umbramortius Alexander Aguilar

Percival Wolfgang es un chico que desde muy temprana edad conocio el temor a la oscuridad en aquella fatidica noche que la caza tanto teme. El eclipse lunar de sangre, una calamidad que azota la tierra desde tiempos remotos, la primera vez que el eclipse lunar de sangre aparecio se trataba de una noche de guerra y masacre. Hay muchas teorias de porque aquel evento tan viceral y oscuro, muchos dicen que es gracias a los pecados cometidos, otros dicen que es gracias a la matansa indiscriminada de la guerra pero todos estan deacuerdo que esto podria ser el inicio del fin. Cuando este comienza no hay garantias de nada salvo la violencia y cuanta depravacion conciente es posible. Acaso el deseo de ver la luz del sol sera mas fuerte que sus miedos?


Fantasía Sólo para mayores de 18.

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Entre la espada y el vacio.

Estaba observando como lentamente la luz del sol se perdía entre el horizonte, como aquellos nobles y cálidos rayos de esperanza, iluminando todos los días prometiéndonos que será un mejor día.


Mejor que ayer


Un atardecer el cual cientos de veces había visto solo en aquel frio y oscuro departamento ubicado cerca de la universidad, realmente era un departamento amplio pero los gastos también eran demasiado grandes, talvez seria mi último mes en el departamento, desde hace ya 5 años conservaba junto con mis amigos de infancia el cual solo observe como lentamente se fueron yendo, encontrando sitios mejores para vivir, algo normal para estudiantes, que buscan algo económico ya que aquel era un viejo y gastado lugar llenos de buenos y malos por igual.


Aunque muy en el fondo extrañaba esa... esa sensación de compañía que hace demasiado tiempo había dejado de sentir, una larga y oscura noche se avecinaba lo cual era normal.


Ademas. siempre estaba el terror constante, el terror que esa noche se repitiese, todos los días rezaba para que si el sol se ocultase, volvería... volvería rápido, en su hora. en su momento.


Pero por ahora, aquel rayo de esperanza y sueños lentamente lo despojaba de su calor para dejar paso a aquella gran y pesada oscuridad la cual a paso tranquilo abarcaba el cielo diurno para volverlo cielo nocturno que acompañado de las garras frías y ásperas del viento provocando que ya hace mucho tiempo ya me habían acostumbrado, lo cual ahora muchas casas tenían un sistema de calefacción.


Desde pequeño recordaba aun a mi padre talando leña, en aquella casa frente al mar la cual tenía una gran y ostentosa chimenea de marfil y piedra.


Pero por suerte , ya tenía las ventanas cerradas dejando solamente el balcón el cual me encontraba ahora mismo, un pequeño gusto culposo era sentir como mis dedos se entumían por el frio para después entrar a casa y sentir dicho calor embriagando mis dedos y palmas cual a su vez un café caliente me esperaba para ser endulzado por azúcar de caña real y un poco de leche de mi marca favorita y acompañaría con alguna comida como algún pan dulce o por lo contrario unas galletas.


Pero la realidad era que al entrar al departamento y cerrar la puerta del balcón las desgracia me perseguían desde aquella noche en adelante.


— No hay café— Susurre mirando hacia un tarro de cristal donde el café debería reposar, pero solo estaba vacío.


Era un departamento de algunos 8 metros de largo y 4 de ancho el cual la sala y la cocina estaban casi pegados los cuales solo los dividía un desayunador de vitropiso negro mientras que atrás de la cocina una pared gruesa dividía aquel baño con todos los servicios, esto estaba distribuido en el lado derecho mientras que en el izquierdo había 3 cuartos.


Uno pequeño dedicado solo para lavar la ropa mientras que los otro dos eran para dormir y permanecer las pertenencias propias, ya sea ropa o cosas materiales los cuales permitía tener una pequeña cantidad considerable de cosas, antes era distribuido en mis compañeros de departamento los cuales muchas noches como esa nos dedicábamos a reír, jugar videojuegos o ver alguna película, ahora solo eran recuerdos vividos de momentos que no volverían a pasar otra vez lo cual hacía que inconscientemente negara levemente para caminar a la cocina.


