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Prólogo

—Sabes que no podré pagarte como realmente te mereces, ¿cierto? —dijo con cierta pesadez que era evidente a pesar del esfuerzo que hacía por ocultarlo. Taehyung le miraba expectante por una reacción acorde a sus pensamientos, pero francamente, Jungkook no supo cómo responderle.

Solo pudo removerse inquieto sobre su asiento ante el tono serio con el que se le había hablado, forzándose a mantener la mirada en alto a pesar de ello y Jungkook realmente tuvo que felicitarse internamente cuando su mirada no vaciló, ni siquiera ante la expresión decaída que recibía a cambio.

A pesar de que le estaba costando un mundo.

—Eso lo sé —dijo sin una pizca de duda, pero la verdad es que una pequeña y recóndita parte de él que se apegaba al uso de la razón, le reclamaba por ser así de impulsivo y por arriesgarse de esa manera cuando no estaba en las condiciones para hacerlo—. No habría venido si eso significara un impedimento para mí.

Aún así no iba a cambiar de opinión.

Taehyung apretó los labios sin decir palabra y frunció un poco sus cejas en frustración retenida, no convencido de que estuviese haciendo lo correcto aun si la decisión no era del todo suya. No le parecía ni mínimamente justo permitir que alguien tan capacitado reclame un puesto tan deplorable solo por algo tan personal e incierto.

Porque no encontraba otro motivo para que estuviera ahí.

—Ni siquiera… —tuvo que tragar en busca de valor cuando ojos grandes y atentos regresaron a los suyos, Taehyung entonces sintió el preámbulo de la vergüenza apretando de forma molesta y sin piedad en su garganta—. Ni siquiera tengo un mesero apropiado. Ell anterior renunció debido al bajo salario —dijo tras un largo suspiro que no pudo retener, mencionando ese suceso reciente que aún le costaba decir en voz alta, solo con la esperanza de que eso le hiciera desistir—. No es que no necesite personal, lo necesito. Pero tú tienes un título de una buena universidad que te costó casi tres años conseguir, así que es diferente y yo sé de eso. No puedo contratarte.

Comenzaba a ser frustrante, aunque en realidad todo lo era recientemente.

—Estoy seguro que podré vivir correctamente con lo que puedas pagarme por ahora, hyung —intentó excusarse en lo primero que le vino a la mente, pero no pareció ser efectivo porque la expresión contraría solo decayó y Jungkook empezó a dudar de a lo que se estaba enfrentando—. ¿Cómo podrías haber mantenido este lugar por casi un año si no fuese así?

Pero las defensas de Taehyung fueron cayendo una a una entre más pasaban los segundos dentro de aquella conversación desde su perspectiva amarga, terminando de irse todas en un largo suspiro con el que intentaba aligerar aunque sea un poco el peso latente de su pecho, pero esa sensación de fracaso y desilusión no se iban de ahí.

No sabía cuántas veces había intentado drenarse con un suspiro solo en las pocas horas que iban del día, pero al parecer esa no sería la última.

—Jungkook —dijo casi sin aliento, su voz convirtiéndose en un hilo tan delgado y frágil que sentía que en cualquier momento se le iba a romper. Taehyung se sentía patético al escucharse a sí mismo, pero no podía darle la importancia necesaria por el momento—. Estoy... Estoy tan cerca de quebrar —murmuró con la mirada gacha mientras dejaba caer sus hombros en rendición, una parte de él sintiéndose terriblemente vulnerable solo con soltar esas palabras, porque nunca se imaginó estar en esa posición, mucho menos frente a esta persona que le miraba de esta manera.

Definitivamente no estaba dentro de los planes que antes imaginaba con tanta ambición.

—Hyung —Jungkook fue casi instintivo al decir, ni siquiera deteniéndose un momento a pensar en las consecuencias negativas que estarían por llegar al mantenerse en esa dirección—, yo sé con mucha seguridad que vas a recuperarte pronto. Con mi ayuda podemos revivir este restaurante y entonces podrás darme una mejor paga, ¿bien? No es algo que deba preocuparte.

