I
Isaac Montes


Dios pasa sus días entre montañas de papeles con los datos de la gente a la que debe juzgar. El trabajo de decidir si alguien era sentenciado a una larga lista de torturas en el infierno o a disfrutar de los placeres del paraíso era una tarea sencilla. Sin embargo el número de personas ha aumentado drásticamente y Dios ha decidido intervenir. "Me voy, dimito" eso fue lo último que dijo antes de desaparecer. Dios decidirá si los humanos merecemos la salvación o simplemente ser erradicados. <<¿La humanidad merece tanto trabajo?>>


Paranormal No para niños menores de 13.

#Dios
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Por encima de las nubes.

El arcángel Miguel empieza su ronda por el mundo mortal. Comenzará en Oceanía, bordeará el sur africano y terminará en Canadá. Desde allí, como es habitual, llevará al infierno los documentos de las defunciones que han sido juzgadas con el sufrimiento eterno. Su descanso del deber es tomar unas copas con Lucifer en el Bar Desesperación una vez acabado el trabajo. <<Él es el único que me hace caer en el pecado>>.

-Miguel espera -.Se notaba la preocupación en la voz de su hermana. Debía ser algo importante para haber dejado de lado sus tareas.

-Que ocurre Uriel.

-Te dejabas el almuerzo - jadeando por el esfuerzo como siempre, su acosadora personal había seguido a su presa olvidando todo lo que debía hacer.

-¿Me has seguido 2000 Km por eso? -cada día estaba más convencido de que estaba loca.

-Es que te lo he hecho yo -mientras, abre la tapa de la fiambrera y Miguel observa con una expresión de asombro y terror como los ingredientes forman un perfecto retrato de su cara.

-Mira, es her-mo-so.

-Estoy asust- asombrado!. Bueno tengo que irme… - piensa durante unos segundos si cogerlo o simplemente irse volando -. Me tengo que ir, debo continuar mi ronda - Coje rápidamente la abominación y desaparece entre las nubes.

-Adios mi amor - Uriel levanta el brazo en señal de despedida mientras en su cara dibuja una sonrisa que cada vez abarca más extensión.

Uriel se queda sola con aquella malévola expresión que Miguel no pudo apreciar debido a la distancia que rápidamente puso entre ellos. La opción de simplemente no haber aceptado la comida de Uriel fue rápidamente descartada debido a la locura que habían vivido cuando Uriel obtuvo un rechazo y se auto contrató en una empresa de torturadores de almas en pena. Sin embargo, las recetas del Arcángel de la Salvación le parecían de todo menos salvables . Miguel desciende al mundo humano para dejar el regalo de su hermana. Observa a su alrededor un lugar donde abandonar la obra de arte, pero saber si lo ha vuelto a perseguir es más importante. Toca tierra en un parque abandonado donde no parece haber mucha gente y deposita el taper en un banco de madera que lleva años sufriendo los duros cambios del clima. Una vez alcanzada una altura deseable, comprueba el tiempo del que dispone antes de que cierren las oficinas en el inframundo. Demasiado tarde, no podía asegurar tener el tiempo suficiente para realizar todo el recorrido de su ronda y entregar los papeles a tiempo. Inicia el vuelo a una velocidad más apresurada que la de ayer, se sujeta el reloj con la mano derecha con la intención de programa un temporizador de tres horas, el tiempo exacto que quedaba antes de tener que atravesar las puertas del infierno, y continúa su vigilancia. Queda media hora y todavía sobrevuela España. En vez de preocuparse por la bronca que le caerá después, ahora que no queda tiempo decide acabar pronto, entregar la documentación y desahogarse con su hermano. La puerta más cercana, se encuentra entre el continente europeo y el americano, más concretamente en el fondo del océano Atlántico, justo debajo de su posición actual. Miguel se zambulle y atraviesa kilómetros de agua hasta ver por fin la puerta, en el otro lado un cíclope el doble de alto que él, le ofrece un toalla. Decide aceptar su ofrecimiento y observa el iris rojo del gigante, algo poco común en su especie.

-Señor Miguel, el amo me envía para recibirle y comunicarle que le espera en un nuevo lugar de reunión -.Que sea un empleado de su hermano explica porque lleva esmoquin.

-Dile a Lucifer que iré cuando entregue estos papeles en la sede central.

-Muy bien señor, aquí tiene la dirección.

