brayan-gabriel-diaz-1641699026 Brayan Díaz

Youk es un joven que le apasiona vivir aventuras emocionantes con Nam una joven que tiene el sueño de ser la mejor cocinera del mundo, sin embargo, el destino les tiene preparadas muchas dificultades ¿Podrán Youk y Nam superarlas? Acompáñalos en su viaje por el mundo.


Aventura No para niños menores de 13.

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Capitulo 1 Michmo, la ciudad Violeta

En una tarde de abril las flores color violeta de árbol de kuranda salían volando con el viento primaveral de Michmo, una ciudad con una belleza arquitectónica envidiable, edificios coloniales, y un cielo azul celeste despejado.

En un parque de esa ciudad, en uno de esos arboles en su base un joven recostado de aspecto un poco desalineado, llevaba una camiseta blanca y unos pantalones cortos color verde limón un poco desgastados, también, llevaba puestas unas sandalias típicas de la región; pareciera que hubiera caminado durante meses con un desgaste impresionante, y un sombrero de tule (yerba alta que crece a lo largo y ancho del lago Cutzio en Michmo) tejido a mano y desgastado por el tiempo, su nombre era Youk un joven de 18 años lleno de entusiasmo por la vida y un poco despreocupado sobre su futuro que tiene la aspiración a ser un aventurero en busca de peligros inminentes y tal vez una compañera.

Pues al cabo de unos minutos y para su suerte se despierta de manera repentina por el estruendo de una explosión fuerte en las tiendas que estaban cerca del árbol en el que él se encontraba, de inmediato fue corriendo hacia lugar de la explosión y se encontró con un gran incendio en un restaurante tradicional de la ciudad, en ese momento él escucho a una voz femenina gritando por auxilio.

¡Por favor! ¡Alguien, ayúdeme! ¡Estoy atrapada!

Él sin pensarlo entró de manera irresponsable al restaurante en llamas en busca de la persona que pedía auxilio, ya dentro, él gritó.

¡¿En dónde estás?! la voz respondió desesperada.

¡En la cocina! ¡Apresúrate por favor!

Desesperado por no encontrar la cocina decidió ir a ciegas, buscando la cocina, corrió bastante y encontró una puerta cerrada aparentemente trabada con un tablón de madera que estaba por fuera, decidió quitar el tablón y derribar la puerta, el fuego salió como si se tratara de una hoguera, se cubrió la cara con su sombrero y empezó a gritar:

¡¿Hay alguien aquí?!

Una voz muy tenue y débil respondió.

Por favor ayúdame, ¡estoy aquí!

Se dirigió de inmediato hacia dentro de lo que parecía ser una cocina consumida por las llamas, solo quedaban pedazos de carbón ardiente de lo que parecía era una estufa rudimentaria hecha de adobe, Youk al entrar quedó perplejo al ver a una joven tirada en el suelo con un pañuelo mojado en la boca, él inmediatamente la cargo y la llevó fuera del establecimiento, la joven estaba inconsciente en el suelo, pero estaba fuera de peligro.

Los bomberos de la ciudad llegaron y comenzaron a apagar el incendio al ver el establecimiento; estaba destruido y solo quedaban escombros y cenizas de lo que alguna vez fue un restaurante. Momentos antes algunas personas con la conmoción del estruendo salieron de sus casas a ver qué había sucedido, para su sorpresa vieron a un joven saliendo a toda prisa cargando en sus brazos a una joven vestida como una de las cocineras del restaurante, como si se tratará de un héroe anónimo la gente observaba, murmuraba y gritaba.

¿Quién es ese muchacho?

¡ESTÁ LOCO!

¿Estarán bien?

Youk tirado en la acera desorientado por la falta de oxígeno fue auxiliado por los médicos del hospital de la iglesia cercana al donde ellos se encontraban, uno de ellos le dice:

Hiciste bien muchacho, pocos se atreverían a entrar a un lugar así.

con la voz entrecortada responde.