Verificando si no había más café por algún lado, moví hacia un lago algunas cosas pero para mi sorpresa y suerte un pequeño sobre de café se asomó por detrás de una bolsa de arroz económico.


— Te tengo— Exclame sonriente

Fue mi palabra de victoria al ver que dicha bolsita estaba llena y sellada, lo cual enseguida mi acción fue hervir agua recordando con sentimiento que hubiese pasado si hubiéramos estado los 5, todos estuviéramos peleando por esa bolsita de café o haciendo un juego tonto para ver quien se quedaría con el oro café, justamente lo cual me provoco una ligera sonrisa seguido de una risa melancólica al recordar eso, era. era divertido recordar dichos momentos en "familia" ya que llegue a considerarlos una familia por mucho tiempo, una familia con problemas, pero nada que no se podía solucionar.


Ángel no opinaría lo mismo hable en voz baja a lo cual rápidamente mi amargura volvió a mi ser.


Un comentario de mí mismo para mí mismo, recordando amargamente lo que paso con ángel hace algunos años atrás lo cual rápido mi mente se aclaró nuevamente al escuchar el sonido característico de aquel aparato que hervía el agua, aquel mítico y desesperante sonido lo cual rápidamente abrí el sobre con el café para verter el contenido en una tasa para seguir con el agua.


Ya con el café preparado la televisión estaba siendo desplazada entre canal y canal buscando algo bueno que ver, algo interesante, alguna serie o algún noticiero, mire la hora tranquilamente dejando ver que ya eran las siete y cuarto lo cual el noticiero estaría empezando apenas, lo cual cambie unos cuantos canales más para llegar al noticiero de las 7.


Solo había llegado quince minutos tarde así que no me había perdido nada importante en teoría.


Pero en realidad solo eran noticias sobre lo mismo de siempre, homicidios, desapariciones, leyes tontas y personas las cuales alucinaban con lo mismo, sombras y muerte, esta vez sería una noche tranquila al parecer, las calles se mantenían en silencio mientras solo el sonido de la calefacción la cual se encendía ya automáticamente después de que el sol se oscurecía gracias a un mecanismo de paneles solares muy sencillo en realidad lo cual nos provocaba muchos problemas cuando estaba nublado.


—Y en otras noticias, un frente frio se avecina desde el norte hacia el sur, la temperatura normal como ya muchos sabemos al esconderse el sol pueden llegar a bajar a 5 grados o menos pero en nuestras pruebas obtenidas se han definido temperaturas bajo cero, así que abríguense bien y traten de dar un servicio a nuestros útiles e importantes calefactores, con Sun empres es nuestra mejor op—


¿Desde cuándo agregan comerciales a las noticias?

Fue el pensamiento más rápido que la mi mente silencio al comercial y al noticiero, pero, en cierta forma era cierto, ya tenía un tiempo que no le daba un mantenimiento riguroso o al menos notable para mantenerlo trabajando, sin esa calefacción muchas veces ya hubiera muerto de hipotermia, lo cual una ligera risilla se me asomo en la comisura de sus labios


—Esperemos que la calefacción no nos falle esta noche— Exclame mirando al calefactor en el techo el cual parecía escucharme ya que este hizo un pequeño ruido.


Una frase que ya era casi un ritual, todas las noches cuando el calefactor se encendía y nos protegía del frio exterior, algo que parecía más que nada una simple frase para nosotros se convirtió en algo rutinario lo cual muy adentro de todos nosotros esperaban que no dejara de trabajar en la noche y nos dejara de proteger de dicho frio, una creencia tonta pero funcional para ellos y para mí, pero por un momento mi mente volvió a la realidad gracias a los gritos de esta escuchando ahora la televisión.


