namuxikito Namu

━━❛❛𝐁𝐔𝐒𝐂𝐀𝐑 𝐔𝐍𝐀 𝐇𝐈𝐒𝐓𝐎𝐑𝐈𝐀 𝐃𝐄 𝐀𝐌𝐎𝐑 𝐄𝐒 𝐌𝐀𝐒 𝐅𝐀𝐂𝐈𝐋 𝐐𝐔𝐄 𝐌𝐀𝐍𝐓𝐄𝐍𝐄𝐑𝐋𝐀 Ya estaba harto de tener que llorar por una historia de amor ajena, TaeHyung también quería la suya pero no sabía que hacer. Ah, estaba tan embobado por su amor a personajes ficticios que pasaba por alto que un bonito chico de dientecitos de conejo lo miraba todos los días, armándose de valor para decirle lo que sentía y pedirle otra oportunidad. ☞︎︎︎𝗛𝗶𝘀𝘁𝗼𝗿𝗶𝗮 𝗰𝗼𝗺𝗽𝗹𝗲𝘁𝗮𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲 𝗺𝗶𝗮 ☞︎︎︎𝗠𝗲𝗻𝗰𝗶𝗼𝗻 𝗱𝗲 𝗼𝘁𝗿𝗼𝘀 𝘀𝗵𝗶𝗽𝘀. ☞︎︎︎𝗸𝗼𝗼𝗸𝗧𝗮𝗲 ☞︎︎︎𝗰𝗵𝗶𝗰𝗼 𝘅 𝗰𝗵𝗶𝗰𝗼 𝐏𝐫𝐨𝐡𝐢𝐛𝐢𝐝𝐚𝐬 𝐥𝐚𝐬 𝐚𝐝𝐚𝐩𝐭𝐚𝐜𝐢𝐨𝐧𝐞𝐬 𝐬𝐢𝐧 𝐩𝐞𝐫𝐦𝐢𝐬𝐨 ➪𝐏𝐎𝐑𝐓𝐀𝐃𝐀 𝐇𝐄𝐂𝐇𝐀 𝐏𝐎𝐑: 🍙;; @hyunxshi (wtt)


Fanfiction Bandas/Cantantes Todo público.

#bts #jungkook #taehyung #kooktae
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Capítulo 1

Ya no aguantaba los ojitos, se había vuelto una gelatina temblorosa y sensible en su sofá mientras veía por décima vez A Dos Metros De Ti.

Cuando Will se alejaba quería tomar a Stella por los cabellos para obligarla a ir por él si tanto lo amaba, pero después recordó que lo hacía para protegerla y fue ahí cuando quedó totalmente devastado y casi por echarse a llorar al piso. Luego, su mar de lágrimas empeoró cuando la madre de Stella le dijo que había dejado algo para ella, viendo los peculiares dibujos que hacían mención a los momentos más memorables del filme, fue cuando terminó hecho pedazos y llorando como si Yeontan se hubiese escapado.

En la cocina un chico de mejillas abultadas escuchaba el escándalo que hacía su mejor amigo, estaba tan acostumbrado a eso que incluso se hacía a la idea de que estaba lidiando con una embarazada amante de los perros y de las historias tristes de amor, así que lo ignoró pese a que los sollozos que soltaba fuesen preocupantes. Terminó suspirando, mirando de reojo la pantalla del televisor escuchando vagamente el mensaje final de la película y las grabaciones que te daban cierta nostalgia si la habías visto completa; bajando un poco hasta ver al castaño de lentes redondos -los cuales mandó al carajo hacia una media hora- deshacerse en su Atlántico de lágrimas balbuceando algo inentendible que pasó por alto. Soltando una risilla negando con poca gracia, se levantó de su lugar para tomar los pañuelos y el bote de helado del congelador, para caminar hasta su mejor amigo y extenderle ambos, teniendo como fondo los créditos con una bonita música de fondo.

El menor murmuró un pequeño gracias sorbiendo sus moquitos para sentarse sobre el sofá y comenzar a comer su helado pese a no ver con claridad lo que había en la tele, preparándose para verLove Simón, y luego Bajo la misma estrella.

Era tan masoquista que le encantaba hacerse sentir mal a sí mismo con las películas más emotivas que encontrara para luego leer sus libros y llorar peor que Magdalena. Encerrándose en su habitación para cubrirse con las sábanas y convertirse en una montañita sin estabilidad emocional. Pero no se quejaba, esa era su rutina cuando terminaba su tarea o cuando la universidad no le exigía tanto al punto de querer abandonarlo todo y gritar a todo pulmón que ya no quería nada, haciendo un pronunciado pucherito y acariciando a Yeontan hasta quedarse dormido, despertando con los ánimos por las nubes de nuevo, siguiendo con sus deberes como si nada hubiese pasado.

