Pinceladas de verano Seguir historia

bertabm Berta BM

"Sólo somos pinceladas de verano en un lienzo ..." La pintura es su pasión , su mayor sueño y su vida, al menos eso es lo que Olimpia siempre había creído. Todo estaba planeado y salía según lo previsto, su marcha a Londres para estudiar arte estaba programada para octubre. Pero poco antes conoce a Travis, quien se enamora perdidamente de ella. ¿Qué hará entonces Olimpia? ¿Dejará Waycross , su pueblo natal, para cumplir su sueño en Londres como lo había planeado? ¿Conseguirá Travis enamorarla y convencerla de que se quede a su lado?


Ficción adolescente Sólo para mayores de 18.

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Capítulo 1

A sólo un mes de que terminase el instituto Oli se había despertado antes de que sonase el despertador, había hecho su cama y se había duchado, vestido y arreglado el pelo un poco. Había vuelto a leer la carta que guardaba en el primer cajón de su mesita de noche. Sabía de memoria lo que ponía en ella, pero, aún así, no dejaba de darle vueltas.

- Todo ha cambiado...- dijo en un susurro para sí misma.

Hacía una semana que esa carta le había llegado por medio de uno de sus profesores, la profesora de arte, nada más y nada menos. Se la había dado con una enorme sonrisa en los labios, y a Olimpia, el mundo se le había puesto patas arriba. Una beca para estudiar arte en Inglaterra. Todo había cambiado, cuando habló con su padre, éste le había sonreído con tristeza y le había dicho que la aceptase, si eso era lo que ella quería, que la echaría de menos, pero que aunque quisiera, él no podría darle nunca esa oportunidad, que no la podía desaprovechar.

La verdad es que Oli no esperaba que su padre aceptara su decisión de irse fuera del país, pero así lo hizo. Aunque ella sabía que más que aceptarlo, su padre se había resignado. Sabía cuando amaba pintar y sabía que en aquel pequeño pueblo de Estados Unidos ella necesitaba aire, nunca sería feliz si se quedaba allí, y su padre lo sabía.

Pero no era eso lo que llevaba una semana preocupando a Oli. Era su hermana, Didi. Desde que muriera su madre, Didi y ella se habían unido mucho. Salían juntas como dos amigas, se lo contaban todo. ¿todo?, ¿estaba Oli segura de que se contaban todo? Por parte de Diana sí que era seguro, pero Oli le había ocultado a Didi su decisión de marcharse fuera. Cierto era que al principio de solicitar las becas para estudiar arte, no estaba muy convencida que le fueran a conceder ninguna, pero, finalmente sí que la aceptaron. Y desde ese momento, el momento que su profesora de arte y la que la había ayudado a buscar universidades y presentar sus trabajos a estas, había aparecido con la carta en una mano y una sonrisa enorme en los labios, Oli no se quitaba de la cabeza a su hermana Didi.

Y con todos esos pensamientos y preocupación se fue andando a la cocina, con la mirada perdida, buscando a su hermana.

Al entrar, la encontró, estaba buscando algo dentro de su enorme bolso.

- ¡aquí estáis malditas! - gritó al aire Didi sacando de su bolso marrón un juego de llaves del que prendía una enorme bola de pelo rosa chillón que hacía de llavero. - buenos días Oli, hoy voy en coche a clase, vamos que te llevo-

Didi, era un año mayor que Oli, aunque debido a la depresión que cogió al morir su madre había repetido curso, por lo que ambas hermanas asistían al mismo curso.

Ambas hermanas eran muy diferentes, Didi era alta y delgada, rubia y con un carácter dulce y tierno que gustaba a todos los chicos, y Oli, era bajita, castaña y con algo más de curvas que su hermana, no estaba gorda, pero no le importaba nunca si perdía algo de peso, cosa que no conseguía. Oli tenía peor carácter que Didi, era sarcástica y a veces, incluso hiriente en sus comentarios. Pero el ser tan diferentes, hacían que las dos chicas se quisieran y odiaran, como naturalmente, les pasa a todas las hermanas.

