del proyecto eran una pareja científica famosa por sus grandes aportaciones a la resolución de crímenes forenses, su nombre eran Alexei Vladimirovich y Oxana Nurmagomedova. El hombre era norteamericano según su patrón genético, así que esa era una buena noticia, pues ahora solo tenían que encontrar el reporte de desaparición a quien correspondiera el cuerpo. Cuando se descubrió el origen, el asunto se volvió de índole internacional. No había reportes de desapariciones ni algún otro tipo de dato que permitiera saber sí algún norteamericano había perdido algún pariente en Siberia. El caso de Alexei y Oxana se pensó en ser abandonado, pues pasaron los días y no había ningún interés por saber ¿Quién carajos era el hombre? El cadáver fue descongelado por completo y se pensaba incinerar para que su cuerpo no fuese una mayor molestia que la ya antes había causado. No se le había hecho un estudio más detallado de la causa de su muerte, pues esta era más que obvia, se había muerto de frio y un hombre de traje no es tan interesante como haber encontrado una momia antigua o algún ancestro de hombre primitivo, como en algún momento se habían estudiado incluso mamuts hallados en el hielo.

Oxana sacó el cadáver de su zona de descongelamiento, para transportarlo a donde seria incinerado, pero su interés se despertó de pronto cuando descubrió entre las fibras del traje, en el brazo derecho, una esferita de metal, no mayor a 5 mm, que sobresalía de la piel como sí esta hubiese estado encajada en la misma y debido a la deshidratación se fue exponiendo. Oxana examinó la esferita muy parecida un balín de metal, pero esta tenia pequeñísimas rugosidades en la superficie. La mujer muy interesada dejó el cadáver en la zona de descongelamiento y llevó la pequeña esfera al microscopio. Su sorpresa fue grande al darse cuenta que la diminuta esfera estaba cubierta de bellitos metálicos, echa completamente de hierro y era totalmente diferente a cualquier cosa que hubiese visto antes. Volvió donde el cuerpo y lo desnudó por completo. Su sorpresa fue mayor al darse cuenta que los brazos y la espalda tenían por los menos 8 objetos similares más.

Oxana llamó a su esposo. Alexei revisó con atención y decidieron realizar una tomografía al difunto. Lo que descubrieron fue mayor, las sombras radiopacas de las esferas de metal se extendía también en las piernas, había otros 11 objetos distribuidos en la parte trasera de todo el cuerpo. La situación cambió, las esferitas metálicas fueron examinadas y enviadas a analizar para saber a qué era lo que pertenecían, pero al parecer no había una respuesta clara.

“Suiter” llamaron al hombre congelado. El caso se volvía cada vez más y más interesante, y ahora se quería descubrir que es lo que había sucedido con tan afamado personaje. En la universidad de Moscú se encontraba una máquina que había revolucionado por completo la comprensión del cerebro humano. Los estudiantes de medicina, en una búsqueda desesperada para encontrar una cura para el Alzheimer y la degeneración neuronal, trataron de entender como era interpretada la información por las células cerebrales, como era que la información pasaba a bancos de datos en células neuronales y almacenadas en las mismas, para también ser comunicadas por medio sinapsis por sustancias neurotransmisoras, pero su descubrimiento fue mucho más allá que la simple comprensión. Crearon por medio de un virus sintético la primer “nano computadora bio—orgánica” (B.O.NA.C.) del mundo, capaz de conectarse con una célula cualquiera e interpretar su lenguaje de comunicación. Lograron hacer que el virus se conectara a las células musculares y a voluntad hacer que estas se contrajeran y estirasen. Lograron con los años que el virus se conectara a las células formadoras de hueso y ordenarles que produjeran intrincados patrones óseos. Pero la más grande maravilla fue cuando lograron por fin descifrar la información que habitaba dentro de las neuronas, como si de un simple disco de almacenamiento se tratase lograron obtener sonidos, olores, sabores, pero sobre todo y lo más importante, lograron obtener imágenes a partir de los recuerdos. El maravilloso virus, la computadora bio—orgánica era tan complejo, que requería de diez supercomputadoras para traducir lo que la neurona tenia dentro de sí misma, para convertirlo en un archivo legible que mostraba a través de los ojos del dueño, lo que el recuerdo poseía. La computadora mostraba en un monitor todo el recuerdo y la información almacenada en la neurona, y permitía que los científicos observaran dicha información. Esta computadora había sido utilizada ya en repetidas ocasiones y había dado grandes saltos y sorpresas en lo que a la comprensión del cerebro significaba, sin mencionar sus aplicaciones con otras células vivas, que aún seguían estudiándose.

Sergei Shelemko, el líder del proyecto BONAC, era mejor conocido como S.S. y él fue el encargado de permitir a la pareja rusa la utilización de su computadora. El cerebro de suiter fue extraído y rehidratado para poder utilizar la mayor cantidad de células posibles, a pesar de su daño, una buena proporción de las neuronas aún estaban utilizables y se requirieron horas de trabajo para tratar de rehabilitar las células muertas, lo mejor que se pudo. Después de casi tres meses de haber encontrado el cuerpo de “suiter” y de llevarlo para allá y para acá, sería estudiado y analizado por la comunidad de estudiantes. La universidad de Moscú preparó a sus mejores alumnos de medicina para lo que sería él estudió del cerebro de suiter, esta era la 3ra vez que el cerebro congelado de un muerto era analizado, sin embargo, nunca antes había sido analizado el de un hombre en tales condiciones.

En el laboratorio. Fue preparado el cuerpo. Sergei Shelemko mostraba a Oxana como colocar la computadora.

—Esta jeringa— mostró una jeringa metaliza de aluminio con un relleno acuoso color verde — Contiene una carga de 150 nano computadoras. Pequeños chips en virus sintéticos apenas tan pequeños que solo pueden verse en un microscopio de barrido. El virus se inyecta directamente en el tejido donde encontramos la célula que queremos

En una pantalla de 90 pulgadas en el centro del laboratorio se veía una imagen verdecina opaca. S.S. inyectó el cerebro que se encontraba semi sumergido en una sustancia que permitía mantener el tejido fresco, intacto y estéril. En la pantalla demostró un mapa cerebral y 150 luces que se encendieron y pusieron en marcha. Luego la imagen cambió a una cámara microscópica colocada en la cabeza del virus. El virus se movía con sus diminutas patas entre el tejido del cerebro y se adhería poco a poco a las dendritas de las neuronas, funcionando como si fuera una de ellas, introducía una pequeña extensión de sí misma que penetraba en el núcleo de la neurona y emitía pequeñas pulsaciones eléctricas que copiaban la información que contenía la sustancia nuclear. Los virus, una vez conectados con su célula, formaban una red entre sí, por medio de pequeñas ondas que emitían una forma de comunicación que soltaban al receptor de la computadora principal. El B.O.N.A.C. recibía la información de la red de virus y la traducía en las supercomputadoras, para crear un archivo para ser visto por los usuarios. Los médicos presentes miraban atónitos la pantalla que mostraba una gráfica que indicaba que estaba recibiendo la información que contenía la neurona. Al parecer la sustancia codificaba en datos imágenes, sensaciones, olores y sabores todo lo que había en ella.

