vanncastillo Vann Castillo

Agosto del 2015 —¡Nooo! —exclamó llena de ira, mientras su mirada seguía perdida en el horizonte, observando el ocaso por la ventana. Intentaba huir de la cruda y amarga realidad de ese momento, creer que solo era una pesadilla de la que no podía despertar. —Todo acabó para él, ya no hay nada más que podamos hacer. —¿Por qué?, ¿por qué? —cuestionaba de forma incesante y desesperada. —Niña, sabías que esto podía pasar. Estas no son las condiciones que… —¡Cállese! No hable más, no quiero escucharla. —No entiendo tu actitud, si de todas formas no lo querías. —¿Cómo se atreve? ¿Acaso está loca?, ¿Cómo puede decir algo como eso? ¡largo de aquí!


Romance Suspenso romántico No para niños menores de 13.

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Secretos del pasado

Tanit miraba fijamente a aquella mujer y le reprochaba con la mirada, como si toda la culpa de lo ocurrido le correspondiera solo a ella. Emanaba tanta rabia que parecía otra persona, ella misma se desconocía, nunca imaginó que podía sentir tanto desprecio por otra persona.


De repente esa habitación le asfixiaba y antes de que pudiera recuperarse y respirar normalmente, perdió las pocas fuerzas que le quedaban y se desvaneció.


Era una tarde de verano del 2015, el sol golpeaba con recelo las calles de aquél pequeño y aislado pueblo. Una ola de calor infernal azotaba en esos días, deshidratando las ansias de todos de hacer cualquier tipo de actividad.


Ella lo eligió precisamente por estar lejos de su entorno habitual, así serían menos los testigos y las especulaciones absurdas de la gente.


Al despertar, luego de algunas horas; agotada, sudorosa y con la mente totalmente nublada, se esforzó en buscar con la mirada por toda la pequeña habitación, pero nada encontró a su alrededor. Para su sorpresa estaba sola, completamente sola.


Sin duda alguna ese no era el desenlace que ella tanto esperó, enloqueció de dolor y desesperación, lo había perdido todo en un segundo. Sin importar sus esfuerzos no podía recordar nada, tampoco entender ¿Cómo es que aquella mujer se había marchado dejándola allí tirada en ese estado? y ¿por qué?


No sabía, no tenía idea de ¿Qué hacer?, sus nervios le jugaban en contra, su cuerpo temblaba de dolor y de angustia, estaba al borde de un nuevo colapso y esta vez no sería solo físico, pero ella no podía rendirse, llorando desconsolada sacó fuerzas de sus entrañas, se dispuso a darse un baño rápidamente y vestirse de forma apropiada para salir, se puso lo primero que agarró del closet y unas sandalias, agarró su bolso y emprendió la búsqueda de aquella extraña mujer que ahora ante sus ojos también era una delincuente.


—¿Cómo alguien huye con un cuerpo sin vida que además no le pertenece?, ¿Qué mente enferma es?, ¿Qué negocio oscuro hay detrás de todo esto? — No paraba de cuestionar retóricamente, buscando en sí misma una respuesta.


—Esto no tiene ningún sentido.


Sus días a partir de allí serían una travesía lejana de toda verdad posible, una incertidumbre constante sin esperanza alguna. Las tardes de verano serían eternamente aborrecidas.


El curso de la historia cambió radicalmente para Tanit Vermont. Ahora habitaría algo más en su mirada, una expresión resentida en su rostro, con la decepción arraigada y un corazón afligido y en trozos.


—He buscado por tanto tiempo señor, por favor alguien tiene que saber algo de esta mujer, no puede solo desaparecer, ella es de esta región. Ya fui al hospital, a la comisaría, pegué afiches por todo el pueblo, ¿se la tragó la tierra o qué?


—Lo siento mucho señorita, yo soy testigo de su intensa búsqueda, ella es muy conocida en el pueblo sí, pero por más que hemos investigado no damos con su paradero, tampoco el de su esposo. Todo parece indicar que se fueron del pueblo sin decir nada. Pero me inquieta mucho su insistencia ¿Qué dice usted que le robó?


—Me robó la paz señor, si acaso me quedaba algo de ella—le respondió evadiendo la verdad. —Discúlpeme de verdad, pero si llega a saber algo aquí está mi número, no dude en contactarme y muchas gracias por todo.


Tanit regresó por última vez a aquella habitación de pensión, cuatro paredes que para ella eran una especie de casa embrujada, un escenario sombrío y abrumador. Ya no podía seguir buscando respuestas, lo había hecho por meses, estaba desgastada, la culpa le carcomía los huesos, se sentía tan devastada, no tenía con quien hablar ¿Qué diría?, se había desviado tanto de su plan de vida que no imaginaba de qué forma volver a él y mucho menos cómo volver a casa sola.


—¡Nooo! —exclamó una vez más entre las mismas paredes, reviviendo ese momento tan oscuro que definitivamente marcó su vida para siempre, pero esta vez era un grito desesperado y desgarrador. Mientras por una parte se negaba a aceptar la realidad, la otra la obligaba a dar la espalda a prisas y huir de todo lo que envolvía ese lugar; no podía despedirse, ¿De quién?, era demasiado tarde para eso; así que, sin más, tomó su preciado reloj, la pequeña maleta que nunca desempacó, avanzó hacia la puerta y al sujetar el manubrio se detuvo un momento, respiró profundo, el miedo le erizó la piel, cerró sus ojos fuertemente en un acto desesperado por hallar valor en su interior y desprenderse, abrió la puerta y salió.


—Adiós, para siempre.


Nadie la detuvo, nadie la extrañó, nadie, y ella…ella jamás regresó a ese pueblo lejano del sur. Allí enterró sus ilusiones y su alegría, había deshonrado a su padre e incluso a sí misma, era demasiado trauma ya.

7 de Julio de 2022 a las 22:56 1 Reporte Insertar Seguir historia
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Elizabeth De Jesús Elizabeth De Jesús
Me encanta 😻
August 05, 2022, 18:25
~

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