- Vamos Oli, coge tus cosas- Didi se encaminó a la puerta con su bolso, y se paró en el espejo de la entrada a retocarse un poco el pelo y ponerse algo de brillo de labios.

Cuando Oli la vió, puso los ojos en blanco y a regañadientes cogió su bolsa negra y la siguió.

Camino al instituto, ya en el coche, Oli comenzó la conversación:

-Oye Didi...estaba pensando, que ya que no tenemos exámenes ni nada de lo que preocuparnos, tal vez podríamos salir las dos juntas este verano y hacer cosas de hermanas, si te parece bien... - Oli miraba por la carretera, no entendía porqué le costaba tanto pedirle a su hermana hacer algo que llevaban toda la vida haciendo juntas.

- Pues como todos los veranos ¿no? - Didi, la miró de reojo, algo extrañada por su comentario, y volvió a centrarse en la carretera.

- Si, es verdad, oye, hoy es viernes y los viernes sales con tus amigas a beber y a ligar con chicos a ese tugurio de las afueras, ¿podría ir con vosotras? - tartamudeó Oli mientras volvía a mirar por la ventanilla y se agachaba un poco en el sillón del coche, evidentemente avergonzada y temerosa de que su hermana se riera de ella, ya que se había pasado todo el curso rehuyendo de las invitaciones de su hermana a salir a beber y ligar en aquel antro alejado del pueblo. Que a decir verdad, era lo único más parecido a una discoteca que tenía el pueblo.

-¿bailar? ¿beber?, ....¿¡como!?... ¿mi hermanita pequeña que odia salir por las noches ahora quiere salir y ligar con chicos?... estoy flipando, esto no me lo creo, en serio- Didi se reía, y saltaba en el asiento del conductor.

-Vale, déjalo, no te rías más - Contestó Oli, claramente molesta. - Y deja de hacer el ganso, que nos vamos a matar!-

- Tranquila no nos vamos a matar, sé conducir, pero es que me ha pillado por sorpresa- En ese momento, Didi descuidó el volante para mirar a su hermana y con la mano derecha ponerla en la rodilla de Oli, que miraba con la cara congestionada por la ventana del conductor. - Oh! vamos Oli, no te enfades, es que no me lo esperaba!- Y en ese momento, el coche de las hermanas colisionaba con una ranchera azul mohosa que había parado al ponerse en rojo el semáforo que tenía delante. Haciendo que las chicas se golpearan contra el volante y el salpicadero.

El conductor se bajó de la camioneta claramente cabreado, gritando improperios a las chicas, era alto, moreno, con el pelo corto y los ojos azules. Y al otro lado de la camioneta salió otro chico algo más joven, rubio y con la misma altura, con camisa blanca y vaqueros ceñidos. Ambos se iban acercando a ambas ventanillas.

-Genial Didi, ahora si que la has hecho buena, ese tipo que viene por ahí no parece muy amistoso, y está muy cabreado, joder -

-Tia, pero ¿a tí que te pasa? ¿es que no miras cuando conduces o qué?- El chico se acercó a la ventanilla de Didi, muy enfadado, llevaba una chupa de cuero negra y unos pantalones vaqueros llenos de grasa de motor,- vamos sal del coche y dame los papeles del seguro, joder, me has estropeado la camioneta - le gritaba mientras se acercaba a la parte de atrás de su camioneta.

Oli salió del coche y fue al encuentro de los chicos, mientras Didi buscaba los papeles en la guantera.

-acababa de pintarla- decía el de la chupa con pinta de motero.

-¿pero qué dices loco? Si está oxidada y abollada, esta camioneta está para el arrastre, nosotras no le hemos hecho nada, en todo caso tú tendrías que arreglarnos el coche a nosotras - Comenzó a decirle Oli, con las manos en jarra y mirándolo de arriba a abajo. Era guapo, eso no podía negarlo, tenía un lunar en el lado izquierdo de la cara, encima de la boca, y sus manos era fuertes, la camisa de manga corta remangada hasta los hombros mostraba que era asiduo de algún gimnasio.

