c-rodz Celi Rodz

Trilogía dedicada a las víctimas del envenenamiento con aceite de Colza, en España, hace cuarenta años. Incluye: Micro Historia de crimen (ficción). Datos de la banda de Pop Mecano, vídeo de la canción del nombre de la historia. Y actualidad de las víctimas del envenenamiento, cuarenta años después.


Crimen No para niños menores de 13.

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"¿Quién Dudaría De La Belleza Y Pureza De Un Rosal...? "


Klein Girard al fin haría realidad su sueño, se casaría con su amada. Dos años de noviazgo que más bien parecieron seis… «pensaba» Luchó tanto para llegar allí.


Estaba realmente enamorado, soñaba con ella día y noche; en sus ojos verdes, en su ensortijado cabello rojizo, en su piel blanca como una muñeca de porcelana. Escuchaba una y otra vez esa canción de Mecano con la que se enamoraron. Programó su radio stereo para que repitiera esa sola canción, mientras se terminaba de ajustar su traje y corbata frente al espejo cuando de manera abrupta, entró en la habitación Alexa, bellísima como una estrella, vestida de novia.


—¡Mi amor! Estás... —no cabía de la emoción, no podía expresar lo feliz y orgulloso que estaba. —Pero, ¿la tradición no es que no te dejes ver hasta llegar al altar?. Por cierto, tu amigo... Denisse ¿podrá venir por fin?

—No puede venir, y tú y yo no vamos a llegar al altar... —dijo con voz apagada y mirada fría.

—¿Que dices mi vida? No es momento para bromas...


Pero la hermosa joven no bromeaba, su hermano había encontrado esa tarde accidentalmente, unos sobres y documentos comprometedores, mientras buscaba unas mancuernillas para la camisa que usaría en la ceremonia.

—Así que en realidad no eres Klein Girard, dueño de una cadena de hoteles en el caribe, sino Carlos Godoy, empleado de un hotel de Alicante.

El esbelto y elegante novio se puso muy nervioso, sudaba frío. Sacó un pañuelo del bolsillo de su costosa camisa mientras trataba de explicar, sin mucho éxito...

—Pero ¿qué dices mi vida?, ¿de dónde sacas esas cosas? —en un impulso nervioso, subió más aún el volume de su radio para que nadie escuchara.


Alexa lanzó papeles y pasaportes sobre la cama, gritaba histérica...

—¡De estos documentos, cínico! En ese pasaporte donde aparece tu foto, de esta carta de chantaje de tu amigo y padrino de nuestra boda, Ulises, habla de que la suma de dinero que le das mensualmente para mantenerse callado, ya no le alcanza… —estalló en llanto.

—Mi vida, mi cielo… olvida eso. Casémonos y vámonos lejos, donde nadie nos conozca. Yo he ahorrado mucho dinero.

—¿Robado? Porque Carlos Godoy no tiene ni donde caerse muerto.

—No mi amor, acúsame de haberte mentido, ¡si! mentí por amor, para estar a tu altura y acorde a las exigencias de tu familia. Pero ladrón jamás, el dinero que tengo es gracias a las inversiones que por tu padre y hermano, he hecho en la bolsa. ¡Soy rico mi vida! ahora sí lo soy y podremos… —pero ella le interrumpió con amargura, lloraba desconsolada.


—¡No habrá boda! no me casaré con alguien que me ha mentido de la manera más vil a mí y a mi familia, te has burlado de mi amor. Escúchame bien Klein… Carlos o como te llames ¡esto se acabó! no quiero volver a verte nunca más.

—No me hagas esto Alexa, mi amor… —intentó abrazar a su amada pero ella con desprecio lo rechazó.

—¡No me digas mi amor! y vete ya, por favor.


Klein ocupaba la casa de huéspedes de la familia Vidal, que estaba al lado de la piscina; la boda se llevaría a cabo en el jardín que estaba del otro lado de la propiedad. Los gritos de la novia no se escuchaban en la casa con la música sonando alto, mucho menos en el jardín, donde ya se reunían los invitados.

