Dulce Pasió #1 Seguir historia

J
Junny Winder


Tras vivir una experiencia traumatica, Rose Huffman desarrolla un miedo irracional a los hombres. Y en un trágico encuentro, Rose encontrara al único hombre capaz de desaparecer todas sus pesadillas y llenar su vida de una blanca luz, contradiciendo así todas sus anteriores creencias. Sin embargo no todo en este misterioso hombre es lo que parece, pronto ella descubrirá que el dolor puede despertar pasión y todo esto luchando contra los recuerdos de lo que fue la peor noche de su vida. ¿Podrá soportar el sabor de una Dulce Pasión luchando contra las garras de su pasado que amenaza con regresa?


Erótico Sólo para mayores de 18. © Derechos de autor reservados.

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PROLOGO.

Rose Huffman podía sentir el remordimiento atizando en su pecho como un hierro caliente atravesándola. Estaba completamente segura de que nunca se había sentido de esa forma, tan sola y vacía por dentro, como si todas sus emociones se hubieran marchado corriendo. Incapaz de pensar o reaccionar, sus ojos habían perdido cualquier toque de vida, ahora miraban fijamente hacia la puerta de su antigua casa sin prestar real atención a lo que veía.

El daño había sido inimaginable, atacando todo su cuerpo, toda su escancia y matándola por completo. Ella seguía viva, aunque prefería no estarlo, el dolor en su cuerpo le recordaba que seguía presente, pero su alma había muerto, toda ilusión y fantasía había desaparecido, y de repente Rose se encontró cara a cara con la vida real.

La crueldad de algunas personas que la noqueaba, incapaz de aceptar que el mundo pudiera acoger gente semejante, el daño que algunas cosas causaban en las personas, todo eso que se había negado a reconocer, ahora estaba justo frente a ella.

El frío de la noche golpeaba contra sus piernas desnudas. Tenía tan solo una vieja camisa del hombre que la había dañado, una camisa sin botones que se veía obligada a sujetar con sus brazos para impedir que su cuerpo desnudo permaneciera expuesto al frío carnal del invierno. Eran las tres de la mañana, la ciudad entera dormía, pero Rose era incapaz de cerrar sus ojos.

Parpadeo un par de veces, saliendo de su estado de shock, y miró a su alrededor buscando la más mínima señal de vida en la calle. No había absolutamente nadie, y en parte lo agradecía, no estaba segura de poder soportar la humillación de que alguien más la viera en ese estado.

Trastabillo intentando dar un primer paso hacia el centro de la ciudad, donde los refugios para gente sin hogar le podrían dar un techo por al menos esa noche, pero fracaso con un temblor de piernas y calló al suelo de rodillas. Su piel desnuda raspo contra el hormigón, y sintió el ardor de dos nuevas heridas en sus piernas. Ya no sentía ese insignificante dolor, tenía cosas más intensas que la ahogaban en un intenso sufrimiento.

Avanzo torpemente por la acera, con pasos desequilibrados, como si hubiera bebido de más y con las lágrimas amontonadas en sus ojos. Rose sabía que le esperaba un horrible final, terminaría perdiendo el conocimiento, y si lograba llegar al centro corría el riesgo de que otros hombres abusaran de ella. Se negaba a pasar por algo así.

Cayó al suelo al doblar en una esquina, y lentamente se arrastró hasta la pared para apoyarse en ella y aguardar lo peor. Apenas lucida, con sus ojos cerrándose lentamente, alcanzo a ver como las brillantes farolas de un auto se acercaban por la carretera, pero ella era incapaz de pedir ayuda.

No lo soportaría.

Cameron, por otro lado, iba muy atento al paisaje mientras su chofer conducía por los barrios bajos en lo que había sido un viaje improvisado para relajarse admirando las casas. Con la ventana baja y el viento golpeando contra su rostro, estudio atentamente algunas casas simples y muy económicas, habitadas por familias numerosas que no podrían entrar cómodamente en espacios tan reducidos.

Quitó el tapón a su lapicero y tomó nota en su agenda, para poder recordar más tarde de que hacía falta reformar los barrios bajos de la zona Norte. Regreso la vista hacia la ventana justo a tiempo para ver la figura de una mujer tirada en el suelo contra la pared de una casa. No fue consciente de en qué momento, su voz demandante y firme, ordeno al chofer que se detuviera, pero en medio del frenazo, las ruedas del coche chirriaron y la agenda de Cameron cayó a sus pies. En esos momentos no le dio importancia, con el corazón saliendo de su pecho, bajo del auto apresuradamente y cruzó la calle corriendo en dirección a la mujer.

