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Cuándo siete naciones están en conflicto, dos jóvenes herederos encuentran el amor, mas el secreto que deben mantener guardado es que ese amor no es entre ellos. Siguiendo una profecía, creen que desaparecer es la mejor opción, reúnen a los herederos para planear el escape, sin pensar dos veces sobre si podrían o no ser traicionados


Fantasía Todo público.

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Un simple vestido negro

El palacio se encontraba más frío que de costumbre, algo especial se avecinaba. La princesa lo intuía desde semanas atrás pero ahora lo sabía. Claro que el baile del solsticio de invierno no era la gran cosa, ya que sucede todos los años en ese mismo palacio. Lo especial de ese baile en particular era que, su ya muy anciano padre, anunciaría su coronación frente a todos los invitados. A Artemis no le emocionaba mucho la idea de ser reina, más que nada porque Lyro, el príncipe del Imperio de Océano, obligado por su detestable madre,la emperatriz Leah, estaría reclamando un matrimonio. Ella no odiaba al príncipe ni mucho menos, es más, eran muy buenos amigos desde que eran pequeños. El problema era la mugrosa reina, quien hace años amenazaba con una guerra.

—¡Artemis!— gritó una voz chillona desde fuera de su habitación—¿Ya estás despierta? La prueba de vestidos es en cinco minutos.

Su madrastra, Thea, soñaba despierta con su prueba de vestido para el baile. Vivía hablando del tema. Quizás era porque nunca lo habría experimentado con su hijo Castian. Artemis era la hija que siempre había soñado, y agradecía a los dioses el poder llevarse bien con ella. Aunque la prueba no era la gran cosa…

—¡Lyro vendrá luego de la prueba!— gritó aún detrás de la puerta. Eso alegró a Artemis aún más, necesitaba su apoyo después de todo— Así que apresúrate.

Todos los vestidos que se probó eran de la mejor calidad, los más finos y delicados de toda la Nación del Norte. Eligió el único que más o menos había llamado su atención. Era de color negro, su favorito, contrastante con su extremadamente palida piel. Tenía un escote en forma de corazón y la falda caía con simpleza sobre sus pies, mostrando en totalidad su pierna, a través de una pequeña abertura en su costado. Era lo simple que le gustaba a Artemis pero lo bastante atrevido para que le gustara a Thea.

—Se te ve muy bien ese vestido, Aki— dijo una voz desde la puerta de los vestidores del palacio—El negro resalta, bueno, todo en tí…

Artemis vio por el espejo una cabellera larga recogida en una coleta muy prolija y rubia, con algunos toques de cian. Unos ojos azules que parecían estar todo el tiempo naufragando en el mar más amplio. Piel apenas bronceada con algunas pecas por aquí y por allá. Reconocería a ese chico aunque no lo viera por diez años y se lo cruzara por algún tipo de mercado.

—Príncipe Lyro, es un placer recibirlo en el palacio y en el Norte— dijo Thea cortésmente, haciendo una reverencia

—¿Cómo estás, Ly?— dijo Artemis acercándose a él y chocando su puño— Ha pasado tanto tiempo.

—Tú lo has dicho— dijo Lyro riendo al ver la fulminante mirada de la madrastra hacia Artemis— Supongo que la esperaré en sus aposentos, Princesa.

—Supones bien.

—¡Artemis! Por favor, ve a cambiarte— Thea estaba apunto de arrancar cada cabello que se encontraba en su cabeza tras la actuación de la joven princesa— Luego, sé una buena anfitriona con el Príncipe de Océano.

Ambos jóvenes se alejaron riendo ante tal escena. Claro que Artemis a carcajadas y Lyro disimulándolo bastante bien. Cuando Artemis hubo terminado, llegó a su habitación, encontrándose con un, antes educado, príncipe despatarrado sobre su cama, roncando como si un león quisiera salir de su interior.

—Vaya, muy cortés de su parte, Príncipe Lyro— dijo Artemis para luego abofetearlo sin parar con su propia almohada.

—Bueno, bueno, calma Ak— dijo Lyro riendo casi sarcásticamente. El era el único que le decía por su segundo nombre, Akira—¿Sabes? Mi madre no sabe lo que tendría que soportar si fueras mi esposa, por eso sigue insistiendo.

—Por los dioses, ¿esa mujer sigue con eso?— dijo molesta— No puedo creer que no se de cuenta de lo que sucede aquí.

—Si, es bastante obvio que no somos nuestro tipo— rió Lyro—Especialmente porque tú no eres hombre.

21 de Enero de 2022 a las 04:48 0 Reporte Insertar Seguir historia
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