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yuliana-chiple Yuliana Chiple

Las desventuras amorosas de 5 jovenes nos enseñan que sin muchas complicaciones las emociones pueden llegar a ser muy conflictivas.


Romance Romance adulto joven No para niños menores de 13.

#departamento #comedia #romantico #enredos #complicado #chica linda #amor
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¿Sabritas o ruffles?

Alicia se ha quedado dormida profundamente mientras que su acompañante se encuentra despierto mirando el techo sobre su cabeza. A Lucas le duelen las caderas y la rodilla derecha; esa que se lastimó a los 15 años tras caer de un árbol.

"Demasiado sexo", piensa al mismo tiempo que pone una expresión agria.

Le cuesta creer que a sus 25 años este diciendo frases de hombre de 40. Pero no es ajeno al desgaste emocional y físico que sufre su persona. Las cosas son diferentes para su joven compañera, Alicia tiene solo 23 años, se nota que está en la flor de su juventud. Tiene unas tetas y un culo de infarto, ella vive su momento más maravilloso. Es guapa, inteligente y tiene todo un futuro por delante, solo por esas dos cualidades.

Para algunos (y él mismo) es difícil entender, por qué alguien como ella esta con un sujeto que es lo opuesto. Pero Lucas no se cuestiona ese tipo de cosas, es alguien que no le gusta cuestionarse o hacerse preguntas que tienen explicaciones extensas. La vida es muy corta.

Al no sentirse cansado, decide que es buena idea levantarse e ir a la cocina por algo de jugo de uva. Como si su estómago le hubiese leído el pensamiento, decide soltar un gracioso gruñido.

Quizá acompañar al jugo con un sándwich suena como una mejor idea.

En silencio, se pone sus bermudas y una camisa.

Su novia se ha mudado hace un par de meses a ese departamento. Es grande, su dueño es un sujeto agradable y lo mejor. No está interesado en ella.

Al principio Alicia estuvo algo molesta con eso, le gusta ser el centro de atención, más si hay chicos "atractivos" alrededor suyo. Para Lucas no pasaron desapercibidas las insinuaciones que ella tenía hacia Antonio. Eso hasta que se cansó y se dio por vencida, el joven casero no iba a caer.

Tony no era entrometido, por el contrario, tenía una personalidad muy amable y actitud hogareña. Acepto de inmediato a su chica, y a él lo trata como a un amigo más. No siente curiosidad (como otros) por el tipo de relación que Alicia y Lucas tienen, lo que se le agradece enormemente. Tanto como el hecho de dejarlo quedarse, ir y venir, quedarse a dormir o pasar incluso semanas ahí metido.

Él y su hermana son personas amables.

Y pocas veces encuentras un lugar así. Más en una ciudad grande, la gente de los suburbios vive constantemente enojada o amargada.

Después de pasar al baño, lavarse la cara, es hora de buscar algo de comer en el refrigerador.

La casa está en completo silencio, no hay nadie en la sala, ni en el comedor. Que se encuentra a un metro de la cocina. Hay un pequeño pasillo en medio que da a las habitaciones de Antonio y Gabriela, que sigue derecho hasta llegar a una puerta corrediza que nos lleva a un pequeño espacio con muebles de madera y el patio trasero.

Antes de que pudiese llegar a su objetivo principal, la puerta del pasillo se abre y deja entrar en escena a Gabriela.

Lleva el cabello húmedo y una vestimenta casual.

Lo mira desde la distancia, Lucas le sonríe en un gesto por saludarla, ella no. Es algo obvio que ella no se siente muy cómoda con la presencia del chico, de todos es la que más recelosa se muestra y nunca han tenido una conversación de más de 5 minutos, además de que Antonio siempre se halla con ambos.

Es ella la que rompe el silencio.

-Mi hermano marco, dijo que traería pizza para cenar. A nosotros nos toca traer las bebidas- lo medito- Yo no traigo dinero conmigo, ¿te molestaría pagar?