Taehyung solo lo miró con la misma expresión decaída que parecía ser constante en su rostro y Jungkook vio una pequeña oportunidad en el silencio de su duda.

—Eres muy inteligente y bastante necio en cuanto a las cosas que te gustan —continuó diciendo con sigilo porque temía hacerle cambiar de opinión, pero tomó un poco más de valor cuando vio una pequeña y casi imperceptible sonrisa como respuesta a su comentario que pretendía alivianar un poco el ambiente tenso—. Siempre me pareció impresionante la forma en que te mantenías firme ante tus creencias, así que no cambies eso justo ahora que más lo necesitas. Solo te falta un poco de ayuda y es lo que yo te estoy ofreciendo.

Jungkook mordió el interior de su labio con nerviosismo cuando le vio apartar los ojos de los suyos, dirigiéndolos a sus manos que habían tomado un pequeño sobresito de sal con el que ahora estaba jugando, buscando cualquier excusa para distraerse.

Taehyung se mantuvo en silencio un largo rato, que tal vez no fueron más que unos cuantos segundos en realidad, quizás minutos, pero para Jungkook el tiempo pasaba tan lento cuando aquello que esperaba era algo que había resguardado en su mente por más tiempo del que debería, más del que le gustaría admitir.

No lo diría nunca en voz alta pero…

—Solo seremos tú y yo en la cocina por un tiempo. No hay nadie más a quien podamos acudir por ahora —volvió a alzar la mirada, con la misma expresión seria y determinada que tanto lo caracterizaba, por un momento revelando al Taehyung que Jungkook a veces recordaba vagamente—. ¿Está bien eso para ti?

¿Estar ellos dos…? ¿Estar solo ellos dos trabajando todo el día juntos en lo que a ambos les apasiona?

Mierda. Sí, por favor.

—Está bien para mí —dijo en un tono neutro que se esforzó en fingir porque Jungkook no quería mostrar más de lo necesario—. No me preocupa porque sé que solo será temporal.

—Eso no es todo —aclaró mirando hacia la mesa entre ellos porque se sentía descarado al decirlo, pero tenía que ser honesto desde el inicio por el bien de ambos, así que prosiguió, con los brazos cruzados en su pecho al recargarse contra el respaldo de la silla, en un intento de mostrarse inafectado ante la vergüenza de revelar la situación deplorable de su negocio a la que se enfrentaba desde hace tiempo—. Tendremos que servir la comida a los clientes hasta que encuentre un nuevo mesero, así que ambos tendremos que hacernos cargo de algunas tareas más allá de solo cocinar. Aunque yo normalmente hago la mayoría, quiero que lo sepas desde ahora.

—Estoy consciente de ello —dijo sin pensarlo porque probablemente dudaría si lo hacía, aparentando más firmeza de la que en realidad tenía porque ya no quería seguir echándose para atrás. Por una vez Jungkook tenía la oportunidad de hacer algo, así que por supuesto que lo haría—. Es decir, supuse que así sería. Está bien.

Taehyung que aún tenía el rostro levemente inclinado hacia abajo, alzó la mirada hacia él, de inmediato dejándola fija en el par de ojos grandes que más pronto que tarde rogaron en su interior por apartarse ante la penumbra de impasibilidad que irradiaban los ajenos. Sus gruesas pestañas tupidas y la poca luz de un día nublado agregándole profundidad y dureza, resaltando la oscuridad de sus iris que buscaban examinarlo de una forma que Jungkook aún no terminaba de entender.

Si no lo había logrado antes, menos lo haría ahora.

Y tal vez tuvo que enderezarse un poco cuando fue demasiado, pero en ningún momento se permitió ceder, no lo haría. Jungkook se apegó discreta y lentamente al respaldo de la silla, en busca de una posible seguridad que tal vez no le podría proporcionar esa simple diferencia milimétrica, pero que sí le permitió juntar un poquito más del valor del que por el momento carecía.

Y es que no podía hacer nada más elaborado que eso, porque Jungkook podía decir y jurar que era casi magnética la forma en que se sentía atraído para siempre regresar a sus oscuros iris, no importaba lo abrumador que fuera mantenerse en ellos o lo aturdido que se sintiera bajo su hechizo. No podía hacer nada más si él mismo sabía de antemano que iba a seguir cayendo en ellos, con la misma fuerza inevitable de la gravedad que parecía querer reinventarse solo ante ese par de imponentes esferas.