En su corta vida pensaba que lo único que su cuerpo necesitaba era una película con una historia de amor hermosa, sin importar que terminará de la manera más soft posible para derretirse en el sofá, o de lo más jodidamente triste con la muerte de uno de los protagonistas o de los personajes secundarios, que genuinamente se habían convertido en sus personajes favoritos. Y luego de terminar la película, buscaba en Google si tenía su versión en libro y sin percatarse que su cuenta bancaria estaba sufriendo, los compraba, pidiéndole dinero prestado a JiMin para cubrir los gastos del envío. Su adolescencia se resumió a eso, películas y libros, series y libros, dramas y libros, animes y libros.

Y todas sobre el amor más cliché hasta el más significativo, que tocaba los temas familiares y recuerdos amargos del pasado, viéndose envuelto en una aura de nostalgia, pese a que no tenía nada que lamentar respecto a su familia, los mensajes al final del filme eran los que le dejaban hecho una bolita de sentimientos sin poder controlar, con los ojitos cristalinos y la naricita de tomate, dejando que su corazoncito de pollo tomara todo el control de sus sentimientos para dejarlo en el suelo, adueñándose de la poca estabilidad que le quedaba, siendo demasiado para su cuerpecito relleno de ramen y a veces chocolatada. Y decir que eso ocurría en su adolescencia, era mentir descaradamente, porque ahora estaba comiendo helado sorbiendo los moquitos, viendo atentamente a Nick Robinsón, el quinceavo amor de su vida, haciéndole de gay en una de sus tantas películas favoritas, dejando para el final la maravillosa obra de John Green, asumiendo que era mejor tener los sentimientos a flote antes de dormir.

Volviendo a esto, reía de vez en cuando mientras escuchaba los peculiares chistes de la película, sintiéndose a su vez identificado con algunas de las maneras de actuar y de hablar del personaje principal, derritiéndose por cada gesto que el protagonista hacia, suspirando con una sonrisa boba.

—Ya me toca ver la tele — dijo un rubio desde la cocina, con el simple afán de molestar a su amigo, sacándolo de su aura de amor por el hombre que ocupaba toda la pantalla.

—¿Cómo te atreves? — preguntó sin siquiera mirarlo, no se iba a perder ni un segundo de la película a pesar de haberla visto más veces de las que cambiaba de calzones. —¿No ves que mi novio ya le está mandando el E-mail al amor de su vida? Dios, que descarado.

—¿Tu novio? — preguntó con burla, llegando a la sala de estar para sentarse en el sillón individual con un plato de fruta picada y granola. Si era sincero, también amaba esa película, no por el guapo protagonista, no, no, sino porque ya la había visto muchas veces y se la sabía de memoria —¿Y Ansel Elgort qué es?

TaeHyung rodó los ojos —Mi marido.

JiMin había jurado que TaeHyung se había pasado los dedos por el cabello con obviedad y como toda una diva, sin embargo el castaño lo dijo con tanta seriedad que sentía hablar con una chica de secundaria, enamorada de media industria del K-Pop. Negó dándole un primer bocado de fruta a TaeHyung el cual se lo había pedido sin decir palabra alguna, y pusieron su total atención en la película, y en las demás, pues TaeHyung no estaba satisfecho con esas, necesitaba otra más o sentiría que su pecho estaba vacío.

Con ciudades de papel como última película, JiMin apagó el televisor y comenzó a recoger las envolturas de golosinas y los trastos que ocuparon para comer su cena improvisada, esperando a que TaeHyung saliera de su estado de euforia repentino. Un suspiro de este le hizo poner atención a lo que diría, ya se lo esperaba, siempre soltaba algo cuando soltaba el aire reprimido de sus pulmones.

—Necesito a un Will o a un Augustus en mi vida — murmuró abrazando la almohada mientras que Yeontan dormía a su lado, cuando el dueño ni cuenta se había dado que estaba ahí —¡JiMin! Yo también quiero una historia de amor, dame una o lloro.

—¿Y yo de donde? — preguntó con una media sonrisa, comenzando a lavar los platos.

—Regálame a YoonGi. — respondió con obviedad, cruzando los brazos por encima del respaldo del sofá, mirando a su amigo, con la cabecita entre sus brazos y un pucherito.