—¡ESTO SOLO DEMUESTRA UNA COSA!, COSAS QUE YA VIVIMOS HACE 18 AÑOS Y QUE NOS ADVIERTEN QUE EL MALIGNO ESTA PREPARANDOSE PARA ATACAR, FRIOS INTENSOS, MUERTES SIN EXPLICACION ALGUNA, DESAPARICIONES IMPOSIBLES DE RASTRAEAR, ESTO ES OBRA DE LA LUN—


El canal de noticias cerro dejando solo aquellas franjas de colores, habían apagado la transmisión, mi cuerpo sintió como lentamente el escalofrió más grande subió desde la planta de sus pies hasta la cabeza, dejando ese frio infernal tan profundo que lentamente mi cuerpo empezó a temblar, ataque de pánico.


Ya conocía este sentimiento muchas veces, lo cual tome el café con ambas manos tratando de no temblar para sentarme detrás de la barra y beber un poco respirando profundamente después de beber el café, no tenía que recurrir a las pastillas, ya no. ya no tenía que recurrir a ellas.


De un segundo a otro la televisora volvió a su programa normal mientras que el presentador era otro, el presentador del clima realmente el cual aclaro su garganta para fingir la dicha sonrisa que siempre hacían igual de fingida que su interés por comunicar a las personas que está pasando, ocultándolo con pantallas de humo como en todos los medios realmente.


Cuando menos me di cuenta me había perdido en mi memoria otra vez, pensando, silenciando todo alrededor, encerrándome en mi pequeño bucle de pensamientos, lo cual cuando menos tiempo me concentre volví a escuchar la voz ahora del nuevo reportero.


— Disculpen las molestias, nuestro querido y experimentado reportero Eduardo Javier Bertillon castillos sufrió un ataque de pánico por sus traumas ademas de que los factores del tiempo y su edad le jugaron en mal momento, estaremos al pendiente de él y su salud como todos nosotros, no se preocupen. —


Simplemente la imagen se tornó negra de un momento a otro silenciado el departamento, silenciándolo casi totalmente a no ser por el sonido del calefactor dejando escuchar que seguía funcionando, al parecer había apagado la tele sin querer con su pierna en donde estaba el control, lo cual antes de darme cuenta la taza ya no contaba con algún liquido dentro, mientras apagaba todo para ir a dormir la mente no paraba de trabajar.


¿Porque dijo eso?

¿Que lo hizo reaccionar así en este justo momento?

¿Cuál fue la razón exacta para que un reportero de su calibre se dejase llevar en la desesperación?

¿Como fue que no reacciono tan rápido la televisora en cuanto no dijo sus líneas?

¿En verdad pasara otra vez?

¿Cuándo habrá sufrido su primer ataque y porque es la primera vez que lo hace en público?

¿Dónde estará ahora?


Todas esas preguntas trataban de responderse mientras automáticamente apagaba las luces del departamento verificando que ninguna se quedara encendida mientras que las ventanas y puertas hacia el exterior se mantuvieran cerradas y aseguradas.


Ademas del frio infernal que se refugiaban las personas muriendo de frio realmente también son peligrosas, tratando de sobrevivir a toda costa, sin importarle a quien o que tengan que pisar para sobrevivir otra noche, así era el ciclo de la vida actualmente, no era matar o ser matado, pero en cierta forma lo era indirectamente, dejando a personas afuera para que ellas no arriesguen tu seguridad.


Mientras todo eso pensaba entraba a su vez a la habitación mirando todo alrededor, dos camas, ambas separadas, las cuales se podía ver como una cama era usada por mi mientras que la otra empolvada y limpia dejaba ver que hace mucho nadie se acostaba en dicho lugar, lo cual hoy no sería la excepción.