La presión empujándolo hacia él era insoportable, la sensación de ello inigualable. Siempre había sido así.

Porque el sentimiento que se le filtraba hasta por los poros le ayudaba a percibir apropiadamente cómo su corazón le latía rápido, tan rápido y tan fuerte que lo percibía en cada parte del cuerpo.

Lo sentía leve tras los oídos y caótico en el pecho, palpitando bajo cada milímetro existente de su piel, tan presente y demandante de atención que por un momento temió que su llamado desenfrenado pudiese oírse murmurando el nombre que flotaba solitario en sus pensamientos entre el denso silencio.

Su saliva pasó pesada al tragar y se forzó, vaya que Jungkook intentó, mantener la mirada en los profundos ojos rasgados que siempre le habían parecido hasta cierto punto intimidantes. Lo suficiente como para hacerle intentar escapar de ellos cada que Taehyung le miraba de esa manera, cuando lucían tan impasibles que los suyos intentaba repelerlos casi de forma inconsciente.

El silencio era imposible de soportar y casi interminable.

O al menos eso creyó Jungkook, porque entonces Taehyung suspiró profundo al rendirse en lo que sea que le carcomía la mente, solo hasta entonces apartando la mirada de esa batalla densa y tensionada que no le llevó a ningún lado. Y seguro su debate interno había sido bastante complicado en su interior, porque tras ello su expresión se relajó considerablemente y por fin se permitió arrastrar la silla para ponerse de pie.

Jungkook le miró atento y en espera de algo. Aunque no sabía exactamente qué esperaba que hiciera Taehyung cuando ya no le regresó la mirada como antes, cuando acomodó la silla de nuevo en su lugar dando a entender que ya no iba a utilizarla o cuando rodeó la mesa hasta darle la espalda tras cruzar por a su lado.

No sabía si…

—Iré por el contrato entonces —murmuró antes de avanzar unos pocos pasos que le permitieron perderse de su campo de visión, otorgándole la distancia necesaria con la que Jungkook pudo relajarse un poco después de tanta tensión que empezaba a acumularse en su garganta, intentando regular la respiración que por un momento se le había estancado dentro de los pulmones tras la inconsciencia de su propio funcionamiento.

Pero Taehyung se detuvo antes de cruzar el marco de la puerta, girándose levemente solo para volver a decir, en un tono más tranquilo con el que Jungkook pudo sentirse familiarizado aunque no le estuviera mirando entonces, casi sumiéndolo dentro de un bonito déjà vu porque entonces su voz sonó suave y tranquila, tal como la recordaba.

—Aún puedes arrepentirte, Jungkookie —y un suspiro tembloroso salió sin remedio entre sus labios ante la sola mención de un apodo que hace tanto no escuchaba provenir de él, otorgándole un poco de consuelo con ello porque vaya que lo necesitaba—. De todas formas, deberías reconsiderarlo.

Pero era tarde, porque él en realidad ya lo había pensado desde hace tanto tiempo...

📷

La forma en que Jungkook conoció a Taehyung fue bastante singular, muy diferente a lo que se pudiese haberse imaginado al tratarse de la persona que se convertiría en una pieza fundamental dentro de su pequeño mundo.

Nada de lo ocurrido fue ni mínimamente planeado, porque estaba seguro que de haber sido así, las cosas no habrían terminado tan bien como lo hicieron a manos de la casualidad.

—Disculpa.

Jungkook conoció su voz primero, antes que al mismo Taehyung.

Desde un inicio había sido diferente, comenzando por esa singular melodía que era distinta a todas las que alguna vez escuchó en su vida, porque su voz era bastante más airosa que el resto, demasiado baja como para pasar desapercibida.

Aunque bastante acorde a su persona, ahora lo podría decir, pero en ese momento Jungkook no le prestó la atención suficiente.

