Cuento corto
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Final

Era ya noche cuando llegó a su casa, el cielo estaba lleno de nubes, una tormenta se acercaba, sin embargo se podía admirar la luna, una gran luna que iluminaba su rostro tras pasar el cristal, paró justo enfrente de la casa, apago el motor y dirigió la mirada hacia la entrada, todo estaba apagado, ni un solo resplandor salía de aquel lugar, sabía que esa noche estaría solo; su madre había salido de viaje y se había llevado consigo a su hermana, un viaje que duraría aproximadamente cuatro días; silencio total, el ambiente era fatal. Bajo lentamente del coche, con la mirada fija en el suelo, empezó a recordar todos aquellos momentos que había pasado con su amigo, aun podía escuchar su risa, aun veía su rostro, no lo podía creer, aquel muchacho lleno de vida, que siempre tenía una sonrisa enorme en su rostro había muerto, solo quedaban cenizas; saco la llave de su bolsillo, la introdujo y con un giro de la misma, abrió la puerta, y una brisa fría corrió fuera de la casa, había un ambiente gélido, fue hasta su cuarto y se recostó con el traje puesto.

Despertó unas horas después, seguía todo en calma, se dio cuenta que aún estaba solo, la cabeza le dolía y era de esperarse, para él las últimas semanas habían sido un infierno, lo despidieron del trabajo, se había peleado con su novia, lo que había terminado con su relación y su mejor amigo había muerto, no soportaba la soledad y el vacío que se había generado en su interior. De un impulso se levantó de la cama, pensó que su vida no podía empeorar más, así que tomo su computadora, busco el cargador y se dirigió al comedor; conecto el dispositivo a la corriente, apretó un pequeño botón y se encendió, como era costumbre después de tener un día fatal se dispuso a escribir, no es que fuera un gran escritor, pero si lo ayudaba a sentirse mejor.

Abrió un nuevo documento nuevo, sabía exactamente lo que quería escribir:

Hay tristeza en el aire

Ya no escucho tu voz

El frio se apodera de mi cuerpo

Solo veo color rojo

Si esto es morir me alegra

Que te pueda ver una vez más…

Un fuerte ruido corto su escritura, un ruido proveniente de la sala, levantándose de la mesa, se dirigió al lugar, donde encontró una de las ventanas quebradas, curioso, se acercó para poder ver bien el daño, había una pequeña grieta, no era gran cosa, cuando de la nada la ventana, reventó por completo, extasiado de ver pequeños trozos de vidrio por todo el suelo asomo la cabeza hacia la calle, no había nadie, solo una lampara iluminando la calle.

«Debió ser una broma de mal gusto, el vecino me tiene arto», pensó.

Dio media vuelta y regreso a su lugar, apenas comenzaba a escribir de nuevo, cuando la pantalla se apagó, reviso que el cargador estuviera conectado, pero no encontró error alguno, pasaron un par de minutos y seguía sin prender, momentos después se fue la luz por completo, se había quedado en oscuridad total; con la luz de su celular, fue hasta su cuarto y saco una lampara de uno de los cajones y tomo unas velas de la alacena. Encendió las velas y las coloco sobre la mesa

La luz tardaba tiempo en regresar así que decidió tomar una ducha, necesitaba refrescarse un rato, tomo la linterna y se dirigió al baño, abrió la regadera, se despojó de la ropa y se metió sin importar que estuviera fría el agua, salió unos minutos después, se vistió con ropa de dormir y se recostó en uno de los sillones de la sala, se quedó mirando fijamente la nada, pensando en lo duro que había sido todo el último mes. Una luz rojiza se asomó por las ventanas que estaban protegidas por unos barrotes, no había cristal por lo que una corriente de aire caliente se colaba por las casa, al levantarse y mirar a su alrededor, noto que no estaba en su casa, era un cuarto vacío, no estaban sus pertenecías, un movimiento raro fuera de su hogar llamo su atención, observo detenidamente hacia afuera y una escalofriante vista le erizo la piel, a lo lejos se encontraba una ciudad en llamas, podía ver como ardían los edificios, como las personas corrían desesperadas, gente que era consumida por el fuego, cadáveres calcinados, era una vista horrible, con paso lento se alejaba de aquella horrorosa imagen.

