sorenmar María Sorén

Fernando está viviendo una de las experiencias más terroríficas de su vida. Le escribe a su amigo para contarle pero no será lo único que revelará, también será un secreto que su amigo ni nadie imagina.


Horror Todo público.

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La sombra que me acompaña.

CARTA 1



Mayo de 2019.

Amigo Julián, te escribo ésta carta con lo último de razón y de vida que aún me queda, porque muy pronto mi vida va a terminar…”ella” va a asesinarme. ¡Claro que tú no sabes a quién me refiero! Nadie sabe bien que ha pasado en mi vida desde hace unos meses pero yo te lo voy a contar, debo contárselo a alguien pues estoy volviéndome loco. ¡Loco en verdad, loco!

Pero no me hagas caso de esto, primero que nada debo contarte cómo comenzó todo.

Recuerdo muy bien que una noche meses atrás dormía en mi cuarto, mi sueño no era tranquilo al parecer tenía un mal sueño y me removía por toda la cama inquieto. En cierto momento desperté de golpe, me incorporé en la cama, mi cuerpo estaba sudoroso y el corazón me latía tan fuerte que parecía querer salir de mi pecho. Era una pesadilla la que había tenido, terrible, aunque no sé atinar en los detalles, fue un sueño extraño, denso y abrumador al que todavía no puedo darle orden. Las imágenes que se sucedieron desde el momento en que cerré los ojos hasta que he despertado siguen en mi mente aunque dispersas. Oscuridad, cánticos, murmullos, olores putrefactos y líquidos sanguinolentos es lo que vi y unas manos de mujer que se movían maestras por el suelo en medio de signos que no entiendo, huesos de animales e instrumentos raros. Un estremecedor alarido y un fuerte golpe son lo que me han hecho despertar. ¿Qué ha sucedido? Ni idea, no comprendo lo que mi mente formó por la noche. ¡Felizmente ha amanecido y la luz entra por la ventana, no dormiré más!

¿Acaso un hombre debe temer a la pesadilla de una noche? ¡No, claro que no!

Pasó una semana desde que tuve ése mal sueño, y no he pensado en él. Solo que cada vez que llego a casa siento que algo no está bien. Yo vivo solo como bien sabes, pues ahora siento como si alguien más viviera conmigo, es una sensación extraña pero verdadera. Asimismo por las noches las habitaciones se vuelven frías, y se escuchan ruidos que no logro entender. Extraños golpes en paredes, no tengo vecinos así que no sé…cosas que caen al suelo sin que nada realmente haya resbalado. ¡Cada vez que esto sucede percibo una mirada a mi espalda, mi cabello se me eriza en la nuca ante los ruidos o murmullos inexplicables!

¿Nunca has sentido que algo te aprisiona, te cerca? ¡No, creo que nunca te ha pasado por eso no puedes entenderme! Pero yo sé que alguien está aquí conmigo, en mi casa, no importa a qué habitación vaya, me sigue. ¿Qué es? No sé…no lo sé.



CARTA 2



Junio 2019

¡Amigo, ya lo sé, ahora lo sé! Un día la descubrí, es una sombra enorme sin forma, oscura, llena de tinieblas. Camina silenciosa, se arrastra a veces, otras está en el techo mirándome y siento su tenebrosidad. También se posesiona de los rincones para acecharme, para aprisionarme con sus manos negras.

¡No lo soporto! El miedo está empezando a carcomerme, hace poco salí corriendo de la casa y vague sin rumbo por las calles de la ciudad, trato de rodearme de la gente para evitarla. Quizá en compañía se aleje de mí, y por un momento pensé que la había perdido, que se había disipado con la luz del día pero estaba equivocado. No se despega de mí, solo que ahora no es la sombra amorfa y gigante que veo en casa, mis amigos y vecinos dicen que es una mujer. Una mujer bonita y joven que siempre va a mi lado como si fuera mi compañera. No lo entiendo. ¿Quién es ella?

En el mes de junio se cumplieron dos meses desde aquella horrible pesadilla. Son dos meses de soledad y de angustia. ¡He abandonado el trabajo, no puedo concentrarme en nada, la zozobra y el miedo viven dentro de mí; no la puedo alejar por más que lo intento! Mis amigos también me han abandonado, huyen de mi casa y de mi lado y sé que es culpa de “ella”. La sombra que se ha adueñado de mi vida, de mi hogar, de todo.

Poco a poco he ido convirtiéndome en una piltrafa, me veo al espejo y noto que he bajado de peso, mi rostro está pálido, mis ojos cercados por ojeras por no poder dormir. ¡Es que no quiero dormir…no puedo dormir o la sombra me atrapará!

Nadie viene a casa, los últimos amigos se marcharon asustados por el ambiente pesado, oscuro que los envolvía. No tengo familia, tampoco novia. Mi prometida se fue hace mucho era buena chica, tranquila pero muy anticuada.