—¡Ah! y te agradezco que no vuelvas a buscarme jamás.


Alexa se dió la vuelta para salir de la habitación cuando de pronto, sintió un golpe contundente en su cabeza, seguido de un líquido caliente que recorría su cuello, manchando de rojo carmesí su inmaculado traje blanco... Confundida, mareada, comenzó a girar casi igual que las pequeñas bailarinas de las cajas de música; los rayos del sol de atardecer entraban por una de las ventanas, su hermoso vestido bordado en cristales tornasolados brillaba, manchado de rojo... Daba un macabro y extrañamente hermoso espectáculo que duró apenas unos segundos pero que quedaría eternamente en la memoria de Klein. Le había quitado la vida con un adorno de mármol, que ella misma le había regalado en su última Navidad,

—¡Alexa mi vida!, ¡Mira lo que me hiciste hacer! Dios mío… ¿qué he hecho?, ¡No quise hacerlo!, no quise, no quise...


Desesperado, lloró desconsoladamente por más de media hora, abrazando a su amada. La música seguía sonando al fondo.

Luego se sentó al lado de la novia quien yacía muerta sobre la alfombra. Él, con la mirada perdida y lleno de dolor, tomó una decisión; envolvió el cuerpo, limpió todo y la ocultó en la maleta de su automóvil. Klein se fue para siempre llevándose consigo a su amada.


Un año después…


Klein Girard o Carlos Godoy, vivía solo en una casa grande con varias hectáreas de tierras donde sembraba flores, en el pueblito Vila Flor de Portugal, ese era su nuevo negocio, exportar flores. Esa tarde estaba un poco melancólico, vestido de gala, abrió una botella de su mejor vino de oporto Kopke Colheita 1965. Tomó dos copas y se sentó en el jardín al lado de un rosal que cuidaba con esmero, para recordar a su amada. Llevaba consigo su radio estéreo para escuchar una y otra vez, la única canción de amor posible para él: La Historia De Un Amor...


—Alexa, mi amor… Hoy se cumple un año. Quiero que sepas que nada de lo que hice fue con mala intención, te amaba desde mucho antes de que tú supieras de mi existencia. Yo era el nieto de una de las señoras de servicio de tu casa; Lucía Godoy, Lucy, como le decía tu mamá... Mi abuela me llevaba con ella los fines de semana que no tenía con quien dejarme desde la tragedia aquella, que mató a tanta gente, mis padres entre ellos... Yo solo tenía cinco años cuando una mañana ellos no despertaron. Esperé, pensaba "es que están cansados", los dejé dormir. Luego, me dio hambre, pero por más que los llamaba no despertaban. Pasaron tres días... Me comí lo poco que encontré, menos esa horrible ensalada que estaba en la nevera, nunca me gustó la ensalada de berros con aceite de oliva o mejor dicho, de colza. Ese repulsivo olor de los cuerpos putrefactos de mis padres, era insoportable. No entendía nada, pensaba que se habían convertido en monstruos por no quererme... No sabía que ese veneno los había matado. Ese aceite de colza mezclado que tu padre, introdujo al país y lo puso a la venta como aceite de comer. ¿Nunca supiste que fue tu padre el principal responsable de tantas muertes? No... sé que no. Tampoco supiste que tu padre había caído en la ruina meses antes de nuestra boda. Yo lo arruiné, y doné casi todo ese sucio dinero mal habido, a el Fondo Para Las Víctimas Del Síndrome Tóxico.


El aire estaba fresco esa noche de estrellas. Klein se sentía inspirado; preparaba su fina pipa de madera de caoba para fumar un poco.

—Desde pequeño tuve que vivir con el estigma de ser el niño que vivió con los cadáveres de sus padres, durante una semana. El niño rarito con el que nadie quiere jugar porque es algo loco... Te veía con otras niñas por toda la casa, tú ni siquiera volteabas a mirarme, por eso no me recuerdas. Yo si recuerdo una vez ya adolescentes, que mi madre me hizo llevarte una jarra de limonada a la piscina, te serví a tí y a tus amigas pero tú rehusaste a tomarla, dijiste en voz baja que te daba asco, pensabas que no escucharía pero si, sí te escuché, y desde ese día juré que no importaba de qué forma, yo te conquistaría y tú serías para mí. Y ya ves, lo logré, y aquí estamos mi amor, celebrando nuestro primer año juntos.