¿Cómo está ella, ella está bien?

Ella está bien, pero necesita descansar.

Los médicos se lo llevan a él y a la joven al hospital de la iglesia de San Rías de Gremorio, ya estando en el hospital atendieron sus heridas y sus quemaduras con yerba de romeri (planta que crece en la meseta de Romeri en las afueras de Michmo a esta planta se le adjudican poderes curativos y analgésicos, y también es usada en la gastronomía de la región) y una vez estables se quedaron dormidos.

Después de un buen descanso Youk y la joven despertaron.

Youk impaciente llama al médico que los atendía y le pregunta.

Disculpé, ¿Sabe qué pasó con la jovencita que ayudé?

Sí, está justo en la cama de a lado, respondió el médico

Youk se levanta..., se pone su sombrero y le pregunta a la joven.

¿Cuál es tu nombre?

la joven mira hacia arriba y con lágrimas en los ojos dice.

Nam, mi nombre es Nam Mackerman.

Un gusto Nam, mi nombre es Youk, Youk Disk a tu servicio.

¡Muchas gracias Youk, me salvaste la vida! no sé cómo agradecerte.

No es nada Nam, cualquier persona lo haría.

Youk enseguida preguntó, qué es lo que había pasado en el restaurante, y Nam responde con un poco de vergüenza.

Umm... esteem, la verdad es que por accidente dejé calentando agua en el fogón del patio del restaurante y el fuego del fogón se extendió por todo el lugar y por arte de magia me quedé atrapada en la cocina, sí, eso fue lo que pasó.

Youk sabía que algo no cuadraba en la historia de Nam, pero no quiso indagar más al respecto.

Una vez terminada la conversación ella le dice a Youk.

― Oye, Saliendo de aquí te gustaría ir a comer a mi casa.

Youk, ya que no había comido en toda la tarde, aceptó con mucho gusto.

El médico que los atendía les sugirió que mantuvieran reposo por al menos dos días, ellos dos le dieron las gracias al médico por las atenciones, el médico les dijo.

― No es nada, todo sea por el bien de la señorita Mackerman y por supuesto su salvador.

― ¿Señorita? Youk Preguntó algo extrañado

― Sí, ella es la hija única de la Familia Mackerman no por nada son las personas más acaudaladas de la ciudad,

― Está bien, entiendo. Respondió Youk.

Acto seguido, los dos salieron del hospital y estando a fuera, el médico que los atendió se ofreció a llevarlos hasta su casa en su carruaje, Youk y Nam accedieron con gusto.

En el trayecto del hospital a la casa de Nam el médico dijo.

― Por cierto, me olvidé presentarme que descortés soy, mi nombre es Sandro Forte.

― No se preocupe señor Forte, con lo atareado que estaba atendiéndonos, a cualquiera nos sucedería. Respondió Youk.

Al cabo de unos minutos el señor Forte dice.

― Llegamos señorita Mackerman, la mansión Mackerman.

Youk quedó boquiabierto con la enorme mansión de dos plantas enormes cipreses rodeando la propiedad ventanas enormes y un ventanal salido con un acabado espejo por fuera.

Los dos bajaron del carruaje y Nam dijo.

― Pase señor Forte, le traeré algo de comida al caballo.

― Me gustaría quedarme señorita Mackerman, pero tengo mucho trabajo en el hospital y no quiero dejarlo acumular, pero de todos modos agradezco mucho la invitación.

Después de que se despidieran del señor Forte, Youk y Nam entraron a la mansión, el piso era de madera de pino reluciente, en la entrada los recibió el Mayordomo Sir Jhonas.

― Buenas noches, señorita Mackerman sus padres la están esperando en el salón, al parecer están muy preocupados porque usted no llegó a comer a medio día, por cierto, quien es este jovencito con tan terrible vestimenta.

