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Claudio E. Vives


Una extraña perturbación inquieta a Fabio desde su juventud, algo que él y otros pocos perciben. Una extraña invasión que modifica sutilmente la realidad de cada día. Cuento en dos capítulos.


Cuento Todo público.

#asperger #invasion #extraterrestre #plaga #huesped #oculta #ficcion
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La Intriga

- Hola, ¿estás libre a la noche?¿Podrías pasar a comer una picada¹ en casa a eso de las ocho?

Era el mensaje de WhatsApp que recibí de parte de Fabio, extraño en él, no era de realizar invitaciones el mismo día en que organizaba una reunión, siempre necesitaba un par de días de anticipación para ir viendo quienes de las amistades en común estaban disponibles en posibles fechas tentativas, y así comprar la comida y bebidas que fueran necesarias de acuerdo a la cantidad que confirmaran su asistencia.

-Sí, ¿quién más va?- pregunté.

-Nadie más, esta vez solo vos- contestó al rato.

Más extraño todavía, ¿qué pasaría? ¿Alguna novedad que no podía comunicar delante de otros? Eramos amigos desde hace tiempo. Cuando estuve a punto de separarme y no tenía donde ir, me ofreció su casa de albergue hasta que encontrara algo más cómodo. No hubo necesidad de llegar a eso; pero aprecié el gesto. Si no era mi mejor amigo, era uno de ellos. Nos habíamos conocido veinte años atrás en el trabajo. Ingreso años después de mí y formamos un buen grupo junto con otros compañeros que se fueron incorporando a partir de ese y posteriores momentos.

Fabio era reservado. No hablaba mucho, pero tenía salidas ingeniosas, y se podía confiarle secretos. Si alguien le confiaba uno, era una tumba; no se lo diría a nadie. Lo sabía por experiencia, ni siquiera a mí que estaba seguro era su mejor amigo me contaba los secretos que otros le decían. Cuando me ponían en conocimiento de algo que un tercero me confesaba y que le habían dicho con anterioridad a él, y de mí parte informaba que no estaba enterado de lo que me acababan de divulgar, con cara de asombro me decían:

- ¡Qué raro!, Fabio sabía. ¿No te comentó nada?

- No, si le dijeron que era un secreto no dice palabra- les aclaraba.

Me preparé para la noche e intrigado fui a su casa.

Toqué el timbre. Al rato abrió la puerta y me hizo pasar.

- ¿Qué pasó que nosotros dos nada más?

- Quería descansar pero también estar con alguien, hablar de algunas cosas, además no hemos podido hacerlo en el trabajo estas semanas- explicó.

Era verdad. Habíamos estado atareados con algunas entregas que teníamos que hacer, y el área de Fabio no se quedaba atrás en cuanto a la cantidad de tareas asignadas, si bien no tenían nada que ver unas con las otras. Todo normal hasta ese punto.

- ¿Cómo está el sector, terminaron las entregas? - preguntó Fabio.

- Si, solo faltan dos o tres ciudades del interior. ¿Y ustedes como van con el desarrollo?

- Lo de siempre, quieren las cosas para ayer. El tema es que desde hace semanas se acumularon las cosas para ayer, pero nada anormal que no hayamos visto antes- dijo resignado y añadió:

- Igual sabes como me altera cuando estoy con algo a media hacer y me vienen con otro pedido, e inicio este y me vienen con otro y con otro y así en cadena. Me desespero cuando no puedo cerrar los temas y otros se abren.

Sí, vaya que lo sabía, era testigo de su mal humor en esas cuestiones. Siempre completaba el trabajo de una forma u otra, se quedaba más horas de las habituales o lo continuaba desde su casa en forma remota, pero odiaba no haber terminado un trabajo y que ya le estuvieran encima con otro, además le costaba una vez compenetrado en un tema volver a conectarse con el anterior; era muy estructurado, siempre llegaba puntual a horario y le molestaban los llamados a reuniones con los superiores que fueran en el día sin previo aviso.

- ¿Hay algo para tomar?- inquirí.

- Tengo cerveza, vino, gaseosa, agua.

- Una cerveza con algo de maní², sí hay, me vendría bien.

- ¿Con o sin cáscara?.

- Sin, gracias.

Colocó en la mesa un bol repleto de maníes, pero también añadió otro con papas fritas, uno más con palitos salados y una bandeja con fiambres donde se destacaban unos pedazos de queso pategrás, más un plato para acompañar a gusto con pan rebanado en finas rodajas y un palillero.

Me alcanzó la bebida al tiempo que no sentamos a la mesa. Abrí la lata y...¡Ahhh!, temperatura justa. ¡Deliciosa!. Abrió una para él, le dio un largo sorbo y continuamos hablando de temas laborales, al tiempo que observé que cada tanto volteaba lentamente su cabeza hacia atrás, como si hubiese alguien o escuchara algo que me era imperceptible.

