Cuento corto
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OIGA, ¿QUÉ PIENSA TANTO?

Hoy me subo a la micro,
Con el capricho de extraviarme,
Perderme en la diarrea de calles adornadas
Entre sofocantes luces de siluetas dormidas,
Y amargas miradas de pupilas inhabitadas.

Con lo que pude rescatar del mapa,
En la basura de domingo de aquella casa engalanada
Dulce aroma del cocaví marginal,
Que duerme sobre el regazo del papel colorido,
Bosquejo de la ciudad teñida por el kétchup
Que fermenta en el ocaso de avenidas dibujadas.

Lleve su parche curita,
Aporte voluntario, grita,
A pulmón hinchado resuena esta mañana,
Que hace falta sanar alguna llaga improvisada
O una que otra pena guardada.

A trecientos el super ocho
Dos por quina,
El bombo resuena, tengo hambre,
Pero ya pasé mis últimas monedas al cabro que cantaba a la Violeta,
Tonada moderna que a día devora siestas de niñxs recién bañadxs,
Que hace calor,
Que hace frío,
Faltan abrazos
¿Algún Beso?
Que la impersonalidad del viaje no termine por apretar el gatillo de la soledad

Cabro culiao,
Despierta
Es el fin del recorrido

5 de Noviembre de 2017 a las 05:32 0 Reporte Insertar 1
Fin

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