vendettaa_ Vendetta TT

Las amigas de Laura la preparan una fiesta sorpresa por su marcha a la universidad en otra ciudad, y la cosa se descontrola hasta tal punto, de que Laura se despierta a la mañana siguiente con un joven y guapo chico a su lado


Romance No para niños menores de 13. © No copiar

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Capítulo 1

La canción inunda mis delicados oídos. Tarareo sin muchas ganas la letra a la vez que me pongo la capucha de la sudadera que llevo puesta. Camino rápida bajo la suave lluvia.

Estamos a finales de agosto, es una lluvia veraniega, pero no es que me guste mucho la lluvia. Se me riza el pelo. Sonrío por mi pensamiento tan estúpido.

Paso la tarjeta por el lector de bonos de tarjetas del metro y me subo a las escaleras mecánicas. Cuando llegan arriba, me siento en uno de los bancos al lado de las vías del tren. Observo el cartel electrónico en el que pone cuanto tiempo queda hasta que pase el siguiente vagón del tren donde para en mi barrio.

Esa es la pena, que cada vez que salgo al centro dela ciudad, me toca volver en tren, y hasta que llegue definitivamente a mi casa, habrá pasado una media hora. Lo que no paro de pensar, es la razón por la cual no han venido mis amigas. Somos cuatro en el grupo, y no ha venido ni una, cuando habíamos quedado las cuatro. Me estraña bastante, pero también me molesta. Creo que me podrían haber avisado.

Abro la bolsita de patatas fritas y me meto una en la boca. Por lo menos no vuelvo sin nada. La mastico al ritmo de la canción. Es una de mis favoritas, aunque, no sé el nombre.

Escucho la campana que avisa que viene el tren por encima de mis auriculares y me levantó del banco de metal. El resto de las personas hacen lo mismo.

El tren para frente a nosotros y yo me dirijo a mi derecha, que es donde tengo la puerta más cercana. Espero a que salgan las personas, y después, entro, seguida por los demás viajeros.

Encuentro fácilmente un asiento libre, cerca de una mujer de mediana edad sudamericana que me saluda sonriente. La imito, y me siento a su lado.

Subo el volumen de la música. Comienzo a tamborilear los dedos contra mi pierna. Cierro los ojos y apoyo la cabeza contra el frío cristal de la ventana empañada a causa de la lluvia.

¿Por qué no me habrán avisado mis amigas de que no iban a poder venir? ¿Para eso me hacen recorrer la media hora en tren hasta el centro de la ciudad?

Suspiro silenciosamente.

Ellas no hacen eso. Siempre avisan. Saben perfectamente que soy la que vive más lejos del centro.

Me encojo de hombros.

Bueno, sea lo que sea, ya no importa. Ahora estoy sentada en el tren.

Escucho el llanto de un niño pequeño y abro los ojos. La señora que estaba a mi lado ya no está. En lugar de ella se encuentra una señora mayor, que supongo que será la abuela de un niño que no superará los tres años, que se encuentra en el regazo de esta. El niño se percata de que le observo, porque deja de llorar y me mira sin emoción alguna. Le sonrío para tranquilizarle y me responde con una mueca extraña. Suelto una risita, y vuelvo a cerrar los ojos.

Por mis oídos suena ”When I fake you". Toco la pantalla de mi móvil y cambio de canción. Esa la odio. Me la descargó mi hermana pequeña Marta, que tiene dos años menso que yo. No sé a qué espero para borrarla. Supongo que siempre se me olvida.

Suena de nuevo una campana y abro los ojos para mirar en qué parada estamos. Se me ha pasado rápido el viaje. Me levanto del asiento. Le sonrío al niño y me acerco a la puerta para salir de ella cuando el tren frene por completo. Segundos más tarde, la puerta se abre y salgo por ella. No me doy cuenta de lo que estoy haciendo cuando choco contra el pecho de un chico. Levanto la mirada. ¿Por qué no ha esperado a que saliera yo primero?

-Lo siento - se disculpa sonriendo.

Le hago una mueca y me marcho rápida.

La lluvia ahora es más intensa. Mejor, eso hace que quiera ir más rápido a mi casa. Quiero leerme el libro "Perdona si te llamo amor" pero aún ni lo he empezado, y después de esto, creo que es una buena idea hacerlo precisamente hoy.

Salgo de la estación del tren después de pasar la tarjeta por el lector electrónico, y giro a la derecha, a la calle De Las Rosas.

Me coloco bien la capucha, poniendo mi cabello por debajo de esta para que la lluvia no lo moje. Esta mañana me le avisé, y no me apetecería volverlo a hacer.

Así pues, llego a mi calle, y después de pasar por delante de algunas casas, paró frente a la mía. Tuerzo el reloj para observar la hora. Son las ocho de la tarde. Me río al pensar que a mi madre la extrañará que vuelva tan pronto.

Saco la llave de mi mochila y la meto en la cerradura. La giro un par de veces hasta que está se abre por completo. Empujó la puerta, entro y enciendo la luz.

-¡¡¡Sorpresa!!! - gritan voces al unísono.

