axel-garcia1647110738 Axel García

Christian ha tenido un cambio radical en su propia personalidad. Después de aquella noche de graduación dolorosa, su rebeldía ha incrementado bastante, siendo grosero incluso con su propia familia. Debido a ello, sus padres ahora son más estrictos con él, incluso su hermana mayor se involucra en imponerle disciplina, aprovechando que ambos estudian en la misma escuela de bachilleres. Actualmente Christian se encuentra en primer semestre de bachillerato, en donde se ha ganado a pulso la fama de un Emo entre sus propios compañeros, eso debido a su pasado amoroso. Con aquella actitud rebelde, Christian estará lidiando con sus propios problemas personales y escolares, mientras que a la par se pondrá a reflexionar la causa por la cual Mónica rompió con él, provocándolo a sufrir varios ataques de furia inmensa. ¿Logrará Christian controlar sus emociones antes de ocasionar algún daño irremediable?


Romance Contemporáneo No para niños menores de 13.

#ficcion #drama #juvenil #rock #emociones #baladas
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Impulsos de enojo

Hace dos meses mi noviazgo con Mónica fue concluido por ella misma en la Fiesta de Graduación que dio por finalizado mi estancia en la Escuela Secundaria General "LAS AMÉRICAS".

Ahora estudio en la preparatoria, precisamente en la Escuela de Bachilleres Plantel Norte UAQ, al cual pude ingresar tras haber pasado mi examen de admisión con un buen puntaje.

Recordando que mi grupo asignado fue el Seis, por lo menos me llevé una sorpresa al haber coincidido con unos cuantos compañeros que asistieron a la misma secundaria que yo.

También además de ello, logré hacerme de unas cuantas nuevas amistades, por lo menos sencillas de momento, sin llegar a considerarlos mis mejores amigos aún.

Uno de ellos es Leonardo, quien tiene quince años de edad como. Su forma de vestir de momento ha sido con una playera azul marino encima de una playera manga larga blanca, unos jeans de mezclilla y un par de tenis blancos con la suela de color azul marino.

Otra de aquellas amistades ha sido Ariadna, a quien no esperaba volverla a ver de nuevo. Ella fue la niña de quién me enamoré en quinto y mitad de sexto año de primaria. La misma niña que apareció en mi sueño loco que tuve en el estadio durante el partido de Gallos contra Chivas. Su forma de vestir lo he podido descifrar con blusas de colores claros, jeans de mezclilla negros y tenis negros con detalles en color rosa chillón.

Además de ellos dos, otra amistad que tengo es la de un muchacho cuya estatura es alta, llamado Israel. Su mayor característica que he podido ver de hasta la actualidad ha sido su cabello, el cual se lo ha pintado de colores diferentes, ganándose el apodo de Arcoíris. Su forma de vestirse la he podido detectar con playeras ligeras y sudaderas ligeras, acompañado de unos jeans de mezclilla entubados y un par de tenis blancos.

Para terminar con aquella lista de amistades, puedo mencionar también a Karina. A ella la he visto constantemente con playeras de superhéroes, jeans negros y un par de tenis negros.

Mientras estuve pensando en aquello, yo me encontraba sentado frente a mi teclado musical tratando de practicar algunas progresiones armónicas, aunque por algún motivo desconocido, los acordes que intentaba ejecutar sonaban disonantes, lo que me hizo sentirme ligeramente frustrado.

Sintiéndome molesto, decidí detenerme para dedicarme a tocar algunas canciones en mi teclado musical, las cuales fueron:

Always, de BON JOVI

Amazing, de AEROSMITH

Made In Heaven, de QUEEN

Afortunadamente, para estas canciones ninguno de los acordes me salió mal, por lo cual decidí poner en práctica la música que estaba componiendo para aquella canción que comencé a escribir durante el mes de agosto de 2015 tras aquel partido de Gallos contra Chivas. Casi poco más de un año en resumen.

La tonalidad que le había asignado fue la de Re Mayor, en donde intenté poner en práctica la teoría musical que estudié cuando era un niño de nueve años aproximadamente.

Recordando que dichosa canción mía había sido dedicada en su momento a mi desesperación por amar a Mónica, intenté replicar tal emoción en la progresión armónica, aunque de nueva cuenta hubo un acorde cuyas notas musicales no toqué bien, llevando como consecuencia que gritara completamente furioso...

