fluffy_as_heaven Fluffy as heaven

"Tú eres mi mundo, y si ese pequeño es el tuyo, entonces yo voy a quererlo tanto como te quiero a ti"


Fanfiction Sólo para mayores de 18.

#omegaverse #vkook #taekook
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Prólogo

prdon esq lo corregí y pasé a wtt

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—Tómalo con calma. Aún estás apretado —murmuró con los ojos cerrados al tragar la espesa saliva que se le acumulaba en la boca, presionando los dedos en la piel suave y húmeda en sudor que ardía bajo su tacto en un intento de no insistirle a más, de no moverlo por su cuenta porque no se sentía con el permiso de hacerlo.

Estaba intentando ser lo más cuidadoso posible, Taehyung quería de alguna manera tomar las riendas de la situación porque no se permitiría ni se perdonaría hacerle cualquier tipo de daño, mucho menos en esta situación.

Bueno… al menos podía decir que lo estaba intentando.

Porque no era de mucha ayuda si de todas formas Jungkook iba a ignorarlo por completo al tomar impulso de la cabecera con barrotes para mover sus caderas con más insistencia, estirándose en una posición incómoda y dejando pequeñas marcas con las uñas al intentar liberarse de esas sensaciones fuertes que le hacían hervir el vientre bajo.

Sentía lava ardiente recorriendo toda la parte inferior de su cuerpo, presionando bajo y tan fuerte que no creía poder retenerlo por más tiempo.

El omega no podía hacer más que jadear y frotarse porque el arrastre interno era adictivo, delicioso y caliente. Tan bueno que el dolor quedaba en segundo plano si se podía sentir así de lleno.

Así de querido y complacido.

Una muestra clara de ello fue su empalagosa esencia aumentando drásticamente en el ambiente, aumentando como el volumen de sus quejidos solo para notar que literalmente algo se estaba derritiendo en su interior.

El líquido que brotaba de él se le estaba desbordando en pesadas gotas densas, escapándosele sin siquiera notarlo hasta mezclarse con el sudor que recorría la extensión de sus piernas cansadas.

—Mierda. Tú de verdad te estás mojando mucho —Taehyung casi gimió bajo al sentir los fluidos deslizándose en sí mismo, entre la fricción de sus pieles—. Huele por todos lados.

El sonido húmedo y chicloso que le llegó a los oídos cuando bajó de nuevo se lo reafirmaron, y Jungkook pensó que no debería ser así de estimulante el ser consciente de ello.

Pero lo era. Mierda si lo era.

Sostenerse por más tiempo en el respaldo terminó por resultarle una tarea difícil de mantener, por lo que el omega se soltó de ahí y esperó quieto a que terminara el recorrido de manos que se alzaron a amasar con ansia cada parte de sus esponjosos muslos tensos, las suyas manteniéndose a los costados de la cabeza del alfa porque aún no tenía fuerza para enderezarse por completo. Sus rodillas apoyadas en el colchón se fueron resbalando lentamente a los costados hasta caer por completo y el cosquilleo interno que le erizó la piel le hizo suspirar pesado porque de pronto se sentía lleno.

Tan lleno.

—Estoy bien, estoy bien —dijo en un hilo de voz y en un tono de voz más agudo de lo normal cuando Taehyung se mantuvo callado, tomándose un momento para descansar y disfrutar de los dedos que se habían detenido a mimar la piel de sus caderas quietas, los mismos que bajaron a acariciar sus muslos de una forma tan suave que sus vellos delgados se le erizaron bajo el tacto caliente.

Jungkook entreabrió los ojos y se encontró con los ojos suaves y ansiosos de alfa ya sobre él, ambos sonriéndose con complicidad por un momento en el que el omega respiró agitado para recomponerse.

No necesitaban decirse nada, con solo mirarse entendían más de lo necesario.

