M
Mathew Benavides Leal


Dentro de la mente de un pequeño humano se encuentra una isla al final del mundo, dentro de esa isla se encuentra una casa mágica, conformada por cientos de universos, edificada y protegida con la sangre de los ángeles, y nacida del corazón de una hechicera desafiante. En una casa ubicada al final del mundo se encuentran seres sobrenaturales, intentando sanar sus corazones, y descubrir sus identidades. En la casa al final del mundo, se encuentran secretos vacilantes, que recorren la madera como un frío que está por congelarte ¿te atreves a entrar al lugar que promete sanar tu alma?


Fantasía Todo público.

#magia #sirenas #sentimientos #emociones #332 #341 #328 #217
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I.

El caos es algo hermoso, la locura y el cataclismo son maravillas del universo que ocurren todos los días bajo nuestros ojos. No se puede estar seguro de que los estragos traigan buenas o malas repercusiones a la larga, pero hay algo de lo que se puede estar seguros: en todo caos hay un orden, una estructura de sucesos destinados a pasar, puestos uno junto al otro como si pendieran de un hilo. En todo caos hay cálculo y sobre todo precisión, en cada caos se dibujan los trazos sobre un lienzo blanco, en el caos se plasma el coraje de las personas. Los mundos se vierten en caos, trayendo a la vida criaturas fascinantes, las miradas chocan y de su caos nace el amor, el caos es arte.


—Ya es hora de despertar.


Kuno abrió sus ojos y bostezó, vestía un camisón color blanco y sus rizos castaños colgaban largos hacia sus hombros, como cascadas de sueños rotos. Stohr, su hermano, era quien acababa de levantarla. Kuno observó con un ligero movimiento de ojos la figura musculosa y grande que era su hermano, retorció sus ojos haciendo alusión a la vestimenta que portaba: una camiseta de botones color blanco y perfectamente planchada y unos pantalones de vestir negros, con tirantes que combinaban con sus zapatillas color café.

Los corazones se ven ligeramente agitados cuando el picor de los celos les hace arder, Kuno siempre había sentido un poco de recelo hacia su hermano mayor, después de todo él había dominado todos los hechizos en menos tiempo, siempre cumplía con sus misiones y era una piedra angular en el hogar de descanso. Kuno había intentado con ahínco estar a su nivel por muchos años, una y otra vez se dedicó a intentarlo, hasta que su alma se rindió, hasta que su motivación cedió ante la presión y desde entonces se había dedicado a resentirle.

La hechicera le respondió de mala gana a su hermano mayor, para seguidamente arramblarlo fuera de la habitación y prepararse. Stohr de cierta forma era consciente de los sentimientos de su hermana, pero nunca estuvo enterado de todo el daño que esto le provocaba, después de todo los sentimientos negativos son como enredaderas malignas, consumen a los árboles de forma lenta hasta acabar con ellos.

Kuno salió de su habitación en cuanto estuvo lista, sus cabellos se encontraban perfectamente recogidos en un moño y sujetados con una peineta dorada, llena de perlas transoceánicas. Se deslizó por el pasillo hasta las escaleras que daban a la planta baja, tocó las ramas de árboles que sobresalían de las paredes, sintió su calor ligero, cual verano joven, y su tacto provocó que las ramas se estiraran y recorrieran toda la pared de la escalera, de las ramas brotaron hojas verdes y de las hojas verdes se desprendieron cenafenas color naranja, estas brillaron como si fuesen un millón de focos iluminando la escalera. Bajó escalón por escalón, venía cargando su bastón, esta era su herramienta de trabajo, la conexión que utilizaba para realizar hechizos complicados, pero más que objetos las herramientas se convertían en fieles aliados, en extensiones de sus almas, era un vínculo casi sagrado y para Kuno su bastón era su único amigo. Se encaminó hasta la cocina y puso su bastón en el suelo para sentarse a la mesa, su mamá se encontraba de pie con largos vestidos y su cabello perfectamente peinado, saludó a Kuno quien contestó a medias con una sonrisa fingida.

—Hoy es un día importante —dijo Katrhyn—, tenemos un cliente y ha pasado bastante tiempo desde el último.

