literariasel Siboleth Lu

Frecuentemente tendemos a repetir ciertos patrones al establecer relaciones románticas, pero hay una que nos marca para siempre, esa que nos hace despertar. Enamorarse implica saltar al vacío y confiar en que el otro te sostendrá ¿o no? A veces el amor no es suficiente, te lleva al infierno y muy pocas veces al cielo. ¿Cómo sobrevives si siempre hay dos personas jalando del gatillo? _______ Imagen de portada de: Miladenleschi en Pixabay


Romance Suspenso romántico No para niños menores de 13.

#amor #desamor #codependiente
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Luces en el agua

Las gotas de lluvia resbalan por el parabrisas del auto, las luces del semáforo se reflejan en ellas y en los charcos, esa imagen siempre me pareció fascinante, era una mezcla de felicidad y melancolía. Aunque hace frio, bajo la ventanilla un poco, no me gusta estar en espacios cerrados, me falta el aire siempre. Subo el volumen del estéreo un poco para no dormir, comienza a sonar Tuesday interpretada por Burak Yeter, el reloj marca las 2:07 a.m. miro hacia el teléfono constantemente, presionando el botón para desbloquear, como si eso hiciera que me llegara ese mensaje o esa llamada, nada.

La luz del semáforo cambia a verde, me quede ahí inmóvil unos segundos mirando los reflejos, como si quisiera perderme en ellos, por un instante un miedo extraño me paralizó, me ha pasado antes, mi cuerpo se tensa y mi mente me juega un juego de terror. Me obligo a reaccionar y acelero, mi respiración cambia, siento que me ahogo, bajo más la ventanilla y siento el aire con la brisa, me recupero. Hecho un vistazo de reojo al teléfono, nada.

Conduzco por unos minutos más y paso a comprar un café, en esas tiendas que cierran hasta muy tarde o que nunca lo hacen. Comienza a llover un poco más fuerte y me quedo dentro del auto tomando mi café , miro el teléfono de nuevo, una notificación, mi corazón se acelera, el mensaje: «me quede dormido, lo siento» . Lanzo el teléfono con fuerza contra el asiento del copiloto, golpeo fuertemente el volante y las lagrimas comienzan a rodar por mis mejillas sin parar, igual que la lluvia afuera. ¡Dios mío, cuanta impotencia siento! Afortunadamente el calor del café ha hecho que los vidrios se empañen y no deja que alguien me vea así. Sostengo fuerte el volante con ambas manos, quisiera gritar, ¡gritar! ¿Cuántas veces más lo hará de esta manera? ¿Por qué es así?

Me había pasado la tarde y parte de la noche en el hospital cuidando a mi tía que había sido internada dos días atrás. En estos momentos de vulnerabilidad lo necesitaba más, quería saber de él, saber qué como dijo siempre, estaría para mí, pero una vez más las palabras se quedaron en mensajes que se pueden borrar. Siempre tenía una excusa, así fuese la más tonta, se las arreglaba para salir bien librado de cualquier situación, justo como esta vez. Dentro de mí esas excusas estaban dejando una huella muy profunda y me alejaban repetidamente de él, jugaba con mi amor propio que en días como estos lo sentía pisoteado en el piso, donde él pasaba constantemente sobre mí.


Poco a poco recupero la compostura, limpio mis lagrimas y busco el celular debajo del asiento hasta que lo encuentro, tecleo rápidamente «no te preocupes, espero que estés bien, descansa» . Conduzco hacia mi departamento, entre lluvia y lagrimas procuro ir con precaución. Seguramente esta muy cansado por el trabajo, estos días ha tenido que estar más tiempo en el negocio, las ventas afortunadamente han ido en aumento, yo debo apoyarle más, él siempre me hace sentir bien, me dice lo mucho que me ama, los momentos junto a él han sido los más increíbles de mi vida. Debo descansar también y hablar con él mañana, todo estará bien. Hemos logrado estar juntos por dos años, no podemos ir por la vida desechando personas solo porque en ocasiones importantes olvidan estar con nosotros. Además quizá, yo pido demasiado y no me fijo en como a veces le trato. Afortunadamente todo tiene solución y se que la encontramos siempre, porque nos amamos, así ha sido desde que nos conocimos, desde aquel día que su actitud desenvuelta, su sonrisa amplia, sus ojos cautivadores, su personalidad me impresionó, sobre todo lo fácil que fue entablar nuestra primer conversación que duraría tanto. Ese momento en que mire sus ojos por primera vez, en aquel lugar que nunca olvidaré.




28 de Noviembre de 2021 a las 21:39 0 Reporte Insertar Seguir historia
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Conoce al autor

Siboleth Lu Soñadora, apasionada de las letras y de los libros, mismos que han sido mis amigos y mi refugio a través del tiempo. Es hasta ahora que me atreví a plasmar mis líneas, deseando que algún alma libre las disfrute.

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