Después de casi 25 minutos se obtuvieron los primeros datos que existían dentro del cerebro de Suiter. Apareció en la pantalla un sonido, sonido que S.S reprodujo. Al parecer el ruido de una voz, parecía la voz de una mujer, que decía palabras en inglés. “come here, come with us” dijo. Los datos que podía almacenar un cerebro eran demasiados, cerca de 10 terabytes de información. Así que debían de hacer un ajuste. Alexei Vladimirovich decía que no necesitaban extraer toda la información del individuo, si no que sería suficiente con que se mantuviera solo los datos de la memoria más reciente. El joven médico estuvo de acuerdo. Por medio de una orden se comunicaron la red de virus que había en el cerebro de “suiter”. Los virus ahora debían discriminar entre la memoria antigua y la memoria reciente, se movieron a través de diferentes sectores del cerebro, descartando la información que no interesaba, volviendo a la pantalla, se buscaría que los virus solamente adquirieran los recuerdos más recientes de la memoria de suiter. Se requirieron 30 minutos más para obtener algo de BONAC.

La imagen se mostró la pantalla y fue rápidamente descifrada, los estudiantes y el personal sonreían sorprendidos al darse cuenta que estaban viendo a través de los ojos de otra persona, una persona muerta… Se veía un montón de cosas pasando alrededor y el sonido de la respiración agitada de suiter, luego el propio hombre lanza una clara maldición y se desploma sobre el suelo de nieve. –shit, shit, oh! My god! Y se lleva la mano a la cabeza, viendo desde sus propios ojos ven que se mira las manos raspadas y algo de sangre en sus palmas. Luego se levanta dificultoso, y los leves sollozos que se escuchan hacen estremecer a todos, el hombre sorbía los mocos congelados y limpiaba su cara con la manga del traje una y otra vez, intenta correr de nuevo, pero se nota por el ruido que esta exhausto, el video duraba apenas 40 segundos, y se veía solo una imagen borrosa del paisaje nevado que se iba haciendo cada vez más y más tenue, hasta que solamente el hombre queda tirado en el suelo, luego toma entre sus manos lo que parece ser la imagen de un GPS de un teléfono inteligente que coloca entre sus manos y el video se acaba. Claramente se observa una localización numérica, las coordenadas de paralelos y meridianos donde se encontraba en ese momento.

Se armó una discusión en el laboratorio, en lo que había nueva información. Todos deducían que el hombre huía de algo, que fue herido y que murió de frio y cansancio al no poder huir más. Era toda la información disponible hasta el momento, además de las coordenadas donde falleció lo cual parecía realmente no ser muy lejos del lugar donde lo habían encontrado.

Una nueva imagen llegó. Esta vez era una imagen más vieja que el recuerdo más reciente, aparentemente, por la datación, quizás de apenas 24 horas antes.

Otro clip de video de apenas 50 segundos. Se ven las cobijas arrugadas de una cama y el hombre extiende su mano hasta el buró, toma un teléfono celular de modelo muy atrasado y mira la hora. 3:37 am. 27—feb—12 Se pone de pie, colocándose las pantuflas. Luego el sonido de un bostezo. Los espectadores se emocionaron pues definitivamente veían la vida a través de los ojos de suiter. El hombre mira hacia su cama y se ve a una mujer poco arropada por las cobijas; una muy bella mujer afroamericana que se mueve y se acomoda en la cama. El hombre se quita la camisa y la arroja en una silla, luego se rasca el brazo derecho y entra al baño mirándose al espejo, fue fantástico el momento en que suiter miraba su propio rostro examinándose la barba y el bigote, por un segundo, el individuo perdió el anonimato para tener una cara, no solo las facciones encontradas en el cadáver en el hielo, sí no su “yo” en vida. Abrió la llave del grifo y corrió el agua, cuando acercó el agua a su rostro cerró los ojos y el video termina allí.

Se armó el alboroto entre los presentes. El video era más viejo de lo que se pensaba, según la fecha en el reloj. Año 2012, lo cual indicaba por lo menos 20 años atrás, lo cual era demasiado tiempo para un hombre congelado en el hielo.

— ¿Cuándo es ese video?— Pregunta Oxana.

—Probablemente, según los cálculos, 24 horas antes de morir—dice S.S.

—Pero no es posible, ni siquiera estaba cerca de Rusia— refuta confuso Alexei Vladimirovich mientras se frotaba la barba.

— ¿Qué le hace pensar que no está en Rusia? –Reclama Sergei.

—Es muy simple, los esposos son americanos, mire nada más como duermen, con muy poca ropa y poco abrigo para un lugar donde hace tanto frio. El agua está muy templada para arrojarla a la cara.

—Eso no es ninguna prueba, puede haber calefacción…

Siguieron discutiendo así por 20 minutos más. La máquina arroja un tercer video. Esta vez poco más de dos minutos, es el hombre mirando a través de la ventana. Asoma y mira a la calle, como si algo lo hubiese perturbado. Se asoma cuidadoso y después se oye claramente su voz. “¿Qué es ese olor?”, dice, luego se escucha el sonido de su respiración. Se queda un rato mirando a la calle. Encendió la luz de afuera para mirar más, y solo vio el viejo auto color rojo estacionado en la cochera. En definitiva el forense tenía razón, era una clásica casa norteamericana, las casas rodeadas de patio y una yarda que divide a la calle. Distaba mucho de ser una calle rusa común. Los estudiantes miraban en silencio, estaban viendo las últimas horas de la vida de alguien a través de sus propios ojos, así que no querían perder detalle alguno.

El hombre no vio nada y regresó hasta su habitación. Se colocó los zapatos y elegante traje gris con el que lo encontrarían muerto. De pronto vuelve a oler algo. Y Se aproxima con paso a apresurado al patio. Esta vez abre la puerta y sale. Recorre su jardín. Tiene un caminito de cemento con un pasto perfectamente cuidado y recortado. Se escucha un sonido metálico y sigue caminando hasta los botes de basura. “Debe ser algún gato”—balbucea en inglés.