—Siento que no es el momento apropiado para decir esto —lo escuchó decir a la distancia mientras él se mantenía escondido en la oscuridad de sus párpados cerrados—, pero tengo que cerrar el salón pronto y no puedo hacerlo si aún hay alguien aquí. Tengo que pedirte que te vayas.

Jungkook finalmente alzó el rostro de entre sus rodillas juntas y vio un rostro que no reconoció al instante ni tras los segundos que se tomó en intentarlo.

De hecho, podría haber considerado que era alguno de los trabajadores de ahí si no fuese por la mochila colgando en uno de sus hombros. En serio no le sonaba de nada.

—Lo siento… Por molestar —fue lo único que pudo decir, mirándole brevemente con cierta duda antes de volver a su posición anterior, sintiéndose culpable por causar problemas a un desconocido que no tenía culpa alguna, pero no sintiéndose capaz de hacer nada al respecto.

Porque nadie ni nada iba a sacarlo de ahí hasta estar completamente seguro.

Taehyung lo miró y esperó paciente por alguna reacción tardía, pero cuando no recibió ninguna tras los segundos pasados, decidió mirar detrás de él en busca de alguien que pudiese ayudarlo, tal vez alguien con más autoridad para que lograse persuadir a este chico imprudente que solo lo había ignorado.

Pero a quién iba a engañar, la mayoría ya debería de estar afuera de los edificios, tal vez algunos hasta en sus casas. Él era de los pocos que ocupaban ese lugar a tales horas y por eso le tuvieron la confianza de que cerrara al terminar.

Se cuestionó en qué demonios estaba pensando cuando aceptó, pero tampoco había posibilidad alguna de que pudiera predecir que algo así ocurriría, simplemente no lo consideró. Porque cuando vio a este chico entrar solo para irse a llorar junto a uno de los escritorios del salón de computación, no creyó que se quedaría tanto tiempo, tampoco que se negaría a salir si es que se lo llegaba a pedir.

Pero ahí estaba.

—Okay, supongo… —suspiró al dejarse caer a un lado del cuerpo que se abrazaba a sí mismo en silencio. Taehyung no pudo hacer más que acomodarse ahí porque de todas formas estaba seguro que se demoraría más tiempo del que tenía planeado—. No puedo ir a ningún lado hasta que salgas de aquí, así que…

Jungkook salió lentamente de su escondite y lo miró cruzarse de brazos tras echar la cabeza contra el mueble que se encargaba de mantenerlos escondidos de quien pudiese entrar.

—Lo siento —repitió bajito al apoyar la mejilla contra su rodilla—. Quisiera salir, pero me da miedo y no sé qué más hacer para perder el tiempo. No hay otro lugar. Ya no hay nadie.

—Y por lo mismo que no hay nadie no entiendo qué te da miedo —dijo al cerrar los ojos y en un tono neutro que carecía de cualquier sentimiento que aumentara la culpa que Jungkook comenzaba a sentir.

Taehyung permanecía en silencio y sin intención alguna de hacer o decir algo, fue en parte por eso, y porque Jungkook no era alguien que soportara bien el silencio, que decidió hablarle. Era lo único que podía hacer de todas formas, porque no pensaba salir de ahí sabiendo que aún estaba en peligro.

Prefería mil veces equivocarse que pasar malos ratos.

—Hice algo que no debía —Jungkook que mantenía su mirada en el chico, giró el cuerpo completo para tenerlo de frente, motivado a seguir porque igual parecía no prestarle atención a lo que decía, tal vez ni siquiera intentaba escucharlo, lo cual le pareció perfecto ante un acontecimiento que aún no se atrevía a comentar con nadie más.

Este chico ni siquiera le estaba mirando, y si no lo recordaba es porque seguro tampoco se cruzarían tan seguido después de eso, así que estaba bien.

—Le envié a mi novio… —se detuvo al notar su error—. Bueno, ahora es mi ex novio… Pero le envié algo que no debería y ahora está muy molesto conmigo. Desde ayer en la noche me tiene amenazado y me preocupa que esté afuera esperándome. Sabe el camino que tomo de regreso a casa.

