alannablack141656445859 Alanna Black

Hace 60.000 años un alto Dios del reino divino se enamoró de una mujer del clan demonio lo que iba en contra de las leyes del cielo. Como castigo Bai Hua murió pero su amado dió todo para hacerla volver ... Después de miles de años de espera, vuelven a cruzarse sus destinos. Está vez ¿Ganarán las leyes del cielo o el amor?


Romance Todo público. © Todos los derechos reservados

#drama #magia #dioses #aventura #amorprohibido
0
508 VISITAS
En progreso - Nuevo capítulo Cada 2 días
tiempo de lectura
AA Compartir

El adiós del comienzo

Llevábamos días corriendo, peleando y retrocediendo sin parar. Según nos habían dicho si llegamos a la montaña astral estaríamos a salvo, nadie puede entrar a no ser que tenga la piedra del alba.

Nos dirigíamos a la entrada, casi habíamos llegado, nos apresuramos desesperadamente hacia delante con mi mano en la suya, él liderando el camino. Mientras la fuerte lluvia mojaba cada centímetro de nuestros cuerpos y los vientos helados nos hacían tambalearnos con cada paso. Los cielos cargados con oscuras y tormentosas nubes negras rugian llenos de ira, con truenos que hacían temblar la tierra.

—No te preocupes Yue... no dejaré que nada malo te pase... aguanta un poco más, solo un poco más y llegaremos a la entrada.

—Jin... — miré la profunda flecha de hielo clavada en su costado, con la tela empapada en sangre, traté de reprimir las lágrimas.

—No te preocupes, esto no es nada — me aseguró sabiendo en que pensaba — ¿cómo sigue tu herida en el hombro?

—Mejor que las tuyas... Jin si sigues así...

—Despues nos preocuparemos de las heridas, llevamos días siendo heridos continuamente ¿acaso no seguimos vivos?

—Jin... — susurré con preocupación mientras examinaba con la vista nuestros maltrechos y heridos cuerpos, con ropa ensangrentada, rota y polvorienta.

Corríamos un gran peligro, había almenos una treintena de dioses inmortales que nos seguían la pista, acechandonos y atacandonos constantemente, deseosos de acabar con nosotros para ganarse el favor del consejo celeste.

Los inmortales que escriben el destino de los demás inmortales, aquellos dioses que son más poderosos que el mismo emperador celestial, aquellos que están por encima del noveno cielo. Los soberanos de todo cuanto existe.

—¿Vais alguna parte? — alce la vista para encontrarme a mi hermana mayor de pie en el pico de la montaña.

—Mei... — susurré su nombre con tristeza.

—¡Será mejor que nos dejes pasar, deidad del viento!

—Me temo, que no puedo hacerlo.

—¡Entonces no me culpes por ser descortés!

—¡Como si pudieses contratacar.

Hizo un gesto con el brazo alzado y en un instante estuvimos rodeados por toda clase de inmortales a los que antes considerabamos amigos, familia, aliados, compatriotas... ahora, todos eran nuestros enemigos y querían nuestra muerte.

—¡Jin, a mi espalda!

Ambos nos colocamos espalda contra espalda. Sacamos nuestras armas y nos preparamos para luchar.

La batalla era feroz, varios oponentes a la vez. Uno detrás de otro, en menos de diez minutos Jin y yo estábamos al límite y cubiertos de nuevas heridas, las antiguas se habían abierto y no parábamos de perder sangre. Estabamos de rodillas en el suelo el uno sosteniendo el hombro del otro, jadeantes y adoloridos en todas partes. Casi sin rastro de poder espiritual.

—¡Yue cuidado!

Sin saber que pasaba y sin tiempo para reaccionar Jin se abalanzó sobre mi, me empujó al suelo y me cubrió con su cuerpo, no fue hasta que una flecha atravesó su pecho desde atrás que me di cuenta de lo que había sucedido. Di un grito lastimero mientras las lágrimas fluían de mis ojos, desesperada y asustada toqué el rostro de mi amor con ambas manos mientras él me sonreía.

—No, no, no, no... Jin...

—Me alegro que estés bien...— dijo mientras me acariciaba la mejilla con su pulgar — Yue... ¿porque eres un zorro tan estúpido...? — sonrió, pero su cara se contrajo de repente — agr cof cof ... — escupió varios bocados de sangre a un lado y luego volvió a mirarme — Me gustaría volver al momento cuando... cuando vimos aquellas flores rojas ¿lo recuerdas?

—Si... ¿cómo iba a olvidarlo? — dije llorando.

