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hye Grecia Parigi

Con su mano sobre la mía guiando el mouse, hacemos clic en todas las opciones que se dejan ver en la ventana. Estamos a dos semanas de dar el “Si” … pero esto no fue así, hace tres meses.


Ficción adolescente Todo público.
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Hace tres meses...

Hace tres meses, en la iglesia, pleno culto, alabando a Dios; no salía de mi mente mi gran sueño.

Yo sé que para toda mujer hoy en día, en el tiempo en que vivimos, ya el casarse y formar una familia no es tan importante. Y debo admitir que no estoy en contra, en absoluto. Es solo que para mí, es algo que ocupa mi lista de deseos, de planes no tan a futuro.

Tengo 31 años, ese anhelo lo he tenido desde pequeña. Y mientras pasa el tiempo, eso va en aumento. Es algo que mi corazón cobija con el tiempo y no se desanima ante los sucesos de mi vida.

Aunque estábamos pasando de la alabanza a la adoración, no dejaba de pedirle a mi Señor por aquello que tanto deseo con el alma.

Voy a confesar, que ciento de veces he perdido la fe, la esperanza; pero jamás deje de creerle a Dios.

Desde que soy pequeña, mi mamá nos crio a mí y a mis hermanas con una idea muy clara. Esperar que Dios nos escoja nuestros esposos. Nunca discutí esa idea, nos crió con esa regla. Nos podíamos sentir atraídos por otros chicos, pero mientras no fuera esa la elección de Dios, no podíamos pensar en algo duradero.

Jamás me molesto vivir con ello. De hecho a esta edad, le agradezco con el corazón toda esa educación, hacernos vivir bajo esa regla.

En mi casa, la imagen de Dios es fundamental, y sin Él, reconozco que no puedo vivir. Mi Dios es quien se encarga de todas las cosas de mi vida. Como no darle a Él, la elección de con quien compartiría mi vida.

No puedo dejar de pensar en cómo sucedió todo.

Hoy, aunque el culto termino, y él toma mi mano de inmediato, robándome un beso que estuvo amenazándome todo el culto que me daría, me guiña el ojo divertido.

Le sonrió. Conozco esa mirada. De hecho conozco todos sus gestos a la perfección. Cuando algo le molesta, lo irrita, le da miedo, lo anima, le produce ansiedad y cuando algo de verdad lo entusiasma. Pero ninguna de sus miradas se compara cuando me reflejo en ellos.

Aunque muchos miedos me perseguían, cuando me veo en sus ojos todo desaparece, todo parece cobrar sentido, todo parece volverse más fácil, más sencillo y hasta más superable.

Dios se lució con esta elección, y aunque el jamás conoció a Dios y lo que paso en su vida no fue nada fácil. Dios ya lo había elegido, apartado para mí.

“Las muchas aguas no podrán apagar el amor. Ni lo ahogaran los ríos…

Cantar de los Cantares”

Jamás creí lo cierto que eso se convertiría para mí.

Entramos en el coche, y vamos rumbo a nuestro hotel hasta que el avión parta a nuestro hogar.

Decirlo o escribir esto me parece irreal, y aunque él, hoy esta abrazándome mientras escribo esto, no puedo creerlo.

Sus labios me recorren el cuello y me distrae bastante, pero no puedo describir como me fascinan sus distracciones.

Ya han pasado algunas horas desde que se durmió, siempre me cuesta soltarme de su agarre. No quiero dejar de mirarlo mientras duerme, es mi hombre soñado, el hombre que me hizo aferrarme más a Dios.

Escuche que cuando Dios te escoge marido, este te hace encomendarte más a Dios, para batallar en el Nombre de Jesús contra todo lo que nos separa.

Y así comenzó nuestra travesía, digo nuestra porque mientras yo hincaba mis rodillas y lloraba ante mi Señor por él, el pasaba por otras cosas que ni siquiera podía imaginar.