Sera, la hermana menor de Kuno se aproximó a la mesa, portaba un vestido negro como de costumbre, labial oscuro y su cabello despeinado.

—Creí que nunca iba a llegar alguien —expresó Sera.

Kuno se empezó a sentir incómoda, su hermana tenía un aura demasiado tenebrosa, en el pasado había hecho estragos, y sus arrebatos de poder habían fragmentado a la familia con un corte casi tan profundo como para romper sus lazos para siempre, sin embargo la familia es familia y Kuno lo sabía, no importaba qué tanto recelo le tuviese a Stohr, o que tanto miedo le tuviese a Sera, eran su familia y la familia era para siempre, no porque compartieran sangre sino porque compartían vínculos.

—La señorita Entropía es una persona difícil —siguió hablando Katrhyn—, es extremadamente poderosa y también está bastante rota.

—¿Depresión? ¿Problemas conductuales? ¿ataques de ira? —interrogó Stohr.

—Todos los anteriores —pronunció Katrhyn—, Entropía es destrucción en todo el sentido de la palabra, su fama la precede, tal vez hayan escuchado sobre el huracán Katrina en algún momento, bueno fue una crisis que tuvo Entropía hace algunos años.

—Tal vez nos haga un favor y termine de destruir este lugar —soltó Sera.

—Sí, supongo que ambas tienen esos deseos en común —intervino Kuno.

—Por eso me pusieron estos.

De la voz de Sera se desprendió una molestia, empapada de tristeza y melancolía y rasgada con un poco de ira, colgaba de sus venas resaltadas, justo como un columpio cuelga de un viejo árbol. A su vez Sera señaló los guantes negros que le había colocado su familia, guantes especiales que sellaban su abrumador y monstruoso poder, eran la jaula para un animal salvaje e indomable, era lo que los había mantenido con vida luego del accidente. Sera se retiró de inmediato de la cocina y de un salto subió a la segunda planta de su casa y por supuesto revoleó la puerta detrás de ella.

La madre suspiró exasperada y entre dientes estuvo a punto de lanzar un par de hechizos contra Sera, pero se controló y siguió dando instrucciones.

—Kuno, Stohr ustedes serán los encargados de recibir a Entropía, por lo que puedo sentir está a punto de llegar, tengan cuidado y no me decepcionen, hemos llevado este negocio sobre los hombros por 300 años y no pienso parar ahora.

Kuno se sintió asustada, era una misión difícil, y fallar sólo la iba a llevar a romper en decepción, por eso se armó de valor, juntó todo el coraje que necesitaba y se borró los miedos a medida que tomaba su bastón, Stohr tomó su gran hacha. Las herramientas de los jóvenes hechiceros habían llegado a la familia de lugares oscuros y poco explorados, ni la misma Kathryn estaba segura de su origen exacto, pero en cuanto Kuno y Stohr nacieron, sus almas se fundieron con aquellos objetos, creando de esa forma una magia poderosa.

Al salir los hermanos avanzaron unos cuantos pasos sobre la arena, esperaron unos segundos en los que el ambiente se tornó tenso, ambos estaban nerviosos y podía distinguirse la preocupación en las rayas que se dibujaban en sus rostros, en su respiración acelerada, y en el frío de sus decisiones. Sus sentidos estaban sincronizados y ambos se encontraban con los ojos cerrados, para sentir mejor la presencia de Entropía en cuanto se acercara, y un segundo después Kuno se puso en posición de combate.

Vientos de 200 kilómetros por hora invadieron la isla, Kuno tuvo que reforzar sus pies para no salir volando, su visión se encontraba obstruida por la lluvia torrencial, los árboles se mecían y querían arrancarse del suelo, como si hubiesen sido puestos ahí con pegamento para niños, Entropía ya estaba causando desastres y ni siquiera había tocado tierra. De repente en medio de esa catarsis embotellada Kuno pensó que la entropía que bañaba el lugar era casi poética y eso de una manera muy extraña le tranquilizó el corazón.

1 de Diciembre de 2021 a las 03:21 2 Reporte Insertar Seguir historia
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Roberto Vargas Roberto Vargas
Algo enredado pero entendible el inicio
Katya Enríquez Katya Enríquez
Un inicio bastante reflexivo. Felicidades.
~

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