dadne-pineda1643256015 Dadne Pineda

Aisha, una joven universitaria atrapada en un castigo impuesto por alguien más poderoso que ella; Euriel, angel cuyo único propósito es que la sentencia se cumpla. Aisha debe aceptar su destino dictaminado haces cientos de años, y sin saber la razón, tiene que afrontar su finalidad, porque viene desde arriba. Desde el más poderoso de los cielos, de el viene su sentencia.


Fantasía Fantasía oscura Sólo para mayores de 18.

#Angeles # #demonio #destino
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Prólogo

Aisha:

Temprano por la mañana ya me encontraba renegando de la vida, algo normal en mi; pero más que todo renegaba por levantarme temprano, la universidad se encontraba a una hora en autobús, y yo me tardaba una hora en estar lista por lo que mi alarma sonaba quince minutos antes de las cinco de la mañana y si contábamos que me dormía particularmente tarde, el resultado eran unas horribles ojeras y un humor más amargo que el café.

Además ya tenía más de un mes con el mismo horario, me levantaba temprano por la mañana, iba a la universidad, me estresaba por no entender algunas clases, entraba a las tres altrabajo y salía a las nueve y media de la noche, tomaba el último autobús con ruta a mi hogar y llegaba a las diez, y contando que la parada me dejaba dos cuadras antes de mi casa caminaba otros diez minutos, y al llegar a casa simplemente iba directo a leer y buscar información sobre las materias y los temas que no había logrado entender, me daba un baño a la una de la madrugada y quince minutos después ya me encontraba dormida; y así comenzaba todo de nuevo, era una rutina demasiado agobiante.

Pero todos los días me repetía que ya casi se terminaba, "un año más" me repetía "solo un año más" y todo terminaría o apenas comenzaría.

Pero ese día se sentía particularmente extraño por varias razones; la primera es que no dormí bien y, aunque era normal, me desperté a las tres treinta de la madrugada no pude dormir hasta luego de veinte minutos; luego la alarma sonó pero cuando quise apagarla no pude y estubo así hasta que apage el teléfono; al salir de la ducha me encontré con Sabrina, algo extraño ya que ella solia despertarse hasta las seis y media y aún faltaba una hora, pero luego me di cuenta que no estaba despierta, estaba dormida, era sonámbula, algo que yo no sabía; sus labios no paraba de moverse y sus ojos me miraban con una ausencia aterradora y la nada levanto su brazo hacía mi y comenzó a gritar.

Estaba aterrada, no sabía que carajos estaba pasando y que debía hacer con una persona sonámbula, nunca me había pasado algo así, luego de unos segundos llegó Lucy y logro calmarla y llevársela, luego volvió por mi ya que me encontraba completamente conmocionada y estática, me preparo un té y me ayudó a terminar de alistar mis cosas mientras yo me cambiaba, ya que se me había hecho un poco tarde.

Sabrina y Lucy eran mis compañeras de casa, entre las tres pagabamos la renta y todo lo demás, las tres éramos universitarias. Sabrina era la más joven de las tres con apenas veinte años, luego estaba yo con veintitres años y luego Lucy con veinticinco años.

Salí de casa corriendo si perdía el próximo autobus me haría llegar media hora tarde a mi clase y yo odiaba llegar tarde, llegué jadeando justo en el momento que se subía la última persona, un poco más y lo perdía.

La siguiente señal extraña que sucedió fue a medio recorrido en el autobús, dos cuervos chocaron contra la ventana a mi lado, todos escucharon el golpe pero nadie le dió importancia; yo no pude estar tranquila el resto del día, era un día de sucesos extraños, ¿Cómo debía interpretarlo? o ¿Simplemente debia ignorarlos?; Sea como fuere no sabía cómo hacer ninguna de las dos, decidí mejor darle importancia a mis clases.

Al salir del trabajo me encontraba agotada, trabajar en un hotel como mucama o camarera, cómo quieras llamarle, me daba un buen ingreso; lo suficiente para pagar mis materias, mis cosas personales, el alquiler y todas las demás facturas, a veces me sobraba para comida y siempre debía apartar para los pasajes, yo no tenía lo suficiente como para ir de compras y si quería alguna prenda debía ahorrar unos dos meses de salario, pero no me importaba utilizar el mismo par de tenis por meses, porque todo este esfuerzo valdría la pena, o al menos eso creía.

La misma rutina de todas las noches lo hacía ese día, bajaba del autobús, caminaba por la calle mientras saludaba a uno que otro vecino, luego de una cuadra caminando sentí algo raro, cómo si alguien me estuviera viendo, decidí simplemente ignorarlo y acelere el paso, el traqueteo de engranajes se escuchó en el momento que pase por la iglesia que está a dos casas antes de la mía, se me aceleró el corazón ya que justo en el momento que mis pasos se detuvieron un centello ilumbro el cielo seguido de un estrepitoso trueno.

La sensación de ser observada se sentía con más persistensia, así como las noches anteriores decidí ignorar todos eso, mire hacía los lados, no había nadie cerca, "todo está bien" me repetía; estaba a punto de dar un paso cuando las puertas de la iglesia se abrieron, de pronto parecía como si me estuviera succionando hacia dentro, mencotre caminando en su dirección, mi cuerpo se movía por si solo, no tenía control, al llegar a las escaleras se escuchaba como si dentro hubiera una multitud rezando, aunque era inentendible.

Me adentre en aquel lugar en contra de mi voluntad, porque ¿Quien en su sano juicio entrario a esas horas de la noche a una iglesia abandonada dónde se escuchaban cómo si una secta estuviera a punto de entregarte como tributo a algún demonio? No, yo no era de esas chicas curiosas que si escuchaban algún ruido iban a investigarlo; yo más bien era de las que se escondía bajo la cobija y se ponía a rezar, porque a pesar de que no iba a la iglesia si creía en que fuimos creados por alguna deidad o ser superior.

Por lo que era ilógico que una miedosa como yo entrara al lugar donde estaba todo lo que temía; con el corazón desbocado del miedo me adentre en aquel lugar apenas iluminado por la luz de la luna, mientras caminaba entre las bancas las voces se hacían más audibles a pesar de que en ese lugar no había una sola persona, al acercarme al púlpito una borrosa figura se encontraba a la altura de la cruz gigante que decoba el lugar, al llegar más cerca ahogué un grito al ver lo que se encontraba frente a mi.

24 de Mayo de 2022 a las 00:00 0 Reporte Insertar Seguir historia
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