El hombre se da la media vuelta y suelta un grito de pánico cayendo sobre sus glúteos al encontrarse con una sombra detrás de él. La sombra lo asusta y la mira fijamente sin moverse como una estatua negra en frente de él. Los estudiantes se quedan mudos de pronto. Unos destellos de luz comienzan a aparecer y se ciega por completo la visión, es tan fuerte que el hombre cierra los ojos varios segundos, solo se oye un grito ahogado de terror y el video termina.

Se abre de nuevo la discusión.

— ¿Estamos hablando que este hombre murió en el 2012? –Pregunta un estudiante poniéndose de pie.

—Sí la datación del virus es correcta, y la comparamos con la imagen que acabamos de ver, tal parece que sí. El virus eligió los recuerdos 24 horas antes de la muerte. Lo cual significa que en efecto, este hombre murió hace más de 20 años.

— ¿Podemos investigar alguna desaparición en ese año, para corroborarlo?

—Es exactamente lo que pensé. –Sergei Shelemko rebobinó el video hasta la escena del baño, y congeló la imagen en la cara de suiter. Luego la archivó y la guardó. Se levantó de su asiento y se dirigió a los estudiantes.

— En este momento, pediré que se envié esta imagen a la unión americana, y que busquen por medio de software de reconocimiento facial, a este hombre. Que lo busquen entre los desaparecidos del mencionado año. De ser así, debemos de encontrarlo por algún lado. El médico le extendió una unidad diminuta de memoria no mayor al tamaño de una uña a su asistente que se la llevó para hacer la investigación. En espera de nuevos resultados, las preguntas surgían.

—Pero es imposible que un hombre viajara y muriera el mismo día. Desde EUA hasta Rusia, vestido como estaba, todo indica que fue el mismo día…o que no se cambió en un tiempo…— exclamó un estudiante.

—Exacto…—dijo Oxana.

— ¿Qué hay de la sombra?— preguntó una jovencita desde el fondo.

Sergei se quedó callado, luego pensativo y volvió a sentarse en el escritorio al lado de la pareja de forenses quienes escuchaban todo sin mencionar palabra alguna. Shelemko reprodujo de nuevo el último video. Al llegar a la sombra, disminuyó la velocidad de reproducción para observar detalladamente al individuo. La sombra estaba completamente borrosa, casi irreconocible, y luego pequeñas lucecitas y una luz cegadora se hizo presente. Repitió tres veces la escena.

— ¿Qué podría ser? –Preguntó a Alexei.

—A mí me parece que la imagen no está bien, se ve muy borrosa, quizá efecto del miedo o del pánico, o incluso un fallo en la sustancia que da la imagen, quizás solo es un error, no podemos distinguir nada. La luz, quizá es que perdió el conocimiento, una sobre dilatación de la pupila, una disnea, no lo sé.

—Podría ser un asaltante, que estaba de noche en el patio. –Dijo Oxana.

—El olor— interrumpió Alexei. — ¿podemos analizar el olor?

—Sí, si podemos— Sergei Shelemko revisaba en la pantalla de la computadora el archivo del dato arrojado por los virus sintéticos del BONAC. El archivo era traducido a un lenguaje reconocible por la computadora, tal y como los 5 sentidos podían detectar. La vista y el oído se podían decodificar más fácilmente por un video, el olor era un poco más difícil. El olor de algo se almacena en algún lugar del cerebro y la información quedaba plasmada allí, el olor provocaba una reacción emocional y esa reacción era la que permitía rastrear el tipo de olor que se almacenaba en el cerebro. La computadora tenía una pequeña máquina que sintetizaba el olor por medio de una mezcla de diez olores básicos que creaba con sustancias químicas muy simples. El aroma era desprendido de una pequeña rejilla, con una dosis leve del olor, que permitía que el usuario catalogara. Los tres científicos a su vez inhalaron un poco del aroma, y permitieron que tres voluntarios lo hicieran a su vez.

— ¿Qué es ese olor? –preguntó Alexei a una joven estudiante que tímidamente no quiso contestar.

—Huele a…—la chica titubeo un instante y parecía que no quería dar su respuesta, por miedo a estar equivocada. Sergei la interrumpió con una pregunta que pondría en un plano diferente la respuesta — ¿Te gusta el olor?— la chica hizo un gesto de desagrado bastante fácil de identificar. Luego volteó a los dos jóvenes— ¿Les gusta el olor a ustedes?— los muchachos se miraron uno al otro y respondieron afirmativamente — ¿Cómo es ese olor?— Preguntó de inmediato.

—Al principio no podía creer lo que olía, me causó una oleada química en el cerebro sumamente excitante, contestó, pero ahora que veo, que también mi compañero lo sintió creo que puedo responder. – Shelemko puso una mano en el hombro del joven y lo detuvo para hacer una pregunta más.

— ¿Cómo es el olor doctora Oxana?

—Desagradable— contestó ella sin titubear ni un poco.

Los demás estudiantes en el laboratorio miraban absortos e incrédulos tratando de descifrar el olor. Sergei Shelemko dirigió una pregunta general a todos los presentes.

—Desagrada a las mujeres, y excita a los hombres… ¿Qué puede ser?

Una chica en el fondo le levantó la mano— ¿Es un componente sexual? ¿Algún tipo de feromona?

—Exacto—dijo Sergei—tal parece que nuestro olor es una concentración muy elevada de feromonas femeninas. El olor es un componente químico que desata una respuesta de excitación sexual en el varón e inconscientemente lo atrae hacia él. En el sentido más primitivo de la cuestión, Suiter se sintió atraído por un olor a “celo”, quizás su mente consciente no lo hubiese detectado de inmediato, sin embargo su instinto primitivo si lo hizo. Al grado que salió de inmediato a buscar el olor. No sabía lo que significaba, ni de dónde provenía, pero les aseguro que su cerebro más primitivo si lo detectó como una hembra en celo y se dirigió hacia él. Ahora, esto es una anormalidad, jamás este olor se encuentra tan concentrado en la naturaleza…—S.S. daba vueltas de pie en el laboratorio, divagando y haciendo un ademán con las manos, como sí quisiera transmitir sus interrogantes al grupo de estudiantes—… lo cual nos hace pensar, que alguien atrajo a Suiter hacia él, la respuesta puede estar en la sombra que acabamos de ver…—Sergei Shelemko fue interrumpido por un leve toque en la puerta del laboratorio. La asistente que había salido hace unos momentos se presentó con unas hojas impresas en la mano. Shelemko le hizo una señal con la mano para indicarle que podía entrar. Recibió las hojas y las leyó en silencio, se llevó la mano a la boca para tratar de cubrir la cara de duda e incredulidad. Le extendió las hojas a la pareja. Oxana las tomó y las leyó. La asistente regresó la unidad de memoria al científico. Y el científico la introdujo a la computadora, buscó el archivo en la pantalla y lo proyectó para todos.