Ya en el cuarto, en el velo de aquella oscuridad simplemente me quite mis tenis cerrados con botín que tanto adoraba ya era el 4 par que compraba a lo largo de 4 años, un par por año, dándole uso constante, sin descanso todos los días excepto en las noches los cuales me los retiraba para acostarme a dormir, ademas de lanzar una sudadera grisácea clara a la otra cama, mañana la usaría.


Realmente el frio en el cuarto siempre se conservaba, dejando lo último en calentarse en el departamento, molestándome un poco por no abrir la puerta para que se hubiere empezado a calentarse ya hace tiempo, cuando miraba las noticias.


En dicha oscuridad solo respire profundo y tomo mi manta la cual por un lado estaba especialmente abrigada con un material parecido a la lana de las ovejas, aunque muchos llamaban a estas cobijas "emborregada" por dicha similitud, al taparse bajo de esta y cerrar mis ojos, pensando, discutiendo, imaginando cosas ficticias hasta que el sueño se apodero de mi ser y de su cuerpo permitiéndome descansar con ese constante y continuo sonido de aquel viejo e indispensable calefactor.


Pero así como caí dormido el incesante sonido de la alarma estaba rodeando dicho cuarto en un fuerte y molesto sonido, cuando estábamos juntos siempre había quejas y maldiciones a esta hora de la mañana bromeando o a veces maldiciendo por dicha alarma, pasé unos minutos recostado primero para poder reincorporarse en la cama para ver la hora, ya eran las 5:30 de la madrugada del otro día.


Realmente si había dormido, o eso creo, pero la mente no había descansado absolutamente nada, era como solo parpadear, no descansa tu mente, ni tu cuerpo pero pasaste el tiempo "durmiendo" algo ya se había hecho demasiado habitual, por lo que como todos los días.


Un paso hacia enfrente reincorporarme en mis piernas para bostezar y estirarme mientras algunos de mis huesos dejaba escapar un ligero sonido de estruendo en estos, realmente la oscuridad en dicho lugar llegaba a ser sofocante pero más que nada, era la desesperación de estar ciego y solo estar ahí con tus pensamientos e imaginaciones en dicho lugar tan oscuro y negro como el mismo vacío era algo que el temor parecía una simple mosca a comparación de lo que sentía realmente, pero sabía que estaba en mi fría y vacía habitación.


Lo cual de unos simples pasos el interruptor del bombillo el cual al accionarlo la luz ilumino dicha oscuridad lo cual por unos pequeños segundos se pudo ver un bulto en la otra cama, mirando la pared mientras se abrazaba en posición fetal, pequeño y grisáceo monstruo el cual hizo que mi corazón diera un vuelco completo sintiendo frio en mi pecho paralizándolo enseguida.


¿Desde cuándo estaba ahí?, ¿Había dormido con el tan cerca? ¿Porque no me había matado?


Con miedo a perderlo de vista trate de enfocarlo bien pero gracias a mis ojos lechosos y mal acostumbrados a la luz de un rápido parpadeo dicho monstruo en posición fetal mágicamente había pasado a ser una sudadera gris, mi reparación aún se mantenía acelerada y el frio mortal parecía que en cualquier momento me congelaría, de un paso grande tome dicha sudadera para colocármela no sin antes sacudirla y negar.


Maldito día, la culpa lo tuvieron los noticieros de ayer


Aun no olvidaba los noticieros lo cual solamente pocos pasos ya había salido de mi cuarto para acercarme a los interruptores de afuera no sin antes apagar la luz del cuarto y cerrar la puerta permitiéndome prender los bombillos de la sala y cocina, no tenía hambre en realidad, así que solamente tomaría algo leve, el cual se adentraba en mi refrigerado.


No sin antes pasar al baño para lavarme la cara, peinarme y colocarme la única cosa que hacía sentirme normal después de aquella noche hace 18 años.


Tiempo después de haber desayunado algo, oh mejor dicho tomado un jugo que dejé la tarde anterior me dispuse a salir de mi departamento lo cual al salir de dicho lugar pude ver como frente a mí una chica de algunos 22 salía también, ella era Selina.