<<El nombre del local, Orgasmos Calientes. Sabía que era un degenerado pero citarse con su hermano en un sitio así.>>

Camina por el sendero acompañado de una anciana muy amable con la que poder hablar durante el largo trayecto, y de cientos de almas, casi todas de presidiarios, tan reconocibles por sus monos naranjas, grises o a rayas blancas y negras. Una vez llegado al puerto coge un ticket para el Ferry Caronte, que lo llevará al otro lado del río Aqueronte. Como todavía le queda media hora para que regrese el barco se dirige hasta un puesto de comida y pide dos perritos, uno de ellos sin cebolla ni condimentos. Una vez abordo se sienta en una butaca a comer con el paisaje cambiando continuamente. Pasando por el Jardín de Estatuas, Miguel deja el medio perrito encima de una mesa situada a su lado y se acerca a la barandilla como recordando algo que toda la prisa acumulada hasta el momento había ocultado. Miguel grita un nombre femenino, y una mujer en la orilla responde a su saludo. Reune todas sus fuerzas y grita de nuevo, bien alto para evitar cualquier confusión.

-Agnes, ¿Te gustaría ir a cenar conmigo mañana? -gritó Miguel desde la barandilla del ferry con una cantidad no reducida de gente atenta a la conversación y esperando con ansia la respuesta de la mujer. Podía ser el último drama romántico que verían en sus muertes.

-Lo siento, pero mañana trabajo. ¿Qué te parece el sábado? -preguntó Agnes con una preciosa sonrisa que encandilaba a cualquier ser.

-Po-po-por mi perfecto - los oyentes vitorearon el feliz desenlace y Miguel comenzó a ruborizarse. Vuelve a su asiento nervioso y feliz. Nunca le supo tan bien un perrito caliente con mostaza y ketchup.

El barco atracó en el puerto, y los carceleros esperaban con decenas de autobuses y furgonetas blindadas para los asesinos demasiado despiadados y sanguinarios. Miguel detuvo un taxi que lo llevó por la autopista Bifrost, creada por Construcciones Odín y cuyo nombre hace referencia al puente que conecta Asgard con Midgar. El taxi se desvió a la derecha y se detuvo en el aparcamiento, las ruedas deben ser cambiadas para adentrarse en la enorme ciudad helada que tenían más adelante. La imponente ciudad de Vemillén se encontraba a unos cientos de metros de distancia del coche en el que Miguel se encontraba, el taxista con gran habilidad fruto de años de experiencia, condujo el vehículo hasta el ayuntamiento situado en medio de aquella ciudad donde todo era de hielo, desde los edificios de gran altura, hasta las modestas casas de los barrios más pobres. La técnica empleada para teñir el hielo de forma que la ciudad no fuera totalmente translúcida fue creada por el científico Albert Einstein junto a otras grandes eminencias de la rama científica. Dios juzga con mano dura a todo aquel que investiga sobre su creación.

Con los papeles entregados, Miguel había pasado de estar trabajando a un descanso total. Quería caminar, la calle no estaba lejos pero nunca había oído hablar de un lugar con el nombre <<Orgasmos Calientes>>, aquella depravación no dejaba de retumbar en su cabeza. Seguía a paso lento por la amplia calle pero no encontraba el establecimiento, observaba cada cartel y se fijaba en los callejones, pero nada. Solo le quedaba una horrible forma de encontrar el local, preguntar a alguien, más concretamente al grupo de jóvenes demonios que están charlando en la acera.

-Hola, siento molestaros chicos ¿podríais darme unas indicaciones? -Miguel mostró respeto a la gente que podía ayudarle, a pesar de ser demonios inferiores.

-Viejo sal de aquí si no quieres que te echemos. -Sin embargo la paciencia no es una de las virtudes de Miguel, y el hecho de que lo llamen viejo es una de las pocas formas de sacar al arcángel de quicio. Miguel extiende una mano, agarra por el cuello a la persona que osó insultarle y la levanta para que sus pies no toquen el suelo, todos miran la escena atemorizados y Miguel formula una amenaza.

-Decidme donde está este sitio si no quereís que le parta el cuello - Extiende la nota que le había dado el cíclope para que pudieran verla.

-Está al final de la calle. Gi-gi-rando a la derecha -la voz de la chica se quebró antes de comenzar a llorar. Miguel dejó al chico y se fue como vino, con un caminar lento.

Delante del local, quedó totalmente aliviado de no haber tenido que decir el nombre del lugar frente aquellos demonios. <<Hubiera quedado como un degenerado>> pensaba Miguel, ahora parado frente al cartel de la entrada releyendo el nombre que aparecía y comparándolo con la nota.

19 de Agosto de 2017 a las 00:00 3 Reporte Insertar Seguir historia
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Diego Zepeda Gil Diego Zepeda Gil
me encanto la forma en la que narras un tanto la vida habitual de los seres celestiales!! me atrevo a decir que de todas las historias que leí esta a sido mas de mi agrado!
January 12, 2018, 00:15

  • I M Isaac Montes
    Muchas gracias por tu comentario. Espero seguir escribiendo historias que te gusten. January 15, 2018, 17:29
  • I M Isaac Montes
    Muchas gracias por tu comentario. Espero seguir escribiendo historias que te gusten. January 15, 2018, 17:29
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