—Acabamos de identificar al sujeto.

En la pantalla se proyectó la imagen de una fotografía con el número de folio de una denuncia por desaparición del sujeto, su nombre era Ethan Adams. Tenía 34 años, Vivía en Boston Massachusetts y trabajaba como supervisor de ventas en una empresa de tornillos. Estaba casado, sin hijos y había desaparecido el 27 de febrero del año 2012. Según la narración de la esposa creía que iba salir de trabajar, se había levantado como de costumbre muy temprano para recibir los camiones que llegaban a las 5 am a la empresa. Había todas las huellas de que ese día lo hizo como de costumbre sin embargo, no se presentó a trabajar, ni siquiera. Había una descripción de todas las señas particulares y un número a quién llamar, eso era todo.

Los presentes hablaban entre ellos, se hizo un ruido de murmullos y especulaciones por todas partes, hasta que la computadora arrojó un nuevo resultado.

Desde los ojos de Ethan Adams se veía en un cuarto completamente oscuro. Se escucha la respiración desesperada del hombre en una imagen completamente negra, a juzgar por los sonidos pareciese que el hombre estaba “a tientas” buscando algo. –Jesús! It’s so cold…— se escucha el sonido de su aliento y el frotar de las manos.

— ¿Hola?—Pregunta una voz en español…Que se escucha retumbando con un eco penetrante.

— ¿Quién es? –Responde la voz de Ethan en inglés, se escucha el movimiento del sujeto, pero no se ve absolutamente nada. Luego una lejana luz se observó como un punto lejano.

— ¿Hay alguien ahí? –responde alguien en español.

—Si… ¿Quién está allí?—Contesta Ethan en un español bastante malo.

—No puedo verlo no sé dónde está.

—Seguir hablando tú, para poder encontrarle –pareciera que el ruido del movimiento sonaba a que Ethan trataba de usar la voz de la otra persona para guiarse en medio de la oscuridad. La luz comenzó a moverse.

—Espera…yo voy a usted…—Dijo Ethan.

—Por aquí…Estoy aquí…Hace rato que desperté…no tengo idea de donde estoy, no tengo idea de ¿Qué demonios pasó?—La luz se meneó de lado a lado como agitándose con la mano.

—No se preocupe, mi amigo, voy allá. – Luego el ruido de una risa y el sonido de otra respiración.

Ethan se acercó a la luz procedente de la pantalla un teléfono celular.

—Perdóneme, pero no puedo ver nada—dijo Ethan, la luz a pesar de lo débil, le lastimaba un poco la vista, tuvo que acostumbrarse un poco.

—Habla a usted español… ¿Cómo se llama?

—Me llamo Julián, Julián Navarro—dijo el hombre iluminando su rostro de nariz aguileña y piel morena.

— ¿Qué pasó Julián, dónde estamos?

—No lo sé, ni siquiera sé cuánto tiempo llevo aquí. No puedo ver nada, parece que me secuestraron.

— ¿Eres norteamericano verdad? Lo noto por tu acento. Yo soy peruano.

— ¿Peruano?... ¿Dónde diablos estamos?

—No lo sé…Recorrí todo el lugar a tientas, el lugar está sumamente helado. Parece que el muro es completamente de roca solida… he buscado una puerta, pero no hay absolutamente nada…

— ¿Cómo llegaste aquí?—Preguntó Ethan en un intento de comprender su propia situación.

—Manejaba mi automóvil el día de ayer…Iba por una carretera, cuando de pronto el auto se apagó. Simplemente se apagó, traté de encender el carro, pero no arrancaba, parecía que se había quedado sin batería, el motor estaba muerto, la batería muerta, el auto se sentía como si hubiese estada apagado de pronto. Salí del automóvil y fui invadido por una fragancia, un olor tan hermoso e irresistible que me hizo caminar a un lado de la carretera, luego sentí un mareo insoportable…cuando desperté, estaba aquí.

Los estudiantes escucharon unos minutos más la conversación confundida de los hombres, hablaron de sus familias y de que buscarían la forma de salir de allí. Después de unos minutos el video terminaba con un Ethan que al parecer quedaba dormido por la oscuridad y la falta de actividad.

— ¿Cómo puede una persona viajar el mismo día, de EUA a Rusia, para morir allí?—Pregunta Alexei.

—No lo sé, eso me gustaría saber.— contestó S.S.

El video del BONAC se reprodujo de nuevo, sin embargo era el mismo que mostraba a Ethan corriendo en la nieve para tratar de huir, donde frotaba la cabeza, miraba sangre en sus palmas y después caía desplomado sobre la nieve mirando la pantalla de móvil. No había más información, ni en sus últimas horas de vida ni en días anteriores, nada. Al parecer Ethan Adams tenía una vida común y corriente, poco interesante. La intriga invadió a los investigadores, y mandaron buscar a Perú la desaparición de Julián. Este había sido reportado como desaparecido unos días después que Ethan, su única pista era el automóvil abandonado en la carretera a la ciudad de Lima. Julián tenía 31 años, era contador público y viajaba para con un cliente a la ciudad, no se supo nada después, nunca encontraron su cuerpo ya que algunos supusieron que se había suicidado o había sido asaltado rumbo a su trabajo, sin embargo no había pistas que permitieran identificar absolutamente nada.

Shelemko no tenía más opción, el caso salía por completo de sus manos y de las de la pareja, de inmediato alertaron a las autoridades correspondientes.

El caso pasó a manos de Fíodor Ivanov. El militar siguió con el caso, las pistas que se obtuvieron podrían arrojar la localización de un lugar, pues ya no era casualidad haber encontrado a dos personas desaparecidas en dos puntos diferentes del mundo dentro de un solo recuerdo. Las pruebas quizá no eran tan convincentes, quizá no era algo importante después de todo, o por lo menos lo suficiente como para que un gobierno decidiera invertir dinero en la búsqueda. Así que solamente una unidad pequeña fue llamada para iniciar la investigación, solamente tenían las coordenadas del lugar, y eso era suficiente para empezar.