Selina era una vecina que estudiaba comunicación en mí misma universidad, lo cual que curiosamente también estaba en mí mismo edificio, descubrí que estaba en mi edificio gracias a que su pelo rosado era casi un "AQUI ESTOY, MIRENME" pero realmente era una chica tranquila, paciente y dulce, tenía casi 3 años conociéndola, hablando, saliendo a comer y al parque , lo cual al caminar a la salida del complejo de departamentos solo sonreía ligeramente mientras abría la puerta para ella para que pasara primero.


— ¡Buen día Percival! , ¿Que tal tu mañana?— Hablo tranquila y sonriente como era ya costumbre de ella.


— Mi mañana está bien, solo un pequeño susto con mi suéter.— Comente mientras recordaba aquel monstruo suéter.


— ¿Con tu suéter?—Dudo la chica mientras su rostro tranquilo había pasado a uno con aire de intriga y diversión— ¿Algún insecto buscando calor?


— Algo así, pero no es nada gracioso ¿sabes? pude haber muerto de un paro cardiaco.— Vociferé mientras mis manos tocaban mi pecho demostrando aquella pequeña actuación.


Ambos reímos suavemente mientras bajábamos por una escalera gracias que el complejo de departamentos estaba en un segundo piso, sobre una casa donde el casero vivía, aún era muy temprano para él así que no molestaría nuestra platica antes de llegar a la universidad, algo afortunado de no tener que tomar camiones, o alguna forma de transporte como los taxis, ahí nos ahorrábamos mucho dinero, pero aun así por eso los costos eran tan grandes, un costo que no podría pagar.


—¿Ocurre algo Perci?, ¿aun estas dormido?— La voz de mi vecina realmente llegaba a rebotar en mi mente mientras solamente cruzaba la calle


Realmente ocurría algo? oh enserio aún seguía dormido, eran cosas que realmente mi mente se concentró en algo tan simple y fácil como si fuera una pregunta de cálculo lineal, no estaba al cien peciento de mi capacidad ese día, lo cual solo sonreí levemente mientras mi cabeza afirmo igual de suave.


—Si si, no te preocupes, Solo que recordé que no estudie para un examen.— Una pequeña y blanca mentira, que sería lo peor que pasaría?


—Mentira. Tu siempre estudias para tus pruebas, viste el noticiero de ayer cierto?—


Mi mente recordó lo que paso ayer en el noticiero otra vez, algo que ya había pasado desapercibido volvió fuertemente recordando dicha cara de aquel reportero, el miedo, angustia y dolor en su cara y expresiones. acaso. ¿había puesto muy alto el noticiero?, mi mente se distrajo muy rápido mientras pensaba mientras Selina solo espero un poco para luego negar y suspirar.


— Se que ya no somos lo que fuimos. Pero también me preocupo por ti perci, enserio— Su mano subió hasta mi hombro acariciando suavemente acompañado de un ligero apretón lo cual solo sonreí tranquilo para sentir como mi mente se despejaba rápidamente mientras la miraba, realmente estaba preocupada por mí, lo sentía en su tocar, en su facción, en su rostro, lo cual no pude negarlo más y suspire suavemente mientras seguía caminando


—Te lo prometo que te lo contare hoy en la tarde sí? no me siento cómodo contando mis problemas en la calle mientras vamos a la escuela a sufrir.— Fue mi excusa para salir del tema, ambos sabíamos que no se lo diría esta tarde.

Ella acepto mientras soltó mi hombro para caminar ahora en silencio el transcurso a nuestros salones.


La universidad Del Sol, "hacia un camino iluminado por el saber" era su eslogan, algo simple pero funcional realmente, en el transcurso a nuestros salones era una gran zona verde llena de árboles, césped y flores las cuales atrapaban a muchos salones con sus raíces o enredaderas, era algo bello de observar, caminando juntos mire a Selina como miraba hacia enfrente perdida en sus pensamientos mientras respire tranquilo y profundo, era algo que realmente tenía miedo, pero ya eran 3 años.