—Ni loco — burló —Consíguete a tu propio sexy jugador de fútbol.

—Todos son unos idiotas, apestosos que no saben leer — JiMin lo miro, con los ojos entrecerrados —Obvio descartando a YoonGi, pero todos lo son.

—Ejemplo — pidió, secando sus manos prestando atención a lo que él castaño diría.

—EunWoo, ese tipo sólo se la pasa de fiesta en fiesta, no me sorprende que haya repetido año en bachillerato, dos veces. — dijo sin importancia —BaekHyun, el tipo da miedo, y luego está Jackson...

—¿Qué con él?

—Sus chistes no me agradan — respondió bajito.

—¿Qué me dices de Jeon? — preguntó con sorna, teniendo en cuenta el estado poco estable que tenía TaeHyung nada más mencionarlo, se convertía en un pequeño osito tembloroso que no sabía para dónde mirar, tratando de ocultar sus mejillas rojas de la vergüenza, manteniéndose firme diciendo ser fiel a Cole Sprouse y a otros actores más. —El tipo es guapo, le gusta leer y además es inteligente.

—¿Y qué con él? — preguntó fingiendo no entender al rubio.

JiMin caminó hasta él —Intenta de nuevo una historia de amor con JungKook.

—¡No! — chillo —Jeon es un idiota que huele feo, hace chistes malos y presume la inteligencia de plátano que tiene, además... Él ni siquiera quiere verme. — Park juraba que lo último lo había dicho con desilusión; sentándose a un lado del castaño sintiendo su tristeza y sin pensarlo lo abrazó.

—No tienes que fingir TaeTae. Aunque no lo hayas confesado, sé lo mucho que extrañas a JungKook, y está bien tener miedo, pero no puedes vivir una historia de amor que no te animas a construir.

—No te entiendo — lo miró exigiendo una respuesta más concreta.

—¿Qué hicieron todos los protagonistas de las películas? ¿O de los libros? Se acercaron al tipo pese a perecer el mayor idiota del mundo, pero tu no lo haces, las cosas entre ustedes no terminaron bien y eso lo tengo muy en cuenta, pero sé que ambos se extrañan, y no hacen nada para arreglarlo — frunció el entrecejo mostrando la determinación de sus palabras.

TaeHyung lo pensó por un segundo, para suspirar en respuesta y levantarse del sofá.

—A ver que hago.


══ ✧ ❀ ✧ ══


Juraba que los waffles y la chocolatada le habían cambiado de humor, la mañana estaba decente, el clima no era una molestia, lo que le molestaba era la fecha. Era el cumpleaños de su divertido y sexy ex novio, y eso le traía tantos recuerdos y promesas que nunca cumplirá causándole estragos en cuanto venían a su mente. No es que lo odiara, tampoco que le tuviera rencor o algo así, si bien como JiMin lo había dicho las cosas entre ellos bien no terminaron, al menos la manera en la que se dieron cuenta que no iban a funcionar; fue una noche como cualquiera, TaeHyung había descubierto una nueva serie que hasta la fecha no ha terminado -y ni siquiera tenía ganas de hacerlo- ese día, JungKook le prometió que le daría la mejor primera vez en la noche, decir que no estaba nervioso sería mentir, estaba arriesgando muchas cosas esa noche y ser tan reservado no le ayudaba tampoco. Sus piernas temblando y con la mandíbula imitando a un helicóptero, esperó a que su antes novio llegara, y empezara la sorpresa.

La velada pintaba como perfecta, esa mañana se decidió por limpiar la casa entera y hacer que JiMin pasara la noche con YoonGi sin hacer ni una pregunta, pasando lo más fácil, pensando que persuadir a su amigo sería la parte más complicada, lo que no se esperaba fue lo que pasó después.

Chocolates y rosas lo esperaban en la puerta, con un apuesto chico el cual las había comprado tratando de decidirse por más de una hora, contento le hizo pasar a su casa y la velada comenzó.

10 de la noche, 11 de la noche, media noche, casi 1:30 de la madrugada, JungKook esperaba ansioso el momento para acariciar la piel canela de su novio y hacerlo suyo llevándolo hasta el cielo y pedirle, entre suspiros y sus cuerpos bañados en sudor, que se fuera a vivir con él, pero el castaño de cabello ondulado a su costado no estaba cooperando, a JungKook se le había ocurrido la magnífica idea de mostrarle Bridgerton, sabiendo que TaeHyung pasaba de ser alguien normal a convertirse en una gelatina temblorosa y bañada en lágrimas o sonrisas bobas.