El sonido del viento golpeaba con fuerza las gafas ceñidas a la cara. Fíodor se cubría la cara lo mejor que podía, el viento y la nieve le entorpecían la vista, pero eso no le evitarían seguir adelante. El grupo avanzó sin perder el paso, las botas se enterraban en la nieve, y a menudo les hundían la pierna hasta el tobillo. Los hombres apretaban los dientes con fuerza y continuaban apoyándose en la barra metálica que les servía a modo de bastón. El GPS. Indicaba que estaban cerca, se rodearon formando un círculo en la zona que parecía ser la correcta, no sabían por dónde empezar. El paisaje que venían mirando desde hacía dos horas no había cambiado en nada, algún solitario pino reseco, solo nieve y roca, nieve y más nieve, nada más. Era un gigantesco desierto nevado. Ellos esperaban ver algún indicio que les mostrara que estaban en el lugar correcto. Pero no era así. La travesía había sido en vano, el localizador satelital sin embargo mostraba que estaban muy cerca, muy a pesar del desolado paisaje.

—Debe ser aquí—dijo Vladimir.

Con el viento helado revolviéndoles el cabello, empañando los visores removieron con las botas la nieve del suelo, una y otra vez. Fíodor extrajo una pala plegable de la pesada mochila que cargaba a sus espaldas golpeó la nieve y trató de hundirla para encontrar algo… No hubo nada. Entonces era hora de utilizar la herramienta que necesitaban. Vladimir preparó el tanque del flamethrower para derretir la nieve en derredor. Las llamas abrazaron el suelo convirtiendo lentamente la nieve en agua para limpiar su zona. Unos 30 minutos después de dejar al descubierto solo rocas y tierra; por fin apareció algo que los dejó perplejos. Justo debajo de ellos se encontraba una gigantesca lámina de hierro que parecía estar completamente sellada, imposible de abrir, pues encima de sí misma había cientos de kilos de más nieve, sin embargo el hallazgo era muy importante, esto probaría, que la expedición no habría sido en vano, y que algo de la información obtenida por el equipo de investigación podría ser cierta. Los militares limpiaron durante horas la gigantesca lámina metálica, dando unos cuantos golpes podían escuchar por un aparato amplificador de sonido que la lámina estaba hueca, esta sería sin duda una puerta o alguna forma de entrar, quizá una cueva oculta, el equipo tomó todos los registros correspondientes, fotografías y videos, lo que fuese necesario para probar que la investigación era válida. No pudieron hacer más, se requirió una segunda visita al lugar para lograr algo.

Un mes después con una maquinaria para excavar y un mayor personal localizaron de nuevo el lugar, utilizaron primero una pala mecánica gigante para limpiar la nieve del piso, hasta encontrar la puerta de hierro en el piso.

— ¿Qué haremos? –Preguntó el hombre de la pala.

—Creo que deberíamos volarla. Los hombres formaron un círculo alrededor de la puerta de hierro que ahora estaba completamente descubierta. Se dispusieron a colocar los explosivos. Todo el mundo se alejó lo suficiente mientras cuatro hombres preparaban el cableado. De pronto, un chasquido poderoso sonó desde los adentros de la puerta metálica y los hombres atemorizados salieron corriendo fuera del círculo descubierto de nieve.

Todos miraron absortos; un sonido similar a un silbido se hizo presente y la enorme puerta de hierro expulsó una especie de gas de la separación que había entre la puerta y la roca unida casi perfectamente. Los hombres se taparon la nariz, un olor a rancio como de agua estancada inundó el ambiente.

— ¿Nosotros no la abrimos o sí?

—No lo creo, parece que se abrió desde adentro. –La puerta se abrió apenas unos 120 cm y se dieron cuenta que no eran solo una si no 4 partes sobrepuestas y cruzadas una sobre la otra, después de casi un minuto se abrió lentamente, tal pareciese que la puerta pudiese estar oxidada y tenía mucho tiempo sin abrirse.

— ¿Entraremos? –preguntó Vladimir.

—Si, a eso hemos venido. Pongámonos las mascarillas.

Fíodor y Vladimir en un equipo de cuatro personas se colocaron los equipos militares, impermeables a la radiación cubiertos de pies a cabeza por trajes térmicos similares a los que se utilizan en buceo, dejando al descubierto solo la cabeza, pies y manos. Visores en los ojos para el frio siberiano y guantes a modo. Avanzaron en la penumbra, la luz apenas alcanzaba a filtrarse en la abertura de la puerta. El hombre a la cabeza iluminó con una linterna la entrada. Solamente veía más oscuridad, se dieron las instrucciones para que el equipo esperara afuera mientras los hombres inspeccionaban el sitio. Saltaron adentro y aterrizaron sobre un resbaladizo suelo en caída. Román y Denisse cayeron; los otros dos les ayudaron a levantarse.

—El piso es como una rampa—Puntualizó Vladimir. –Bajemos con cuidado. Descendieron casi 40 metros y se dieron cuenta que el piso volvía a ser plano. En la oscuridad no podían mirar gran cosa, avanzaron metro a metro tratando de iluminar lo más posible. Dentro el olor a agua estancada aumentaba. La linterna de Denisse se topó con una imagen conocida, contorneó la figura y la reconoció de inmediato, era el fuselaje de un avión.

— ¡Fíodor, ven a ver esto!—Las luces dieron forma a una estrella de David estampada sobre la parte delantera del fuselaje y estabilizadores en la cola del avión.

— ¿Judíos? ¿Tenemos una base israelí en territorio ruso?

—No puedo creerlo, ¿Cómo carajos nadie se dio cuenta de esto? ¿Tenemos tecnología militar de primer nivel y nadie se había percatado de tal cosa? –Mencionó indignado.

—Pero debe estar abandonada…No hay señales de movimiento, quizá tiene mucho tiempo así…—Señaló Román. No muy lejos, a unos 3 metros Se encontraron otra aeronave, con la figura que al principio les pareció ser un monstruo alado con cuerpo humanoide y garras de águila, con un sombrero dorado y puntiagudo sobre la cabeza.

— ¿Qué es eso? –Preguntó el comandante Fíodor.

—Es Garuda, una deidad Tailandesa…es un avión tailandés…—contestó.

Los militares observaron el lugar, lo que parecía ser un enorme garaje de aviones de varias partes del mundo, ya no había posibilidades de una base militar israelí, no había concordancia al respecto. Fíodor entonces se preguntó en su cabeza sí habría alguna similitud entre “la razón que los había hecho venir” y lo que estaban presenciando.

— ¡Tome los datos de los aviones!—ordenó a Román. –También podrían estar perdidos —Iremos por un equipo más grande, no podemos seguir avanzando sin iluminación.