Klein levantó la copa en señal de brindis, frente al hermoso y bien cuidado rosal de rosas rojas, debajo de el, un año antes, había enterrado a Alexa, vestida de novia...


FIN
Celi Rodz Landaeta


Mecano:

Grupo español de música pop, activo principalmente entre 1981 y 1992, periodo en la que hay que sumar una fugaz reaparición en 1998, que duró apenas ocho meses a partir de la edición de un doble disco recopilatorio que incluía siete nuevos temas grabados para la ocasión. Estuvo formado por la cantante Ana Torroja y los hermanos Nacho y José María Cano.

Todo comenzó cuando José María Cano le pidió a su hermano Nacho y a su novia de entonces, Ana Torroja, que le acompañaran en sus conciertos como cantautor. Fue así como conocieron al productor Miguel Ángel Arenas, alias Capi, el que años después sería también el descubridor de Alejandro Sanz, y juntos pusieron las bases del fenómeno.

Fue él quien consiguió su primer contrato y quien recomendó que Torroja avanzara posiciones y pasara de limitarse a hacer los coros a convertirse en la vocalista principal. También parece que la química que estableció con el pequeño de los Cano fue especial y que este, decidido a aportar más a la banda (la mayor parte de los temas entonces los escribía José María), empezó a componer.

Combinación de talentos de sus componentes, su gusto musical ecléctico, su ambición y su posicionamiento conceptual ante la música, entre otros muchos factores, les llevaron a alcanzar una dimensión internacional que desde su abrupta disolución en 1998 no ha dejado de provocar titulares cada vez que se acaricia la posibilidad de una nueva reunión.

Para Adrados, su biógrafo, las razones están claras: "Mecano eran irreverentes, quizás más de lo que ellos pretendían o sabían que eran. La gran seña fue la de una modernidad absoluta, tanto que 40 años después aún se sigue recordando. El tiempo los ha puesto en su sitio y probablemente haya sido el grupo más revolucionario del pop español, tanto aquí como en todo el mercado hispanoamericano, con una impronta aquí comparable a la de los Beatles en el anglosajón".


Historia De Un Amor (vídeo musical) :

https://youtu.be/kWdC353UOhM



"Las víctimas, cuarenta años después... "

Al día de hoy, unos 400 casos siguen pendientes de tramitación ante el tribunal Supremo otros tantos se han llevado de Estrasburgo, aunque la mayoría de los 6.000 afectados que aún viven “carecen de la energía y del dinero necesarios” para continuar con la lucha ante la Justicia.

Otro de los problemas a los que se enfrentan es el abandono sanitario de las administraciones. Hasta principios de los años 90, había en cada comunidad unidades de seguimiento especializadas en el Síndrome Tóxico, además de una Unidad de Investigación de la enfermedad en el Instituto de Salud Carlos III.

Sin embargo, a pesar de que por ley se aseguró a estos enfermos un tratamiento especializado, en 2011 sólo queda un centro para atender a los supervivientes y, debido a una falta de acuerdo entre la Comunidad de Madrid y el Instituto de Salud Carlos III, la investigación se ha interrumpido.

El 12 de Octubre es el único hospital donde una doctora, María Antonia Nogales, trata desde hace 20 años a los enfermos de Síndrome Tóxico. La consulta, como denuncia Mercedes García Rambla, es precaria, como también lo son las condiciones en las que trabaja la doctora. “Se trata de un pequeño despacho en el que Nogales atiende a 500 enfermos anuales ella sola. Tiene un auxiliar administrativo durante dos horas al día pero está de sustituta y si la llaman es la doctora la que tiene que, además de vernos, hacer papeles y facturas”.