Apenas logró enderezarse y las palmas grandes en él terminaron de subir abiertas hasta parar en su cintura en un intento mantenerlo quieto. Y quizás el omega aún se negaba a obedecerle, por lo que él mismo las empujó hasta la parte más baja de su espalda, en donde su trasero comenzaba, dejándolas ahí hasta que estas bajaron y presionaron por su cuenta la carne suave y abultada, haciéndole temblar y gemir bajito antes de que él mismo apoyara las suyas en el abdomen marcado que tenía al alcance.

Estaba jadeando y las piernas le temblaban a sus costados, reclamándole por el sobreesfuerzo al alzarse de nuevo con ayuda de sus brazos en el cuerpo ajeno, aspirando todo el aire que podía almacenar en sus pulmones antes de dejarse caer de golpe, la caricia dura en su interior haciéndole gemir y bajar la cabeza hasta que su barbilla impactó bajo su clavícula.

—Espera un poco más o vas a lastimarte —Taehyung lo detuvo con la vista de sus cabellos cubriendo su bonito rostro, escuchando su respiración agitada al intentar recuperar aire mientras su pecho subía y bajaba por la acción, luciendo brilloso en sudor y por la naturaleza de su bonita piel—. No hay prisa.

Pero entonces el omega alzó lentamente el rostro hacia el alfa, su rostro sonrojado presentándose frente a él y sus ojos entrecerrados brillando en pequeñitas lágrimas que no se atrevían a salir aún, su abultado labio inferior resaltando mientras jadeaba debido a lo hinchado que estaba y lo rojizo que lucía.

Por su culpa.

Mierda, Jungkook era tan... Era tan bonito.

—Amor... —Taehyung jamás se cansaría de verlo, y no importaba cuánto tiempo pasara o cuantás veces lo habían hecho, porque todavía le sorprendía el privilegio que se le otorgó al tener al omega justo así, dispuesto para él y lo que quisiera darle. No pudo evitar suspirar encantado por la vista—. Ven aquí.

Contrario a sus palabras y lo que dictaba su juicio, Taehyung no pudo evitar alzarse con sus codos y con la ayuda de sus brazos, alcanzando rápidamente los labios del omega que ya se habían abierto ansiosos en su espera, respondiendo con el mismo entusiasmo al chocar juntos, al mezclarse antes de separarse para volver a unirse con descuido y cierta desesperación.

La pronta unión lenta y húmeda de sus lenguas desconcentró al omega de sus acciones anteriores, por lo que terminó solo siguiendo torpemente a la boca caliente y que sabía deliciosa unida a la suya, inclinándose un poquito en el proceso hasta que la fricción accidental le sacó un gemido bajito que el alfa se encargó de tragar.

Porque iba a tomarlo todo, absolutamente todo lo que su omega quisiera darle.

—Alfa, por favor, bésame más —dijo en un murmullo, mientras sus manos se alzaban en un recorrido por todo su pecho, escalando por su cuello para intentar atrapar su aroma ahí, frenando en sus mejillas para acercarlo aún más a su boca, en un beso desordenado y brusco que con el paso de los segundos le hizo sentir los labios cosquilleando y bastante húmedos por la saliva que se les coló y descendió mediante una pequeña gotita que cayó de su barbilla.

El omega se arqueó todavía quieto en su regazo, cediendo ante las manos que aún lo sostenían por la cintura y que comenzaron a arrastrarlo sobre y alrededor de él, sacándole un gemido largo por el lento movimiento oscilatorio que pretendía ayudarlo a acostumbrarse pero que terminó ayudando a acariciar aún mejor su sensible interior, tan bien que él mismo contribuyó en la acción mientras se abrazaba al alfa y se derretía sobre su pecho, no perdiendo el tiempo en besar y morder la piel expuesta de su hombro frente a su boca.

Sí, en cualquier momento iba a explotar.

—Termina, alfa, por favor —murmuró cansado al alzar muy poquito sus caderas antes de dejarlas caer con pereza, aún así sacudiéndole el cuerpo en unas cosquillas abrumadoras que le hicieron vibrar en complacencia—. No aguanto más las piernas.