― Jhonas no sea descortés, él es quien me salvó del incendio. Su nombre es Youk Disk.

― ¡¿Incendio?! ¡Vaya con sus padres inmediatamente!

― Sí, está bien.

De ahí se dirigieron hacia el salón, que contaba con grandes cuadros que colgaban de la pared, un enorme candelabro que colgaba en el techo, bustos de mármol, y un gran ventanal que tenía vista hacia afuera de la mansión, entonces llegaron a donde se encontraban sentados los padres de Nam y ella dijo.

― Ya estoy de vuelta.

El señor Mackerman en un tono molesto dice.

― ¿Qué estabas haciendo? ¡No sabes lo preocupados que estábamos!

Lo siento padre, la verdad es que fui al restaurante a pedir empleo como cocinera, y me lo dieron...

― ¡¿Pero, para qué quieres un empleo qué no te es suficiente la mesada que te damos?! exclamó el señor Mackerman.

La madre interviene y dice.

― ¡Ya fue suficiente! Nam, ¿Por qué fuiste a pedir empleo a ese restaurante?

― ¡Porque quiero ser cocinera y no solo cualquier cocinera, quiero ser la mejor cocinera del mundo! exclamó Nam muy emocionada.

De manera repentina el Señor Mackerman se dio cuenta que Nam venía acompañada de un joven algo desalineado y dijo.

Por cierto, Nam, ¿Quién es este joven... tan... jovial? ¿Y... ¿Qué hace aquí?

Youk se apresura a contestar y dice.

― Buenas noches señor y señora Mackerman me presento, mi nombre es Youk, Youk Disk, vengo de una tierra muy lejana llamada Falmut, tengo 18 años, y tengo el honor de ser el salvador de su hija; que fue asediada por las llamas y mi propósito aquí es acompañar a su hija y comer un poco de su comida.

El señor Mackerman abrumado por tanta información, exclama.

¡¿Llamas?! ¡Nam podrías explicarnos lo que sucedió en el restaurante?

Nam les explica a sus padres lo que pasó en esa tarde, y los padres quedan estupefactos de la historia que habían escuchado, y como si por arte de magia se tratará el ambiente del lugar cambió a una atmósfera de armonía y alegría.

Muchas gracias joven Youk, si no fuera por usted hubiéramos perdido a nuestra querida hija, ¿hay algo que podamos hacer para compensar lo sucedido? exclamó el padre de Nam,

― Si no fuera mucha molestia quisiera comer algo, ya que no he podido comer en casi todo el día.

― No diga más. ¡Sir Jhonas! ¡tráigale un delicioso filete al joven y el mejor vino de la cava, por favor!

― Encantado señor, enseguida vuelvo. Por favor acompáñenme al comedor.

Youk, Nam y sus padres fueron al comedor principal donde los esperaba la comida hecha con las especias más lujosas de la ciudad y de tomar el mejor vino que había probado en su vida, bueno Youk no había probado vino en su vida, pero de igual forma lo disfrutó.

― AHgg... Estoy muy satisfecho. Dijo Youk con una enorme sonrisa en su rostro.

― Por favor joven Youk usted debe estar muy cansado de todo el día, quédese en alguna de las habitaciones y quédese el tiempo que usted quiera, exclamó el señor Mackerman.

Youk alegremente acepta la oferta y el mayordomo lo guía hasta su habitación donde Nam lo esperaba en la ventana de la habitación, la luna iluminaba tenuemente la habitación y a su vez el bello rostro de Nam. ― Bienvenido a tu habitación Youk exclamó Nam en un tono juguetón

De verdad estoy muy agradecida por salvarme y por eso he decidido ir contigo en tu viaje, quiero ser la mejor cocinera del mundo, pero para eso debo de conocer muchos lugares, tantos como sea posible, probar nuevos sabores, nuevos aromas y así por fin ser la mejor cocinera del mundo. ¿Qué dices me aceptas como tu compañera de viaje?

