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LA NOCHE DEL 27 DE OCTUBRE

Bourbon. Quiero un bourbon decía, mientras golpeaba mi mano contra la mesa del bar Mary Lu. Y pensaba... ¿Qué pensaba?... Sí..., eso. Tenía que hacer eso después de encontrarme con Cassano. Pero el italiano no apareció.

Esa noche del 27 de octubre. Todo fue culpa de ese comedor de fideos europeos.


Eran las 10 de la noche. El jefe ordenó que todos nos fuéramos, excepto yo, Francis y Bob. Si el Consiglieri no aparecía, eso solo significaba una cosa. habría tumbas. Y por lo tanto, habría que ganarse el derecho a cavarlas.

Sin embargo, estábamos tranquilos. Ya habíamos trabajado mucho dentro de este juego, y sabíamos disparar. Sin embargo, Francis, aún era joven, valoraba su vida todavía. Y eso es un problema. Fue un problema a las 11 de la noche.


BOOOOOOOB!!!!! -Gritó el jefe. Cuando un camión atravesó la estructura de madera del bar. Vidrios rotos volando lentamente en direcciones aleatorias, las tablas de madera soltando polvo y virutas como confeti. Y mi bourbon. Juro por las destiladoras del mundo que nada más me dolió, que ver mi bourbon cayendo al frío piso de cemento.


Lloré por unos momentos mi bebida favorita, cuando me detuve a contar a mis compañeros. Y faltaba alguien. Francis. El fue al baño segundos antes del golpe. Y no salió después a ver como estábamos. Era claro. Si nos intentaron matar, ya tenían el oro de su lado, y solo nosotros, hombres de confianza del jefe, conocíamos el lugar donde lo enterramos. Francis nos había vendido, todo por una simple oferta y amenaza de muerte propuesta por el mismo Consiglieri, como me enteré más tarde en el bar de Frank.

Sin embargo, solo era importante la muerte del jefe. Los demás eran daños colaterales insignificantes, pues, ¿Qué harían dos sujetos, o la pandilla entera sobreviviente, sin los recursos de su jefe?

Y realmente ya estoy viejo para venganzas. Estar 50 años vagando por estas calles, me ah enseñado una cosa. Y es que si aún no han cavado tu tumba, no intentes cavar la de otro, porque puede ser la tuya.

Así me levanté. Me serví un bourbon de una botella que quedó intacta. Le serví un vaso a Bob que también sobrevivió. Reímos, y nos despedimos.

Fui por la oscura calle del bar Mary Lu, saludando a las chicas que siempre me coqueteaban en la esquina, hasta que iniciaron los tiros y explosiones dos calles más arriba.

Nadie tenía que morir esa noche. Ni mi bourbon tenía que derramarse, ni Bob lastimarse, ni la mafia italiana apoderarse de las calles maple hasta Harrison, eliminando a todas las otras familias de la mafia a su paso.

Se podría decir que fue algo raro o totalmente desafortunado, que Francis nos traicionara, y a todas las familias enemigas de la Italiana, solo por un poco de oro y el miedo a perder su pellejo. Pero, estaría mintiendo. De hecho, fue una noche tranquila, como todas las demás. Una calmada noche de 27 de octubre, en Borubon city.


21 de Octubre de 2021 a las 02:18 0 Reporte Insertar Seguir historia
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Fin

Conoce al autor

Mike Anderson Pues que les digo de mi, sino que soy como un navegante en lancha, que se aventura en las tempestuosas aguas de la escritura. Con la esperanza de llegar al otro continente, y ver que ha alguien le quito del día la amargura.

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