- ¡Qué diablos es este lugar! ¡Qué ha pasado! ¡Debo salir de aquí!

Y para su sorpresa, no había salida, no había puerta, solo una ventana.

Estaba atrapado en aquel lugar, donde la desesperación, la tristeza y el odio predominaban, los minutos pasaban, el momento se hacia eterno. No podía hacer más que llorar, saber que su madre y su hermana podían estar ahí, dentro de las llamas, solo podía escuchar el eco de sus gritos en su cabeza, las imágenes de sus seres queridos estaban constantemente abarcando sus pensamientos; sus abuelos, sus padres, sus hermanos, Alexa, pensaba en todos ellos, y no soportaba la incertidumbre, tenía que saber si estaban vivos aún. Estar encerrado le resultaba difícil, a cada hora que pasaba dentro, la habitación se hacía más pequeña.

Las llamas que consumían a la ciudad se extinguían poco a poco, al ver esto, Omar sentía calma, al fin todo se acabaría, una gran satisfacción lo invadía.

Tan solo unos segundos después de que el fuego se desvaneciera, el suelo retumbaba y cada golpe era más fuerte que el anterior, la habitación no aguantaría mucho tiempo, aparecían grietas en las paredes y quebraban más con cada retumbo, el techo se venía abajo, no había forma de escapar, una luz, iluminaba su espalda, al darse cuenta de ello, Omar giro hacia atrás y lo que vio fue un pasillo, extrañamente y muy convenientemente había aparecido, seguía convencido de que aquella experiencia era un sueño y que iba a despertar en cualquier momento, se apresuró a caminar por el pasillo, el cual se alargaba a cada paso, un camino infinito, era imposible, la impaciencia recorría su cuerpo, furioso empezó a correr, provocando que aquella ilusión fuera aún más desesperante, las lágrimas escurrían por sus mejillas, la impaciencia cobraba resultados, perdía la cabeza, toda esperanza moría, sin esperarlo, veía a lo lejos una puerta más, corría con toda la fuerza que tenía, sus ojos húmedos no le permitían ver bien, recuperaba la esperanza, al llegar a ella la abrió de un golpe.

Soltó un enorme grito, los sollozos eran interminables, alzo la mirada, era su casa, se tomó un momento para recuperarse y se incorporó, sus piernas le temblaban, las lágrimas seguían su curso, su corazón estaba agitado, la felicidad se apodero se el, lo había logrado, estaba de vuelta, todo estaba como recordaba, los sillones, la televisión, los cuartos, las luces funcionaba, su computadora prendida, incluso le ventana esta entera.

Decidió acabar aquel poema que escribía, pero al momento de tratar de sentarse en la silla, la atravesó, la pesadilla aun no acababa, era como un fantasma, cualquier cosa que quisiera tocar lo traspasaba, era como si no existiera, de pronto la puerta principal se abrió, era su madre y su hermana, Omar corrió para abrazarlas, pero cuando trato sus manos chocaron, su madre no era capaz de verlo, ni escucharlo, por más que gritara era imposible, no lo lograría, en verdad no existía.

Las luces se pagaron, y a los pocos segundos se encendieron de nuevo, seguía en casa, pero esta vez solo estaba prendida la bombilla del comedor, iluminando una mesa pequeña sobre la cual yacía recostada una Colt 45, entre lágrimas y con manos temblorosas lo tomo, y sin pensarlo dos veces se dio un tiro en la cabeza, acto seguido, su cuerpo tirado en el piso era rodeado por un rio rojo, que se esparcía más y más.

El 5 de octubre de 2017 a la 01:01 su cuerpo fue hallado colgado en el comedor, su madre quien regresaba de un viaje, lo encontró frente a la computadora, con un escrito:

Tengo que verte una vez más,

Tengo que recuperarte amor mío,

Tengo que salvarme.

La tristeza de haber perdido a su amigo, la tristeza de haber perdió al amor de su vida, la soledad, lo llevo al límite, perdiendo toda cordura, haciendo que alucinara. Y haciendo que acabara con su vida.

19 de Septiembre de 2017 a las 13:00 0 Reporte Insertar 1
Fin

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