sweetmegan Megan Ferreira

La justicia no existe. Los monstruos sí pero no están debajo de las camas sino caminando por las calles comprando helados, o en los bancos encargándose de sus negocios y en bares tomando cervezas. Alguien los debe cazar. Residencia en Sogen.


#9 en Acción Sólo para mayores de 18. © Copyright Megan Ferreira 2022© Todos los derechos reservados.

#crudeza #violencia #justicia #Gore
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Uno.

Ésta es mi historia. En el fondo sin ningún tipo de sentido realmente. Sin preguntarme si lo que hago está bien o mal porque sé que está bien pero el mundo y sus santos no están preparados para aceptarlo. Pero tendrán...

— Entra una joven por un pasillo oscuro de un gran establecimiento con aires lúgubres, en un ambiente frío, sin ruido y solitario.

La joven tiene un pantalón negro ajustado con unas botas, una camisilla negra con una campera rompevientos también negra. El cabello largo, negro y lacio por la cintura atado como cola de caballo, algo desarreglado.

Recorre el establecimiento calmada como buscando algo.

—Salomon Grundy nació un lunes, bautizado un martes, se casó el miércoles, enfermó el jueves, empeoró el viernes, murió el sábado y se le enterró domingo, ésta es la historia de Salomón Grundy...


— Repetía el poema de la vida y la muerte a la par que caminaba.

—Nació un lunes, bautizado un martes, se casó un miércoles, enfermó el jueves, empeoró el viernes, murió el sábado y se le enterró domingo, ésta es la historia de Salomon Grundy. — Lo repetía una y otra vez hasta ingresar a una habitación que parecía oficina y encontrarse con un hombre aterrado dentro.

—VETE, NO PUEDES HACER ESTO —dice estando recostado sobre una pared, en el piso, estando muy nervioso y sudado.

—Ya lo hice. —le dice al hombre para luego dormirlo de una patada en el rostro.

En alguna otra parte y otro tiempo...

Hay un muchacho de unos 26 años, pelirrojo con sobrepeso, jugando videojuegos en una habitación oscura y mediana y la misma chica entra allí a recoger unas cosas.

—¿Oye qué tan dura tuviste que ser con ese tipo? —pregunta mientras aún tiene los ojos fijos en la computadora.

—Lo suficiente, siempre tal como lo merecen —dice recostándose en la cama y cerrando los ojos.

—¿No piensas ducharte? De seguro apestas horrible.

—Mira quién habla.

—Pero es en serio, no hay agua caliente, solo te lo digo.

—No importa.

—Bien si tú lo dices.

—Por cierto ¿Por qué no hay agua caliente?

—Se cortó por falta de pago. —respondo aún con la mirada por el computador.

—Ya sabes que si necesitas solo debes pedírmelo.

—No es eso, sólo que por un problema de sistema no se pudo completar el pago así que lo pasaron para mañana. Por cierto ¿quieres pedir pizza? — Ahora si se voltea a verla a la cara con duda en el rostro.

—Pide, pero pide varias, muero de hambre. También pide cervezas.

—Como tú digas. —se da la vuelta para pedir las pizzas através de una app en la computadora.


— La joven de largos, lacios y oscuros cabellos se dirige al baño del departamento, totalmente blanco, un poco sucio por la antigüedad y bastante lúgubre, comienza a desnudarse y deja al descubierto su blanca piel cubierta por ciertos tatuajes, desata su cabellera y se mete a la ducha y comienza a caer el agua junto con la sangre que se va despegando de su piel. Cerrando los ojos y teniendo flashbacks de distintas escenas violentas, donde ella u otras personas son golpeadas.

Sale de la ducha y se dirige a su habitación, una habitación con empapelado, con varias literas y roperos, todo el departamento lucía viejo y sucio, y por sobre todo tenebroso. Ella se pone unos shorts flojos tipo bermuda con una remera gris holgada.

—Barhat ya llegaron las pizzas, ven.

—Ya voy.

—¿Cuántas compraste?

—Traje 6 cajas de doce pedazos, todas Peperoni o muzzarella.

—Bien, debemos dejarle unas cajas a Burkin.

—Y también a los gatitos ¿No?

—Sí, así es, también a los gatitos.


Comienzan a comer y van por la tercera caja.

—Barhat ¿Te puedo hacer una pregunta?

—Dime.

—¿Cuando dejarás de hacer estas cosas?

—¿Qué cosas?

—Ya sabes, eso que haces con la gente mala, eso de crear tu propia justicia.

—Hasta que ya no pueda más. Se convirtió en mi razón de ser con el tiempo, no encuentro otro motivo para vivir.

—Bueno, estamos en el 2022. ¿Quién sigue teniendo motivos para vivir de todas formas? —exclama riendo comiendo su pizza.

—Sí, quién —dice mirando a la nada.

—¿Y nunca has pensado en estudiar algo?

—Una vez.

—Déjame adivinar. Policía.

—Militar de hecho, también medicina forense y criminalística y criminología.

—¿Y lo harás algún día?

—Lo pensaré.

—Ojalá si lo hagas. Sabes yo ya me voy, ya debo ir a jugar con mis amigos.

—Bien, de todas formas ya debo dormir.


Barhat se dirige al mismo cuarto y se acuesta en una de las literas de su habitación, para dormir profundamente.

9 de Febrero de 2022 a las 04:39 0 Reporte Insertar Seguir historia
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