Sombras [Libro 1] La Casa Negra Seguir historia

mokusei Keim

Elizabeth Gold es una chica que tiene pesadillas muy a menudo, ella siempre ha visto cosas extrañas, solo hasta su encuentro con Grey ella sabe el motivo de sus sueños, ella tendrá que luchar para que su mundo prosiga con la misma tranquilidad de siempre.


Acción No para niños menores de 13.

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No me mires.

Me escabullo entre los cuerpos apretados, sudados, y excitados de la gente en la pista de baile. Busco a Berkley entre la gente, su cabellera roja es inconfundible entre la multitud. Esta acompañada de un chico en el otro cuarto que parece ignorarla y buscar algo entre la gente, pero ella lo sostiene del brazo para que no se valla.

Pobre chico, pienso, Ya te ha puesto el ojo.

La gente parece querer comerse los unos a los otros mientras bailan, una figura capta mi atención antes de llegar a Berkley. Es un hombre vestido de negro que se escabulle por detrás de una cortina roja, muy cerca del DJ. Sus ojos no dejan de mirar a una chica rubia que lucia preocupada y desorientada en ese lugar. Decido que talvez sea ridículo preocuparme por eso ahora.

Todas las personas en este lugar tiene apariencia extraordinaria, cabellos de colores que se mueven en el aire como banderines, tatuajes que brillan bajo la luz de colores, sus bailes son totalmente pegadizos,parecen libres, felices. Mis ojos llegan de nuevo al mismo hombre denegro que sale de la cortina, la chica rubia ya no esta así que el hombre parece desorientado mientras la busca entre la multitud.

Rehuyo de un montón de chicos que intentan invitarme a bailar y cruzo el umbral de la puerta que separa a Berkley de mi. Ella inmediatamente me mira y frunce los labios, en dirección al chico, claramente diciendo Este no quiere caer ante mi. Lo cual es raro, ya que nadie se le niega a Berkley.

—Vamos, Berkley —digo tomándola del brazo—, déjalo ir.

No puedo evitar sonreír por su embriagadora aura.

Esta mas que claro que ella ha bebido demasiado, aunque, por alguna extraña razón, nunca se emborracha. Pero parece mareada, e inmediatamente se porque, él chico me mira,sus ojos negros encuentran los míos y me quedo paralizada.

Sus ojos son oscuros y fríos y, de cierta forma, atractivos hasta la muerte, sus cabellos son de un negros azabache, son un poco largos y alborotados. Su piel es pálida y atractiva y se mantiene relajada en una expresión de indiferencia. Pero lo que es realmente alucinante es su aroma, un aroma extraño y excitante que se extiende por mi cuerpo, embriagándome y derritiéndome por completo.

Es extremadamente atractivo, y de repente no quiero dejar de mirarlo, pero se que se me cae la baba así que me enderezo y miro a Berkley que esta hipnotizada con él.

—Berkley —mi voz suena extraña para mis propios oídos—. Vamos.

La miro con exasperación.

—Un momento —dice ella, pero ya no esta mirando al chico o a mi, sino que esta mirando su baso vació.

Decido que ya hemos pasado mucho tiempo en esta fiesta y que debo llevarla antes de las doce a casa.

Siempre antes de las doce, dice la voz del padre de Berkley en mi cabeza.

Me atrevo a mirar al chico y me estremezco al ver que una extraña luz cruza sus ojos y no quiere dejar de mirarme, recorre mi rostro con sus ojos de noche sin estrellas o luna que los ilumine. Mis ojos se posan en su cuerpo, es alto y atlético, esta vestido con una camisa apretada sin mangas y con cuello de tortuga que le queda muy bien,sus brazos son fuertes. Tiene un pantalón negro y zapatos negros relucientes.

Él se suelta de la mano de Berkley, la cual parece confundida de repente y se dirige a buscar una bebida, él y yo nos miramos por unos segundos, yo encantada con su físico y él talvez pensando en que me veo como tonta, hasta que él rompe el silencio sepulcral.

—Soy Grey —su voz es distraída, pero cautelosa.

Mi padre, antes de morir, me decía que todo chico que se presentara primero esta destinado a estar contigo, es estos momento espero que tenga razón. Aunque yo solo pensaba que era cuestión de modales.

—Soy Elizabeth.

Él sonríe, una sonrisa increíblemente atractiva y encantadora, llenade misterio.

—Beth —dice sin quitar sus ojos de los míos.

Yo asiento lentamente, así me llama todo el mundo, y suena muy normal,pero en su voz suena diferente, como si expresara mil cosas en esa sencilla palabra.