Y su pedido no fue ignorado, porque pronto estuvo recostado sobre su espalda, solo recibiendo y siendo arrastrado sobre las suaves sábanas, alentando al alfa sobre él con sonidos directos a su oído que no lograban tener una forma definida, pero que eran de mucha ayuda a su parecer, con los ojos apenas cerrados y la boca ligeramente abierta porque ya no podía hacer más que eso.

Le había dejado el control por completo y se sentía tan bien.

Su omega en definitiva estaba complacido y muy orgulloso en su interior, removiéndose extasiado ante el deseo cumplido de todo su cuerpo siendo mimado y atendido con tanto esmero y cuidado.

De hecho, se sentía especialmente satisfecho si el responsable de cada uno de sus suspiros, de cada uno de sus quejidos, era este imponente alfa que olía delicioso y que se sentía aún mejor al tacto.

Era perfecto, estar así se sentía perfecto.

Jungkook solo pudo empujarse un poquito hacia arriba cuando supo que ya iba a terminar, porque el nudo que sentía en su interior se tensó tanto que era imposible de retener, fue solo hasta entonces que lo dejó salir en un estallido que hizo sus piernas temblar y su garganta arder.

Y el alfa que se acercó a su cuello y chupó ahí no ayudó en absoluto a mantenerse en silencio. Jungkook solo echó el rostro hacia atrás para darle espacio y se quejó desesperado por aquello que no se atrevería a decir pero que claramente necesitaba, atrayéndolo aún más con las manos que se mantenían permanentemente en su espalda ancha y entre su grueso cabello, invitándolo a que…

—Justo ahora —murmuró Taehyung en un tono ronco, tomando una porción tan pequeña de piel entre sus dientes, no haciendo presión más que para estirarla un poquito, para alargar la sensación densa y cálida que abrazaba al omega y que casi le hizo gritar desesperado—. No tienes idea de cuánto quiero marcarte.

Entonces todo lo demás se detuvo.

Jungkook no dijo nada más y esperó paciente a que terminara también, no procesando esas palabras hasta después porque tenía la mente nublada por la emoción del momento y aparentemente el alfa sobre él también.

Seguro había sido solo un impulso instintivo que no pudo retener, eso fue lo que quiso creer.

Al menos eso esperaba...

Los segundos seguían pasando y él solo pudo jadear exhausto mientras esperaba tendido sobre la cama hasta que Taehyung terminara de limpiar el desastre que habían hecho, antes de acercarse a arroparlos juntos con tanto cuidado de no lastimarlo que era imposible. Sentía el cuerpo adolorido en todas partes y estaba tan cansado que apenas podía soportar los ojos abiertos, pero eso no lo detuvo de acurrucarse en el pecho que lo abrazó desde atrás, el que lo cubría por completo y el que le susurraba lo bonito que era y lo mucho que le gustaba su cuerpo.

Podría acostumbrarse a esto, estaba seguro que sí.

Pero...

—Taehyung —apenas iba a decir algo, pero el alfa de seguro anticipó sus palabras h fue más rápido que él al interrumpirlo.

—Me gustas —dijo bajito y contra su cabello, su voz sonando ahogada y algo temblorosa, pero también en un tono que reflejaba lo seguro que estaba de sus palabras, revelando entre ellas sus oscuros deseos bañados en presente, y tal vez con algo de suerte, en futuro—. Me gustas, Jungkook. Me gustas mucho.

Y Jungkook solo pudo sonreír al sentir los brazos alrededor suyo apretarse, hasta que la temperatura de sus pieles se nivelaron por lo juntas que estaban y sus olores los cubrió en una nube de comodidad acompañada de una pizca de hogar.

—A mí también me gustas —contestó tras una risita porque era adorable. El hecho de que le dijera algo así, casi con vergüenza después de lo que habían hecho, era adorable.

Lo escuchó suspirar denso y entonces abrió poquito los ojos para mantenerse despierto, porque supuso que había algo más detrás de eso.

No estaba equivocado.

