axel-melgarejo1625109491 Axel Melgarejo

corre el año de 320 DC, la religión cristiana ha dejado de ser perseguida y ha tomado mas fuerza dentro de los fieles quienes abandonan lentamente los templos a los antiguos dioses. Consternados por la gran caída de fieles dentro de su templo, los mismos Olímpicos deciden tomar cartas en el asunto y exterminar al cristianismo para sobrevivir a lo que parece su autentica aniquilación debido a que no existe peor destino que el olvido. Durante lo que parece un exitoso intento de supervivencia, un sacerdote católico que lleva vestiduras purpuras se enfrentará a los Olímpicos dispuesto a detener sus atropellos por sobre la raza que se supone deberían cuidar mientras que los mismo dioses comenzarán a combatir entre ellos dispuestos a arreglar sus viejas diferencias y poseer el trono de Zeus. La batalla definitiva de los Olímpicos va a comenzar y un mundo nuevo esperará tras: LA CAÍDA DE LOS DIOSES


Fantasía Fantasía histórica Sólo para mayores de 18.

#mitologia #zeus #hercules
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PROLOGO: LA GOTA QUE DERRAMÓ EL VASO

Lloraba acurrucada en un rincón intentando esconderse del resto de las personas, lloraba en silencio pero él de todas formas la oyó y se acercó a ella para ayudarla. Llevando una túnica color violeta que cubría todo su cuerpo de pies a cabeza, un hombre de reluciente cabello blanco largo, ojos celestes cuya mirada desprendía un brillo de alegría y un rostro liso con solo unas cuatro arrugas horizontales que descansaban en su frente. Aquel monje que hacia su peregrinaje de la ciudad de Roma a Atenas, detuvo su caminar y se dirigió a donde provenía aquel lamento. Era el año 320 después de Cristo, Roma había dejado de perseguir a los cristianos desde haría unos años atrás y el culto a Jesús se había convertido en una religión casi oficial. Aun existían los sacerdotes a los otros Dioses, pero estos estaban comenzando a escasear y se temía dentro de los grandes templos dedicados a los Dioses Grecorromanos que el Cristianismo se convirtiese en la única religión oficial del imperio. Aunque a aquel Monje le gustaba mucho oír eso, no quería que una creencia se impusiese a la fuerza en las personas, él deseaba de corazón que todas las personas tuvieran deseos de orar a Dios porque la fe a él y a Cristo nacía de su interior en lugar de ser impuesta solo porque otros se lo ordenaban.

Estaba al tanto de que las demás religiones estaban más que disconformes con aquel avance y temía por los fieles a Dios al pensar en la idea de que aquellos grupos terminasen matando a todos los cristianos, retornando de esa manera las cacerías de mártires vistas en las épocas de Nerón. Siendo su deber el ir a donde estaba Atenas para poder predicar la palabra de Jesús de un modo agradable y sencillo. Sin embargo antes de poder ir a donde estaba el templo de Zeus para poder predicar el evangelio y rogar no ser apedreado en el intento, decidió detenerse un minuto para ayudar al prójimo o, en pocas palabras, aquella muchacha que se encontraba acostada en el suelo con su ropa hecha jirones, semi desnuda y cubriéndose con sus brazos junto a la poca tela que poseía.

- Pequeñita- le habló aquel Monje con un tono de voz paternal- no debes de llorar mas, todo irá bien de ahora en adelante

- Él… él… me violó- sollozó aquella mujer cuyo demacrado aspecto dejaba en claro que se trataba de una de las tantas sacerdotisas de la diosa de la luna, la cacería y la castidad, Selene- me tomó por la fuerza y me violó… ore y ore por ayuda a la Diosa Selene pero ella no acudió a mi rescate… ahora temo que me exilie de mi puesto ¡Temo por mi vida también!

- Shhh, ya paso todo pequeñita- la consoló aquel Monje tomando con sus manos su revuelta cabellera, acercando la cabeza de aquella pobre muchacha a donde estaba su regazo- no te preocupes, cada vez que el señor cierra una puerta es porque desea abrir otra. Dime pequeña ¿Quién te violó, quién te hizo tal daño?

- Fue… ¡Fue Zeus, el padre de los Dioses!- le contestó la muchacha rompiendo en llanto- ¡El que es todas las cosas y nadie está por encima de él!

- Yo no estaría tan seguro pequeña, yo realmente no estaría tan seguro de eso- le contestó aquel Monje abrazando a la pobre ex sacerdotisa de Selene dejando que ella descargara su llanto en su regazo. Viendo fijamente el Olimpo, sus ojos azules se volvieron fríos y un ardor casi infernal destellaba en su mirada

A diferencia de otros cristianos, aquel Monje no estaba de humor para perdonar a nadie y menos para dejar que Dioses de Balde siguieran haciéndoles daños aberrantes al prójimo.

18 de Abril de 2022 a las 05:14 0 Reporte Insertar Seguir historia
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