Recuerdo voluntariamente que me acerque aquí por Berkley, miro por sobre el hombro de Grey y la encuentro tomando otro baso distraídamente.Aclaro mi garganta y vuelvo a mirar a Grey a los ojos. Él ladea su cabeza a un lado señalando a Berkley.

—Espero verte otra vez, Beth.

E inmediatamente se que si quiero volver a verlo, pero solo le sonrió y me dirijo hasta Berkley para salir de allí, rápido, sin volver a ver a Grey. O me volveré loca y no querré irme. Cuando convenzo a Berkley para irnos nos dirigimos a la puerta para salir, le dirijo una ultima mirada a Grey, que no a apartado sus ojos de mi, y sonrió para mis adentros.

Llegamos a la acera y miro a mi alrededor, la calle esta oscura y vacía,solo se escucha el ladrido de algún perro callejero que pasa por allí. Huele a cerveza y a cosas asquerosas, detrás de nosotras estala discoteca y puedo escuchar el murmullo en su interior, botellas rompiéndose la música deslizarse en mis oídos y los gritos de emoción. Miro a mis pies y en e suelo se refleja la luz amarilla, azul, roja y verde de las ventanas.

—Ese chico era... —murmura Berkley aun embelesada y con una sonrisa en su rosto.

—Me alegro que te gustara, pero debemos volver a casa antes de medianoche, o tu padre nos matara.

Miro por encima de mi hombro en dirección a la discoteca, las ventanas enormes del edificio están que revienta por la cantidad de luz del interior. Veo la figura del hombre vestido de negro cruzar a la derecha, me pregunto por que me torturo tanto intentando averiguar quien es. Siento que lo he visto antes, un amargo recuerdo cruza mi mente y me hace tener nauseas.

Era de noche cuando Berkley y yo nos dirigimos a casa de mi padre para darle una visita, para aclararle que no me había olvidado de él.Cuando cruzábamos por una calle encontramos un cuerpo en el suelo,al principio pensamos que era un borracho, pero el hombre de repente abrió los ojos y me tomo del tobillo, yo comencé a gritar y Berkley lo pateo, pero el hombre no apartaba sus ojos dorados llenos de miedo de los míos mientras gritaba cosas incoherentes, entonces una figura negra se apareció desde un callejón y un enorme perro se abalanzo sobre el hombre tirado en el suelo, el perro era horrible, grande y lleno de colmillos afilados, mordió al tipo destrozándolo y haciendo chillar mientras se retorcía, Berkley y yo corrimos y así fue como encontramos esta discoteca que estaba abierta todas las noches.

Desde ese día no volví a tener una mascota.

Este hombre me recuerda a ese pero, todo negro como una sombra y con mirada gris y salvaje, grande y fuerte y aterrador. Me hace pensaren que me partiría el cuello tan solo con su dedos. Me hace querer alejarme ahora. Miro a Berkley, que hace un esfuerzo inútil por parar un taxi. Estos pasan volando sin detenerse y dejando una linea de polvo por el aire.

—Vamos caminando, Berkley —le digo, intentando ocultar el pánico en mi voz.

—Esperemos un poco, de seguro alguno se para.

No, pienso, ninguno se parara.

Berkley mira distraídamente por la calle y se da cuenta de que estamos solas, con el suave murmullo de la discoteca a nuestras espaldas.Tarareo nerviosa la canción favorita de mi medre mientras espero impaciente. Talking to the moon de Bruno Mars.

Yo nunca conocí a mi madre, pero mi padre solía decir que esta era su canción favorita, que ella tenía una voz de ángel, suave y dulce,como la miel, creo. Él decía que eso lo herede de ella, la voz majestuosa e impecable.

Mi madre murió en un accidente de auto cuando yo tenía tres meses de nacida, mi padre nunca me hablaba de ella, hasta que cumplí los cinco años de edad y escuche en la radio la canción, no pude evitar cantarla, me gustaba, mi padre me hablo en ese momento de ella, solo decía cosa hermosas común de un enamorado.

Cuando tenía quince años mi padre murió, un mes después de mi cumpleaños, encontraron su cuerpo sin vida, yo estaba en casa de Berkley en ese entonces por las vacaciones. Cuando llamaron para informarme de su muerte no supe como sentirme, no llore, no grite ni me volví fría por no tener a nadie mas. Simplemente seguí con mi vida. Hasta ahora tengo diecisiete años y no me he sentido herida al respecto. El padre de Berkley me dejo quedarme en su casa, en donde he estado viviendo por dos años entero, a veces voy a visitar mi antigua casa, pero no hay nada esperándome allí, solo me siento en mi antigua habitación y miro a la nada esperando un golpe de suerte, algo que me reconforte de la perdida.