- Vamos Travis, relájate, estas chicas solo se han despistado un poco- Le dijo el otro chico mientras le pasaba un brazo por encima.

-Ni despistado ni ostias, quiero el seguro - Seguía diciendo el tal Travis mientras miraba de arriba a abajo a Oli y luego buscaba a Didi con la mirada. Esta se acercó en ese momento, buscando los papeles del seguro.

-está bien, aquí tengo la documentación, venga vamos a rellenarla - Le dijo Didi mientras se acercaba. En ese momento Didi se percató del otro chico con camisa blanca y le sonrió como sólo ella sabía hacer. No era tonta, eso estaba claro. Y se había dado cuenta que sería más fácil tratar con el otro chico que con el que tenía pinta de motero, típico de Didi. Así que se acercó contoneándose hacia el capó del coche mientras miraba con picardía al otro chico, que rápidamente soltó a su amigo y se acercó hipnotizado a Didi.

-Bueno, tal vez no sea necesario nada de esto - Comenzó a decir guiñándole un ojo a su amigo. -Somos personas civilizadas, podremos arreglarlo hablando tranquilamente ¿no os parece chicas? - Y miró también a Oli, que estaba más centrada en su reloj que en otra cosa. - A ver, empecemos por presentarnos, soy Max, y este de aquí es Travis, tiene mal carácter, pero no es mal tio - Dijo señalando al motero que comenzó a encenderse un cigarrillo, con el rostro bastante enfadado- y ¿vosotras sois? - Dijo mirando a Didi a los ojos y sonriendole.

-Yo soy Oli y esa es mi hermana Didi, venga ya nos hemos presentado, ahora arreglad los papeles antes de que a este tío le de un soponcio - Dijo Oli con los brazos cruzado y poniendo los ojos en blanco.

- Disculpa a mi hermana, soy Didi - ronroneó la chica rubia mientras se toqueteaba un poco el pelo. - Tal vez, podríamos arreglar esto de otra manera, ahora tenemos prisa, pero podríamos tomar algo luego y rellenar los papeles si os parece bien - Dijo mirando a los ojos a Max. - ¿qué tal esta noche en el bar de las afueras a eso de las diez? -

Oli no se lo podría creer, ¿su hermana estaba intentando librarse de todo el tema del seguro coqueteando y tonteando con un tío que no conocía?.

-De acuerdo, allí estaremos-

¿en serio? Oli, puso los ojos en blanco y se metió en el coche. Mientras Max arrastraba a un Travis muy cabreado a la camioneta.

Camino a clases, las hermanas se miraron durante un segundo y empezaron a reirse. - En serio Didi, no me puedo creer lo que has hecho, les has hecho creer que saldrías con el para librarte del tema del seguro, esto es increíble- Dijo Oli entre rísas.

- ¿cómo que les he hecho creer? ¿no decías que querías salir hoy a beber y bailar? Pues eso es lo que vamos a hacer, vamos a salir a beber y a bailar con un par de chicos guapos que acabamos de conocer, y de paso, intentaremos quitarnos del medio todo el problema del golpe-

-¡¿qué?!...¿no hablarás en serio?, no pienso salir por ahí con un par de tíos que no conozco de nada y menos sabiendo que uno de ellos es capaz de matarnos -

-¿pero qué tonterías estás diciendo?- preguntó Didi.

-Didi, ¿pero tu lo vistes?, estaba como loco y eso que la camioneta estaba hecha polvo, si el rubiales ese no hubiera salido, el motero ese nos da una paliza allí mismo, estoy segura-

- No digas estupideces, vamos, después de clase tenemos que decidir con cual nos quedamos cada una - 

3 de Diciembre de 2017 a las 20:35 0 Reporte Insertar 0
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