raymond Sebastián Pulido

Una breve historia sobre los que es la muerte y su relación con la vida.


Inspiracional No para niños menores de 13.

#muerte #filosofía #inspiracional
Cuento corto
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Muerte

En un cuarto de hospital había dos hombres acostados en sus respectivas camas. El primero era un hombre mayor, estaba muy delgado y tenía varias agujas clavadas en su brazo. Por otro lado, el segundo hombre se veía sano y fuerte, debía estar en sus veintes.

La enfermera entró al cuarto y se dirigió al primer hombre—: Señor, el doctor me pidió verificar su estado antes de la cirugía.

—¡Estoy bien, ahora vete! —le dijo el viejo con enojo. A pesar de sus groseras palabras, la enfermera lo revisó rápidamente y se despidió.

—¿Te van a operar…? ¿Qué es lo que tiene? —le preguntó el más joven.

—¡Deja de espiar a otros, muchacho entrometido! —respondió el viejo.

—Calma, lo digo porque se ve preocupado.

—¡¿Preocupado?!

—Sí, incluso te ves un poco asustado.

—¡No estoy preocupado ni asustado, ¿oíste…?! ¡¿De verdad quieres saber?! Sí, me van a operar. Necesito un trasplante de hígado, es una operación delicada y con lo débil que está mi cuerpo… —el viejo se quedó en silencio.

—¿Y su familia…? ¿No deberían estar con usted en un día tan importante?

—Mi esposa no me dirige la palabra hace mucho, y no he visto a mis hijos en 20 años. Voy a morir solo y olvidado… eso es un hecho.

—Se equivoca, señor. La muerte es inminente y distante, a la vez. Cuando pensamos en la muerte tendemos a verla como un evento muy lejano, independientemente de la edad que tengas. Puedes tener 100 años y ver la muerte tan distante como cuando tenías 10 años. Sin embargo, también es inminente. Todos morimos, es inevitable. Es el fin de un ciclo, y no es algo malo. Todo lo que vive, tiene que morir. Pero todo lo que muere, tuvo que vivir.

—¿Dices que la vida necesita a la muerte? —preguntó el viejo confundido.

—Correcto. Porque sin la muerte, la gente olvidaría vivir. Sin muerte, seguiríamos prolongando las cosas infinitamente y al final nos quedaríamos sin hacer nada. Es porque sabemos que no es eterno, que nos animamos a avanzar. Es porque la muerte existe, que vale la pena vivir. La muerte es distante, inminente, irracional e indiscriminada, pero… sobre todo, la muerte es una posibilidad.

—¿Una posibilidad…?

—Así es. La muerte es una posibilidad porque la gente no sabe cómo ni cuándo va a morir.

—Pero yo sé cómo y cuándo voy a morir —respondió el viejo, negando las palabras del joven—, moriré esta noche en medio de la cirugía.

—¿Es así? Entonces, hagamos una apuesta. Si mueres en la cirugía, me olvidaré de todo esto. La muerte dejará de ser una posibilidad, y se volverá un hecho. Pero si yo gano, te arreglarás con tu esposa y volverás a ver a tus hijos. ¿Aceptas?

—Eres un imbécil, haré lo que sea para que te calles… Acepto.

—Bien, no lo olvides. Espero… que no nos encontremos —murmuró el joven al final.

Momentos después, el doctor llegó para llevar al viejo al quirófano. La consciencia del viejo comenzó a desvanecerse cuando inyectaron los sedantes, recordó su conversación con el joven y cayó dormido. Se encontró flotando en una basta y profunda oscuridad, y de repente, apareció una luz. Sus ojos se enfocaron en la luz, la cual lentamente fue tomando forma hasta convertirse en un bombillo. Estaba acostado en una cama dentro de un cuarto de hospital, sobrevivió a la cirugía. Al darse cuenta de que seguía vivo, una gran sensación de alivio y felicidad invadió al viejo. Aunque parecía escéptico al respecto, el viejo no estaba listo para morir. A los pocos minutos, llegó el doctor para hacerle un chequeo e informarle sobre la cirugía.

—Me alegra informarle que el trasplante salió según lo planeado –le dijo el doctor.

—¿Cuánto tiempo… estuve dormido? —le preguntó el viejo, fatigado. Aún no se había recuperado por completo de la cirugía.

—Estuvo en coma durante 5 días, pero ya está mejor.

—¿5 días…? ¿Dónde está… el muchacho…? El muchacho que… estaba en el cuarto… conmigo.

—¿El muchacho…? Creo que sé a quién se refiere, ese hombre… murió hace 2 días.

—¿Qué…? —preguntó el hombre confundido, pensaba que sus oídos lo estaban engañando.

—Fue cáncer, se extendió por todo su cuerpo. Estaba demasiado avanzando, no pudimos hacer nada para salvarlo. Lo lamento, ¿eran amigos?

—No, no lo éramos. Teníamos una apuesta, eso es todo.

Días más tarde, fue dado de alta y se propuso cumplir su parte de la apuesta. Nunca olvidaría las palabras que ese joven compartió con él, decidió aceptar la muerte como una posibilidad que nos brinda una razón para vivir y que debemos aceptarla cuando llegue la hora. Decidió vivir por él, por quienes viven y por quienes mueren, un día a la vez.

3 de Junio de 2022 a las 15:57 0 Reporte Insertar Seguir historia
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Fin

Conoce al autor

Sebastián Pulido Soy un escritor de poemas y relatos cortos mayormente del tipo romántico, pero así como me gusta el romance también me gusta el terror, lo sobrenatural y la fantasía. Por favor, pasen y vean.

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