Fue lo único que dijo, sin apartar la mirada del chico que seguía en silencio y sin mirarle. Casi podría haber jurado que se había quedado dormido o que había optado por ignorarlo definitivamente si entonces no hubiese hablado de nuevo.

—¿Qué tan malo fue? —murmuró en la misma posición.

Jungkook parecía haber estado esperando por ese mínimo interés antes de poder seguir.

—No fue malo —contestó en un tono más tranquilo y casi parecía haberse olvidado de su llanto de unos minutos atrás, porque ahora solo quería soltar su enojo frustrado que no sonaba realmente como tal si lo pensaba apropiadamente.

¿Avergonzado?

Sí, sonaba más como si estuviera avergonzado.

—¿Qué hiciste? —Taehyung se limitó a preguntar directamente y con aparente indiferencia, en parte porque creyó que tal vez eso le haría marcharse más rápido.

De verdad esperaba que fuese así.

—Le envié una fotografía un poco… indecente hace unos meses, pero cuando corté con él ayer me dijo que aún la tenía guardada —Jungkook volvió a cubrirse ahora con ambas manos y ahogó un sonido frustrado—. Tengo miedo de que la muestre o que se la envié a alguien más porque me dijo que lo haría. No quiero salir porque siento que estará afuera y me repetirá lo mismo. Aún no sé qué decirle.

—¿Cómo se llama? —dijo casi de inmediato y Jungkook lo miró un poco sorprendido, especialmente porque Taehyung lucía tan ajeno a la conversación y...

—¿Por qué quieres…?

—Solo dime cómo se llama —dijo de nuevo, tan neutro y sin alguna emoción aparente que le mostrara a Jungkook aunque sea una pista de sus intenciones con ello.

Y es que uno de sus principales problemas es que Jungkook a veces confiaba de más en las personas. Por eso mismo siempre terminaba enredado en problemas de manipulación con base en sus propias palabras o acciones, tal como ahora le estaba ocurriendo.

No era la primera vez que le pasaba y estaba tan seguro de que tampoco sería la última, pero no podía evitarlo. Creía saber leer bien a las personas hasta que terminaban traicionándolo, repetidas veces. Era decepcionante.

Aunque si lo pensaba, no era su culpa. La culpa era de quienes le habían fallado después de que él creyera ciegamente en ellos, ¿no? No estaba mal que se fiara de las personas, lo que estaba mal es que se aprovecharan de ello.

Él no era quien debía reprimirse, ¿cierto?

Fue con ese pensamiento en mente que prefirió confiar esta vez también. Solo una vez más de tantas.

No era la gran cosa.

—Choi Namlee —soltó el nombre con tanta rapidez que Jungkook esperó que la persona a su lado no pudiese entenderlo. Aunque en el fondo esperaba que sí, porque quizás si le había preguntado es porque tenía una posible solución a su problema, quería oírla.

Jungkook lo miró y se puso de pie cuando vio que el otro lo hizo primero, antes de caminar sin mirar atrás hacia una de las dos entradas del salón. Miró con atención cada uno de sus movimientos y se apresuró a seguirlo cuando lo vio dirigirse a la puerta con la mochila en mano.

—¿A dónde vas? —preguntó un tanto preocupado al pararse frente a él, intentando detener sus pasos aun si el mismo Taehyung ya le había dicho con anterioridad que no podía salir de ahí hasta que él también estuviera fuera.

—Choi Namlee —dijo en un tono serio y Jungkook por un segundo se preocupó sin razón—. Lo vi salir hace un rato y estoy casi seguro que se marchó en su auto, así que ya puedes irte.

Jungkook se mantuvo quieto y parpadeó confundido porque…

Bueno sí…

Entonces podía irse… era verdad.

📷

—Fuiste tú —Jungkook se congeló cuando escuchó a su espalda y giró tan rápido como pudo, su frente arrugándose en enojo cuando el terror de tener que enfrentar a su ex novio se perdió bajo la rabia que de pronto sentía solo con ver su rostro.

—¿De qué estás hablando? —se mantuvo firme y quieto en su lugar. Jungkook no retrocedió a pesar del cuerpo imponente que cada vez se acercaba más a él, solo alzó el rostro en cuanto frenó y se forzó a mantenerse firme en ello, a pesar del sentimiento pesado que le llenó el pecho.