Él era un nombre de muchos conocimientos, pero no debía ser muy inteligente para descubrir que la mujer que se encontraba en el suelo apenas consciente había sido brutalmente violada. Llevaba una camisa de hombre manchada y sin botones, que por la posición en la que se encontraba la mujer, dejaba ver parte de sus senos desnudos y los incontables moretones y cortes que tenía en su piel. Sin dudarlo, Cameron se quitó su chaqueta y cubrió el delgado cuerpo de la muchacha para intentar aislarla del frío. Comprobó que tenía las mejillas congeladas y los labios amoratados, y a su vez admiro la belleza de su rostro, de labios pequeños y remarcados, ojos grandes y apenas abiertos dejando ver una tonalidad café y lo que era un perfectamente cuidado cabello castaño que en esos momentos se encontraba enredado y despeinado.

Cameron podría ser considerado un hombre muy duro con las personas, pero no era un desalmado y por nada en el mundo dejaría a esa chica sola en la calle, inconsciente y desnuda a mano de los hombres depravados que circulaban por ahí a esas horas.

Su chofer, Greg, llegó junto a él cargando otro abrigó mucho más grande y con una expresión de espanto y preocupación. Con su voz grave y varonil, se dirigió a su jefe con sumo respeto y curiosidad.

—¿Han abusado de ella, Señor?

—Así parece, Greg. Tendremos que llevarla a un hospital y hacer una denuncia inmediata —Greg asintió dispuesto a sacar su celular para llamar a la policía, pero los ojos saltones de Rose lo detuvieron.

Ella reacciono en medio del pánico al escuchar como una voz desconocida mencionaba las dos cosas que más temía en esos momentos. Sujeto a Cameron por los hombros completamente espantada y le suplico con desesperación.

—Por favor no lo haga, nadie puede saberlo, él me matara. Me matara si alguien lo descubre... ¡Por favor! —rabia, Cameron tenía un cumulo de rabia retenida en dirección al hombre que le había hecho tanto daño a una pobre mujer.

En su familia, las mujeres eran el tesoro más preciado que el mundo había dado al hombre. Su padre lo había educado para que, en su madurez, respetara a las mujeres por lo que son; Autenticas luchadoras. Y la sola idea de pensar en un hombre lastimando a una de semejante forma, despertaba una furia incontrolable en su interior.

—¿Quién le hizo esto? —preguntó intentando obtener al menos un nombre que le permitiera dar con el responsable.

Pero ella estaba demasiado dañada como para poder pensar con claridad.

—Me matara, por favor, no le diga a nadie. Él me matara si alguien se entera —con las lágrimas derramándose por sus mejillas, Rose se sacudió en el suelo en medio de un ataque de pánico.

Cameron no sabía qué hacer, se negaba a marcharse y dejar a esa pobre mujer sola en la calle, pero tampoco pensaba ignorar sus suplicas que parecían realmente preocuparle. Se giró hacia Greg aún arrodillado en el suelo junto a Rose y negó con la cabeza.

—No llames a nadie, Greg.

—Pero Señor...—la protesta del chofer fue callada por una fulminante mirada por parte de Cameron.

—Esta mujer está realmente asustada, una denuncia solo la pondrá en un estado peor. Haremos todo a su tiempo, de momento la llevare a mi casa y le daremos los cuidados necesarios para que se recupere. Llama al mejor psicólogo que encuentres y consigue que venga a verme a mi casa la próxima semana, esta mujer necesitaría mucha ayuda, pero lo haremos todo sin alertar a los medios o a la policía.

—Como usted diga, Señor.

Greg regreso al coche para abrir la puerta de la parte trasera y espero en silencio. Con extremada delicadeza, cuidando no dañar el herido cuerpo de Rose, Cameron la alzo en sus brazos y regreso al coche tomando asiento con ella sobre sus piernas.

Rose se había sumido en un intenso sueño, mientras Cameron pensaba en los miles de cosas que podrían haberle hecho a esa mujer y las formas que él tenía para reparar el daño causado. 

23 de Diciembre de 2017 a las 17:29 0 Reporte Insertar 0
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