Nam se quedó esperando una respuesta de él y lo único que respondió fue un “¿tienes lo necesario?” por parte de Youk, “No puedo permitirme ser el cuidador de una chiquilla de 16 años que solo quiere cumplir su sueño, si vas a ser mi compañera tienes que tener las siguientes cosas: valentía, coraje, fuerza, buenas piernas para correr cuando nos persigan ladrones”.

Nam se quedó indignada y exclamo furiosamente.

― ¡Claro que tengo eso y más!¡No creas que por ser de aparecía delicada no soy fuerte!

Youk se aguantaba la risa y no la pudo contener y soltó una carcajada.

― ¡¿Qué es tan gracioso?!

― Perdón por lo que te voy a decir, pero, todo es una broma yo sé que tienes las cualidades para ser mi compañera no necesitabas preguntármelo, de hecho, yo estaba pensando en proponerte ser mi compañera. Exclamó Youk avergonzado.

― ¡No me vuelvas a hacer una broma así Youk Disk, Te lo advierto! Exclamó Nam sollozando.

Perdóname Nam, perdón, perdón, fui un tonto la verdad, prometo no volverlo hacer. Youk exclamó de rodillas y casi llorando.

― JA. JA. JA. JA. ¡Ya viste tu cara Youk! Pareces un niño.

Está bien, no estoy enojada. Duérmete ya, mañana le pediremos permiso a mis padres. Hasta mañana…

― Si, Hasta mañana…

Youk quedó atónito con la reacción de Nam, y le ganó el sueño al cabo de unos minutos se quedó dormido con una sonrisa en su rostro.

Al día siguiente, Youk amaneció sintiendo algo suave y cálido en la parte izquierda de su cama, él no le dio mucha importancia ya que pensó que era una almohada, y siguió durmiendo abrazado de eso tan cálido y suave que parecía tener vida, pues al cabo de unos minutos despierta con el sonido los pájaros, cuando se dio cuenta que esa noche no había dormido solo, pegó un grito, y dijo.

¡¿Nam, que haces aquí?¡¿Acaso quieres que me persiga tu padre por todo Michmo?!

¡Mi venganza se cumplió, JA! JA. JA. JA. Te veías tan tierno dormido abrazando a tu queridísima Nam. Vente ya, a desayunar… Exclamó Nam con una sonrisa juguetona y bajó a desayunar.

Youk quedó hecho piedra por lo que había pasado y no lo podía creer, pasado esto se llevó su sombrero, salió de la recamara, y se dirigió hacia el desayunador con una mesa “sencilla” de 8 personas, pero con toques refinados como el mantel que tenía bordados hechos de lo que parecía ser oro, unos cuadros de paisajes que colgaban de la pared y una ventana que daba hacia el jardín de la mansión, la madre de Nam ya estaba desayunado junto con Nam y su padre, Youk exclamó.

― Buenos días señor y señora Mackerman, ¿Cómo amanecieron?

― Oh, joven Youk buenos días, amanecimos muy bien, y usted ¿Cómo durmió anoche, la cama fue de su agrado? Venga siéntese y desayune, por favor. Exclamó el señor Mackerman.

― ¡Fue el mejor sueño de mi vida, no puede haber otra cama mejor que esa!

―Me alegra mucho joven Youk.

Ya terminando de comer Youk mete en seco el tema de Nam como su acompañante por el mundo.

― Perdón si lo que voy a decir es muy repentino, pero quería comentarles acerca de la idea de su hija de dejar su hogar y…

― Perdón Youk por interrumpirte, pero creo que yo soy la que debería hablar sobre esto con mis padres. Exclamó Nam.

Nam les cuenta a sus padres acerca de la idea que le surgió la noche anterior y sus padres se quedan callados sin ninguna expresión en su rostro, el señor Mackerman se levanta de la silla… Da gracias por la comida… y se va sin decir ninguna palabra. Dando a entender que no está de acuerdo con la idea de Nam ya que no puede permitirse perder a su única hija así de la nada, o al menos eso pensó Nam.