—No te hagas el que no sabe —Namlee dijo casi sobre su rostro, y tras una breve mirada a la gente que pasaba cerca de ellos, bajó el volumen de su voz—. Mandaste a uno de los favoritos del profesor para que borrara tus fotos.

—Yo no hice eso —dijo igual de bajito, porque Jungkook sabía que no era conveniente para él que se supiese detalladamente sobre qué hablaban.

—Kim Taehyung. ¿No te suena? —masculló desesperado, intentando buscar en los ojos de Jungkook algo que le mostrara si realmente estaba mintiendo.

Pero no sabía si solo fingía muy bien o realmente no tenía idea de lo que hablaba.

—Ni siquiera he conocido a alguien con ese nombre. No seas ridículo —Jungkook no sabía de quién podía estar hablando, porque a pesar de haber querido ser discreto, había terminado contándole a varias personas que creía que podrían guardar su secreto.

A alguno quizás se le habría colado.

—Mierda, sigues siendo igual de idiota —fue lo único que murmuró Namlee antes de apartarle la mirada y marcharse de ahí, no sin antes darle un breve golpe con su hombro que Jungkook se abstuvo de devolver, solo porque ya tenía problemas suficientes como para provocar aún más.

Se quedó de pie en medio del pasillo y tuvo que hacerse a un lado cuando percibió algunas miradas curiosas ya sobre él, porque lo último que quería en ese momento era llamar aún más la atención.

Sacó su celular y lo primero que hizo fue entrar a la primera red social que encontró, no demorándose siquiera en pensar cuando sus dedos ya estaban tecleando en el buscador el nombre que le era extrañamente familiar.

Jungkook no encontró algún perfil que pudiera reconocer, pero la búsqueda lo envió a la publicación de uno de sus profesores y entonces lo vio, al mismo chico del salón de computación, el que había preguntado por el nombre de Namlee y el que creyó que lo había ignorado todo el tiempo que estuvo ahí.

Así que… ¿él había hecho algo como eso?

Honestamente, lo dudaba.

📷

—Kim Taehyung —dijo en voz alta al entrar al salón casi vacío, permaneciendo en el marco de la puerta solo ante la pequeña posibilidad de haberse equivocado de persona.

Pero Jungkook exhaló incrédulo cuando un rostro conocido inmediatamente giró a verlo con la misma expresión seria, tomándose un solo segundo en reconocerlo antes de girarse de nuevo a donde antes estaba centrando su atención.

No esperó una respuesta en palabras porque no era necesaria. Jungkook avanzó rápido hasta donde se mantenía sentado, con la misma expresión sorprendida por el sentimiento que no terminaba de abandonarlo y por un momento se quedó mudo, sin saber qué decir porque no sabía siquiera por dónde empezar.

—Fuiste tú —fue lo único que pudo decir tras mirarlo por un momento en silencio, manteniéndose de pie junto a la silla y sin apartarle la mirada de encima, casi sin parpadear—. Tú…

Taehyung le dio una mirada fugaz y tras ello regresó su vista al computador, cambiando la pestaña por un documento con un texto largo al que Jungkook prefirió no prestar atención.

—¿Yo qué? —dijo como si nada y Jungkook abrió la boca pero no supo qué decir.

¿Cómo podía solo…?

Estaba tan confundido como sorprendido, solo pudo mirarlo desde ahí con la intención de intentar descifrar algo en él, lo que sea estaría bien. Parpadeó atónito, muchas veces. Lo pensó y lo volvió a pensar, pero simplemente no entendía…

—¿Por qué? —dijo sin aliento, perdido en el rostro que se mantenía sereno y aparentemente distraído.

De todas formas, Jungkook sabía que estaba prestándole atención, porque de no ser así, no le habría respondido después, aún si se demoró bastante en hacerlo.

—Si te refieres a lo que creo… —le miró brevemente y Jungkook no pudo hacer más que parpadear—. Solo porque pude hacerlo. Es todo, no hay otra razón.

