eutheromani200544 Eutheromania

Mersault y Marely, dos almas que no buscan encontrarse, que no buscan amarse, que ni siquiera esta en el plan del otro conocerse, pero aún así forman parte de su viaje, como un bebe que no elige a sus padres, pero aun así los tiene, ellos no se buscan, pero siempre llegan a encontrarse, no por destino, mucho menos por amor, simplemente son una casualidad constante, en el viaje de la otra alma errante.


Poesía Todo público.
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Un Pequeño Par De Niños

"La mañana se había escapado, el día se había escapado, la tarde se estaba acabando, y ahí estaba yo, admirando lo bello que se ve el cielo, cuando se tiñe de morado"


Una luz cegaba más que el sol, ¿Sería el fin del mundo? ¿Sería una luz de esas que solo se ven cuando algo acabo? No, pero sí era una luz que solo se veía una vez, la luz del inicio de la vida, la luz del nacimiento, una pequeña bebe estaba naciendo, una pequeña vida se estaba conociendo, un ligero golpe por parte del doctor, confirmaba que la nueva niña estaba respirando.


*5 Años Después*


Corría, saltaba, reía y aunque mal, a veces bailaba, ese era un niño feliz, un niño que brillaba en varios tonos de un mismo matiz, jugaba sin parar en el jardín, donde aunque lloviera le encantaba enlodarse como si fuera una lombriz, y aunque siempre se le notara tan contento, ya se podía percibir, que todo eso terminaría con un resultado, que llegaría más rápido que lento, que aunque imperceptible por su familia, eso ya venía de raíz, pues esa gran sonrisa, terminaría esfumándose más rápido que el humo contra la brisa. ¿Qué culpa podía tener ese pequeño niño? ¿Por que llegaría a tener esa falta de cariño por si mismo? Aún no se sabe, aún no ha cambiado, tal vez solo es otro cuento más de un deprimido, pero realista destino, pero bueno centrémonos en el presente, que luego el llorara como pasado.


-Bubu! Bubu!


Se escuchaba una tranquila voz que provenía de lo profundo de la entrada, era su madre, quien lo llamaba, ese apodo de cariño, que desde más pequeño le había otorgado, basado tal vez en un viejo dulce, o en un chocolate, soló ella lo sabía, ni siquiera el lo entendía, pero en ese entonces, solo entendía que era a el al que le gritaba.


-Ya voy mamá!


Su grito iba al unisonó, del ruido de sus zapatos contra el suelo golpear, cuál caricatura antigua, sus zapatos contra la tierra y el césped se les escuchaba rechinar, en pocos minutos ya estaba pasando la entrada de su hogar, y al llegar, se encontraba con esa figura de seguridad, de calma, de tranquilidad, o bueno, para lo que en ese entonces era su mamá.


-Ya es hora de almorzar


Declaraba su madre, mientras señalaba la mesa, donde acompañada de cubiertos, servilletas y un individual, se encontraba esa comida que el siempre que se le sirviera iba a disfrutar, no era nada fuera de lo normal, hasta se diría que tampoco nada difícil de elaborar.


-Gracias mamá, sabes, en el patio estaba platicando con un dragón y una rosa, el dragón me estaba contando que la rosa era muy asustadiza, que no dejaba que el se le acercara.


-Me imagino que por miedo a que la quemara


-Exacto! Justo por eso! ¿también hablaste con ellos?


Una pregunta inocente, pero para que un niño era coherente, pues ¿Cómo más sabría su madre del miedo de la rosa?, si no fue hablando con ella o con el dragón del mismo tema.


-Oh por supuesto que hable con ellos, me hacen compañía cuando salgo a leer, un muy agradable dragón diría yo, pero poco cuidadoso, entiendo porque la rosa tiene tanto miedo, es que se le nota lo peligroso con tan solo su aliento oler.


Una risa acompañaría tal declaración, pues ¿Qué otra respuesta podía darle? es la respuesta que cualquier niño quisiera escuchar, y que de seguro creería, pues entre la imaginación y la realidad solo había un paso...La ilusión.


-Jajajaja creo que ahora entiendo un poco más a la rosa, si se nota que el dragón es un poco descuidado, pero ¿No crees que aunque el dragón sea así la rosa debería acercarse?


-La rosa lo hace por su bien, no quiere arriesgarse , por muy amigos que sean deben respetarse, y entre ese respeto esta evitar quemarse.


-Hmmmm creo que tienes razón, al final ninguno se quiere lastimar, y aunque no dudo que el dragón se sienta mal, debe entender que no solo es por alejarlo, es por proteger su... Eso que siento cuando toco mi pecho, que se siente como un tambor.


La duda invadiría al niño, no recordaba el nombre de ese órgano que bombea sangre, y claro que es normal, si apenas llevaba 1 año de haber empezado a estudiar.


-Su corazón hijo, la rosa quiere proteger su corazón. y te aseguro que el dragón también quiere proteger el corazón de la rosa, por eso es que de ser posible ni la roza.


Una cara llena de dudas se visualizaría en el niño, pues aunque creía entender de lo que su madre hablaba, realmente no lo comprendía, pues el corazón no podía lastimarse, o al menos eso creía.


