axel-melgarejo1625109491 Axel Melgarejo

La guerra contra Rusia ha terminado y la floreciente nación de Karioke ha perdido el combate. el joven comandante Vitto Tarintolio se encuentra como prisionero de guerra a merced de sus captores cuando es salvado por una misteriosa mujer llamada Lady Lisa Steiner quien trabaja como detective privada. Vitto accede a ayudarla tras haber sido salvado por ella y ahora, con la ciudad capital de Karioke siendo amenazada por un peligroso chantajista que lo perdió todo en la guerra, ambos deberán salvar su hogar y Vitto deberá pasar por una redención sangrienta bajo el nombre de Alexander Ferix, el fiel amigo y asistente de Lady Lisa, mejor conocida como: Tormenta Roja


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PROLOGO: EL SOLDADO SIN FUTURO Y LA HEROÍNA MISTERIOSA

1

Una tormenta se avecinaba en el horizonte y era de color rojo.

Siempre se habla de la paz antes de la tormenta, una calma y quietud que anuncia a los marineros que las cosas se pondrían muy duras en los siguientes minutos a menos que estuviesen preparados, supongo que ese era mi caso con la tormenta que se avecinaba en mi vida, una tan frenética y a la vez tan emocionante que difícilmente podría decir que no a ella si se me pidiese que estuviera en ella otra vez; pero creo que me estoy adelantando a los hechos, lo justo sería comenzar con este relato lleno de aventuras y casos increíbles desde el principio, cuando volvía en barco a mi ciudad natal en la pequeña isla de Karioke después de haber participado en la guerra contra los rusos que tuvimos un año atrás en 1880.

2

Como todos han de saber, Karioke es una pequeña isla europea que se encuentra en medio del mediterráneo, no mayor que Inglaterra y no menor que las islas de las Bahamas. Karioke es una pequeña isla que alguna vez perteneció al imperio romano y, tras varios siglos de constantes batallas, logró su independencia en 1810; pero fue por un periodo corto de tiempo debido a qué las tropas Francesas, bajo el mando de Napoleón, la dominaron al año siguiente. Tras la caída del emperador, los británicos quisieron hacerse con el control de la isla y debimos de soportar cuatro décadas de intensa batalla hasta que por fin pudimos deshacernos de ellos. ¿Qué tan ebrios de poder estuvimos que creímos poder ir contra el imperio ruso nosotros solos? Inocentemente contábamos con que los prusianos nos apoyarían en la campaña; pero ellos tenían sus propios problemas con los franceses en ese momento. Siendo aquí en donde entro yo, el ex comandante Vito Tarinolio, un soldado de nacimiento que sirvió al ejercito de Karioke desde el año de 1869 a 1880, cuando el frío ruso me hizo trizas y perdí a todas mis tropas durante la campaña. Los Cosacos me convirtieron en un prisionero que vendieron a unos marroquíes a finales del año pasado, me llevaban como si fuese un animal de carga en el interior de un buque junto a otros prisioneros a donde se encontraba la India para intercambiar con los Visires cualquier tipo de sirviente o esclavo que ellos deseasen.

Es en esta parte de mi relato donde toda mi aventura inicia.

3

Me encontraba acostado en el suelo cubierto de paja para alimentar a los caballos que viajaban con nosotros, estaba destruido en todos los sentidos de la palabra en aquel momento. Por el lado físico me encontraba desnutrido, mi cabellera castaña, junto a mi barba, había crecido de forma desmesurada en aquel momento, convirtiéndose en una mata de pelo, y mi cuerpo se encontraba escuálido y esquelético. Si algún conocido me hubiese visto en ese momento, difícilmente me habría reconocido. Una de mis piernas se encontraba herida debido a un disparo que recibí en la campaña contra los rusos y mi cuerpo tenia múltiples cicatrices en la espalda producto de los latigazos, el frío extremo que la quemó en distintas partes y otras torturas que no viene al caso contar en este momento. Los prisioneros que me acompañaban no se encontraban mejor que yo; pero estos me evitaban a toda hora debido a la peste que irradiaba tras haber estado en una porqueriza durante varias horas, aislado por completo de todo ser humano, difícilmente puedo recordar si fueron los Rusos o los Marroquíes quienes hicieron aquella ultima parte; pero sí recuerdo que era más un animal salvaje que un ser humano en ese momento.