Gabriela estaba preparada para una negativa o una protesta, pero el sujeto negó, al parecer estaba dispuesto.

Se quedo algo sorprendida. Nico iba a venir también y él se había negado rotundamente, y eso que hablamos de un amigo de años de Tony. Mientras que este tal Lucas respondía sí de inmediato.

-¿Alicia sigue dormida?

Asintió.

-Ok, entonces hay que ir y volver rápido antes de que despierte. Iremos en tu auto.

Y ahí iba de nuevo, el castaño se apresuró a buscar sus llaves en la habitación de su novia, se caló unas zapatillas y emprendieron el viaje.

La conversación siguió sin darse aun dentro del vehículo. Lucas conducía en silencio, mientras que Gabriela le lanzaba miradas furtivas de vez en cuando. Fue ella la que volvió a romper aquel silencio (más por no poder soportarlo, que otra cosa).

-La semana pasada no viniste. Ese tal Dario estuvo metido tres días seguidos en casa- no recibió respuesta- Tal vez no te importe, pero lo corrí; él y Alicia hacían mucho ruido. Cada que cogían parecían dos mandriles en celo. Tony dormía con audífonos. El problema era que no les importaba si era de día o de noche.

Lo vio sonreír, supo que su comentario le había hecho gracia.

-La señora Ríos vino a nuestra puerta a quejarse del ruido, hazte una idea de que tan vergonzoso fue eso- lo miro de reojo- Así que Tony le prohibido traer a sus conquistas al departamento, ya con el tal Dario son cuatro. Eso sin contarte a ti- alzo el mentón- El trato es que solamente tú puedes entrar y quedarte. Obviamente ella se enojó, pero obvio sus berrinches no funcionaron con Tony- bufó- Ni siquiera yo puedo hacer cambiar de opinión a mi hermano.

-Eso es bueno- fue su respuesta.

Silencio de nuevo.

-¿En serio no te molesta que salga con esos chicos?

Negó.

-Se que estoy siendo entrometida, pero cuando dijeron que su relación era especial, nunca pensé que se referían a eso- al no recibir respuesta, dio por hecho que lo había incomodado- Lo siento... yo no... no es de mi incumbencia sus asuntos.

"Exacto", pensó mientras giraba a la derecha. La tienda departamental apareció en su campo de visión.

Gabriela tomo un carrito de compras, con Lucas a su lado derecho. Fueron directo al pasillo de bebidas y botanas.

-Ok, será una coca cola de tamaño grande para Tony, Nico y para mí. Un agua mineral para Ali y...- Lucas iba a responder, pero ella levanto una mano para callarlo- ¡No!

Se quedaron mirando uno al otro.

-Una Pepsi de limón para ti- la tomo y la echo al carrito- Eres el único sujeto al que le gusta esa monstruosidad.

-Lo siento- se lo dijo con una sonrisa grande en el rostro.

Se encogió de hombros.

-Da igual. ¿Quieres llevar sabritas o ruffles?

A punto la segunda opción.

-Son tus favoritos, lleva ruffles.

Puso los ojos en blanco.

-No puedo llevar algo que solo me gusta a mí, Alicia los odia y a Nico le dan agruras.

-Entonces...- tomo la bolsa grande de Sabritas amarillas, y una pequeña de ruffles- Ellos pueden comer esa, y está para ti.

Y con el encargo hecho, regresaron a casa.


8 de Agosto de 2017 a las 18:18 2 Reporte Insertar 3
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Allie Fray Allie Fray
Me ha gustado mucho tu historia Yuliana! Espero que la sigas escribiendo porque de seguro hoy terminaré todos los capítulos (:
5 de Agosto de 2018 a las 17:05

  • Yuliana Chiple Yuliana Chiple
    Gracias por el comentario!! por supuesto que la continuare, asegúrate de hacerme sabe si te gusta cada capitulo ;D saludos! 5 de Agosto de 2018 a las 18:52
~

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