-Vamos, termina rápido de comer, claro si es que aun quieres ir al parque.


-Claro que quiero ir, aunque me encanta jugar en el jardín, en el parque hay más niños con los que puedo jugar, y aunque el dragón y la rosa me caen bien, casi no me hacen reír.


-Bien, pues si quieres ir, apúrate a comer, o no te llevo pero ni a la esquina, recuerda que en la tarde debo acompañar a tu tía.


Su madre diría esto mientras levantaba los platos de su comida, se dirigiría a dejarlos en la cocina, algo tan cotidiano, tan absurdo, pero que en cierto modo le daba sentido al caos al que le llaman vida.


-Ya termine!


Una gran sonrisa se dibujaba en el rostro del niño, algo banal, pero que para el era el mejor momento del día, ir a jugar, ir a socializar, vaya, como cambian las cosas, mientras la infancia se conserva, esos pequeños momentos son felicidad, sin saber que solo es parte de otra cotidianidad.


-Bien bien, deja agarro mis cosas y nos vamos, pero antes recuérdate de lavarte las manos, de cepillarte los dientes, y sobre todo que no quiero que vayas a portarte mal en el parque, a la primera queja te regreso.


Una típica frase de madre, un típico recordatorio, lo iba a escuchar muchas veces más en su vida, solo que cada vez tendría menos relevancia, menos importancia, pues ya no dependería tanto de esa figura femenina de autoridad.


-Ya estas listo?


-Hace tiempo mamá, tú eres la que se tarda tanto, vamos vamos, si no el parque estará cerrado.


-El parque no lo van a cerrar a las 2:30 de la tarde, créeme, pero bien, vámonos, pero quiero que recuerdes que con tu tía me debo juntar a las 6:15, asi que a las 5 regresamos.


-Esta bieeeeen mamá pero vámonos ya!


La impaciencia de la infancia, el sentir que el tiempo en segundos pasa, y aunque exagerado no esta tan alejado de la realidad, pues cuando menos se siente, ya nos quedan días con la gente, que amamos y nos aman, obviamente el niño no lo ve así, pero al menos sabe valorar más el tiempo con los demás, no por creer que le van a faltar, al contrario, porque creer que siempre estarán, y quieren todo el tiempo con ellos pasar.


Madre e hijo se dirigirían hacia ese lugar, tan impresionante para el niño, y tan común para la madre, ¿Cómo cambia la perspectiva con la edad no? Como pierden sentido las cosas tan emocionantes, como un lugar deja de ser ilusión, y se convierte en algo común, como lo más normal pierde sentido, pierde ese sentimiento de emoción, para apenas tener un sentimiento de familiaridad... de normalidad.


-Oye mamá, ¿Crees que hayan nuevos niños en el parque? Me gustaría conocer gente nueva.


-No lo sé hijo, aunque es casi seguro que habrán nuevos niños, siempre que vamos hay nuevos, aunque otra cosa distinta es que te animes a hablar con ellos.


La calma de una madre ante preguntas de un infante, la paciencia para responder cada pregunta, aunque sea absurda, eso es una gracia poco notable, aunque debería ser más premiable.


-Yo siempre hablo con todos los niños, sabes que me gusta hacer nuevos amigos.


Diría en un tono inocente, alegre, infantil, que ya al crecer ya será inexistente.


-Lo sé, solo te estoy molestando, jajajaja, sé que harás nuevos amigos el día de hoy, aunque claro, tampoco te metas en donde no te están invitando.


-Hmmm ¿A que te refieres?


-Que aunque quieras hablar con todos, no a todos les agrada hablar con gente diferente, no debes hablar ni insistir con todos solo porque están presentes.


-Pero tal vez si les hablo dejaremos de ser diferentes.


-Puede que sí, pero como te repito, si notas que no quieren, no molestes.


La inocencia muerta de la madre, contra la incredulidad del infante, un debate duradero, más no eterno, ya que cuando el infante deje de serlo, su inocencia morirá y ya no debatirá más, al contrario, el será el que avisara y advertirá.


-No debo pisar las líneas, no debo pisar las líneas, o perderé como otros días.


Se escuchaba como un murmullo proveniente del niño, la cabeza abajo, fijándose con detalle, en no pisar ninguna línea de la calle, un juego simple, pero que para el es de vida o muerte, si pisa la línea perderá, pero si logra no pisar ninguna línea hasta llegar al parque, para el significara que ganó, que lo logro, que hermosa es esa alegría de haber ganado, un juego que el mismo se propuso y aunque no es así, el creerá haberlo inventado.


-Bien, llegamos, diviértete, yo te estaré viendo desde aquí.


-Al fin


Algo llamo la atención del pequeño, era alguien nuevo, o mejor dicho nueva, una niña, no la había visto por ahí, y en la mente de un niño era la oportunidad de ser su amigo, y aunque no lo sabía, esta niña y el no sería la última vez que se verían, pero en sus recuerdos tampoco sería la primera, pues ¿Quién recuerda lo que hizo a esa corta edad? recordarse sería algo fuera de la realidad.





















27 de Junio de 2022 a las 03:22 0 Reporte Insertar Seguir historia
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Continuará…

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