Estaba cansado, obvio que lo estaba, no es porque fuera celoso o algo así pero ya le estaba fastidiando escucharlo hablar de los personajes masculinos como si fueran la gran cosa, y él tumbado en el sofá dudando de su aspecto, pues su tierno osito no le había dicho ni un comentario al respecto.

Al final no lo toleró, pensarían que estaba exagerando o que estaba necesitado de mano negra, sin embargo ya eran cinco noches seguidas donde sucedía lo mismo, y esa noche desbloqueó una nueva obsesión en TaeHyung por una serie de Netflix. Se lo dijo, y el castaño no se lo tomó bien, se excusó diciendo que necesitaba entenderlo y apoyarlo si era su novio, mientras que JungKook le gritó en la cara el como llevaban su relación, se sentía desplazado, por más que quisiera pasar tiempo con TaeHyung siempre lo encontraba leyendo, viendo una película o una serie y dejaba sus citas para después, y ese después nunca llegaba. Tae en esos días se sintió mal porque JiMin le echó en cara que Jeon tenía razón, que había desperdiciado un bonito romance por meterse en relaciones ajenas y para variar ficticias, anhelando una cuando ya la estaba viviendo más no quería darse cuenta.

Esa noche se terminaron gritando entre sí, TaeHyung lo golpeó con las flores y los chocolates los arrojó a la motocicleta en donde había llegado el azabache, JungKook no dijo nada al respecto y aunque quiso arreglarlo sabía que se había metido con la vida entera de TaeHyung, pero no podía evitar sentirse así cada día que iba a visitarlo y ni incluirse a lo que hacía podía. Se dieron cuenta que así las cosas no terminarían bien, quizá peor de lo que terminaron esa vez si se daban otra oportunidad, así que ni siquiera lo hablaron al día siguiente ni los días restantes de la semana; JungKook siguió con su vida, entre fiestas, carros de lujo y tarea hasta por donde no le llegaba el sol, mientras que TaeHyung se concentró en la universidad, tratando de evitar al menor lo más que podía, llegando a casa para hacer sus tareas y meterse entre sus sábanas a llorar o ver una serie para desahogarse, tratando de olvidar conociendo a más actores extranjeros y enamorándose perdidamente de Cole Sprouse.

Recordarlo sólo le quería hacer que se diera vuelta para volver a casa y perderse entre sus recuerdos para llorar de nuevo, sintiendo la culpa a flor de piel y las enormes ganas de hundirse en helado y el pelaje de Yeontan.

Desde su ruptura habían pasado tres meses, unos dirían que fueron los suficientes para olvidar mientras que otros reclamaban que aún faltaba un poco más, JiMin era uno de los del primer grupo y TaeHyung también lo pensaba así, pero JungKook se empeñaba en aparecer en su vida a como diera lugar. Desde decir que se equivocó de chat al mandarle mensaje en una hora al azar, para luego borrar el hola que había mandando por error, o etiquetarlo en sus fotos diciendo que también se había equivocado y que su cuenta tenía parecido con la de un amigo; y de eso pasando a su vida diaria, sentándose juntos en el transporte público pese a que habían asientos de sobra, encontrándose en las calles mientras andaba en bicicleta con su Hyung, a sabiendas que JungKook tenía muy en cuenta los horarios que tenía para salir a pasear o hacer un poco de ejercicio. Y en la universidad las cosas no cambiaban, si no era en los pasillos era en los baños, y tenía que soportar esa ropa ajustada y los cambios que estaba teniendo JungKook en su cuerpo, rodando los ojos cuando los presumía a las chicas y lo atrapaba mirándolo de reojo.

Jeon JungKook era todo un caso, le preguntaba a diario a JiMin como planeaba que olvidara al azabache cuando se lo encontraba hasta en la fila del supermercado, y sinceramente el rubio tampoco sabía cómo hacerlo cuando JungKook era el único que estaba pegado como chicle en la suela de TaeHyung, mucho menos quería hacerse el loco y decir que era él el que lo buscaba, pues hasta en la biblioteca lo encontraba, y JungKook no era fan de las bibliotecas, ni del polvo que había en ellas, siempre prefirió comprar sus libros en línea, era conocedor de la alergia al polvo del menor, así que no tenía razones para estar en la polvorienta y vieja biblioteca de la universidad.

Por cosas así se preguntaba si en realidad JungKook lo hacia a propósito o si sus palabras de la noche anterior no tenían validez.