— ¡ME LLEVA EL CARAJO! ¡OTRA VEZ!

Mis gritos habían sido extremadamente fuertes que incluso provoqué que un perro de la calle llegara a ladrar a modo de respuesta, cuyo sonido cruzó el marco de mi ventana, la cual dejé abierta a propósito.

La razón por la que tenía abierta la ventana se debía a que hacía calor. Mucho calor en verdad, y yo detestaba sudar por culpa de aquel fenómeno natural.

Tras escuchar al perro ladrar me acerqué a la ventana y la cerré de golpe con mucha fuerza, más que nada porque me veía obligado a hacerlo y aumentar mucho más el calor en mi habitación como consecuencia.

Seguido de ello me dirigí a mi cama a tratar de calmarme, aunque eso era imposible de momento. Sentía mucho coraje correr a través de mis venas, el cual era alimentado de nuevo por la frase:

You must have been Kissing A Fool

Aún recordaba claramente aquella noche de graduación, aunque no pude seguir pensando en ello debido a que mi hermana María llegó de forma abrupta a mi habitación, cuya puerta no tenía cerrada por el mismo motivo del calor.

— ¿Qué fue eso Christian? —. Preguntó severamente mi hermana María.

—Nada —. Dije secamente mientras intentaba mirar hacia mi ventana cerrada, en donde podía ver la Luna Llena de esta noche.

— ¿Por qué gritaste aquellas palabras? —. Me preguntó mi hermana María todavía severa.

—Porque se me dio la...

—Antes de que vuelvas a decir otra mala palabra, recuerda que yo también tengo el poder de castigarte si es necesario —. Me amenazó autoritariamente mi hermana María.

Enseguida me incorporé sobre la cama y le dirigí la mirada furioso, aunque al final me contuve y me quedé callado, respirando profundamente para terminar exhalando el aire en cuestión se segundos, lanzando una especie de resoplido para dar por finalizado nuestra conversación.

—Así está mejor —. Dijo mi hermana María un poco más calmada.

Segundos después, ella desapareció de escena, dejándome de nuevo solo.

Seguido de ello, me levanté de la cama y cerré la puerta con fuerza adecuada para evitar un portazo, además de más problemas claro.

Ahora que me encontraba de pie mucho más calmado, intenté regresar a mi teclado musical para tratar de continuar con la composición musical de aquella canción mía, aunque un sonido me detuvo, el cual provino de mi celular.

Se había tratado de una notificación de las redes sociales, por lo cual me dirigí a mi mesita de noche para agarrar mi celular y ver la notificación recibida.

Al prender la pantalla de mi celular, enseguida vi una notificación que decía:

Israel ha cambiado su foto de perfil

Tras ingresar a la red social, finalmente pude ver la nueva foto de perfil de Israel.

La imagen que había subido se veía totalmente graciosa. Se trataba de él mismo con una peluca de bananas de colores mientras sacaba una sonrisa tonta.

Aquello me hizo sonreír por un momento, pues la verdad daba risa la imagen que había subido como perfil este Israel. Otra característica que no había dicho de él, era que es muy bromista y le gusta hacer reír a los demás, dándoles alegría. Por esa razón fue que inicié una amistad con él, ya que me hacía sonreír a pesar de que estuviera de mal humor o triste.

Después de ver la imagen de perfil de Israel, enseguida me fui a mi perfil de paso para ver mis propias fotos.

Primero vi mis fotos de perfil, en donde la mayoría posaba enfrente de mi cámara saludando a modo de soldado, aunque mi foto de perfil actual era una pose natural mía, en donde mi cabello me lo había dejado crecer unos cuantos centímetros, aprovechando que ya no estudiaba en la secundaria donde nos obligaban a cortarnos el cabello. Ahí vi con detalle mi flequillo que cubría poco a poco mi ojo izquierdo, pero no en su totalidad.

Tratando de dejar de lado aquello, finalmente me fui al resto de fotos subidas con mi celular, en donde la mayoría de ellas eran aparecíamos Mónica y yo como novios aún.

Dichosas fotos las capturé el día de mi cumpleaños, cuando ella y yo pasamos tiempo juntos a solas antes de venir a mi casa esa misma tarde.

Al recordar aquello, salí de inmediato de mis redes sociales un poco decaído al respecto, aunque una fuerza en mi interior me hizo acercarme al teclado musical, en donde volví a empezar con la armonía musical de mi canción propia, empezando por el acorde de Re Mayor, seguido de ello un acorde de Si Menor, luego un La Mayor y por último un Sol Mayor.