En el sentido emocional y espiritual no me encontraba mejor. Extrañaba a mi familia, a mis amigos y a mi tierra natal. Todo espíritu de aventura, fantasías de heroísmo y ambiciones militares habían quedado en el olvido siendo reemplazadas por una desesperación interminable, junto a un deseo de morir que se acrecentaba cada día y cada mes que pasaba. Me había convertido en una sombra de mi mismo, de mi antigua gloria y al igual que Ícaro, cuando intentó tocar el sol, caí al oscuro abismo sin poder ver el final del mismo.

Miseria tras miseria fue lo que sentí, hasta ese día en particular cuando una mano me tomó mientras caía y me levantó para que pudiese emprender vuelo otra vez. Lo recuerdo como si fuera ayer.

4

Debía de dormitar en mi celda cuando sucedió, no sé qué tan cerca estábamos de la tierra ni que tan lejos en pleno mar; pero si recuerdo que era de día porque la luz del sol golpeaba los tablones de la embarcación. Oí a los Marroquíes hablar en su idioma natal, no podía entenderlos; pero si podía comprender que estaban alterados por algo en particular, posiblemente estaban divisando un barco que se aproximaba hacia su embarcación. Lo siguiente que escuché fue como los pasos de mis captores se sentían por toda la parte superior del buque. Antes de saber que sucedía, oí el sonido de disparos junto al estruendo de un cañón que golpeó aquel maldito buque. La bala atravesó la zona cercana a donde estaban las celdas haciéndolas caer debido a la fuerza del impacto. Los otros prisioneros gritaron de alegría y se levantaron del suelo emprendiendo la huida arrojándose al agua, aquellos pobres hombres estaban tan desesperados que eran capaces de enfrentar al Dios Neptuno con tal de salir vivos de aquella situación y seguir adelante con sus vidas; pero yo no poseía su mismo valor ni mucho menos su mismo entusiasmo. En su lugar solo me encontraba asustado y apenado debido a que creía que me castigarían por ello, ni en un solo momento llegué a pensar que habían venido a mi rescate sino que las cosas empeorarían aun más. El sonido de los disparos no tardó en volverse a oír, solo que esta vez no eran disparos de fusiles sino de un revolver de seis tiros, seguido del sonido de varios rifles Winchester, no tardé en oír los gemidos de los Marroquíes al caer al suelo y lo siguiente que vi fue la puerta de aquel calabozo abrirse dejando la luz pasar siendo opacada por la silueta de mi salvadora.

5

La silueta me fue indescifrable por un momento debido a que la luz del sol me fue segadora al pegar en mis debilitados ojos; pero pude contemplar que esta era de líneas finas y demasiado atractivas, a medida que avanzaba pude ver mejor aquella silueta; pero mi miedo iba aumentando conforme ella se iba acercando. Lo primero que pude ver fueron sus botas negras con tacones de punta, estas botas llegaban hasta donde comenzaban sus piernas, el pantalón que vestía era color blanco, llevaba una camisa del mismo color que su pantalón junto a un chaleco dorado. Un pañuelo abultado cubría su cuello junto a un relicario color azul sujeto por una cinta negra. Su cabello rubio, que por un momento me pareció dorado, se encontraba suelto y la mirada de sus ojos azules me dio una gran tranquilidad. Llevaba un sombrero ancho, casi de vaquero, color rojo con una cinta negra. La expresión de alegría, valor y heroísmo se mostraba en su rostro, tenía una espada con un mango negro con bordes dorados que descansaba en una vaina negra, en su otra mano estaba un revolver plateado con un tambor para seis balas. El saco de color rojo que cubría su cuerpo y terminaba en dos puntas triangulares separadas me era llamativo; pero aun más llamativo me fueron dos bandas blancas que se entrecruzaban formando una X en su llamativo busto.

Acercándose a donde estaba me extendió su mano cubierta por un guante blanco elegante que eran resaltados por las muñequeras negras de su rojo saco. La sonrisa amistosa que me dedicaba me llenaba de emoción y sus dulces palabras fueron

- Hola ¿Te encuentras bien? No te preocupes, estas a salvo, estoy aquí para ayudarte, nadie te hará daño mientras este a tu lado- con un tono angelical añadió- todo termino

Con esa dulce promesa, me quebré por completo y la abrasé rompiendo a llorar sobre su vientre mientras ella acariciaba mi cabellera.

Siendo así como conocería a mi mejor amiga y gran heroína, Lady Lisa Steiner; pero era mejor conocida por todos como: TORMENTA ROJA

18 de Octubre de 2021 a las 14:30 0 Reporte Insertar Seguir historia
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