Me acuerdo que se negaba a tener relaciones. ¿Llegar virgen al matrimonio? ¡Qué tontería! Su nombre era Alma, tenía cabello negro y largo, su rostro redondo con ojos almendrados. Bonita, con un cuerpo muy sensual que me enloquecía y ansiaba tocar. ¡Fue una lástima que… tuviera que irse!



CARTA 3



JULIO 2019.

En julio mi amigo, las cosas eran mucho más insoportables. Ésta vez pensé que quizá la religión pudiera ayudarme a destruir ésa sombra. ¡Yo no soy muy religioso, lo sabes, no creo en un dios absoluto ni mucho menos! No obstante decidí acudir a una iglesia católica. Salí de casa y como siempre sentí ésa “cosa” cerca de mí escoltándome. Llegué al templo y entré, no me sentí muy bien en él, una fuerte inquietud me invadió, aunque me obligué a permanecer dentro. El sacerdote se acercó a mí amablemente.

— Bienvenido a la casa de dios, ¿en qué puedo ayudarte?

— Yo…tengo un grave problema. O no sé si llamarlo problema, verá tuve un mal sueño hace meses y algo salió de mi sueño y se ha posesionado de mi casa y de mí. ¡Es una maldita sombra que no me deja en paz!

— Shhh, no maldigas. No, en la casa de dios.

— ¡Perdón padre, pero es que estoy desesperado! Yo… no comprendo, siento que esto no fue casualidad, que entró a mi hogar después de ésa pesadilla no sé qué significa… — dije desesperado.

— Yo si lo entiendo, alguien te ha hecho un embrujo de magia negra. Y ése alguien quiere acabar contigo, la sombra solo es el instrumento. ¿Qué hiciste para que te castiguen así?

— ¡Nada, padre se lo aseguro! No soy una blanca paloma pero no he hecho nada malo.

— Entonces debes pensar por qué te consideran merecedor de un castigo, yo puedo rezar por ti pero no puedo hacer más.

— Está bien, no sé qué voy a hacer pero trataré de pensar. Pero ¿podría acompañarme a casa? Tal vez rezar ahí y ésa “cosa” pueda marcharse…

— Sí, hijo lo haré. — Tomó su misal y su rosario y fue conmigo hasta la puerta del templo. Pero una vez que nos acercamos él la vio, supo quién era y tuvo miedo. — ¡Yo…lo siento, no puedo acompañarte!

— ¿Por qué? ¿Qué sucede? — pregunté sin comprender su actitud.

—“Ella” te ha seguido, está aquí, rondando afuera. No puede acercarse, no puede entrar pero es poderosa y maligna. Tiene la forma de una mujer.

— ¡Sí, ya lo sé, todos me han dicho que es una mujer la que me sigue! — gritó exasperado. — Si usted es cobarde, bien, no me ayude entonces. Adiós.

Me marché mientras el sacerdote besaba su crucifijo y rezaba asustado. ¡Aunque ésta vez la vi! En la calle, solo de espalda, es una mujer de cabello largo y color negro, no pude ver su rostro pero había algo muy familiar en ella, se parecía a Alma. ¡Más eso no podía ser, Alma se había ido y de eso estaba completamente seguro!



CARTA 4



AGOSTO 2019.

Y continuó contándote mis malas experiencias, Julián, no es fácil seguir adelante. Este ha sido un mes más de horror. Sigo bajando de peso, apenas si como pero si bebo como desesperado. Antes no me gustaba el alcohol pero ahora me he aficionado a él. Trato de embotarme para evitar el miedo, el terror y tratar de olvidar a la sombra que sigue aquí conmigo.

Miro mi casa que antes era un orgullo por estar decorada con muebles finos, pinturas y adornos elegantes y caros ahora está sucia y revuelta. No he limpiado en meses, tampoco hay luz eléctrica la han cortado por que no he pagado nada.

Ahora me ilumino con velas, la sombra es más maligna con ésta luz. También acrecienta su peligrosidad a cada momento, pero ya no es solo la figura que acecha y se arrastra por paredes. Los ruidos se han hecho constantes y hay uno nuevo: pasos.

Es el sonido de pasos, pasos menudos y rápidos que parecen hechos por pies femeninos. O mejor dicho con zapatos de mujer. No he olvidado el taconeo que los zapatos de Alma producían en el suelo de madera. Me enojaba que usara ésos zapatos de tacón muy delgado, pues maltrataban mi piso de madera fina. ¡Es alucinante escuchar todo el tiempo ése taconeo…clap, clap…clap, clap! ¡Creo me estoy volviendo loco, los pasos son de ella, de Alma!

Ayer hice un experimento, estaba sentado en mi escritorio tratando de leer algo para no verla ni escuchar ésos tétricos sonidos bajo la luz de las velas y la sombra en una esquina cercana vigilando. Resolví que debía saber si era ella así que le hablé, la llamé por el nombre de Alma. ¡Y reaccionó, asintió! ¡Esa cosa amorfa asintió con lo que parecía la cabeza! Ahora estoy seguro que es ella, Alma. Ha vuelto por mí, quiere vengarse ¿te preguntarás el motivo de querer vengarse de mí? Bueno, nunca se lo he dicho a nadie, tú serás el primero y el único en saberlo. Me castiga porque yo la maté hace tres años.