Lo cual acerque lentamente mi mano hacia la mano de la chica para tomarla cálidamente mientas ella solo se giró a mirarme mientras yo también la miraba directo a sus ojos caleses avellana.


No necesite hablar, de hecho ninguno de los dos necesito hablar, solo basto con entrelazar los dedos sutilmente mientras después de vernos a los ojos mutuamente seguimos caminando hacia nuestro edificio, claro que confiaba en ella y ella confiaba en mí, pero en verdad no quería preocuparla tan temprano, no cuando sé que ella si tiene examen y yo no.


Así que al llegar al edificio el cual constaba de 3 pisos al segundo nos separamos dejando de enlazar nuestros dedos mientras me incline a depositar un tranquilo y suave beso en su frente moviendo su pelo un poco para poder hacerlo.


— Te lo prometo, estaré bien— Fue mi mente la que hablo para no preocuparla mientras miraba sus ojos, ella no estaba segura la conocía por su mirada pero esta solo suspiro mientras sus nudillos se directamente a mi hombro derecho golpeándolo con algo de fuerza.


— Lose tonto, pero ciento que no me cuentas todo, se supone que nos contaríamos todo ¿no?— Su rostro serio no demostraba nada de tranquilidad, algo que en mi fondo ya me había generado preocupación.


Esta acepto de mala fe pero al caminar hacia su salón pude ver como antes de entrar se giró para verme, dejando escapar una ligera sonrisa y entrar, la vida no era tan mala no? solo... solo es buscar el lado positivo a las cosas para que no nos destrocen el lado negativo, antes de poder reaccionar pude escuchar como un ligero grito venia de abajo de las escaleras, era un grito conocido desde ya hace unos años.


—¡PERCIVAL, DONDE ESTA EL PUTO INFORME QUE PEDI!— La voz de aquel chico irritado que subía las escaleras era perteneciente de mi amigo y compañero Fernando Cien Fuegos, un viejo amigo también el cual había llegado en un momento muy justo en mi vida, algo que realmente le agradeceré mucho pero ahora, ahora era correr de aquel pequeño pero fuerte ser irritado


— Fernando, mi hermano de otra madre. El informe está demasiado perfecto como para yo arruinar eso ¿sabes?— Dije divertido mientras le miraba riendo a lo lejos el cual lentamente se acercaba a paso rápido.


— Perci, es la tercera vez que no me ayudas con un puto informe, ¿acaso quieres que te saque del equipo?— Sentencio lo cual me hizo quedarme parado automáticamente.


— No serias capas. — Respondi rapidamente ante su amenaza casi sonriendo


—¿Apostamos?— Aquella mirada desafiante y seria del realmente daba miedo muchas veces, para ser un chico de 1.63 realmente intimidaba mucho cuando se lo proponía, así que solo suspire y deje de correr mientras hablábamos para cuando el me alcanzo solo negó acompañado de un suspiro de cansancio dándome una memoria USB.


— Ve a imprimir las cosas ¿sí? ademas, cuando vuelvas tenemos que hablar sobre el incidente del canal 7, ya hay muchas noticias y teorías de lo que paso realmente.—


Ambos estábamos obsesionados con ese tema, realmente habíamos perdido mucho ambos tiempos atrás, así que tal vez, por eso era por lo que de igual forma nos unía un enlace fuerte, o tal vez un destino juntos que ni él o yo sabríamos, no lose, solo sé que quería tenerlo cerca el tiempo que fuese necesario, sin límites.


Así que solo sonreí tranquilo para caminar hacia la papelería mientras bajaba ahora las escaleras que tiempo atrás había subido corriendo, a diferencia de Fernando y yo era de que yo me mantenía en buen estado físico, oh mejor dicho, en buena forma, haciendo deportes, pero si había un pequeño problema, él tenía más velocidad que yo, pero menos resistencia.