No obstante, el destino lo tiene marcado cualquier persona, y él padre de Nam regresa con una caja de madera y la pone sobre la mesa la caja estaba hecha de madera de kuranda, el señor Mackerman abre lentamente la caja y saca una especie de funda hecha de piel vacuna con un acabado rustico propio de la piel de vaca, él desenrollo la funda y se empezaban a ver cuchillos de cocina hechos a mano de diferentes tamaños y formas, uno de ellos le llamó la atención a Youk ya que tenían un nombre extraño “ R. GutheRberg” grabado en la parte media del cuchillo pero no quiso preguntar al respecto. El padre de Nam tomó el cuchillo con el grabado, lo levantó con las dos manos y se lo entregó a Nam diciendo.

Hija mía, este es un tesoro familiar que ha pasado de generación en generación, desde tu tatarabuelo hasta mí, pero hoy te lo entregó como una herramienta que te ayudará en tu viaje por el mundo, y úsalo como recordatorio de que en tus venas corre sangre de un cocinero muy habilidoso en su tiempo, llamado Yosef Mackerman él es tu tatarabuelo, fue cocinero, pero ni tu abuelo ni yo seguimos sus pasos, pero no me esperaba que mi hija si los siguiera, aunque fuera por instinto, espero que lo aprecies tanto como yo a ti…

Nam con lágrimas en los ojos dice.

― Muchas gracias papá, Te quiero mucho, no puedo esperar a conocer el mundo acompañada de una buena persona.

― Por cierto, Joven Youk, ¿ya tienen pensado a dónde irán? Exclamó el padre de Nam.

― Ahora que lo dice no tengo ni idea de adonde ir, pero, tengo la curiosidad si es que puedo preguntar Señor Mackerman, ¿Dónde compro su Abuelo el cuchillo con el grabado “R. GutheRberg”? preguntó Youk

― Este cuchillo lo compró en una forja de Germanian un país alejado hacia el norte, según una nota que dejo mi abuelo el nombre de la forja era “Armas y cuchillos GutheRberg”. dijo el señor Mackerman.

―Ya veo, gracias, ¡Nam prepara tus maletas nos vamos hacia Germanian! Exclamó Youk.

Nam recordó lo que le dijo el señor Forte sobre descansar dos días, pero aún no había pasado ni uno así que dijo.

― Espera un momento Youk tenemos que descansar, ¿no lo recuerdas?

― ¡Cierto!

El señor Mackerman se alegró de que no se iban a ir de inmediato así que organizó una cena de despedida para un día antes de que se fueran.

Pasado un día después de aquel desayuno, el señor Mackerman reunió a todos los sirvientes de la mansión acto seguido mandó traer a el mejor pianista de la región, él tenía planeado que fuera una cena de despedida sorpresa para Nam y al único que se lo contó fue a Youk, así que no se lo contó a su amada hasta momentos antes de la cena.

Al cabo de unas horas, casi era hora de que la cena comenzará así que llamó a la señora Mackerman su esposa y le dijo sobre la cena de despedida, Nam bajó de su recamara y notó algo extraño, ya que no había nadie en la cocina, ni en la sala de invitados, subió de nuevo hacia la recamara de Youk y no lo encontró, fue cuando entonces escuchó sonidos provenientes de la sala principal, bajó de inmediato y fue directo a la sala principal que casualmente estaba cerrada la puerta que daba acceso a aquella sala, así que abrió lentamente la pesada puerta, y al ver hacia dentro, encontró a su padre y madre con Youk, viéndola con una enorme sonrisa en el rostro, su padre dijo.

― ¡Bienvenida hija!, ven pasa, te estábamos esperando.

Nam algo confundida va hacia donde estaban los tres, cuando de pronto entra el mayordomo y dice.

