patypixie Patricia Pixie

En la época en la que ya todo mundo enseña todo, ¿qué puedes hacer para destacarte?


Cuento No para niños menores de 13.

#religion #sarcasmo #sensual #influencer
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La vida da muchas vueltas

No había duda alguna de que Nadine era la verdadera reina de las noches de fiesta en París. Ella siempre sabía quiénes eran los influencers indicados para hacer de su fiesta la última tendencia de las redes sociales. Y medio mundo se peleaba por asistir a sus reuniones. ¿Y cómo no? Cada fiesta organizada por la joven socialité, era un paraíso que invitaba al desenfreno en el sentido más amplio de la palabra. En esas bacanales había comida, bebida, y sobre todo, chicos y chicas enfundados en prendas diminutas. De las fiestas de Nadine no había nadie que no saliera mínimo manoseado o lujuriosamente lamido por alguna boca extraña.

La prensa se daba vuelo llamando a esas fiestas "orgías malignas", lo cual le causaba francamente a la joven de rubia cabellera, muchísima risa. Simplemente le gustaba divertirse en su muy especial manera favorita de hacerlo. Sí, había otras que se conformaban con cosas tan simples como leer un libro o escuchar música. Pero ella no era como las demás. Desde muy pequeña, había sentido que se sofocaba en el pequeño pueblo de la costa en el que había tenido la desgracia de haber nacido. Mientras que algunas de sus amigas parecían brillar ante la mera idea de convertirse en madres lo antes posible y jamás abandonar el pueblo, la rubia se sentía enferma ante la mera idea de hacerse vieja en ese rincón apartado de Dios (y de las últimas tendencias de la moda) Sus papás no se lo perdonaron tan fácilmente, pero utilizando a su favor el físico que la vida le había dado, se embarcó en una aventura que antes de cumplir los veinte años, la llevó a conocer algunos de los sitios más oscuros en toda Europa y a enamorarse de varios corazones que aprendieron a brillar entre las sombras.


II

Casi todas las chicas de Francia, y con el tiempo, las del resto de Europa, querían ser como Nadine. Su canal de video tenía casi dos millones de suscriptores, así que obviamente, varias marcas se morían por colaborar con ella. Sin embargo, la joven de dorados rizos se daba el lujo de desdeñar a la mayoría de los que aspiraban a patrocinarla. De cualquier modo, no era fácil para nadie el trabajar con una muchacha de un genio tan voluble como el de ella.

— ¡Váyanse todos al demonio! — les había gritado ella una vez a los miembros del staff de un comercial que estaba grabando, simplemente porque le habían traído su café demasiado caliente.

Y sin embargo, las muchachitas de edad escolar, aún sabiendo de sus desplantes, se sentían atraídas por ella como las moscas ante la miel. Los padres de familia obviamente ponían el grito en el cielo al ver que sus inocentes criaturas se comenzaba a contonear como lo hacía la influencer de piel pálida. Y ella simplemente no podía evitar gozar de su posición como provocadora.

— Yo no tengo la culpa que mis seguidores encuentren más inspiración en mí que en sus propios padres — habría respondido ella en una entrevista, cuestionada acerca de la irresponsabilidad social de muchos influencers.

De aquella niñita a la que no muchos tomaban en cuenta en su pueblo, nada quedaba. y a Nadine, francamente eso le daba mucho gusto eso. La vida le había dado una nueva oportunidad.

III

Cuando a empezó a trabajar en el primer centro nocturno que quiso contratar a Nadine en la capital, la joven se encontró con un rechazo brutal por parte de sus compañeras. Muchas de ellas eran chicas de buena familia,rechazadas por haber elegido un estilo de vida más bohemio que el que sus familias esperaban para ellas. Y esas chicas no tenían reparo alguno en recordarle a la delgada rubia sus humildes orígenes de las formas más vulgares.

— Un día todo esto pasará — se repetía Nadine a sí misma casi a diario, haciendo un enorme esfuerzo para no llorar y no arruinar su delicado maquillaje.. Sí, todas eran bailarinas gogo en un centro nocturno, pero había unas que se sentían, literalmente, paridas por los dioses mismos. Con cada paso que daban, ellas parecían estar dipuestas a hacer la tierra temblar. Nadine nunca lo espresó píblicamente, pero sólo tenía una meta fijada en la mente; ganarles a esas en su propio juego. Comenzó a usar un poco extra de rubor en las mejillas, a acortar un poco más que las otras su vestuario y sobre todo, a coquetar con los chicos que se le acercaban embelesados.