Entonces sí había sido él, ya no había duda alguna en ello. Aunque seguía sin tener sentido, ni sus acciones ni mucho menos sus palabras.

—Pero… —casi balbuceó—. Él sabe que fuiste tú. ¿Qué tal si te denuncia o algo? Husmear en el celular de alguien más no está bien. Él podría denunciarte.

—Está bien, que lo haga —dijo con simpleza y Jungkook miró al texto en pantalla solo para rectificar que no era lo suficientemente importante como para estarle interrumpiendo.

—¿No te importa? —preguntó igual de confundido que antes, quizás hasta un poquito más porque si era verdad lo que le habían dicho sus amigos sobre Taehyung cuando les preguntó el día anterior, entonces podrían castigarlo por abusar de la confianza de uno de los profesores, y a diferencia de él, a su historial limpio sí que le afectaría.

—Me importa —suspiró un tanto agotado al abandonar la pantalla del computador, rindiéndose en seguir porque inevitablemente se estaba distrayendo más de lo que debería—. Pero no lo suficiente porque yo sé que no lo va hacer.

—¿Cómo estás tan seguro? ¿Cómo podrías saber tú que no va a decir nada? —dijo igual de aturdido, y cada uno de los pensamientos en la mente de Jungkook se desequilibraron cuando Taehyung le dio una pequeña sonrisa.

—Porque entonces tendría que sacar a flote lo de las fotos, y en ese caso quien saldría más afectado sería él, no tú ni yo —se puso de pie al terminar de apagar la computadora y colgó su mochila en uno de sus hombros, tal como la primera vez que Jungkook lo vio en ese mismo salón—. Así que como ya no tienes de qué preocuparte, tampoco vuelvas a venir a llorar a estas horas, mucho menos si estoy yo aquí.

Jungkook tragó saliva y notó lo abiertos que estaban sus ojos mirando a la nada cuando Taehyung salió de su campo de visión, por lo que de nuevo tuvo que despabilarse con repetidos parpadeos antes de seguirlo a la salida.

—Pero si borraste las fotos, entonces no podrías evidenciar que todo esto pasó, así que él aún...

—Tomé fotos de los últimos mensajes en donde estaba amenazándote, solo por si acaso —le interrumpió desde el pasillo, esperando a que Jungkook diera los últimos pasos restantes para también salir del salón.

—¿Y tú realmente hiciste todo eso solo para que yo ya no viniera a molestar? —preguntó esta vez a su lado, cuando finalmente lo vio cerrar la puerta con llave.

—Sí, solo por eso —le dio una breve mirada y continuó con su trayecto.

Jungkook no pudo creerle.

Por eso lo siguió.

—Pero nadie llega tan lejos solo por algo así —dijo con el ceño fruncido y con sus ojos pegados al perfil del chico a su lado, casi tropezando mientras ambos recorrían el pasillo vacío que solo era iluminado con suaves tonos naranjas tras un atardecer de verano.

El día estaba bastante lindo, Jungkook hasta entonces pudo notarlo.

—Puedes pensar lo que quieras entonces —Taehyung murmuró bajito cuando estuvieron en el exterior, desviándose hacia una puerta a la izquierda que daba con una pequeña oficina que Jungkook conocía, pero a la que nunca antes había entrado.

Lo vio cruzar la puerta y después solo alcanzó a ver parte de su espalda en el pequeño hueco que no terminó de cerrar por completo. Jungkook esperó con paciencia ahí mientras le miraba de reojo y buscó asiento porque estaba casi seguro de que no demoraría tanto.

Escuchó unas cuantas palabras dispersas, cajones moviéndose y el sonido metálico de llaves que supuso que eran del salón de antes. Solo se distrajo unos cuantos minutos con su celular y para el próximo sonido de la misma puerta, Taehyung ya había salido.

Él solo se le quedó mirando por un momento en el que Jungkook se puso de pie, y Taehyung no pudo evitar suspirar al notar que ambos todavía avanzaban hacia la misma dirección, el aire que salía de sus pulmones haciéndose audible a través de la distancia que él mismo impuso al intentar adelantarse un poco más en el pasillo.

Jungkook se apresuró a alcanzarlo.

