ivaabastidas Ivana Bastidas

La lista está incompleta. Cuatro de ellos aún se encuentran vagando por el mundo fingiendo ser buenas personas cuando están muy lejos de serlo, cuando deberían sus cuerpos inertes estar siendo devorados por las larvas. Su padre solo pudo encargarse de los primeros tres y ahora es su turno, de Cole, de tomar su lugar. Antes de ser llevado al hospital y de ser internado en urgencias, le hizo prometerle que él se haría cargo, que no dejaría que esos bastardos saliesen impunes de lo que le han hecho a su madre. Tres ciudades y Cuatro hombres distintos, un solo objetivo. Cole no descansará hasta que todos los nombres de la lista estén tachados.


Suspenso/Misterio Todo público.

#asesinatos #245 #378 #misterio
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Capítulo 1

Cole va de camino a la ciudad de Ottawa, a por Andrés Rodrigo, el siguiente nombre en la lista por ser tachado. Ha tomado el viejo volvo de su madre, ha cogido todo lo que ha podido de la casa y las ha guardado en la cajuela, y ahora mismo conduce por las oscuras calles de Cornwall.

No ha tenido tiempo de despedirse de nadie. Está seguro que con el tiempo los vecinos notarán que su padre y él han abandonado el vecindario. Ha salido a la media noche para que ninguno de ellos notara su partida. Su padre le ha sugerido que dejase una nota pegada en el refrigerador para la señora Sanders, a aquella amable señora de cabello negro y ojos pardos que les ayudaba de vez en cuando con los deberes de la casa, en aquel trozo de papel le decía que no se preocupase por ellos, que se han ido de viaje a la ciudad vecina y que no volverán en un largo tiempo. Esa será su cuartada principal por si alguien alguna vez llegase a preguntar por ellos.

La enfermera a cargo de su padre le ha dicho que podrán trasladarlo al hospital de Ottawa una vez esté estable, le prometió tenerlo al tanto. Su padre no ha querido que se quedase con él. Técnicamente no le dejó siquiera asimilar lo que le ha pedido que hiciese por él, cosa que jamás en la vida le confiaría a su hijo de haber podido hacerlo por su cuenta. Le ha dicho que no hay tiempo que perder, que debe irse ya a Ottawa y establecerse allí cuanto antes.

De momento, Cole se hospedará en un hotel a unas cinco calles de donde trabaja el tal Andrés. Ese será su punto clave, el edificio de ocho plantas del bufete de abogados donde al parecer este sujeto es ahora gerente.

A su padre le llevó años dar con estos sujetos, se podría decir que daban la impresión de haber desaparecido luego de aquello. Nadie en la cuidad sabía nada de ellos, ni que les había sucedido o a donde habían ido. Lo cierto es que ninguno fue lo suficientemente listo y precavido como para no dejar ni un solo rastro, a pesar de que todas sus movidas fueron limpias y premeditadas, dejaron a su alcance la punta de la hebra más fina, a la que se aferró y no dejó de tirar hasta que no obtuvo toda la información que necesitaba saber de ellos.

Cooper no está dispuesto a esperar tantísimos meses, a recuperarse y poder dejar la silla de ruedas en la que deberá estar por un largo tiempo, por lo que, aun estando en una camilla con una intravenosa en el antebrazo y con el rostro pálido, casi tan blanco como una hoja de papel, se incorporó como pudo y le llamó a Cole, que estaba sentado con los ojos cerrado al otro lado de la habitación.

—Ven aquí, Cole —Las palabras salían de su boca casi a rastras, trataba de no levantar mucho la voz y sus ojos bailaban inquietos, aún estaba un poco adormilado por la morfina.

El cuarto estaba casi a oscuras, eran como las dos de la madrugada. Con la poca luz que se filtraba por la ventana, cole apenas y lograba ver la silueta de su padre sobre la camilla, pero se acercó con prisa, preocupado, pensando que se estaba sintiendo mal y necesitaba que le llamase a la enfermera.

—¿Qué pasa? ¿Te sientes mal? —le preguntó Cole ya estando a su lado.

Cooper solo evadió su pregunta y trató de incorporarse. Cole retrocedió un paso.

—Cole, necesito que prestes atención —Copper se inclinó ligeramente—. Espero que en todos estos años hayas aprendido algo, necesito que te hagas cargo de la lista mientras yo esté aquí encerrado.

Cole no daba lugar a la petición de su padre. En verdad estaba sucediendo, al fin dejaría de ser un simple espectador. Han sido cinco años en los que se ha mantenido escondido bajo la sombra, bajo las órdenes de su padre, a espera que este hombre cargado de rencor y con una sed de venganza descomunal le confiase un nombre, y ahora será él quien de fin a la lista.

—¿Lo dices enserio, papá? —preguntó desconcertado.

—Sí, sí, como sea. No lo arruines.

—No lo haré.

—Por Marie —susurró Cooper.

—Por mamá —contestó, con un gran nudo en la garganta.

21 de Diciembre de 2021 a las 19:25 0 Reporte Insertar Seguir historia
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