Seguido de ello, la música fue fluyendo a través de mis venas hasta que finalmente pude llegar a una especie de final, en donde toqué un acorde de La con la Segunda Suspendida.

Desconcertado por haber logrado dichosa progresión musical, me decidí a dejar de nuevo en paz el teclado por el resto de la noche para dedicarme a tratar de conciliar el sueño y mañana ir a la escuela.

* * *

Hoy era viernes, razón por la cual me vestí con mi mejor ropa posible.

Tenía una playera de blanca con el logo de BON JOVI en color negro, encima una camisa de color azul marino cuyas mangas estaban arremangadas a propósito, unos jeans de mezclilla y un par de tenis negros cuyas suelas eran de color blanco.

Cuando terminé de alistar mi cabello mi peine especial enfrente de mi espejo ubicado en mi clóset, enseguida agarré mi mochila, la misma que estuve llevando a la secundaria desde el inicio del segundo año, en donde me aseguré de tener dentro todas mis cosas para las clases, saliendo de esa manera de mi habitación finalmente, aunque de pronto me acordé de mi celular, tomándolo de mi mesita de noche junto con mis audífonos y mi cartera, donde tenía guardado mi credencial de acceso.

Hecho aquello, una vez en el pasillo de las habitaciones, mi hermana María apareció de la nada desde su habitación, haciendo que ambos colapsáramos inesperadamente.

En ese acto pude darme cuenta de que ella se había puesto un perfume que me hizo recordar inconscientemente a Mónica, llegando a volver a pensar en ella inevitablemente.

—Cuidado Christian, ya bajemos, que llegaremos tarde —. Dijo mi hermana apresurada mientras caminaba a toda prisa hacia las escaleras.

—No hay tanta prisa —. Le contesté fríamente mientras pensaba en Mónica, lo cual me estaba haciendo sentir muy frustrado.

—Claro que lo hay —. Dijo mi hermana María molesta.

Mientras intentaba caminar a su mismo ritmo a través de aquel mismo pasillo, enseguida solté a modo de falsete la misma frase.

Seguido de ello, mi hermana María volteó y me lanzó una bofetada en mi mejilla izquierda, la cual por cierto si me llegó a doler, además de incrementar mucho más mi coraje por dentro.

Por unos segundos me dieron ganas de empujarla a través de las escaleras, aunque logré contener aquellos impulsos al sacudir ligeramente la cabeza.

—Ya basta de tus groserías. Desde que ella te dejó te has comportado como un patán —. Soltó enojada mi hermana María.

A pesar de que logré controlar mi furia interna, no pude impedir contestarle retadoramente:

—Parece que no pensabas eso de mí cuando no le dije a papá y a mamá de que viste pornografía aquella vez.

Mi hermana María me dirigió una mirada asesina. Yo también hice lo mismo.

A punto de que ambos llegáramos a hacer algo al respecto se hizo sonar un claxon en las afueras de la casa. Se trataba del novio de mi hermana, Edgar, quien había venido a mi casa a ocasionar literalmente el caos tras una pelea familiar por la aceptación de él.

—Ya llegó. Te esperamos —. Soltó mi hermana María un poco más calmada al respecto.

Seguido de ello, desapareció a través de las escaleras para irse al carro de su novio.

Yo por mi parte, me dirigí a la cocina para tomar mi almuerzo, el cual era una torta de huevo con chorizo. También agarré un poco de dinero para el camión de vuelta y finalmente salí de la casa, llevando conmigo mis propias llaves para cuando regresara más al rato.

Al salir de la casa, vi el carro de Edgar, de color plata y me subí a los asientos traseros.

—Hola Christian —. Me saludó Edgar de buena gana.

Yo simplemente le devolví el saludo con la señal de Amor Y Paz, para posteriormente colocarme en los oídos mis audífonos y conectarlos a mi celular.

Antes de que Edgar pusiera en marcha el auto, yo llegué a comenzar a reproducir el álbum de Keep The Faith, de BON JOVI, publicado en el año de 1992.

Finalmente el novio de mi hermana María puso en marcha el auto para perder de vista la casa en cuestión de un par de minutos después.

9 de Junio de 2022 a las 05:47 0 Reporte Insertar Seguir historia
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