Dejo de tararear al ver las sombras del otro lado de la calle, esta se mueven por las paredes con rapidez, como nueves negras, una de ellas se detiene en el edificio de enfrente, tiene forma de mujer. Pero es imposible que una sombra se mueva así, sin cuerpo, así que cierro mis ojos por un segundo, cuando los abro, me quedo muda, hay una mujer del otro ado de la calle. Alta y vestida de negro, su cabello cae en suaves ondas negras y sus ojos oscuros brillan en la noche.

Miro a Berkley, pero esta sigue mirando la carretera sin enterarse de nada, miro en dirección a la chica, pero esta ya esta viniendo hacía aquí, tomo a Berkley de la mano y la arrastro contra su voluntad dentro de la discoteca. Me escabullo con Berkley tomando mi mano entre la multitud hasta llegar a un espacio abierto que tiene vista libre a la ventana. Miro a la chica de rostro pálido y ojos negros entrar, se queda en la puerta mirando a la multitud. Esta tipa me da miedo, aparecer de entre las sombras no es nada normal.

Mi instinto siempre a sido aléjame de la gente rara, no rara de estrambótica, sino rara de verdad, la gente que simplemente no parece de este mundo, o por como se ve, o por como huele, como Grey,o por como mira a los demás, como si hubiese localizado un espécimen interesante.

—Beth, ¿qué pasa? —dice Berkley detrás de mi, me vuelvo a mirarla y le sonrió.

—Nada,nada importante, pero creo que sera mejor volver caminando a casa.

Berkley me mira confundida, pero la ignoro y miro hacía la puerta, la chicano esta.

La busco desesperadamente por el lugar, siento una mano en mi hombro y me vuelvo inmediatamente. Esta allí, Berkley la mira confundida y ella me mira a mi con sumo interés en sus escalofriantes ojos.

Mi padre me enseño a desconfiar en la gente atractiva, y esta mujer es sumamente atractiva. Sus ojos buscan los míos y yo bajo la mirada,ella tiene su mano derecha en mi hombro, cuando alzo la mirada ella sigue allí, buscando mis ojos, y sin apartar su pequeña sonrisa de satisfacción de su boca delgada y roja. Mis ojos se encuentran con los suyos y un escalofrió recorre mi cuerpo.

Si te intimida no lo mires a los ojos, decía mi padre.

Nome mires, suplico, ya que yo no soy capaz de ocultar la mirada de ella.

Sus ojos son como dos fosos profundos y siento que me tragan, me siento en el aire así que me pongo de puntas para tocar el suelo, pero no esta allí, iento una oscuridad asfixiante a mi alrededor, y todo desaparece. Solo soy yo y dos ojos que brillan en la oscuridad,siento que vuelo lejos.

Entonces parpadeo.

Y aun estoy en el suelo mirando a esta chica, con Berkley a mi lado y la gente a mi alrededor bailando y gritando de alegría.

—Te he estado buscando —susurra la chica con voz astuta y burlona.

Intento decir algo, pero mis sentidos me traicionan.

—Beth.

Miro a mi derecha y veo a Grey a un metro, el esta entre la gente, pero se abre paso hasta mi, su mirada astuta se gira hacía la chica, luego ami de nuevo. Una vez esta cerca aparta la mano de ella y me toma dela cintura acercándome a él con lentitud, sin apartar sus ojos de ella.

Miro a mi alrededor una vez mas y me doy cuenta de que Berkley volvió a irse por entre la gente. El ambiente entre los tres se vuelve tenso, la chica mira a Grey por un momento, luego su mano en mi cintura.

—Ella esta conmigo, Flair —dice Grey, y me pega mas a él haciéndome estremecer.

Flair no parece muy contenta con esto, me mira de nuevo y sus ojos buscan los míos una vez mas, pero miro mis manos en mi regazo, esperando que se valla.

—Estaba sola Grey, yo la vi primero —dice ella con voz fuerte.

—No, no estaba sola —dice Grey con indiferencia—. Ella es mía ahora,así que vete a cazar en otra parte.

Flair aprieta lo dientes y se da la vuelta con gracia, le aleja entre la multitud soltando chispas. Imito su expresión sintiendo ira y ganas de ahorcar a alguien. Me quedo confundida con dos palabras en mi cabeza. Mía. Cazar.

—Perdón por eso —dice Grey, cuando lo miro él esta sonriéndome, no aparta su mano de mi, pero no me molesta. Este tipo es raro — ¿Quieres salir y dar una vuelta, conmigo?

Rápidamente me alejo y me pongo frente a él para mirarlo, la sonrisa de su rostro desaparece.

—Gracias por eso, pero no puedo salir contigo, yo... Mmm...