— Volver a antes de todo esto... solos tú y yo... Yue, eso sería maravilloso.

—Lo siento... lo siento mucho... Jin todo esto es culpa mía...

— No digas eso, niña tonta, yo no me arrepiento de haberte conocido ni haberte amado en esta vida Yue, sin ti, no habría válido la pena vivir solo en la oscuridad otros veinte mil años, así que... si hay otra vida... definitivamente tienes que cumplir tu promesa y casarte conmigo ¿vale?

—Vale... no me casaré con nadie más, solo contigo. Lo prometo.

—Y todavía quiero ver las flores de fénix contigo... me pregunto... si ahora que estoy muriendo... ¿se habrán marchitado? — dijo cerrando los ojos, su cuerpo brilló.

—¡¿Jin?! — toque su mejilla pero lo traspasé como si fuese humo — ¡Xu Jin! ¡nooo! — grité a pleno pulmon y rápidamente me senté en el suelo al ver como su cuerpo se disipaba y se convertía en una imagen traslucida conforme su espíritu primordial iba desapareciendo — ¡no te vayas, no me dejes Jin! ¡te quiero! ¡no te vayas!

—Yo también te quiero, mi zorro estúpido... siempre te he querido... — me sonrió.

Su imagen desapareció por completo tras esa sonrisa, dejando atrás solo cenizas rojizas que bailaban con el viento.

—¡Xu Jin, tú eres el estúpido...! ¡si no hubieses renunciado a la mitad de tu cultivo para salvarme! ¡¿como podrías haber muerto así?! ¡y si yo no hubiese renunciado a la mitad del mío para salvar a ese maldito emperador traicionero y malagradecido! ¡¿cómo podría haberte dejado morir?!

—Princesa... volvamos a casa... todo ha acabado — dijo un inmortal acercándose a mi.

—¡Aléjate de mi, escoria, basura, traidor, asesino!

Lo miré con odio, y después miré al cielo lluvioso y me reí mientras lloraba como si hubiese perdido la cordura, pero dudaba que alguien pudiese entender lo que estaba sintiendo mi corazón, nadie podía escuchar como se hacia añicos dentro de mi pecho, no sabían la desesperación tan oscura que me consumía y me impedía respirar.

—¡¿Están satisfechos ahora esos malditos viejos hipócritas, creen que es divertido jugar con las vidas de los demas?! ¡vamos! ¡¿donde esta la justicia celestial en todo esto?! ¡yo no aceptaré sus malditos designios! ¡¿solo porque ellos lo decidieron así yo no podía amar a Xu Jin ni él a mí?! ¡ellos han matado a Xu Jin y vosotros los habéis ayudado! ¡¿estáis felices ahora?! ¡¿creéis que el equilibrio a vuelto, os consideráis héroes por matar a un inocente?! ¡bien, muy bien! ¡un día... un día no muy lejano, todos vosotros sufrireis mil veces mas que yo ahora. Mi odio os perseguirá hasta la muerte!

Me puse derecha y junté mis manos con las palmas unidas y cerré los ojos, convoqué mi espíritu primordial y la imagen de un gigantesco zorro blanco se formó tras de mí. Luego apreté mis manos y lo destruí, medio segundo después ya estaba vomitando sangre de rodillas en el suelo. Los miré una vez más, con una sonrisa victoriosa en mis sangrientos labios, la sangre se desbordaba en una gota que descendió por mi comisura hasta mi cuello.

Tras de mí la imagen del zorro se convertía en pequeños copos de nieve que se disolvian en el aire poco a poco.

<< Jin... hemos ganado, no cedimos a su tiranía y escribimos nuestras propias páginas del destino... ¿verdad? ellos no han podido acabar con nuestro amor, pero si tú no vives... yo no viviré sola, ojalá pudiésemos retroceder el tiempo Jin, a ese tiempo donde nos volvimos a encontrar, cuando yo me enamoré de tí y tú solo discutias conmigo por ser ignorante y torpe. Cuando nuestros destinos se entrelazaron por primera vez... Jin... ¿lo recuerdas? >>

28 de Junio de 2022 a las 20:16 0 Reporte Insertar Seguir historia
0
Leer el siguiente capítulo Fénix VS zorro

Comenta algo

Publica!
No hay comentarios aún. ¡Conviértete en el primero en decir algo!
~

¿Estás disfrutando la lectura?

¡Hey! Todavía hay 7 otros capítulos en esta historia.
Para seguir leyendo, por favor regístrate o inicia sesión. ¡Gratis!

Ingresa con Facebook Ingresa con Twitter

o usa la forma tradicional de iniciar sesión