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Ella

Desde que ocurrió, desde que le había vislumbrado nada había sido igual. Aquel día lo había cambiado todo por completo, como nunca antes lo creyó. Porque desde aquel día la estampa de ella coronaba los cielos de su corazón, y las estrellas que adornaban sus ojos iluminaban su camino. Ese camino que día a día le guiaba al mismo terreno desde el cuál le espiaba mientras ella, con juicioso proceder, se entregaba a sus más dignos quehaceres. Después de todo eran neuronas y los hemisferios en los que vivían eran tan opuestos que desde lejos, desde ese árbol que separaba a sus mundos tan distintos como iguales, no le podía tocar y eso le dolía. Un dolor que no le abandonaba por más que deseara la merecida paz que demandaba.

Y el no poder alcanzarla y estar con ella como deseaba le hacía soñar despierta; sueños que le asustaban, pues sus anhelos no estaban medidos y ya afectaban su desempeño particular. Porque ella temía la sola idea de macharle con el gris de su infinito, y por esto y más se retenía y se olvidaba de todo lo que existía a su alrededor. Defectuosa e infructuosa, ya le decían sus hermanas sin siquiera emplear palabras cariñosas. Hermanas que no entendían su cambio, pues siempre había sido la más ejemplar de las neuronas. Y con razón y más no lo podían entender, porque era algo insólito y perturbable pues eran del hemisferio más importante, el de la más condenada razón.

Y ella, como no podía tenerla, le bastaba con sólo pronunciar en secreto la sinfonía que provocaba su nombre en la duermevela. Un nombre que sólo conocía su imaginación y sus sueños durante las noches más presuntuosas, cuando ya todas sus hermanas reposaban después de una ajetreada faena. E igual que aquel día, y todos los días visitaba el mismo espacio donde se imaginaba lo que era sentirse estar junto a ella; desde aquel día que la había descubierto ayudando a moldear con matices de colores y creatividad las obras más amadas por su niño: el dueño de ese cerebro en el que vivían.

Y así, día tras día acudió al condenado lugar desde el cuál le enviaba mensajes que justo podría descifrar: anagramas, palabras y todo lo que se le podía ocurrir, que sólo la figura de su ensoñación podía distinguir si lo solicitaba. Transcurrieron los segundos, segundos que se transformaron en minutos, minutos que se convirtieron en horas infinitas hasta pasar el tiempo. Y ya pasado este, un día como cualquier otro, e inesperadamente, no la volvió a ver. Y por primera vez, y sólo por primera vez sintiendo curiosidad y temor cruzó la línea que separaba sus mundos conectados por ese árbol que cambiaba conforme las estaciones de la vida transcurrían.

La buscó y la buscó, y así supo desde ese otro lado, que ella también le había buscado con admirada voluntad, un esfuerzo que le llevó a perecer. Perecer imaginando quién era la autora de aquellos mensajes que había descifrado con alegría, porque se había sentido amada. Todas las noticias y verdades narraban lo mismo, imágenes y escenas que se repetían sin cesar; noticias que recibió con un profundo pesar por más que buscara el porqué de su desaparición.

Y aun cuando el dolor no le había dejado, porque este se había arraigado a su ser, saberse correspondida y aceptada por ella había sido lo más sublime que había podido sentir. Y entonces, y sólo entonces, se desvaneció sin decir nada para unirse a los brazos de la razón de sus impronunciables suspiros y promesas en el más allá. Algo inesperado para todas las que le vieron sucumbir en un estado de extraordinaria locura. Sucedió así, y es así como se cuenta su historia merecida de alabanzas ya entre todas sus hermanas, una historia que jamás olvidarían. Una historia de amor como se relata entre las que ya nacen y perecen como muestra del más absoluto sentimiento que renace día a día entre sus labios.

20 de Octubre de 2021 a las 21:49 0 Reporte Insertar Seguir historia
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Fin

Conoce al autor

Sinfonia Universal Mi nombre es Vanessa pero prefiero que me conozcan por el nombre de Sinfonía Universal. Tengo mis pocos años en este mundo de escritura, pero más perteneciendo al ritual que significa la vida, soy de Mérida - Venezuela, el lugar que Dios eligió para que naciera. Soy un aprendiz de escritora, autodidacta, que tiene el infinito sueño de crear historias de fantasía que atrapen, y llenen de color las vidas de todos.

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