—Creo que fuiste muy ingenioso —Jungkook dijo una vez salieron del edificio porque la sorpresa aún no se iba de ahí, y tal vez era muy insistente, pero las palabras solo se apilaban una sobre otra si es que no salían de su boca. No podía reprimirlas—. No tengo idea de cómo le hiciste para tomar su celular… o cómo conseguiste la contraseña, pero es muy impresionante.

Taehyung solo se mantuvo en silencio y se limitó a escuchar, especialmente porque pronto ambos salieron de las instalaciones y entonces creyó que todo terminaría ahí.

Pero no.

—Además, Namlee a veces puede dar algo de miedo. O bueno, eso es lo que he escuchado que dicen los demás, porque en realidad yo no lo veo así —siguió parloteando a pesar de que Taehyung ni siquiera lo miraba, pero tampoco lo callaba, así que para él estaba bien de esa forma—. Creo que fue muy inteligente la forma en qué lo hiciste todo. Yo realmente estoy muy, muy, agradecido contigo, hyung.

Pero entonces Taehyung se paró de golpe y Jungkook casi chocó contra su espalda cuando lo hizo.

Tras la estabilidad que llegó al dar unos cuantos pasos hacia atrás, pudo ver un par de ojos ya fijos en él, con cierta confusión reflejada en ellos y tan abruptamente que por un momento se distrajo de lo que estaba diciendo, o de lo que intentaba decir.

Taehyung, quien siempre se mantenía una expresión serena y casi en blanco, se paró correctamente frente a él, encarándolo directamente con ambas cejas alzadas en sorpresa y los ojos un poquito más abiertos de lo usual. Los rayos del sol que anunciaban la proximidad de la noche se reflejaron en su costado, bañando en luminiscencia la mitad izquierda de su rostro y cuello, resaltando cada una de sus definidas facciones eminentes. Cada línea, cada curva y cada color en él.

Todo estaba ahí.

Cada lunar del que Jungkook no había sido consciente se mostró entonces ahí y de la mejor manera, bajo un beso de sol que resaltó la meticulosidad con la que había sido adornada su piel. Sus cabellos algo rizados resaltaron con la luz dorada y el leve naranja que combinaba con el rosado del cielo, Jungkook simplemente no supo qué hacer o decir, por el momento porque no encontró algo más en su cabeza que esa imagen.

—¿Lo dices en serio? —Taehyung preguntó con sencillez, totalmente inconsciente de todo el aura que comenzaba a envolverlo con ayuda de un atardecer que se escondía tras su espalda.

Jungkook que había olvidado hablar solo pudo asentir despacio y esperar. Vio cómo Taehyung le apartó la mirada por un momento y exhaló algo similar a una risita floja que culminó en una sonrisa leve, apenas alzando un poco sus comisuras, pero de una forma tan bonita y sincera que su corazón inevitablemente dio un pequeño brinco inesperado dentro de su pecho, lo zarandeó de una forma tan brusca que Jungkook por un momento se mareó sin siquiera moverse porque eso había sido inesperado.

Santo cielo. Se había quedado sin aliento.

Y quizás esa reacción en él había sido en parte por la sorpresa de ver ese lado desconocido en esta persona que apenas y conocía, porque si de algo estaba seguro, es que definitivamente lo había tomado desprevenido y con las defensas abajo.

Esa era la única explicación lógica para el revoltijo abrumador que sintió en su estómago y mente, la única causa razonable que encontró para el calor que le inundó por completo el pecho y le sacudió los pensamientos en un caos de colores y nuevas emociones.

El mismo calor tibio y agradable que le besó las mejillas y le zumbó en los oídos.

Mierda, mierda, mierda.

—Eso es bueno —Taehyung asintió con una pequeña sonrisa—. Hice algo bien entonces —fue lo último que dijo y tras ello siguió caminando, dejando atrás a un pequeño y confundido Jungkook que solo pudo reaccionar con el corazón ante una mente nublada en sentimientos desconocidos.

Por eso solo siguió, lo siguió y lo siguió.

21 de Febrero de 2022 a las 04:32 0 Reporte Insertar Seguir historia
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