Con los días se organizó no solo un equipo más grande sí no también mejor preparado con toda la tecnología necesaria para la investigación.

Era un enorme lugar, quizá tan grande como un estadio de futbol, un complejo, un edificio en perfecta distribución, su piso, sus paredes, su estructura era de roca solida gris, fría y recortada y dispuesta una sobre otra con increíble precisión, las uniones entre los pedazos gigantes recordaban de manera casi indiscutible con las rocas de machu picchu en Perú. Pero aun además de todo algunos lugares parecían tener una correctísima escritura en las paredes, una intrincada simbología parecida a la cuneiforme con algunas líneas que hacían similitud a los circuitos electrónicos, la pintura era fluorescente al iluminarse con luz negra, ultravioleta y roja, sin embargo, a simple vista era casi indistinguible mimetizada en el gris. Los visores infrarrojos y de visión nocturna permitían distinguir detalles que no se observaban con la luz blanca. El complejo carecía totalmente de cualquier tipo de iluminación y hacía imposible para el ojo humano común ver absolutamente nada sin ayuda alguna. Con los días encontraron varios salones, bodegas y laboratorios en la construcción subterránea. El hallazgo fue todo un descubrimiento, sin embargo el gobierno ruso decidió mantenerlo en el mayor de los secretos, pues la información sería sumamente delicada, sin duda alguna lo que veían era algo nunca antes investigado. La base o laboratorio tenia serias marcas de haber sido abandonada, lugares en las paredes, en los pisos, en las ventanas mostraban señales de que podrían haber sido ocupados en su lugar, artefactos o máquinas de algún tipo. El lugar parecía una enorme edificación con fines de estudio, no podría ser otra cosa al descubrir la cantidad de objetos que había. En el “salón de las cosas” había aparatos, electrodomésticos, teléfonos, fonógrafos, bicicletas, computadoras, relojes de diferentes épocas… parecía un museo de la tecnología, una extraña bodega. Los militares cada vez suponían más que el lugar podría haber sido ocupado por alguna especie de extraterrestres, alguien quien parecía estar muy interesada en el estudio de cerca de la raza humana. La razón de su búsqueda inicial aún no aparecía, la información que había salido a la luz extraída directamente de los recuerdos de Suiter fue correcta en la idea de encontrar la base, las coordenadas eran las correctas, pero no había presencia de ningún otro ser humano secuestrado, encontraron muchos objetos y vehículos, incluso pequeños barcos además de los aviones, pero no existía aún señales de seres humanos. La búsqueda se intensificó el equipo colocó una planta de luz suficiente para iluminar todo el lugar. Ahora podían ver las dimensiones exactas, los colores y el diseño tan simplista que tenía. El tercer día de la investigación trajo consigo un escalofriante descubrimiento, un último cuarto fue encontrado, como si hubiese intentado ser escondido tras una cortina de hierro que tuvieron que volar con explosivos. En el piso helado de roca encontraron casi una docena de cadáveres; hombres mujeres y niños por igual. Dispuestos en hileras uno al lado de otro, la posición en la que se encontraban casi todos, sobre sus costados, o con la cara al piso indicaba que habían caído quizá súbitamente, sin ningún tipo de golpe, algunos con una variación mínima respecto a lo que parecía ser su posición inicial. Por la descripción de la escena se podía deducir que esto había sido sin duda alguna una ejecución, una terrible ejecución en masa. La mayoría de los cuerpos se encontraban casi momificados, estaban bajo tierra en un lugar casi impermeable sin la disposición de insectos y por lo terriblemente bajo de la temperatura siberiana solamente se veían deshidratados al punto de solo parecer algún tipo de escalofriante estatua de cartón.

—No quiero imaginar lo que pasó aquí, pero lo más sorprendente es que tenemos personas perdidas de muchas épocas diferentes— dijo Vladimir con una cara de preocupación a un Fíodor tan confundido como sorprendido.

Existían atuendos que parecían ser incluso de modas de hasta 70 años atrás, la historia era inverosímil, a menos que fuera solo ropa pasada de moda podríamos estar ante secuestros que venían efectuándose desde hacía décadas…pero de ser así, no había una explicación que pudiera hacerse para entender el porqué de que la gente no se viera tan vieja como su propia vestimenta.

Se hicieron revisiones profundas del lugar, y entonces encontraron por fin la conexión que hacía falta para que todo tuviera sentido. En la bodega más grande, oculta ante los ojos de todos encontraron una gigantesca puerta de hierro que a su vez era también el piso del lugar. Se dieron cuenta que sería una puerta por la división que tenia del resto de la estructura. Casi toda la edificación parecía ser de una sola pieza casi sin división alguna, sus muros, sus pisos, todo estaba unido con tal uniformidad y precisión que era casi imposible deslizar una hoja de papel entre las rocas, sin embargo en la extraña forma triangular del piso parecía ser distinta allí si había una división, muy parecida a la entrada, sorprendidos sintieron que ese podía ser el eslabón que faltaba. La puerta en la bodega fue limpiada, se tuvieron que mover aviones, barcos, y hasta automóviles de distintas partes del mundo y dejaron libre el paso para intentarse abrir la puerta. La primera vez, cuando habían abierto la puerta principal ni siquiera habían logrado descifrar como lo habían logrado, su plan principal era volarla, pero la puerta se abrió sola. Esta vez parecía que si tendrían que volarla, la puerta no podía levantarse con facilidad, otra opción era cortarla, utilizar una reacción química de “termita” para cortar la puerta. Un pedazo de aproximadamente 2 metros cuadrados se cortó, mientras los militares esperaban ver hacia donde llevaba. Cayeron a un espacio hueco y lo que parecía una entrada que para su desilusión estaba completamente tapada de roca, parecía no llegar a ningún lado.

—Perforemos las rocas—dijo Vladimir—no podemos detenernos ahora que hemos llegado tan lejos.

El trabajo duró casi 20 horas, utilizaron una excavadora mecánica parecida a un taladro para crear un agujero lo suficientemente grande como para que cupiera una sola persona. Dos militares perforaron la última sección. El pasadizo era estrecho, solamente podían caber arrastrándose sobre su propio pecho. Cuando el soldado dio el último giro a la excavadora fue golpeado por un hedor penetrante de vapores azufrados que emanaban por el agujero que alcanzó a formarse, apenas del tamaño de su puño, por él penetró el resplandor del fuego. Miró por el hoyo y se dio cuenta que había llegado a lo que parecía se la comunicación con una cueva magmática. El hombre avisó a su compañero y tosiendo salieron de inmediato de allí.