—¿Debes buscar a tu amiga? —dice, me doy cuenta de que tiene una navaja en la mano y me entra el pánico.

—Si —digo con un hilo de voz.

Él le da vueltas y vueltas a su navaja entre sus dedos y la detiene de repente.

—Bien —dice—. Entonces nos vemos luego, Beth.

No, no creo poder volver aquí nunca, pienso.

Le sonrió.

Llegamos a casa tres minutos tarde y el padre de Berkley ya eta en la puerta,con los brazos cruzados y el ceño fruncido, Berkley corre hasta él y lo abraza, pero él no muestra ni él cálido afecto. Subo las escaleras hasta estar delante del padre de Berkley y él me mira impasible.

—Buenas noches —murmuro.

—Buenas noches, Elizabeth.

No esta enojado, eso es un alivio. Imito su expresión y me siento preocupada.

Hace un gesto con su cabeza para que entremos a la casa, antes de hacerlo miro a mis espaldas, la calle oscura me abruma y me da escalofrió.Entro a la casa mientras el padre de Berkley cierra la puerta detrás de mi.

Mientras me cepillo frente al espejo y miro mis ojos no puedo evitar pensar en los ojos de esa chica, en la sensación que me hacía sentir, como sise estuviera tragando mi alma. Sacudo mi cabeza intentando olvidarlo,miro mis propios ojos en el espejo, mis ojos son perezosos, del color de la miel, tienen ese extraño habito de ponerme nerviosa, lo cuales ridículo ya que son míos.

—Necesito lentes de contacto —me digo a mi misma y señalo con el dedo mi reflejo.

Te odio, pienso.

—Necesito parecerme lo menos posible a ti.

Esta vez sueño con joyas.

Estoy en una tienda de cristal, diamantes y velas de oro. Huele a incienso y a café. El suelo las paredes y el techo son espejos, de modo que estoy en todas partes, en frente de mi esta una barra llena de brazaletes, collares, aretes y todo tipo de joyas relucientes.

El lugar tiene una suave luz creada por las velas que deja brillar las joyas con colores del arco iris. Dentro de las vitrinas hay adornos de cristal brillantes y algunos brazaletes de oro. Hay maniquíes en forma de mujeres en diferentes posturas, sentadas, con los brazos abiertos, rectas, curvadas, todas hechas de cristal transparente. Detrás de mi esta una enorme puerta doble blanca adornada con diamantes y oro.

Del otro lado de la barra esta una vitrina sola que tiene una mujer adentro, ella esta hecha de cristal, pero sus hoyas son negras y llenas de puyas, están clavadas a sus muñecas, tobillos y cuello y sangre brillante se esparce hasta su codo y gotea. Ella esta viva.Puedo ver su pecho elevarse ligeramente al respirar, esta si tiene cabello de cristal, y rostro, sus ojos grandes miran al tejado.

Hay una puerta blanca a la derecha de la vitrina, me acerco y paso de largo la mujer de la vitrina, llego hasta la puerta y tomo el pomo en mis manos para abrirlo. Pero este se abre solo, una oscuridad escalofriante esta en frente de mi, pongo un pie dentro de la habitación pero inmediatamente lo saco. Es una pared negra. Pongo mi mano y siento que es fría y palpita. Me acerco y puedo escuchar el latido de un corazón, la pared se eleva y baja con lentitud y una suave respiración llega a mis oídos. La pared tiene vida.

Se escucha un repentino golpe en la entrada, cuando me vuelvo veo a una mujer entrar, ella esta vestida de blanco y tiene cabellos rubio cenizo y ojos grises. Debe tener unos treinta, pero aun es hermosa, esta rodeada de hoyas y huele a café muy fuerte.

La puerta detrás de la mujer se cierra, pero el exterior es un cementerio.

Cuando la mujer da un paso adelante el suelo de espejo se rompe y el vidrio se quiebra por todas direcciones, los maniquíes se quiebran y las vitrinas estallan, grito y me cubro tirándome al suelo cuando las hoyas salen volando en todas direcciones. La puerta de la pared negra se cierra, no logro ver mas nada ya que cierro mis ojos, pero escucho como todo se quiebra y pasa rozándome los brazo y piernas. Siento que ya me he cortado en varias partes y gimo de dolor.

Cuando abro los ojos estoy en mi habitación, acostada y con las manos en mi cabeza cubriendo mis ojos, me siento respirando con mas tranquilidad y me reviso.

Solo fue un estúpido sueño, pienso.

Miro mis manos y compruebo, con horror, que tengo pequeños cortes, también cristales en mi cabello y pequeñas partes de brazaletes incrustadas en mi ropa.

11 de Noviembre de 2017 a las 17:56 0 Reporte Insertar 1
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