- ¿Todo bien? - pregunté.

- ¿Eh?,..sí,sí, pensaba nomás.

Mentía. Otra rareza. No solía mentir. ¿Qué le ocurriría?

Después de un rato terminó su cerveza y enseguida abrió otra. Más señales, solía dejar un tiempo entre una y la siguiente.

- ¿Has visto alguna película nueva?- ,preguntó cambiando el eje de la conversación. - Yo vi un par de ciencia ficción en cable que estaban interesantes.

- No, estoy mirando más series en Netflix que películas.

Narré a continuación un catálogo de aquellas que disfrutaba por las noches o los fines de semana, mientras Fabio pensativo y con la vista unas veces perdida y otras fija en la mesa asentía y hacia alguna que otra pregunta y observación cada tanto entre bocado y bocado. Se me hizo que sus pensamientos estaban en otro lado y que estaba a punto de decirme algo que le preocupaba, que deseaba liberar de su interior.

Dio un último sorbo de cerveza, tomó un par de papas fritas las cuales masticó pensativo. Abrió su tercera lata cuando de mi parte apenas estaba terminando la primera, y nuevamente giró la cabeza con ceño de molestia. Dio un sorbo y dijo:

-Como sabes me gustan bastante las películas de ciencia ficción, aunque no cualquier cosa. Siempre hay algún que otro bodrio insoportable, que a los diez minutos ya no se quiere ver más de tan malo que es. Pero las que tienen buen argumento y buenos efectos especiales...esas siempre me han gustado desde chico. En esa época me volvía loco por cualquiera donde aparecieran robots o naves espaciales. Si era en televisión no me la iba a perder por nada y una hora antes estaba ahí, clavado frente al aparto asegurándome que nadie viera otra cosa o me cambiara de canal, y si era en cine y no había impedimento, lo más probable fuera que me quedara pegado en la butaca para verla de nuevo. Después, cuando uno es grande, los gustos van cambiando sobre que es lo que atrae de ellas, pero lo esencial se mantiene: la representación de la tecnología del futuro.

Me preguntaba a que vendría todo esa confesión sobre sus gustos y a dónde conduciría.

- También sabes que no soy creyente. Creo en la ciencia y en los hombres, hace mucho deje de creer en deidades y no reemplazo a los dioses con extraterrestres como hacen o necesitan hacerlo muchos. Siempre me llamó la atención, desde que yo mismo dejé de hacerlo, esa necesidad imperiosa de mucha gente de creer en algo más grande, en algo que esté más allá, como si su vida no tuviera sentido sin ello. Y por otra parte es difícil que me crea alguna de las grandes teorías de conspiración que abundan en la web, la mayoría de ellas se me hace obra de gente que cree ver coincidencias sobre algunos sucesos; desconfía, sobre todo si hay políticos o medios involucrados, y arma historias a través de una exageración de los hechos que observa. Un ejemplo extremo de este tipo sería la del alunizaje y llegada a Marte por parte de los nazis, dando fecha, nombres y rango de los primeros en llegar ahí, junto con planos de las naves espaciales con las cuales lograron la hazaña: el Haunebu III entre ellas, igual no me deja de sorprender por lo elaborada, ingeniosa y bien armada que está; pero a muchas, como esta, no les doy mas crédito de lo que le doy a un horóscopo. Sin embargo debo también decir, para ser honesto, que una cantidad ínfima me mueven algunas veces a la duda y reflexión.

Si bien no estaba del todo de acuerdo, era su opinión; respetable como cualquier otra. De la misma forma cuando él no estaba de acuerdo con alguna mía, sabía que la respetaba; aunque no la compartiera. De todos modos lo dejé continuar sin interrumpir mientras me dedicaba por momentos a ir degustando parte de la picada dispuesta en la mesa, haciendo uno que otro gesto en el medio de su disertación.

Tomó otro sorbo de cerveza al que acompañó de una rebanada de pan con queso y una rodaja de salamín³y continuó:

- Me considero, o trato de ser, racional hasta la médula. Siempre intento buscar la explicación más sencilla y terrenal ante hechos que pudieran parecer de naturaleza inexplicable, aunque admito que esto a veces no es suficiente, y cuando se agota esa vía, buscar la explicación por otras aristas no me agrada demasiado; pero algunas pueden tener una fuente verosímil que no puedo descartar.

Hizo un pausa giró su vista hacia la derecha y apretó su puño izquierdo como si algo le molestara, como si alguien le susurrara en sus oídos palabras desagradables. Pensé en un instante en efectos del alcohol, pero no, ese comportamiento era una continuación de su conducta anterior. ¿Qué sería?