Avisaron al comandante, Fíodor sabía que significaba que había aún más de lo que parecía dentro el lugar. Volvió a pedir la asistencia de Vladimir ambos se colocarían los trajes especiales para aproximarse a la salida del túnel. Se amarraron cuerdas de seguridad con arneses alrededor de la cintura, un equipo se encargaría de sacarlos en caso de un contratiempo. Comunicándose mediante radios darían su posición actual y pedirían socorro de necesitarlo, se colocaron las mascarillas antigás y se adentraron en el túnel. Fíodor a la cabeza, Vladimir por detrás, llegaron hasta la luz al final del túnel. Fíodor tomó un cincel y golpeó para abrir el agujero que había cavado el soldado. La luz de los cascos permitía vislumbrar que estaban rodeados de tierra y roca pero al golpear el muro, la roca caía de allí, como si hubiera un final del túnel y hubiera algo allí fuera. Fíodor asestó el último golpe y el muro de roca se desplomó dejándolo pasar. La vista era grandiosa, habían llegado a una cueva subterránea iluminada por la luz que emitía el calor de un rio de lava que pasaba, era un rio estrecho. La cueva parecía algo grande, tenía un techo que se hallaba a por lo menos 4 metros hacia arriba y el piso estaba a quizá 10 metros hacia abajo. Fíodor hizo una señal a Vladimir y llamó por radio.

—Hemos abierto el túnel…tensen la cuerda, vamos a bajar. –La cuerda de donde se sostenían fue tensada, lo cual significaría que sostendría el peso de ambos mientras los dos bajaban hacia el piso de la cueva, Pero algo salió mal, cuando Fíodor se colgó del suelo del túnel para bajar a rapel antes que Vladimir, sufrió un brusca sacudida, Vladimir trató de aferrarse a la cuerda de su compañero, pero el comandante cayó soltando un grito de terror, el arnés del que estaba suspendido estaba al rojo vivo y la cuerda se quemó, debilitó y rompió. Vladimir pidió auxilio, los arneses de su cuerda estaban ardiendo también, los hombres dentro lo jalaron de inmediato para sacarlo del túnel. Cuando el hombre había salido el túnel este colapso sobre sí mismo imposibilitando volver a entrar.

Los hombres trataron de comunicarse por radio con Fíodor quien habíase quedado atrapado. Nunca respondió. Minutos más tarde la base—laboratorio empezó a moverse los soldados sintieron el temblor que comenzaba; con todas sus fuerzas se apresuraron a salir los casi 50 hombres que estaban dentro del lugar lograron huir sin que quedara ninguno dentro. Un terremoto derrumbó la estructura de piedra. Esto no podía ser una casualidad, se miraron perplejos y se dieron cuenta que estaban enfrentándose a una fuerza aún mayor de lo que se imaginaban.

La investigación fue archivada, se llevó a los altos militares para discutir el seguimiento. El 3er día después del terremoto a la base laboratorio, Fíodor volvió con vida. Ante la mirada incrédula de los compañeros entró a la oficina del general mayor para entrevistarse con él.

Fíodor se sentó en la silla del escritorio del general mayor, con una faz de extrañeza y honda reflexión. El general lo miraba atento esperando una palabra de su parte y sin más preámbulos deseoso de saciar su deseo de conocimiento comenzó la interrogación.

— ¿Qué fue lo que ocurrió?—El general se recargó absorbido por el respaldo de la silla.

—Ellos me llevaron, me llevaron para hablar—Fíodor recordaba pensativo.

— ¿Ellos, quienes? ¿Los aliens?

—Si…—Fíodor levantó los ojos sin dejar de mirar el piso y meneando la cabeza en sentido positivo.

—Esto es increíble, nunca creímos que algo así sucedería, imaginamos que había sido un accidente o algo así, jamás que habrías sido llevado—Se hizo un silenció largo y el general prosiguió — cuéntame, ¿Qué viste?

—No creería lo que vi, su especie es similar a la nuestra, no hay tanta diferencia, tienen siglos viviendo allí, ocultos a los ojos de todos. Habían estado allí todo este tiempo, viviendo bajo nosotros sin que nadie se diera cuenta, sería quizá que para ellos también había sido difícil hacer contacto con nosotros. Pareciera, por los antiguos escritos y estelas, que muchos habían subido a la superficie en algún momento, porque sus características físicas ya habían sido representadas a lo largo y ancho de las antiguas culturas alrededor del mundo, desde los egipcios hasta México. Siempre estuvieron allí, y nosotros no pudimos verlo. Simplemente pareciera que nosotros no estábamos lo suficientemente avanzados para ellos –dijo Fíodor— Allá abajo es tan grande y tan hermoso como aquí .Ellos tienen ciudades y civilizaciones, carecen de luz, porque no la necesitan, sus ojos están adaptados para la oscuridad, pareciera que mis ojos no podían con tanta oscuridad, el calor era insoportable, no usan ningún tipo de vestimenta, su piel está perfectamente adaptada a la temperatura. Sus ojos son enormes, y parecen tener pupilas gigantescas casi del tamaño de toda la órbita.

— ¿Ellos son como los describen popularmente?

—No exactamente, sus ojos no son tan grandes como a veces los dibujan, son unas 3 veces el tamaño del ojo humano, pero tampoco parecen tan enormes. Su piel es gris, nunca la toqué para decirle su textura, pero sus manos y sus pies son parecidos a los nuestros, un poco más largos quizás. Puedo creer que pueden llegar a ser una clase de homínido sin nada de pelo, pues se parecen a nosotros más de lo que ustedes creen. Su cuerpo…la…anatomía es como nosotros…pero no exactamente iguales, quizás son otra especie de seres humanos.

— ¿Tienen leguaje?

—Sí, si lo tienen, solamente que su voz es muy baja, como si fuera un susurro, cuando se comunicaron conmigo, hablaron el ruso, pero lo hablaron con dolor en sus gargantas, ellos decían que era algo difícil porque tenían que gritar, para que nosotros los escucháramos.

— ¿Hablaban ruso?

—Sí, pero, no lo hablaban del todo bien. Cuando yo les pregunté cómo es que ellos sabían hablar nuestro idioma me explicaron que tenían ya bastantes años estudiándonos, y que sabían comunicarse con nosotros en al menos 8 idiomas distintos, decía que comprendían mucho de nuestra tecnología y que podían comunicarse con nosotros en cualquier momento.

— ¿Pero? ¿Por qué no lo han hecho? ¿Por qué necesitaban una base en Siberia para estudiarnos? –preguntó el mayor.