Me sorprendo y me doy la vuelta con el corazón encogido del susto.

Lo primero que veo es a mi hermana Marta, que me sonríe.

-¿Qué narices es esto? -me río

Detrás de ella, salen mis amigas, las que supongo que son las responsables de esto. Ana, Diana y Sandra.

-Hola, Laura -responde tan normal Ana

-¿Hola? ¿Qué es esto? - siento demasiadas miradas sobre mí. Sonrío. Hay algunos a quienes los conozco del instituto, del barrio o familia. A otros, no les había visto en la vida.

-Queríamos agradecerte que hayamos pasado nuestra vida contigo... -Diana mira a su derecha, donde está Sandra, que carraspea y continúa:

-Te queremos mucho.

-¿Te creías que te ibas a Madrid sin una fiesta de despedida? -me guiña el ojo, Ana.

Bajo la mirada y la fijo en el suelo. Es verdad, en unas semanas me mudo a la casa de mi padre, ya que empezaré la Universidad allí. Comenzaré una nueva vida, pero dejaré atrás a mis amigas.

-No quiero ir -susurro.-Me quiero quedar aquí, con vosotras.

Sandra niega con la cabeza.

-No, no y no. Ya lo hemos hablado muchas veces. Ese es tu futuro y es lo mejor para ti.

-Seguiremos en contacto sí ,pero menos -añade Diana.

Las regalo una triste sonrisa y me acerco a ellas para darlas un abrazo. Cuando nos separamos, Ana chasquea la lengua.

-Y ahora... ¡a pasar la mejor fiesta de tu vida!

De repente, empieza a sonar una canción y la gente comienza a vitorear y a aplaudir.

Estoy avergonzada, ahora solo quiero desaparecer.

Alguien se acerca y me ofrece una bandeja. Hay varios vasos con licores de distintos colores. Miro a mis amigas perpleja.

-¿Alcohol? - me río.

-¡Obvio! Es tu fiesta de despedida -Sandra coge un vaso y se lo lleva a los labios.

Me animo, y la imito. No sé que contiene, pero está genial. Me termino la copa rápidamente, y pido de nuevo una.

La música empieza a sonar alta y a retumbar en mis oídos. Después de varias horas, empiezo a encontrarme un poco mareada, pero sigo con la fiesta. Con las horas, me doy cuenta de que es la mejor de mi vida.

Distingo un débil timbre por encima de la música. Ana se dirige a la puerta, y al poco tiempo, se acerca a mí, con un chico a su lado.

Me muerdo la lengua. Es bastante guapo y atractivo. Sus ojos verdes me penetran. Tiene un maravilloso pelo, con los laterales más cortos que por arriba. Cuando presto más atención en él, me percato de que es el chico con el que me choqué en el tren. Sonrío tímida, mientras él sigue mirándome.

Un pequeño rayo de luz me ciega, y tengo que taparme la cara con la sábana. ¿Qué hora será? Estoy muy cansada. Me giro en mi cama. Me asusto al darme cuenta de que estoy en el borde de ella y de que casi mi caigo. Resoplo y me echo un poco hacia atrás.

Pero choco contra algo.

Abro los ojos asustada, y me doy la vuelta suavemente con el corazon latiendome a cien.

Casi dejo de respirar cuando veo a un chico sin camiseta tumbado boca abajo sobre la cama y durmiendo.

"¿Qué narices es esto?" pienso.

Miro a mis lados.

Me encuentro en mi habitación, es mi habitación. ¿No me estarán gastando ninguna broma mis amigas, no? Observo con atención.

"Mierda"

No hay ningún indicio.

Me levanto de la cama. De nuevo, otra sorpresa más. Estoy vestida únicamente por el sujetador y las braguitas.

"Joder, joder, joder"

Respiro una, dos, tres veces para tranquilizarme.

De repente, el chico se da la vuelta. Abre los ojos suavemente y me mira risueño.

-Buenos días.

Encuentro con la vista, mi camiseta y me la pongo.

-¿Por qué te tapas?

Le miro desafiante.

-Fuera de aquí.

-¿Qué te pasa? No eres la de ayer.

-Ayer estaba borracha, ¿vale? Puede irte de mi casa ya.

¿Te gustó? - sonríe.

Le penetro con la mirada. Dios, es el chico del tren.

-¡Te he dicho que te vayas ya, joder!

-De acuerdo, te lo diré yo. Estuvo genial.

Cojo una almohada y se la tiro con fuerza. Que vea que esta situación bno me hace ninguna gracia. Nos quedamos unos segundos en silencio, hasta que, después de una sonrisa leve de su parte, coge su ropa y se la pone sobre su cuerpo al instante.

Cuando por fin se va, me pongo a pensar lo que ha podido o no pasar.

Pero también en sus ojos.


27 de Octubre de 2017 a las 17:18 0 Reporte Insertar Seguir historia
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Conoce al autor

Vendetta TT Soñando con ser escritora. Escribiendo desde que tengo uso de razón, pero por fin me he atrevido a hacerlo público. Gracias

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