prior_jimfox Miguel Giron

Una guerra. Una profecía. Su propio viaje La guerra, uno de los actos más crueles de la humanidad, estalla de manera repentina pese a solo haber habido rumores. Nadie entiende por qué ha iniciado, pues sucede de un día para otro. y con la reciente invención de máquinas capaces de volar como si fueran aves, los daños que un suceso así podría ocasionar son incalculables. Esta misma guerra obliga a Jack, su familia y a su amiga de la infancia a partir de su tranquila vivienda para evitar batallas, pero es gracias a un desafortunado accidente que se terminan separando, y Jack y Elif son forzados a tomar partido en dicha guerra, en busca de una supervivencia hasta el día siguiente.


Ciencia ficción Steampunk No para niños menores de 13.

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Capítulo 1

Era tranquila aquella tarde-noche, el viento soplaba con calma, moviéndose y llevando consigo todas las palabras de la humanidad en un único, uniforme susurro, haciendo que todo lo dicho no valiera para nada al final del día… pues el viento solo las arrastraba de la misma forma que arrastraba las nubes en el cielo o las hojas secas de los árboles.

El sol lentamente se ocultaba detrás de los elevados edificios, chimeneas y fábricas distantes que decoraban la imagen del paisaje de manera más notoria que aquellas verdes colinas que alguna vez fueron testigos de grandes hazañas.

Era un chico en plena juventud, de cabellos negros y largos, dedicado al estudio y apasionado por las historias que el mundo entero tenía por contar, el que admiraba el atardecer de aquella forma tan poética y rebuscada, intrigado por cuántos planetas más había conocido aquél lucero que lentamente moría a la noche, pensando en cuáles podrían haber sido sus historias. Fue entonces cuando algo lo sacó de sus pensamientos, una voz familiar, de una muchacha que había subido a hacerle compañía al tejado de aquél edificio.

— Otra vez en el tejado —le recriminó, pero sin notarse molesta con el muchacho, como si ya fuera parte de un ritual para finalizar el día.

—Sabes que no puedo evitarlo, es… Es maravilloso ver el atardecer.

—El día que te resbales vas a recordar las veces que te dije que no te pusieras tan a la orilla.

La mujer, no mucho mayor que el chico, se agarró del decorado metálico de la punta del tejado para colgarse hacia el joven sin riesgo a caerse y le dio un suave golpe con los dedos en la cabeza.

—Andando, Jack —Prosiguió aquella joven dama— Tu madre ya tiene lista la cena, y sabes que odia esperar.

Jack, aceptando que otra vez no podría deleitarse en la dulce y rojiza luz del crepúsculo, se puso de pie para empezar a caminar por la cornisa y así acercarse a la ventana. Ambos muchachos, amigos muy cercanos desde la infancia, entraron nuevamente a la casa por aquél vano en el tejado. Bajaron del ático y se sentaron a la mesa con la familia del muchacho.

La cena fue relajada, puesto que la misma familia no era tan numerosa, pero al menos a Jack le agradaba que las cosas fueran así de pacíficas en la mesa. Al terminar de cenar, el padre de Jack se quedó sentado en el comedor leyendo el periódico mientras su madre, apenas embarazada de hacía un par de meses, lavaba los platos de la comida con calma.

— ¿Puedes creer esto? Cada vez están más desesperados por vender periódicos… Escucha esto: «General de Riftmarker cuenta los planes del gobierno de iniciar una guerra»

El hombre de la casa negó dejando salir un suspiro burlón mientras doblaba aquél cúmulo de noticias y papeles y lo dejó sobre la mesa para proseguir en la mañana.

—Hasta parece pantalla de humo, como si no nos diéramos cuenta que los precios cada vez suben más.

La mujer dejó el último de los platos en la tarja, al fin limpios todos, y se acercó a su marido para acariciarle con suavidad la espalda y darle un gentil beso en la mejilla estando ella detrás del varón.

—Creo que te estás preocupando demasiado por eso, cariño. Además, has tenido mucho en que pensar por los problemas en la compañía... Ven, vayamos a descansar.

La mujer siguió masajeando con suavidad la espalda. Había sido un día largo para ambos, y lo mejor era que fueran a dormir ya, el hombre entendió de inmediato, luego de tantos años de estar con su esposa, y se puso de pie acompañando a su amada a la habitación de ambos.

Por su parte, Jack había vuelto a subir al tejado, de nuevo al borde del mismo, mientras que la joven Elif le hacía compañía desde la chimenea, pues no se atrevía a estar un centímetro mas cerca del borde. Ambos estaban en silencio, el muchacho mirando directamente a la gran torre con el reloj, la plaza estaba alumbrada por puestos que aún no se quitaban, puestos en su mayoría de adivinación... se preguntaba cómo sería una vida así, deambulando de un lado a otro en busca de unas monedas, conociendo el mundo pagando el precio con no poder tener un lugar fijo para descansar en las noches. Pese a lo desafortunado que se escuchaba, a él le intrigaba cómo sería una vida así, pues incluso sería mentira decir que la vida de casa no lo estaba cansando.

La muchacha, por su parte, lo miraba a él, pensando en cómo es que podía ser tan callado, tan reservado... lo había conocido desde la infancia. y sus padres eran gente que se podía asociar con cualquiera con gran facilidad, pero él parecía no ser así, siempre tan inmiscuido en sus libros, en su habitación, en su mente. Le intrigaba, y muchos —incluidos los padres de Jack— confundían esa curiosidad con enamoramiento.

— Vamos, que pronto se van a quitar los gitanos.

Jack, poniéndose de pie al borde de la cornisa, sacó de sus pensamientos a la muchacha al hablar.

Elif lo volteó a ver bastante confundida.

— ¿A dónde?

—A la plaza, obvio.

—¿Y por qué quieres ir a la plaza?

El muchacho ya estaba caminando por la cornisa, analizando si podría aguantar el escalar el edificio por fuera para no hacer ruido alguno con las puertas, pero sabía que su condición física era terrible, por lo que trepó el tejado para volver a meterse por la ventana al edificio.

—¿Vas a venir o no? —Se limitó a decir eso, mientras Elif aún seguía pensando, intrigada en por qué tan repentina decisión.

19 de Mayo de 2022 a las 17:57 0 Reporte Insertar Seguir historia
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Conoce al autor

Miguel Giron No hay mucho que decir. Soy un artista de medio tiempo, interesado en las artes plásticas, la literatura y la música. Para ver mis dibujos, puedes revisar mi perfil de Instagram. Me gustan los atardeceres, el café dulce y tener tinta y papel para hacer lo que sea.

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