—Pero tú me gustas como… Mucho. Más de lo que crees —murmuró en medio de la habitación que estaba completamente en silencio y a oscuras, solo iluminados con la breve luz de la luna que se colaba por las cortinas altas—. Me gustas tanto como para querer marcarte cada vez que se me presenta la oportunidad, como hoy, porque yo de verdad quiero estar contigo, no solo así. Quiero estar contigo de todas las formas, todo el tiempo.

Sabía a lo que iba, y por mucho que le gustaría corresponderle, tenía otras prioridades que Jungkook necesitaba atender primero.

—Tae… —lo llamó pero no fue escuchado, solo apretó los labios y descendió la mirada a un rincón del cuarto porque no era la primera vez que se encontraban en esta situación—. Sabes que yo no puedo y…

—Llevamos más de un año así —volvió a decir—. Sé que dices que voy a arrepentirme con el tiempo, pero yo sé que no será así porque esto es exactamente lo que quiero. Tú eres a quien yo quiero y ya no puedo hacerme a la idea una vida en donde no estés tú —dijo con la voz extraña antes de dejar un pequeño beso en la cabeza, alzando la colcha gruesa para cubrirle por completo el hombro desnudo que había quedado expuesto—. ¿Tú no piensas así? ¿No quieres?

—Sí quiero —comenzó por decir porque era la verdad—, pero no se puede y tú lo sabes. En casa tengo a un niño de siete años que aún depende de mí en todos los aspectos posibles, así que llevar una marca, o tener una relación, no recae solamente en lo que yo quiera o no.

—Eso lo sé, pero…

—Pero —Jungkook siguió diciendo al interrumpirlo— no se puede. No al menos que Minhyun esté de acuerdo y cómodo con la idea y también contigo. Además… Él aún cree que su papá va a volver por él y solo es un niño. Si algún día tú decides que ya no quieres seguir con esto y yo tengo tu marca…

—Claro que voy a querer. Yo no voy a dejarte, Jungkook.

—Si tú decides irte —continuó diciendo—. Si lo haces, él podría encariñarse contigo y ya no quiero que vuelva a pasar por lo mismo, porque de alguna forma sería mi culpa. No quiero atarte a algo así porque esto va más allá de solo tener una relación romántica.

—Pero no vas a atarme a nada porque yo lo quiero, en serio los quiero —Taehyung dijo de golpe y entonces Jungkook se calló. El omega parpadeó aturdido y esta vez ya no habló, solo esperando hasta que el alfa volvió a decir—. Tú eres mi mundo, y si ese pequeño es el tuyo, entonces yo voy a quererlo tanto como te quiero a ti, lo querré más de lo que hago ahora —se precipitó a decir y ajustó el agarre en el cuerpo que seguía entre sus brazos al sentirlo tenso—. Solo déjame intentarlo. En el momento en que notemos apenas que algo no va bien, tú me lo dices y pararemos, ¿okay?

Jungkook no supo qué decir al instante.

—Lo haremos como tú lo quieras y de la forma en que lo veas adecuado. Solo dame la oportunidad de estar con ustedes y yo daré lo mejor de mí —susurró al olfatear poquito el rico aroma dulce que brotaba de su cuello limpio y terso—. Solo piénsalo y me dices. Sin presiones, amor.

Y Jungkook solo pudo encogerse ante su voz suave y el apodo bonito con el que se refería a él, luciendo completamente sonrojado en el momento en que se giró a encararlo. Jungkook primero miró la desbordante ilusión de sus ojos grandes fijos en él antes de descender a la bonita sonrisa en su boca, acercándose con cautela y tanto cuidado hasta que pudo apoyarse suavemente en ellos, en un dulce beso que demostraba todo lo que no podía cubrir con simples palabras pero que esperaba que así pudieran llegar hasta él.

Y fue así, envuelto en un apretado y cálido abrazo, que pensó que tal vez... lo podrían intentar.

Solo tal vez...

21 de Marzo de 2022 a las 23:03 0 Reporte Insertar Seguir historia
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