lepquezada Eduardo Quezada

Un mundo devastado, lleno de radiación y rayos ultravioletas directos a la superficie. Los escasos lugares protegidos, sin acechados por criaturas alienígenas que mutaron gracias a la radiación resultante de una gran guerra por la dominación del planeta Tierra. Un joven, encuentra a una Androide en malas condiciones, por lo que decide ponerla a salvo y retratar de arreglarla. ¿Lo logrará? ¿La radiación acabará con el? O ¿Ella lo acabará?


Post-apocalíptico Sólo para mayores de 18. © Reservados

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I. ¿Un androide?

Mil quinientos años pasaron desde la llegada de las demás razas en busca de conquistar la Tierra. Las guerras en todo el globo de desataron, destruyendo todo rastro de humanidad y vida inteligente. Las grandes potencias se aliaron en una y se consolidó una gran nación, en la que todo humano podía vivir bajo los privilegios igualitarios que se estipularon, luego de varios años, cincuenta bombas nucleares detonaron en distintos puntos de la tierra, provocando catástrofes, la casi eliminación de la capa de ozono y un crudo invierno nuclear que acabó con lo que quedaba de la humanidad.


En el año 1501, aparecieron criaturas que, fueron producto de estas grandes explosiones y resultado de los deshechos y residuos de las bombas. En las pocas ciudades que aún permanecían mínimamente de pie, se establecieron dichas criaturas, obstaculizando el nuevo surgir de la humanidad, por esto, la Gran Nación, comenzó con la idea de crear algo que les ayudara a terminar con estas cosas; así comenzó el proyecto Ángeles de Metal, reclutando a las mujeres más bellas y habilidosas de toda la Gran Nación para someterlas a una mecanización parcial, sustituyendo partes que podrían ser perjudiciales para el perfecto desarrollo de sus nuevas habilidades en batalla.


Los brazos y piernas, órganos como el corazón, el hígado, pulmones y riñones, fueron cambiados por pequeñas máquinas que, harían ese mismo trabajo pero, mucho más fuerte y duradero, sin riesgo a que alguna enfermedad biológica les afectara. Muchas familias sufrieron con esto, pues no querían separarse de sus mujeres, sin embargo, esto era necesario, pues la agilidad femenina, era la que se necesitaba para la realización del proyecto, además de que ellas eran un treinta y cinco por ciento, más resistentes al dolor e inspiraban más confianza al acercarse a un humano, pues los hombres, terminaban luciendo más rudos y malos, que protectores.

El proyecto para los hombres de pospuso y se archivo en una caja fuerte en las profundidades de una mina de la cual extrajeron todo el material necesario para la elaboración de las partes mecanizadas y demás artilugios.

Con el avance de esta tecnología, fue posible hacer viajes más constantes a la luna y ahí, establecer una base de operaciones alejada del peligro terrestre, mientras que los trabajos aumentaron tras la apertura de las minas. Los hombres se dedicaban a la minería mientras las mujeres, o las elegibles para el Proyecto, eran entrenadas y modificadas.


El primer ejército estaba conformado por cincuenta y dos mujeres, a las cuales asignaron del número uno al cincuenta y dos, dentro de la clase Alfa. Se desplegaron en las zonas con mayor concurrencia de hostiles. Sin embargo, ocurrió algo inesperado para la Gran Nación. Toda la unidad Alfa, fue destruida en el campo de batalla, las criaturas eran más grandes que antes, organizadas y letales. Se organizó una segunda unidad, así que se pidió a toda la Gran Nación, que cooperara pues la ciudadela principal se estaba quedado corta de suministros.


Doscientas dieciocho mujeres acudieron al campo de entrenamiento, y así nació la más fuerte y poderosa unidad de batalla: el escuadrón Beta, pues tenían mejoras increíbles, y así lograron recuperar a las antiguas guerreras y darles una segunda oportunidad.


Se recuperaron todas, excepto una, la cual escapó de los ataques de las bestias, pero se perdió del radar. Las teorías indican que quizás, huyó tan lejos, que se desconectó de la Red Madre a las que todas las Ángeles de Metal están conectadas. Se restauraron los modelos Alfa y se integraron de nuevo para la batalla, defendiendo la Ciudadela, pues tras el operativo, muchas criaturas hostiles, había sido vistas en las cercanías, poniendo en riesgo todo el plan de reestructuración de la humanidad en el planeta.


Dentro de la Ciudadela, muchas personas, entre ellas mujeres que no fueron aceptadas al proyecto por falta de aptitudes, se quejaban de la ineficiencia del proyecto y que deberían cancelarlo, sin embargo, la parte rebajadora de la sociedad se negaban a esto, pues gracias a las Ángeles de Metal, podían tener un trabajo bien remunerado y con mejores prestaciones labores de las que jamás habían tenido, así ellos podían darle a sus hijos, mayores oportunidades de vivir sin problemas y sin que les hiciera falta algo, pero eso no calmaba a la masas.


Una tercera oleada de reclutamiento de lanzó, ahora aceptarían a un mayor rango de mujeres con habilidades menores, sin embargo, las modificaciones tendrían que ser mucho mayores que las primeras dos unidades. El reclutamiento consiguió modificar y entrenar a más de quinientas mujeres y cien hombres, quienes ayudarían también a la recuperación de androides caídos.


Mandaron al escuadrón Delta-H para investigar el porque de la desaparición de Alfa-10, el lugar había sido arrasado por un poderosa explosión que, según los datos de los Delta-H, fueron causados por una unidad Alfa. Se creyó fuertemente que en ese lugar, Alfa-10 había explotado su cuerpo para terminar su vida y así no sufrir a manos de las bestias.

Se investigó dos o tres veces más al respecto y se dio de baja en el archivo a la unidad Alfa-10, por explosión voluntaria del núcleo para liquidar enemigos. El archivo, fue el primero en crearse con referencias de baja en combate. Se le asignó el nombre BEC, y se guardo en la computadora central de la Base Lunar.



Seis meses pasaron desde la desaparición de Alfa-10 y nadie supo nada, pues parecía haber sido olvidada por todos, excepto por Alfa-1, quién era la mejor amiga de Alfa-10. La líder de las Alfa, organizó una despedida a modo de funeral para su amiga caída y así, por fin podía “descansar”.


“Distrito Destruido”


La vida en las zonas destruidas era más complicada que en las zonas más completas, pues ocultarse de los rayos ultravioletas era más difícil y un simple toque de esto, te quemaría hasta el hueso. Un joven logró hacerse de un traje anti rayos ultravioletas de un antiguo y devastado laboratorio en las zonas más alejadas de la ciudadela, casi podría decirse que eran del otro lado del país que solía ser Estados Unidos. En términos del pasado, los encontró en Nuevo México y la ciudadela estaba ubicada en la frontera con Canadá.


El joven viajaba de día, pues nadie más, a excepción de los monstruos, podía hacerlo. Su camino lo llevó hasta una vieja vía ferroviaria que cruzaba gran parte de las ruinas y las utilizo para seguir con su camino. Frente a él, más o menos a diez metros de distancia, logró divisar una figura delgada, con atributos femeninos bastante notorios, cabello grisáceo muy largo volando con el cálido viento del lugar. Ella lo sintió y se miraron el uno al otro.

— ¿Un humano? —preguntó ella.

— ¿Un androide? —preguntó él.


8 de Marzo de 2022 a las 05:14 0 Reporte Insertar Seguir historia
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