― Ya casi esta lista la cena, cuando vosotros quieran ir al salón comedor, estará lista la cena en unos minutos.

―Gracias Jhonas, iremos en un momento. Exclamó el señor Mackerman

― ¿A qué se debe todo esto, padre? Preguntó Nam.

― Como mañana partirás, creí que sería buena idea tener una cena de despedida en familia, y con Youk por supuesto. Dijo el señor Mackerman.

― Muchas gracias padre.

El señor Mackerman dijo.

― ¿Qué les parece si nos vamos al salón comedor?

Nam, Youk, y los padres de Nam se dirigieron hacia el salón comedor, una vez estando en el salón de donde salía una melodía tocada con el antiguo piano que se encontraba ahí, en el mesón los esperaba un banquete llenó de comida deliciosa; cerdo al horno con la clásica manzana en la boca, largas velas que iluminaban el centro de mesa, aperitivos, dos botellas de vino tinto que tenían desde hace algunos años añejándose, la mesa con un mantel ostentoso con incrustaciones de oro y plata que sobresaltaban a la vista.

La cena comenzó y el pianista empezó a tocar la melodía que al principio tenía un toque de melancolía como si anunciara el fin de una vida cuando de pronto de un momento a otro empezó la parte donde las cosas van de una manera más rápida y menos melancólica y sin previo aviso inicia la balada un… dos… tres…, un… dos… tres…, un… dos… tres…, cuando de pronto Youk se levanta de la silla… se dirige hacia donde estaba sentada Nam y con un gesto de cortesía extiende el brazo y le da mano y dice.

― ¿Me permite esta pieza?, hermosa dama.

― Claro que sí, exclamó Nam un poco sonrojada.

Y comenzaron a bailar como si los dos estuvieran en perfecta sincronía. Acto seguido el padre de Nam y su madre también se levantaron y siguieron el tiempo de vals con alegría durante toda la noche…

Pero como todo inicio tiene su final, se acabó…

El tiempo había llegado…

Al día siguiente la hora de despedirse había llegado y con eso llegaban las lágrimas por parte de los padres al saber que su hija…, su pequeña hija los dejaría y se iría en busca de su sueño, con un gran dolor en su pecho los padres de Nam no paraban de llorar, pero al mismo tiempo sabían que iba a estar bien ya que la acompañaba un joven de buenos valores y con la mejor de las suertes, y con eso se consolaban.

― Bueno madre…, padre, es hora de que parta hacia mi sueño, pero recuerden, esto no es un para siempre, solo es un hasta luego, regresaré para verlos de nuevo y contarles acerca de mi viaje. Dijo Nam con los ojos llenos de lágrimas y con suspiros profundos casi a punto de llorar.

Nam los abraza como nunca y les dice ― Los amo a los dos, ¡Hasta pronto! ― Nam se sube a la carrosa que los llevaría a la siguiente ciudad, Youk se espera un poco para despedirse de los padres de Nam y agradecerles las atenciones, se despidió de ellos les agradeció y les dijo

― Yo, Youk Disk como hombre que soy juro por mi vida que, si le llegará a pasar algo a su hija, seré el responsable y aceptaré las consecuencias.

Se subió a la carrosa y los dos gritaron al mismo tiempo y al unísono

― ¡HASTA PRONTO!

Y con eso los dos compañeros partieron hacia su aventura.

Ya nada más quedaba esperar a llegar a la siguiente ciudad de edificios de arquitectura adaptada a climas helados, con techos en dos aguas, con luces que resaltaban la arquitectura, una cantidad de forjas y herrerías como no te pudieras imaginar algunos dicen que en esas tierras antes que los humanos se asentaran ahí; fue habitada por lagartos con alas gigantes llamados Dragones según personas de la localidad.

9 de Febrero de 2022 a las 06:45 0 Reporte Insertar Seguir historia
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