axel-melgarejo1625109491 Axel Melgarejo

Tras varios años fuera de su hogar, el joven poeta y soñador Felipe Añejo vuelve a su tierra natal en la pequeña colonia española de Esperanza dispuesto a ayudar a su padre en la administración de su hacienda. Por desgracia al volver descubre que su hogar se encuentra bajo el yugo tiránico de un maligno general llamado Jorge Santos quien trabaja para el inescrupuloso terrateniente italiano Carlos Pereti. Felipe se muestra disgustado con los eventos que ocurren en Esperanza; pero al igual que él, un joven muchacho revolucionario llamado Raul Destello junto a un noble español y un orgulloso e integro sargento están dispuestos a hacer lo imposible para mantener el orden junto a la justicia en Esperanza. Inesperadamente durante una noche fantasmal de luna llena, hace su aparición una figura misteriosa cuyo rostro demoníaco junto a su negra armadura realzan su terrorífica presencia. aquel ser se identifica como el espectro de un noble asesinado injustamente décadas atrás y ha vuelto de la tumba para obtener venganza sobre sus asesinos. Solo hay dos preguntas que los pobladores se hacen en este momento: ¿Quien es ese extraño ser? y ¿Sera un fantasma en realidad o acaso alguno de los interesados en derrocar a Pereti y a Santos estará detrás de todo esto? la respuesta solo reside en el interior del Espectro Del Desierto


Aventura No para niños menores de 13.
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PROLOGO: EL ULULAR DEL VIENTO Y DE LOS FANTASMAS

El desierto se expandía en el horizonte y el viento creaba un ulular tan fuerte que los viajeros más intrépidos temblarían al creer que era el lamento de aquellos que murieron en el pasado debido a la sed y el hambre. Las cercanías a la pequeña colonia de Esperanza, un oasis en medio de aquel interminable desierto, eran igual de aterradoras que la leyenda de los fantasmas. Los soldados del Rey, que se encontraban bajo el mando del generalísimo Jorge Santos, solían llevar a los pobres trabajadores que intentaban huir de la finca de su patrón, el señor Carlos Pereti un Conde proveniente de Roma con tierras en aquella colonia, al inhóspito desierto con intenciones de ejecutarlos. Aquella noche, sin embargo, dos trabajadores de Pereti se encontraban en esas tierras por voluntad propia tratando de escapar. Los dos eran padre e hijo y sabiendo que ambos podrían morir, se rebelaron ante las crueles actitudes de su capataz quien, paciente y calladamente, los esperaba en el medio del desierto para ejecutarlos con la suficiente crueldad como para poder dejar un mensaje a los que osasen rebelarse ante ellos.

Aunque Alberto Zalazar fuese un muchacho joven, de unos 23 años de edad, de todas formas debía de aminorar la marcha para poder seguirle el paso a su pobre y cansado padre Juan Zalazar de unos cincuenta años quien aparentaba ochenta debido a la vida de interminable esclavitud a la que se había sometido debido a los engaños de Pereti. Padre e hijo se vestían igual: ambos tenían una camisa y un pantalón blanco e iban en sandalias. La única diferencia en los dos era el color del cabello, Alberto lo tenia de color negro y su padre Juan lo tenia de color blanco junto a un tupido bigote del mismo color.

Se encontraban cerca de los límites de Esperanza cuando oyeron el sonido de un disparo a la distancia y la pierna de Juan reventó como si fuese una piñata. Cayendo al suelo, Juan, se sobó su rodilla mientras su hijo exclamaba:

- ¡Padre, levántate! ¡Te tienes que levantar!

- No puedo hijo- se disculpó Juan con una sonrisa triste- lo siento; pero debes de huir antes de que te atrapen

- ¡No iré a ningún lado sin ti!- sentenció Alberto arrodillándose y cubriendo con su cuerpo a su padre

- ¡Nadie ira a ningún lado!- exclamó de forma placentera Omar Talado el capataz de la finca de Pereti- excepto a la tumba

- ¡Desgraciado!- gritó Alberto enfurecido- ¡¿Acaso crees que la muerte nos asusta?! Mas miedo tenemos a vivir bajo tu yugo antes que morir por él

- ¿Matarte?- preguntó aquel robusto hombre con una tupida barba negra sosteniendo un fusil en su mano- nadie habló de matarte a ti infeliz, sino a la escoria de tu padre que ya es muy viejo para servirnos

- ¡Hijo de puta!- aulló Alberto levantándose, aun bajo la amenaza de ser fusilado, intentando darle un puñetazo en la cara a Talado; pero este, fácilmente, pudo contraatacar dándole un golpe con la culata de su fusil en el estomago de Alberto antes de que pudiese conectar siquiera un solo puñetazo. Alberto se dobló y Talado le dio otro golpe en el rostro, con la culata de su arma, dejándolo inconsciente

- Despídete de tu hijo- sonrió Talado apuntando con su fusil a Juan. Aquel pobre hombre cerró sus ojos esperando su inevitable final cuando oyó el grito de Talado, al abrirlos de nuevo vio como una espada larga atravesaba de forma limpia el tórax de su enorme agresor

Talado no lo vio venir y antes de poder jalar del gatillo sintió como una espada entraba de forma limpia sobre su cuerpo, dando vuelta su cabeza vio a un jinete que llevaba una enorme armadura negra, siendo cubierto por una capa igual de oscura, un sombrero ancho del mismo color; pero en su rostro se podía ver algo aterrador debido a que no era un rostro humano sino el rostro de un demonio: de piel blanca con una sonrisa diabólica cuyos colmillos sobresalían de sus labios, los ojos de aquella criatura eran de un color rojo intenso, las facciones no eran fáciles de distinguir a la luz de la luna; pero todo parecía indicar que este ser no poseía una nariz sino dos huecos nasales demasiado grotescos. Los cuernos eran demasiado largos y sobresalían del sombrero, una bufanda roja cubría su cuello. El corcel en el que cabalgaba dio unos fuertes relinchidos y solo por un momento Talado junto a Juan creyeron ver que aquel caballo exhalaba fuego por sus fosas nasales; pero no estaban del todo seguros.

Sacando la espada del pecho de Talado, aquel demonio, largó unas fuertes carcajadas que se oyeron a la distancia y sin previo aviso decapitó al cruel capataz.

Juan estaba petrificado; pero aquel demonio le contestó con una voz gruesa y profunda:

- Lárgate ahora, antes de que vengan los demás hombres

- G…gracias- levantándose con un doloroso esfuerzo tomó a su hijo de los brazos y lo cargó sobre sus hombros

- El caballo de este sujeto está a solo dos metros de distancia, podrás huir en él- continuó aquel enorme demonio tomando la cabeza de su víctima con las garras de la armadura de su oscuro guante- cuando llegues al siguiente pueblo háblales a tus amigos de mí

- ¿Quien… quien eres tú?- le preguntó Juan asustado viendo el blanco caballo del difunto capataz acercarse a ellos tras ser llamado por el silbido de aquel fantasmagórico ser

Subiéndose a su negro corcel, con la cabeza de Talado en sus manos, le respondió:

- Soy El Espectro Del Desierto

Agitando las riendas de aquel enorme corcel de ébano y largando unas risas fantasmales que helaron la sangre del malherido hombre, aquel demonio partió rumbo al desierto donde su figura se perdió en el horizonte.

21 de Octubre de 2021 a las 21:09 0 Reporte Insertar Seguir historia
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