Las 14.000 víctimas vivas de la colza han vuelto a saltar a los grandes titulares de la prensa de la mano de un conflicto sobre qué administración (la Comunidad de Madrid o el Instituto Nacional de la Seguridad Social) debe pagar la factura farmacéutica de las víctimas de la colza. Pero García Rambla, miembro de la Plataforma de Asociaciones de Víctimas de Aceite Tóxico, explica que incluso si se arregla el conflicto sobre la factura de farmacia, el problema no habrá acabado, porque en su opinión este conflicto es sólo la punta del iceberg que ilustra los problemas derivados de la falta de un centro de referencia sanitario propio para este colectivo.

Jesús Lozano vivió su sexto cumpleaños dentro de una “especie de pecera”. Era 1981 y no entendía lo que pasaba. Compartía habitación con otros diez niños que lloraban de dolor. Todos víctimas de una enfermedad entonces desconocida,provocada por el aceite de colza adulterado vendido a granel que muchas familias compraban por su bajo precio.“Con 10 años ya te das cuenta de que tu madre lleva tres años en el Hospital 12 de Octubre y que no sale, empiezas a echar de menos a tu abuelo que ha fallecido y a tu hermano que se fue con tu tía a 55 kilómetros y no lo ves desde hace cuatro años”, recuerda hoy, todavía con las secuelas de la enfermedad. “No me planteo tener una familia, no me veo capacitado para mantenerla. Me veo totalmente decaído, inválido, perdido”.

Abel tiene 45 años, pero las 22 secuelas y dolencias que le dejó el envenenamiento por tomar aceite de colza desnaturalizado hace un cuarto de siglo le impiden, entre otras muchas cosas, trabajar. "Tengo siempre dolores, problemas musculares, la glucosa alta, problemas respiratorios...", enumera. Tampoco le funcionan muy bien las manos, por eso también tuvo que dejar de estudiar mecanografía hace años.

Desde su casa en la pequeña localidad de San Miguel de Camino, cercana a León, Abel Fernández recuerda que estaba en la mili, con 20 años, cuando enfermó. Su madre también resultó afectada. Del calvario físico que pasó entonces —"Si no estaba completamente tumbado, no podía respirar"—, le han quedado esas 22 secuelas físicas.

Pero las huellas psicológicas duelen igual o más. Durante este tiempo, Fernández ha pasado por todos los hospitales de León. Nunca ha podido trabajar. "¿Qué haces cuando a los 20 años te das cuenta de que no te vas a poder realizar en la vida?", se pregunta.

Ahora, este hombre no tiene ingresos, vive de la indemnización que cobró del Estado en 2001, de la que tuvo que devolver más de la mitad por el dinero de la pensión que estuvo cobrando hasta ese momento. "La gente recibió entre 100.000 y 150.000 euros y tuvimos que devolver entre 72.000 y 84.000".

Isabel González, de 34 años, Tenía nueve años cuando se envenenó. Su familia vivía en un poblado minero por el que pasaban vendedores ambulantes. A uno le compraron varias garrafas de aceite de colza que usaron también para hacer conservas.

Enfermaron también su madre y su hermano. A ella, los brazos y las piernas se le quedaron inútiles -"se me engarrotaron"-, tenía tales escozores que le molestaba la ropa... Consiguió volver a utilizar las extremidades, aunque ahora no tiene fuerza ni movilidad en la muñeca izquierda. Y ese no es el único recuerdo: "Ando con analgésicos todos los días, problemas de espalda, anemia, la tensión baja. No puedo llevar una vida normal.

Tiene la piel pigmentada y un eccema. "De adolescente me he pasado veranos con camisas de cuello alto, sin ponerme un bañador", relata. Y hoy, todavía siente el peso de las miradas. "Miran mis manos, más delgadas de lo normal. Relata Isabel.


19 de Noviembre de 2021 a las 00:23 0 Reporte Insertar Seguir historia
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Fin

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Celi Rodz Soy productora y locutora de radio, podcaster, lectora apasionada, crítico musical, amante de la buena música. Proteccionista de animales, creadora y diseñadora de ideas y proyectos. Gloria In Excelsis Deo

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