¡Sí, la maté! ¿Te comenté que era una mojigata? Siempre se negaba a tener sexo conmigo, sus prejuicios idiotas que no me dejaban gozar de su cuerpo, pero un día no fue así. ¡La acorralé y disfruté de ella, pues era mi novia! Pero luego empezó a llorar y a quejarse… no lo soporté, tuve que matarla.

Tomé su hermoso cuello y fui apretando más y más, ella jadeaba y me golpeaba alterada pero yo siempre fui más fuerte. Despacio, lentamente la vida se fue de sus ojos, se quedó quieta, sus brazos resbalaron y sus manos golpearon en el suelo inerte. Estaba muerta, y ahora tenía un grave problema: un cuerpo del cual deshacerme.

Al principio pensé que sería muy difícil pero no lo fue. Compré una caja de cartón, la metí en ella, salí por la noche. Subí la caja con ella dentro a la camioneta y me puse en marcha. Tras una hora de camino encontré una construcción a medias y la enterré en esa casa, muy profundo. En tres años nadie se ha dado cuenta. Alma solo tenía una hermana, que vino a preguntar por ella, por supuesto negué haberla visto y después de otras dos visitas jamás volvió.

Al llamar a la sombra por ese nombre me doy cuenta que ha regresado para vengarse de mí, tardó tres años pero ya llegó. A veces me preguntaba la razón de que estuviera aquí, ya sé la respuesta, ella me persigue, me busca y es por haberla asesinado. Ahora ella va a matarme mí. ¿Cuándo? No lo sé, todas las noches está aquí presente y me hace sufrir pensando si será hoy o mañana. Está matándome lentamente.



CARTA 5


SEPTIEMBRE 2019.

Creo que ésta será mi última carta para ti. Estoy muy débil, ya no puedo seguir, mi cuerpo se niega a levantarse de la cama, no tengo fuerzas para oponerme a Alma. Ella está aquí acompañándome como lo ha hecho desde hace unos meses. Su figura es más grande ahora, casi cubre toda la habitación con su tenebrosidad y oscuridad. La luz se niega a entrar al cuarto, hay un olor putrefacto, lo olí por vez primera durante mi pesadilla donde la mujer cantaba y murmuraba palabras que nunca entendí.

Abrí la ventana para que el olor se fuera pero las puertas se cerraron de golpe, las abrí de nuevo y volvieron a cerrarse. No intenté abrirlas otra vez ¿para qué? Estoy muriendo, sí mi amigo, estoy muriendo. Ella va a acercarse a mí gruñendo como lo ha hecho últimamente haciendo que mi cabello se levante del terror, arrastrándose como un animal amorfo y pestilente. Aproximándose a mi cuerpo inerte que ya no se defenderá y sus manos negras y frías se deslizarán por mi cuello y apretará en medio de mis gritos horripilantes que lentamente se irán apagando y mis ojos se quedaran abiertos pero sin luz como los de ella… los de Alma.



CARTA 6



¡Hola Julián! Tú no me conoces pero te escribo estas líneas para que sepas que efectivamente tu amigo Fernando está muerto. Murió en su cama tal y como te lo describió, tal vez un poco más espeluznante de cómo lo narró porque su imaginación no podía igualar la realidad. “La sombra” cumplió su cometido, yo se lo pedí, la invoqué un día después de estudiar y aprender todo lo necesario para hacer el embrujo. Creé un amuleto de magia negra que escondí bajo el piso de la cocina de la casa de tu amigo. Si lo buscas puedes hallarlo bajo el mueble del fregadero, no hay peligro porque lo toques, ya no es efectivo. El demonio que invoqué ya no está en él.

La pregunta en tu mente seguramente es el ¿por qué? Fernando te lo confesó, mató a su novia después de abusarla, ¡era un maldito! Y como un maldito yo me encargué de enviarlo al infierno, Alma era mi hermana y su muerte no podía quedar impune. Te advierto que puedes buscarme si quieres pero no me encontrarás, ya he cumplido el cometido que me trajo hasta aquí. Mi venganza está hecha, él está muerto como ella, pero la diferencia es que ella era buena y está en el cielo, él era abominable y está en el infierno.

¡Yo lo maté! No con mis manos pero recibiré un castigo, la sombra me acompañará y tomará mi alma según el precio prometido. No será ahora pero el día también me llegará, quería explicarte esto para que supieras todo. Las cartas yo te las envié, gracias por leerlas y no pienses en tu amigo o en mí, no valemos la pena.

Adiós, por siempre.

25 de Noviembre de 2021 a las 07:29 2 Reporte Insertar Seguir historia
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Fin

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C. Quartz C. Quartz
Me ha gustado este relato. Atrapa bastante bien.
November 26, 2021, 05:51

  • María Sorén María Sorén
    Hola, me alegra que te haya gustado. Gracias por tu comentario. December 10, 2021, 03:53
~

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