"él ni siquiera quiere verme"
Hasta comenzaba a dudar de eso.

—¡Kim!

Incluso lo dudaba ahora.

JungKook corría hasta el luciendo su cabello medio largo atado en una coleta, y TaeHyung no pudo evitar tragar saliva como si estuviese bebiendo agua; intentó darse media vuelta en cuanto lo vio corriendo hacia él en medio del pasillo de la entrada del edificio, bufando en cuanto no logró su cometido y JungKook ya estaba caminando a su lado.

—¿Cómo estas? — preguntó atento, y eso TaeHyung lo odiaba, como anhelaba que el menor lo tratara mal o le hablara de la mierda, pero no pudo ser más caballeroso.

—Bien — igual él no podía ser grosero, aunque respondiera de mala gana. —¿Y tú? — tampoco pudo evitar regresarle la pregunta, menos cuando vio de reojo a JungKook festejar en cuanto terminó de preguntar.

—Bien — sonrió, alzando el pecho y caminando casi a zancadas —El equipo está mejor que en días anteriores, esperamos ganar el juego que viene.

—Me alegro — en realidad no, pero no podía ser grosero ¿verdad? Tenía que responder como si le importara ¿cierto? Pero ¿eso no le haría extender su conversación? Se odiaba ahora mismo y JungKook luciendo así de sexy tampoco le era de mucha ayuda.

—¿Y tú? ¿Qué tal?

—Nada —respondió, relajando su expresión y también su voz, dándose cuenta que JungKook ya estaba ahí pegado a él como muégano y no podía hacer algo que no fuese maleducado para separarlo. —Tareas, libros, series, libros, películas-

—Libros —le interrumpió con una sonrisa, suspirando más tranquilo. —Eso es bueno supongo, ¿Y que has leído?

Se mordió la lengua, sinceramente no quería responder pero tampoco muchas opciones no tenía, huir sería una, sacarle tema de conversación y hacer que JungKook hablara sin parar para escabullirse y salir corriendo sin que el menor se diese cuenta, ¿y si tomaba eso como una posibilidad? Sólo tendría que pensar en algo en lo que JungKook se perdiera por horas.

Pero ¿Qué podría ser? No recordaba muchas de las obsesiones de JungKook.

—Nada interesante, encontré un libro en Internet sobre un videojuego.

—¿Un videojuego? Eso debe ser increíble ¿de qué trata?

—De unos chicos que entran por error al videojuego, y tienen que derrotar al jefe para poder salir —respondió sin importancia, pero atento a JungKook buscando el momento indicado y el tema perfecto para hacerlo hablar como perico.

—Oh ¿tipo Sword Art Oline?

Bingo

Sonrió con malicia sin que el contrario se diera cuenta, frotando sus manos mentalmente como si hubiese ideado el plan más malvado de su vida.

—No lo sé ¿Ese de qué trata?

—Más o menos de lo que trata tu libro, pero es un anime.

Cool, ¿Por qué no... Me cuentas el primer capítulo? y yo veré si merece la pena verlo o no — había jurado que JungKook se puso rojo hasta las orejas en cuanto usó su tono seductor en él, y no podía evitar reír bajito de lo fácil que estaba cayendo ante sus tácticas. Se acercó rozando su brazo con el de JungKook y este estaba temblando intentando aspirar el aroma a libro viejo que el castaño tenía encima, y aunque su desayuno estaba por regresar en su garganta, no podía desperdiciar una oportunidad así de única.

—Bueno... No te contaré mucho, sólo lo esencial, es muy bueno y es mejor que lo veas.

—Vale, con el contexto y los personajes me vasta. — respondió con el mismo tono de voz grabe y bajito de antes, poniendo más nervioso al chico a su lado.

—Bueno, todo empieza con...

Los segundos pasaban, le hubiese encantado seguir escuchándolo y viendo lo lindo que se veía contando todo con tanta ilusión y emoción, con un leve rubor en sus mejillas, pero no podía hacerlo, eso significaba dar un paso hacia atrás y no quería eso. Así que aprovechó el primer baño que se le atravesó y sin decirle nada al mas alto, corrió hasta la entrada abriendo de golpe la puerta, claro que JungKook se dio cuenta, y en lugar de molestarle sólo suspiró feliz, con una pequeñita sonrisa y dando pasos tímidos se fue, con el corazón latiendo a mil por hora, contento por haber compartido aunque sea una pequeña charla con el castaño que más extrañaba entre sus brazos.

9 de Marzo de 2022 a las 21:51 0 Reporte Insertar Seguir historia
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