— Eso está estrioctamente prohibido, tonta — le dijo con gran furia Annika, una de sus compañeras, al verla recibir un ramo de flores de un hombre de cabello entrecano.

— Estará prohibido para ustedes, pero yo juego bajo mis propias reglas.

— ¿De dónde te salió lo altanera, pueblerina?

— Tal vez del mismo sitio de donde tú sacaste lo entrometida — replicó la chica pálida sin pstañear siquiera.

Le estaba costando inumerables noches haciéndoles favores extras a hombres con aspectos realmente desagradables,a demás de tener que arreglar su propia ropa en la madrugada, pero no se quejaba. Sabía que cosas mejores le esperaban.

IV

A diferencia de muchas influencers, que se esforzaban al máximo en dar una imagen de virginidad al mundo, Nadine no sentía temor de gritar a los cuatro vientos lo mucho que disfrutaba del sexo. Había sido del dominio público su relación con un par de gemelos, con los que había salido al mismo tiempo. Incluso se decía en la red que uno de elllos la había grabado mientras hacía el amor con el otro. De igual manera, la rubia gustaba contar con lujo de detalle sus experiencias con personas de diversos géneros y orientaciones sexuales. Podía pasarse horas enteras describiendo cada uno de sus encuentros íntimos. Esto causaba cierta clase de admiración hacia ella por parte de mujeres mucho más mayores que ella, que no podían evitar cuestionarse qué era lo que le faltaba por experimentar en el ámbito de la pasión a la chica. Antes de los treinta años ya conocía una variedad de posturas sexuales capaces de sorprender al más grande de los libertinos. Y entre más hablaba de su sexualidad, más crecía su número de seguidores.


V

Sin embargo, había una persona que no estaba muy a gusto con la imagen que la sensual influencer proyectaba, y esa persona era Gerome, su actual pareja. Al principio, le pareció lo mejor del mundo el tener la oportunidad de salir con una chica tan famosa, y al mismo tiempo, tan desparpajada. Él amaba la forma en la ella era tan alegre la mayor parte del tiempo. Sin embargo, una parte de él comenzó a senitr curiosidad por saber qué se sentiría el tener de novia una chica un poco más discreta. No una monje exactamente, pero tampoco una chica que fuera famosa por haber sido vista más de tres veces bailando semidesnuda en la barra de uno de los centros nocturnos más caros de toda la capital parisina.

— Lo que pasa es que te estás convirtiendo en un viejo aburrido — le respondía ella cada vez que le intetaba decir que tal vez, ya estaba un poco mayor para seguirse comportando como una adolescente problemática.

Las discusiones entre elllos dos iban de mal en peor. Cada día se gritaban más y más. Las cosas llegaron a un punto tan difícil, que Gerome, el eterno ateo, decidió pasar un día a Notre Dame, para orar por un cambio, aunque fuera diminuto, en su amada.

VI

Las jovencitas que hacía unos meses morían por usar ropa sensual y contonearse en la calle, ahora predicaban la abstinencia como estilo de vida. Crucifijos y sweaters había remplazado a las minifaldas y las señas obscenas.

— Estoy agradecida con Dios por haberme dado una oportunidad más — replicaba Nadine cada vez que alguien la cuestionaba por su cambio tan radical de estilo.

Sus detractores decían que ella seguramente estaba fingiendo espiritualidad para llamar la atención. Pero la mayor parte de la población estaba maravillada con la historia de la influencer que decidió a cambiar su vida después de casi fallecer ahogada.

— A veces, uno encuentra a Dios en medio de la depravación, como yo lo hice en esa sesión de fotos tan pecaminosa.

Había sido un suceso, sí, peligroso, pero común dentro de los accidentes que suceden en una playa. La había revolcado una ola y había estado a punto de ahogarse, pero la había auxiliado un salvavidas junto con su staff.

A los medios les había dicho después que ese día había visto al mismo Dios tomarla de la mano. Muchos lo habían dudado al principio, pero al final, le habían comprado su historia. En un instante logró pasar de lo profano a lo sacro. Había ascendido a nuevas alturas. Gerome dirigió una mirada y una sonrisa al cielo. Sus plegarias se habían escuchado. Nadine sonrió al ver su número de seguidores amentar. En la época en la que todo mundo enseña, cubrirse puede ser una revolución

6 de Noviembre de 2021 a las 03:52 0 Reporte Insertar Seguir historia
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Fin

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Patricia Pixie Poesía y microrrelatos son mis pequeños grandes placeres a la hora de escribir.

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