Cuento corto
1
9382 VISITAS
Completado
tiempo de lectura
AA Compartir

Luz de mi libertad

Tal vez podría ir más rápido de lo que se pensaba. La luz de los rayos era tan veloz como peligrosa y hermosa al mismo tiempo. Zara lo sabía y no le importaba.

Zara siempre salía en los días de lluvias tormentosas en busca de los rayos más hermosos y alucinantes que la naturaleza le pudiera mostrar. Con 17 años y una vida más que desecha, Zara tenía un sueño imposible en casa de sus padres adoptivos: convertirse en luz. Ya había terminado en más de cinco consultorios de psicólogos y seguían sin quitarle aquella locura de la cabeza. Aquel día tenia destinado ir con el sexto pero se saltaría los planes de sus padres pues ella tenía los suyos.

A las cinco de la tarde, las nubes, grises y cargadas de líquido vital, ya habían hecho acto de presencia. Se acercaba una tormenta eléctrica poderosa, el viento anunciaba con antelación para que se prepararan. Para Zara era un aviso de libertad.

Salió de casa en dirección al bosque, caminó con entusiasmo y se instaló en su lugar favorito; a Zara siempre le había gustado ese sitio pues los arboles lo rodeaban como una muralla y las flores se abrían al anochecer y a la luz de la luna. Se sentó en una gran piedra y esperó a que la lluvia cayera, y así fue.

El agua empapó su vestido y su melena dorada, le dio a las flores el rocío nocturno e hizo más hermoso el lugar. Y comenzó la apertura del gran acto; los relámpagos se presentaron uno enseguida de otro, casi con ritmo, como música sin sonido, y después los rayos. El choque de las nubes fue estrepitoso, cada rayo que salía de éstas era glorioso y casi mágico. Zara sonrió con fuerza, no cabía en su propia felicidad, se levantó de la gran piedra y siguió mirando y escuchando. Los truenos eran fuertes, para las demás personas serian comparados con el rugido de un monstruo, pero para ella eran música, música perfecta y natural. Y bailó. Bailó sin cesar, con la lluvia como acompañante; y vivió, vivió hasta que su sueño la alcanzó de un solo golpe. Un golpe del que no había retorno y del que Zara no querría regresar.

Legión, una palabra para definir a un conjunto de seres, podría ser la palabra indicada.

El mundo cada vez es más extraño, pareciera que la diversidad es una palabra mucho más infinita de lo que ya es.

Y Karla extiende el concepto.

Con una fascinación un tanto extraña por los rayos, Karla tiene una vida incierta, sin un futuro "feliz" y cero compañia. Sola, ella y su peleonera subconciente, vive en constante pelea con ella misma y, tal vez, solo tal vez, pueda obtener su mayor deseo.

30 de Noviembre de 2017 a las 21:18 0 Reporte Insertar 0
Fin

Conoce al autor

María Vargas ¿Mi vida? Muy común ¿Mi casa? Las hojas en blanco ¿Mi mundo? El tuyo ¿Mi imaginación? Fuera de sí ¿Mi personalidad? Particular ¿Yo? Diferente

Comenta algo

Publica!
No hay comentarios aún. ¡Conviértete en el primero en decir algo!
~