Yo creía que mis oraciones no hacían el efecto que tanto esperaba, creía que todo estaba igual o quizás peor, pero no era así, las cosas estaban sucediendo, el Espíritu Santo estaba mostrando su gloria, estaba produciendo efectos en su vida, efectos que él no entendía y comprendía en lo absoluto, pero se dejaba tocar por el Poder del Espíritu Santo.

Mi mejor amigo, considero al Espíritu Santo mi mejor amigo, mi confidente y mi guía en todo lo que hago.

La travesía aunque sabía que llegaría a buen puerto y que el timón de mi barco lo manejaba Dios, no podía dejar de sentir miedo, algo estúpido, lo sé. Pero no me abandonaban los sentimientos de fracaso, miedo, de que podía estar equivocada, de que estaba creyendo en vano, y de que a la voz de Dios la había confundido. Era una maraña de dudas y falta de fe.

En un momento del camino tuve que detener mi andar y refugiarme en los brazos de Dios, tenía demasiadas preguntas, preguntas que me hacia la razón, pero no la fe.

“Fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve…

Hebreos: 11”

Me lo enseñaron de niña, pero no dejaba de ser un versículo que mi cabeza guardo con mucho esmero, ahora la pregunta es ¿Por qué justamente ese versículo?

Al principio no lo sabía, y creía que la fe era lo más fácil de mantener. Y no, he descubierto que no es fácil en lo absoluto.

Reconozco que soy un poco ansiosa, que anhelaba saber su nombre. Hoy llevo su apellido y su nombre es el que más pronuncio en todo el día; antes ni siquiera lo sabía.

Cuando él se enteró las veces que lo confundí llego a entristecerse un poco, pero entendió lo difícil que era para mí, todo un reto. El reconocer la vos del Señor entre tantas voces que solo buscaban desanimarme y que lo abandonara.

Pero mientras cruzaba esas aguas que no apagarían jamás nuestro amor, las dudas iban surgiendo: el no habla mi idioma. ¿Cómo sabrá de mí? ¿Si quiera me conoce? ¿Le gustara como soy?

Les diré la verdad, eso siempre me afecto.

“A mí nunca me molesto. De hecho es perfecta tal y como es”

¡Lo siento!, ya no duerme y tiene sus manos sobre las mías, les gusta opinar en todo, es muy refrescante cuando lo hace.

Pero aunque ese es su pensamiento, yo no lo sabía, de hecho no tenía idea de nada. Y aunque conocía su pasado, o al menos algo, no me lo ponían fácil.

Pero eso no me asusto, no fue eso lo que me ponía nerviosa; si no el no ser suficiente para él, el poder perderlo en la travesía; creo que no me daba cuenta de que Dios había escrito mi historia de amor.

Cuando leía, eran mis personajes literarios los hombres perfectos, pero ninguno de ellos se le compara, él es mi favorito.

Uno de los domingos en que iba a la iglesia, de hecho fue a principio del año que el pastor predica: que Dios nos iba a poner en contacto con gente importante sin que tuviéramos que hacer nada. Que preguntarían quien soy.

Y así fue, no puedo decir en qué momento sucedió, pero cuando me di cuenta, ya preguntaban quién era, y lo más emocionante, el preguntaba quién era yo.

Dios lo hizo, había dado inicio a nuestro encuentro, Dios nos había puesto en el lugar exacto. Había aprendido que no importaba mi edad, él llegaba en el momento exacto, hasta él lo reconoce.

Cuando camine ese pasillo de árboles directo hacia él, todo lo que pasamos juntos será nuestro secreto. Pero lo que si queremos compartir, es que Dios nos unió cuando todo era imposible….cuando todos decían “No”

Dios se paró y dijo “Si”

17 de Noviembre de 2021 a las 13:50 2 Reporte Insertar Seguir historia
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Fin

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Grecia Parigi De Dios es todo mi talento...

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MARIA DOLORES MARIA DOLORES
Muy bonito 🌺
November 20, 2021, 19:57

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