- Los cometas- dijo con un tono como si estuviera dando respuesta a una pregunta.

- Van y vienen surcando distancias más allá del sistema solar. Pedazos de hielo, polvo y roca que viajan a los confines del espacio y nos visitan cada tanto trayendo consigo material que van recolectando en sus viajes. Según una teoría, relacionada con la panspermia, se cree posible que este tipo de material podría haber gestado la vida en la Tierra. También a causa de grandes colisiones y explosiones nos llegan pedazos de vestigios de otros planetas. Se han hallado rocas marcianas aquí mismo, en la Tierra.

- Espero que no me caiga alguna cuando vuelva a mi casa-, expresé en chiste con el propósito de distender su ánimo.

Fabio esbozó una breve sonrisa y sin darle más importancia que la que debía a mi comentario, continuó:

- Es intrigante, ¿no? material cósmico depositado con violencia en la superficie terrestre, a veces cayendo en remotas áreas heladas, donde esperan ser descubiertos para revelarnos sus secretos. Se especula mucho sobre la posibilidad de que pudieran albergar muestras de vida microscópica extraterrestre, alejado este concepto de la vida inteligente que conocemos. En cuanto a organismos más complejos, inteligentes como dije, algunas especulaciones científicas afirman que seríamos aniquilados por estos al trazar un paralelismo con lo que ha sucedido en la historia de la humanidad cuando una civilización más avanzada ha chocado con otra inferior. Muchas películas, en esa línea, se encargan de retratarlos como bélicos conquistadores con una tecnología de la cual estamos a varias centurias de alcanzar, aunque confieso hay excepciones: Alíen por ejemplo; pero casi en todas ellas tienen una presencia física y si no la tienen, entonces es alguna espora o algo semejante que llega por distintos medios, no siempre tecnológicos, a nuestro planeta, invade el cuerpo y lo domina. Pero lo que sí y hasta donde he visto, siempre es el humano el huésped para este alojamiento permanente.

No dejé de notar que sus últimas palabras habían ido adquiriendo un ribete más formal y didáctico, como deseando darle un tono más serio y profundo a su discurso.

Hizo silencio, miró hacia un lado, bebió un trago de su cerveza, suspiró y al fin soltó:

- Pero... ¿y si no fuera el humano su huésped?

- ¿Te refieres al resumen de un guión de una película que leíste? - dije intentando comprender.

- ¿Y si tan poco fueran tan inteligentes?, ¿si solo se tratara de sobrevivir engañando a quien está en la cima de la pirámide evolutiva?

-¿Es el extracto de una película? - insistí.

- Digo, no haría falta dominarnos en forma directa, solo camuflarse y que los aceptemos sin darnos cuenta y vivir a expensas nuestra.

Parecía no oírme, decidí que lo mejor era dejarlo hablar sin interrupciones para saber de una buena vez hacia donde iba toda su narración.

- Y si además eso... ¿ya hubiese sucedido? Si estuvieran ahora mismo entre nosotros cual plaga devorándonos, claro no en el sentido literal, pero sí dominándonos sutilmente en procura de su supervivencia a nuestra costa. ¿Te preguntaste en algún momento si eso sería posible?

Bueno, parecía que ahora que no quería molestarlo con mis preguntas no queriendo interrumpir, iba a tener que tomar parte.

- No, ¿por qué me iba a preguntar eso? - dije consternado.

- Sí es lógico, a menos que de alguna forma los veas o los percibas de algún modo- aclaró.

Hizo una pausa, miró su cerveza, dio otro sorbo y prosiguió:

- ¿Puedo confiar en ti, que no vas a divulgar nada de lo que te quiero decir? - preguntó, bajando el tono de su voz.

- Claro - afirmé intrigado.

- Es en serio- advirtió.

- Sí, sí, no hay problema, no diré nada de lo que me comentes, ten confianza en mí- dije para tranquilizarlo.

- Bien- me contestó.

Tuvo un instante de reflexión en el cual hundió sus labios mordiéndolos mientras meneaba su cabeza en movimientos cortos y suaves hacia delante y atrás.

- Los escucho- expresó para mi sorpresa, liberando sus labios y sus pensamientos.


(1)Se denomina picada a una colación típica de la gastronomía argentina, compuesta de varios alimentos servidos en pequeñas cantidades, de manera semejante a las "tapas" españolas aunque mantiene muchas más similitudes con el antipasto italiano.
(2) maní: cacahuate, cacahuete, caguate
(3)Salamín(Argentina y Uruguay): Salami
8 de Mayo de 2022 a las 10:34 0 Reporte Insertar Seguir historia
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