El Puzzle De Papá Seguir historia

stanger23 Martín B.

Es Navidad, la familia está reunida, todos menos papá. Papá tarda en venir. ¿Dónde está el? ¿Volverá? ¿Recibirán los niños buenos regalos o uno que será el mejor?


Horror Sólo para mayores de 18. © Baychev

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El Puzzle de Papá

- ¡All I Want For Christmas Is Youuu, baby! - cantaba la pequeña Bev, bailando enfrente del televisor mientras sonaba la canción de su artista favorita, Mariah Carey.
- ¡Cállate ya Beverly! Cantas fatal y me provocas dolor de cabeza! - chilló desde la otra habitación su hermano mayor, Ben.
Era la mañana de Navidad, por lo tanto, el espíritu navideño se había apoderado de la casa y de la ciudad de Grand Forks, una de las más frías de Estados Unidos. El portal de la casa había sido bloqueado por la nieve poderosa, la cuál se limpiaba cada mañana por William, el padre de los niños y esposo de Elizabeth.
- ¡Deja a tu hermana en paz Ben y ven a hacerte el desayuno, porque yo no pienso hacértelo! - gritó cabreada Elizabeth, dando un golpe flojo a la pequeña mesa de madera que le había regalado su suegra.
Ben obedeció a su madre, debido a que la ultima vez que no lo hizo, su madre le retiró los juguetes de lucha libre, con los cuales el pasaba tanto tiempo jugando. Mientras se comía los cereales de chocolate, su hermana seguía bailando al ritmo de la música hasta que su madre la llamó para el desayuno y las pastillas mañaneras, la niña sufría de problemas de corazón.
- Bev, hija mía, hora del desayuno y las vitaminas mágicas! - dijo su madre, asomando la cabeza hacía el salón.
Su madre siempre se refería a las pastillas como vitaminas mágicas, debido a que la pequeña tenía solo 4 años y no entendía su cruel enfermedad.
El desayuno carecía de una persona más, William, quien salió anoche a las 21:00 a trabajar y aún no ha aparecido. El trabajaba de camionero por las ciudades de Estados Unidos y muchas veces no volvía a tiempo, debido al tráfico. Esta vez, según el, le habían destinado a una ciudad un poco más lejos de lo normal, por lo tanto, no sabía la hora exacta a la que volvería.
- ¡Mamá! ¿Cuando volverá papá? - preguntó Bev.
- Tranquila hija mía que volverá pronto, hoy tiene mucho trabajo, debido a los paquetes encargados por Papá Noel. - dijo Elizabeth intentando tranquilizar a su hija, mientras que ella misma se empezaba a preocupar.
- Pues que vuelva ya, que quiero ver mis regalos! - dijo molestado Ben a su a madre.
- ¿Papá es Papá Noel? - preguntó Bev a su madre con una cara sorprendida.
- No, no mi niña, el sólo trae los regalos que Papá Noel le encarga para los niños. - dijo mamá, intentando no arruinar la magia navideña a su hija y mirando con cara de cabreo a su hijo.
Pasaba el tiempo y llegó la hora de comer, pero William aún no había venido, cosa que preocupó mucho a Elizabeth. Comieron los tres y después cada uno se puso a hacer sus cosas: Elizabeth a ver el nuevo capítulo de su serie favorita, Beverly a jugar con su Barbie y Ben a simular peleas con sus muñecos. Sin darse cuenta ya se hicieron las cinco, pero el padre seguía brillando por su ausencia sin ninguna explicación.
- "Seguramente hay mucho tráfico por las ciudades y esto le ha hecho tardar" - pensó su esposa, intentando tranquilizarse a ella misma.
Pasó media hora y decidieron vestirse e ir a dar un paseo por el barrio y así pasar el tiempo mientras papá salga del tráfico pesado. Salieron por el portal apartando la nieve que se había acumulado ahí y partieron hacía el parque cercano, dónde estaba pleno de niños. Mientras los niños jugaban, Elizabeth se estaba imaginando en su cabeza a  las peores cosas que le podían haber pasado a su querido esposo, pero esto no hacía otra cosa que ponerla más nerviosa. Se hizo las seis y cuarto y la madre decidió coger los niños e  irse casa, porque no podía esperar mas para ver si estaba William y encima tenía que preparar la cena de Navidad.
- Ben, Beverly, venid aquí, que nos tenemos que ir ya que seguramente papá ya ha llegado... - gritó Elizabeth para poder llamarle la atención debido a que se encontraban lejos de ella.
Los niños nada más escucharla, vinieron corriendo y partieron hacía casa, porque tenían muchas ganas de ver a su padre.
Al entrar en casa, les vino un fuerte olor a colonia de mujer, una colonia de las caras, de las que llevaban las "señoritas" cuando salían a seducir a algún hombre. Se escuchaba la canción "Last Christmas" de Wham!, uno de los grupos preferidos de William, cuando los tres entraron al salón se encontraron una caja grande de regalo. Papá había venido...
- William, ¿ya estas aquí? ¡Llevamos todo el día esperándote cariño! - dijo Elizabeth alzando la voz para que pudiera escucharla. Se había alegrado de que había venido su esposo, lo echaba ya de menos, este esposo que era un chico tímido en sus años de universidad cuando la conoció.
Pero no recibió ninguna contestación, se fue hacía la cocina y se encontró  su móvil, puesto encima de la mesa, dónde desayunaban todos juntos.
- "Habrá ido a ducharse y se habrá olvidado el móvil aquí" - se dijo ella a si misma.
Los niños se habían quedado en el salón intentando abrir esta caja grande que contenía los regalos que le había traído Papá y su compañero Papá Noel.
Elizabeth encendió el móvil y vio que su marido tenía 8 mensajes no leídos, se puso a mirarlos y se quedó en estado de "shock". Mientras que los niños intentaban adivinar que serán sus regalos, su madre leía los mensajes del móvil, eran mensajes de una mujer, una amante a la cuál el le había nombrado en sus contactos "John".
"Nos han descubierto Willy, van a venir a por mí y a por ti!" "¡No conoces a mi marido y a sus amigos!" "¡Nos van a hacer daño!" "¡No sé como se enteraron si llevamos un año sin que nos pillen!" "¡Nuestro amor está prohibido"! "¡No puedo vivir sin ti!" "¡Si nos pasa algo, siempre te voy a querer!" "¡Ellos William, ellos arreglan estas cosas de otra forma, nada de escándalos"!
Elizabeth, al leer estos mensajes se mareó un poco hasta sentarse en una de las sillas tirando el móvil al suelo con una rabia incontrolable. Su querido esposo le estaba engañando y llevaba un año estando con otra, diciéndole en su cara todos los días lo mucho que la quiere, mientras que follaba con su amante.
- ¡Hijo de la gran puta! ¡Maldito seas! ¿Como me pudiste hacer esto? - decía Elizabeth en voz baja llorando , dándole patadas a la mesa.
Finalmente, no se sostuvo y pegó el grito más fuerte de su vida, acompañado de un insulto dirigido hacía su esposo, aquel que ella hace nada más 10 minutos echaba tanto de menos.
Al escucharla, Ben salió corriendo hacía la cocina para ver lo que pasaba con su madre.
- ¡Mamá, mamá! ¿Que pasa, porque insultas a papá? - preguntó Ben preocupado, mirando fijamente a los ojos inundados de su madre.
- ¡Nada hijo, nada...! - le contestó su madre, mientras se levantaba para limpiarse los ojos.
Mientras tanto, se escuchó como Beverly arrancaba el cartón de la caja para ver su regalo, imaginándose un montón de juguetes para ella y para Ben. Al ver lo que había dentro, su corazón se aceleró y le gritó a su mamá y a Ben con una voz alegre:

- ¡Mamá, Benny! Papá Noel nos ha traído un puzzle de papá para que lo resolvamos todos juntos y así hacer aparecer a papá. - dijo entusiasmada Bev.
Ben y su madre salieron de la cocina corriendo hacía el salón, se acercaron a la caja de la cuál salía un olor fuerte al perfume de antes. Al asomarse, la madre se desmayó de lo que vio cayendo sobre la mesa de cristal, rompiéndola y clavándose los pequeños trozos de cristales por todo el cuerpo. La sangre empezó a manchar los pies de Ben, quien estaba en "shock" mirando su madre.
Mientras que la madre yacía en el suelo, Beverly no entendía lo que pasaba y se giró de nuevo hacía su regalo.
El regalo que le había enviado Papá Noel o mejor dicho el marido de la amante de William, era el propio William cortado a pedazos con sus dos dedos medios metidos por sus ojos, y estos metidos en la boca. Se observaban también extremidades femeninas, era su querida amante, la cuál tenía sus uñas completamente arrancadas, su piel también y su cabeza abierta, lo cuál dejaba ver su cerebro en proceso de absorción por parte de los gusanos. En su frente tenía una dentadura con los dientes clavados en esta, eran los dientes de William. Willam y su amante murieron tal y como querían, juntos, incluso demasiado juntos. Justo debajo de toda esta carne, había un papel que ponía "Feliz Navidad familia, aquí tenéis vuestro puzzle para resolver todos juntos."





22 de Diciembre de 2017 a las 01:36 1 Reporte Insertar 2
Fin

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Martín B. Si el ser humano se considera un animal... ¿Por qué está mal visto comérselo?

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IT Ignacio Tapiola
Muy bueno, imaginé que el padre iba a ser el asesino pero no, fue inesperado. Pero la muerte de la madre... no es muy creíble, al menos en mi opinión
17 de Enero de 2018 a las 22:16
~