Al estar abajo en el primer piso de mi edificio camine pausadamente gracias a que algunos compañeros de la carrera me saludaban antes de subir por las escaleras, realmente solo saludaba sonriente mientras la memoria USB de Fernando era sujetada con mi mano izquierda para seguir caminando.


Jugaba con dicha memoria mientras me dirigía a un viejo pero adornado edificio el cual las enredaderas colgaban de este era un pequeño y grisáceo edificio pero la fauna no lo había hecho envejecer de mala forma, permitiéndole tener un color verde vivo con unos tulipanes alrededor de dicho edificio el cual para llegar hacia el un camino de roca en el suelo se dividía del camino ya establecido para las aulas apreciando un sitio tan hermoso como rustico.


—Buen día caballero, puede sacarme una copia sobre.— Y nada, mi mente se había quedado en blanco completamente, Fernando no me había dicho que imprimir lo cual solo sonreí tranquilo negando y aclarando con la garganta mientras el chico que me atendía negaba lo cual yo pasé a una computadora al fondo del lugar mientras buscaba dicho archivo.


Dios, Fernando, porque nunca me dices que imprimir también tu.— Pensé rápidamente mientras leía a gran velocidad mirando todos los archivos y abriendo cada uno de ellos, Fer tenía la maña de ponerle nombres raros a los trabajos los cuales cada vez eran más y más raros, los cuales me quedé en silencio verificando cada uno.


—¡Gabriel!, es bueno encontrarte ahora, es tiempo.— Dijo apurado aquella voz nueva para mí.


—Espera, esq.-


—¡NO!, no podemos esperar, es tiempo ya, tenemos que irnos, tu principalmente no puedes fingir ser un simple trabajador en una universidad cuando esto pase.—


Aquella platica acalorada se había dado justo cuando yo encontré el archivo y lo mande a imprimir, realmente no sabía de qué hablaban mientras yo estaba ahí, escuchando todo, en un área no visible en la entrada, aquella voz nueva de dicho chico buscando al trabajador de la papelería era fuerte y profunda, era alguien mayor hablando realmente, lo cual me quede en silencio sin hacer nada.


—Max, hay gente atrás.— Comento casi susurrando pero aun así escuchaba.

Un silencio mortal se escuchó de su parte lo cual ahora ya ambos sabían de mí, así que rápidamente mande a imprimir las cosas sobre el trabajo que expondríamos así que solo me pare siendo visible y sonreí tranquilo mientras caminaba a la entrada pudiendo ver a ese tal Max, era una persona de algunos 50 años con rasgos marcados por la pelea, portaba un saco de vestir largo el cual una camisa de botones y una corbata negras a su vez.


—Disculpa la inconveniencia, quédate con el cambio.— Comente nervioso al ver a dicha persona la cual cuando deje el dinero en la mesa.


Pero Max detuvo mi mano rápidamente sintiendo como su mano apretaba la mía provocándome un susto fuertemente mientras saltaba y sentía frio mi pecho otra vez, estaba nervioso, asustado, pero en toda esa confusión pude sentir esa piel plásticosa, no era piel normal. Lo cual jalé mi mano y como si fuera una prensa hidráulica sentí más dolor en mover mi mano que en lo que apretaba.


—Un gusto muchachito, me llamo Maxwell. Acaso escuchaste algo atrás?— Una voz realmente fuerte y dura la cual me hacía temblar bastante.


— No señor.— Realmente salió una voz seria y tranquila pero mi cuerpo me delataba.


— Así me gusta jovencito, espero que tengas buen día hoy.— Y así como me tomo por sorpresa me soltó lo cual yo solo sonreí tratando de estar tranquilo para salir corriendo enseguida de ahí, no quería voltear hacia atrás y no lo aria.


El miedo me lo impedía muy muy fuertemente y quien era yo para cuestionarlo.

6 de Abril de 2022 a las 14:34 0 Reporte Insertar Seguir historia
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