—Nuestra especie tiene una inteligencia muy pobre a su parecer, solo una especie con un grado de inteligencia muy estúpida haría lo que nosotros hacemos, destruirlo todo. Nos temen, son muy pocos, muchísimo menos que nosotros, temen que así como estamos destruyendo la superficie podamos destruir la parte de la tierra, donde ellos viven, el subsuelo. En algún momento nuestros ancestros vivieron juntos en la superficie, casaron juntos, sembraron juntos, pero al parecer, la…familia…el clan que pertenecía a su especie fue atacado por la nuestra, por nuestro ancestro humano, y ellos huyeron y se refugiaron en cuevas subterráneas, tales cuevas fueron cerradas, por nuestros ancestros y los obligaron a quedarse allí, ya no pudieron salir…Estamos hablando de hace miles de años. ¡En la prehistoria! La especie quedó atrapada en la caverna y aprendió a sobrevivir allí. Según su historia, la caverna tenia agua, tenía peces y pudieron sobrevivir, impulsados por el miedo a nuestra especie cavaron hasta encontrar grutas y allí se establecieron. Tuvieron que sobrevivir con lo que tenían, construyeron su propia civilización, crearon su propia tecnología con lo que tenían. Al parecer son mucho menos que nosotros, sin embargo se han desarrollado y han estado vigilándonos muy de cerca a través de los siglos.

Esto es increíble…dos especies de “humanos” que se separaron en algún momento de la historia, unos decidieron hacer su vida bajo la tierra y otros en la superficie. Ellos eran más avanzados que nosotros intelectualmente, pero también son más pequeños y más nerviosos, quizá por ese motivo decidieron irse. Quedarse escondidos allí.

— ¿A dónde lo llevaron?

— Me recogieron de la cueva, me ataron, me arrastraron estuve en la total oscuridad, hasta que alguien encendió una luz en medio de una habitación y allí pude verlos. Mi primer impacto fue de un terror indescriptible, era una imagen surrealista, pero poco a poco al mirarlos varias veces hasta que me acostumbre a ellos, respetuosamente no se acercaron a mí hasta que pude mirarlos detenidamente. Eran dos humanoides, un poco más pequeños que nosotros.

La habitación en la que estuve era una imitación de una habitación común y corriente, una silla y una cama, solo que no era precisamente cómoda, el material era similar al caucho, pero no idéntico. Eso era todo, el cuarto era color blanco y estaba iluminado por un pequeño foco. Me dejaban utilizar mi linterna ocasionalmente, pues de alguna manera comprendieron que yo no veía todo lo que ellos podían ver, simplemente mis ojos eran al menos 3 veces más pequeños que los de ellos.

— ¿Cómo salió de allí?

—No lo sé, solamente recuerdo terminar de hablar con ellos y quedar completamente dormido. Desperté en la costa, en una playa, tirado en la arena cuando un hombre me despertó. Supe de inmediato que debía venir aquí a hablar de esto con ustedes. Me explicaron que “suiter” fue el primero y único hombre que había podido escapar de la zona de investigación, por miedo a que se descubriera su existencia desmantelaron todo. Creyeron que estarían a salvo, la base estaba en el desierto nevado, estaba blindada, prácticamente imperceptible. Pasaron los años y no se supo más nada, hasta que encontraron el cuerpo.

—Y ¿Por qué ahora quisieron hacer contacto? ¿Por qué no se ocultaron de nuevo?

—Me dijeron que quizá era hora que nosotros supiéramos de su existencia. Que supiéramos que están allí. Habitando bajo nosotros, viviendo bajo nuestra tierra y océanos. Pero que no quieren hacernos daño…

—Sí no quieren hacernos daño… ¿entonces porque secuestraron humanos? ¿Por qué desaparecieron aviones?

—Porque querían estudiarnos, nos temen y quieren saber todo lo que pueden acerca de nosotros. ¿Si usted estuviera en su lugar, compartiendo el planeta con una raza hostil que haría?

—Pero eso no justifica su conducta— condenó.

—Con su nivel de tecnología yo en su lugar no solo los estudiaría, ya los hubiese destruido— aseveró Fíodor.

El general quedó pensativo, evaluando la situación. –Quizá entonces debamos guardar esto en secreto. Una situación así podría desencadenar en un terror colectivo, ¿no lo cree usted?

Tendríamos a personas buscando la manera de contactar con “los otros” tendríamos a cientos reclamando que se investigue más. La gente tiene años sospechando, especulando y rogando para que el gobierno devele lo que sabe, sin embargo, nunca se ha dicho la poca información que poseíamos, pero ahora es distinto, sabemos que no son extraterrestres, que no vienen de otro planeta, lo liberaron en el mar por que deben de tener bases sub acuáticas, ya lo suponíamos teníamos varios avistamientos en ciertas partes de los océanos. Teníamos años buscándolos señor Fíodor Ivanov, y los encontramos. Esto pasaría tarde o temprano.

— ¿Qué haremos general?... ¿Hablaremos? –preguntó fiodor.

—No, esto no debe saberse por ningún motivo, no debe de develarse jamás, mejor encontrémoslos. Es hora de terminar lo que comenzamos hace miles de años.

16 de Enero de 2018 a las 23:57 7 Reporte Insertar 5
Fin

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Sila Rhoda Sila Rhoda
Interesante! no suelo leer ciencia ficción, pero me atrapó la historia. No había comentado ya que recién la terminé de leer! ... Tienen razón en esconderse, lo destruimos todo. Hasta a nosotros mismos! Excelente narración, espero ver más trabajos suyos!
30 de Enero de 2018 a las 12:30
Marvic  Alcala Marvic Alcala
Un articulo realmente interesante, exitos en tu carrera como escritor
28 de Enero de 2018 a las 19:13
Diego Zepeda Gil Diego Zepeda Gil
yo la termine en 2 partes, la verdad esta muy buena y creo que podrías sacarle otra parte animo!!
25 de Enero de 2018 a las 18:09
Fer Quijano Fer Quijano
por ahora voy en la mitad,pinta muyyyyy bien la verdad, podrias extenderla =D
18 de Enero de 2018 a las 22:26

  • Omar Stampede Omar Stampede
    Gracias comenzaré a leerte 19 de Enero de 2018 a las 13:36
  • Omar Stampede Omar Stampede
    Gracias comenzaré a leerte. 19 de Enero de 2018 a las 13:36
Diego Zepeda Gil Diego Zepeda Gil
no lo e terminado de leer pero se ve muy buena la historia, saludos!!
16 de Enero de 2018 a las 18:32
~