sinfonauniversae Sinfonia Universal

"Si los cuentos de hadas tuvieran una voz distinta y un aspecto diverso al de muchos otros que se han contado por muchas bocas, e interpretado en sinnúmero de lenguas durante eones y eones, ése sin duda sería la del mundo del cual nació la llamada "Oscuridad Iluminada" hecha de profundo amor e inocentes promesas. La oscuridad, una verdadera luz nupcial por la que todos renovaron los votos que debían ser renovados, pobló todo un universo lejanísimo hasta hacerle arrepentirse de lo hecho por siempre jamás; pues todas las cosas puras quizá nunca son buenas".


Fantasía Fantasía oscura No para niños menores de 13.
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Allí Donde Quedaron Erigidas Nuestras Historias

M’or Droanao, aguarda pensativo, tendido en su propio espacio, con su cuerpo hecho de nubes, cristales, fuego, plomo y piel. Ubicado en medio de un espacio consagrado, su voz muda resuena aun cuando existe una prolongada quietud por parte de él. Contempla mansamente a las criaturas que, desde lejos, corean con vivo eco su sagrado nombre. Peregrinos que desean descansar entre sus poderosos y amorosos brazos; pues el todo y la nada inician y terminan en él. Peregrinos que han venido a él en un prolongado y ordenado desorden.

M’or Droanao peca por el entusiasmo quedo que le genera ese momento, uno que, sin embargo, sólo se ve poco en cada uno de los espacios que le componen, y también, por la humildad que siempre guarda. Una humildad que, desde que él conoce su existencia, nutre a cada uno de los millares de seres que lo visitan y aprenden de él lo que deben aprender hasta el infinito y más allá.

Así millares de seres temidos y apreciados se acercan y aparecen sin preámbulos ante ésas sus puertas de coloridos cristales; puertas en forma de boca que él abre, como tantas veces lo ha hecho. A esos seres venidos de distintos puntos que conectan con un todo primordial. Todo para habitar en él, y juntos, por un ínfimo instante.

M’or Droanao es el lugar donde el resplandor de todas las canciones, poemas e historias narradas manan y se interconectan como caudalosos ríos de sabiduría, hasta que, finalmente, desembocan en ese vasto océano que es la vida misma o el War’Jai Ir’rier o el Surgir Inalcanzable e Inacabable de la Vida. Vida que, tanto tú, como yo, vivimos día a día, tarde a tarde, noche a noche con un propósito especial. Especial sin duda alguna. Y al igual que M’or Droanao, tanto las criaturas que lo visitan, como tú y como yo, somos especiales a nuestra manera. Formamos parte de algo esencial desde el momento en que cantamos, recitamos y narramos al todo y a una nada mortal e inmortal. Al ello que es la vida misma en todo su esplendor.

M’or Droanao lo sabe y por eso nos recibe, y por eso, tú, mi preciado acompañante, ahora te encuentras en ese territorio donde todas las dimensiones y mundos, del inhóspito universo que nos ha parido, pueden soñar sin límites. Desde allí, desde M’or Droanao, nosotros sus hijos, podemos vivir noblemente y asombrarnos desde la ingenuidad del corazón hasta que despertamos una sola vez, y cada cierto tiempo, cuando somos convocados por nuestro artista creador si así lo cree necesario. Convocados para conocer las verdades más amadas pintadas ya por él. Es la razón del porqué millares de seres peregrinan a M’or Droanao una vez cuando es requerido. Una vez y sólo una vez.

M’or Droanao mismo lo conoce. Conoce todo. Sabe que cuando nuestro creador desea contar las verdades que muchas veces no logramos encontrar ni en las pinceladas que dibujan el nacimiento o la muerte del sol, la luna y las estrellas regados de aquí para allá fuera de nuestro alcance, ni en el rumor del viento ululante, ni en el rastro que dejan las raíces de los viejos árboles, ni en la risa de un curioso bebé y ni en los ojos del que se considera el ser más amado, podemos acudir a esa dimensión para hallar eso que se nos ha ocultado por nuestro propio bien.

Peregrinamos a M’or Droanao, la dimensión que encierra los elementos reales e irreales, dueño de todas las canciones, poemas e historias que están destinadas a conocerse tarde o temprano. Todo lo que debe saberse y debe ser anidado en el corazón con facunda prudencia y virtud.

Desde siempre y pacientemente M’or Droanao nos ha esperado en esta ocasión. Así ha sido por siempre y será. M’or Droanao cuenta desde su cuerpo estático y viviente a las millares de emblemáticas criaturas que alcanzan a brindarle esperanzadoras sonrisas, a él, que poco espera recibir de todos cuanto acuden a una y por una misma causa. Pues él es también un espectador de lo posible y lo imposible.

Las criaturas que asisten son engullidas a partir de su boca y que se adentran en su estómago ya henchido cuando lo reverencian, pues su interior es como una abominable cueva donde se ven representados y reflejados los deseos de todos los seres que habitan, y habitarán, en ese universo sin final.

M’or Droanao, es la dimensión más preciada por todos: La Era de las Infinitas Maravillas. La dimensión que tú también amarás sin duda alguna. M’or Droanao se muestra noblemente exquisita como privilegiada, para todos los fieles devotos que respetan a nuestro soberano y creador; y, sobre todo, buscan el cambio y renovación interior y exterior que esperan encontrar en ese semblante gigantesco que les brinda sólo miradas que llevan a la introspección de cada uno de los asistentes, a través de sus ojos atentos.

M’or Droanao es una utopía inquebrantable donde la magia abarca cada rincón de su existencia, y tanto así, que inclusive desde una aguja en un pajar hasta los céfiros de ese paraíso en miniatura, hacen de él un lugar predilecto de descanso y de aprendizaje y sabiduría. La dimensión más hermosa existente. Una dimensión que merece ser conocida por todos.

M’or Droanao calcula mudamente una a una a las millares de criaturas, de toda índole y tamaño, que aguardó asistieran esa vez, y que son también guardianas de otras tantas. No se sorprende del todo pues su trabajo ha sido ese: convertirse en un recinto ya aclamado por las voces que vuelven a corear su nombre y le señalan con asombro una vez ingresan en su ser cuando él abre su boca, una y otra vez, y les deja pasar.

Así, todo marcha bien hasta que la ve. En medio de su escrutinio atisba a una con infinito interés. Después de todo, la criatura, hermosa ante sus ojos hechos portentosas ventanas, contará esta vez la historia que debió contarse hará mucho tiempo atrás. Una criatura que, pese a que quiere, no puede ocultar su verdadera naturaleza, y en cuyo semblante, se atisba un lamento inquebrantable sumado a la belleza que posee nacida sólo de una padecida felicidad.

M’or Droanao, Consuelo de los Migrantes, aprecia que la criatura de rostro doliente es acompañada por otras versiones de ella en miniatura. Cuenta ocho o diez que jalan a la inmensa criatura de sus manos y la empujan para que se apresure. Después de todo, llegaran muy tarde para que todos puedan escuchar la canción que entonará su “Abuelo Gala”. Los pequeños seres la apremian a seguir y seguir y seguir hasta que la dimensión finalmente los engulle sin reparo. Seres que poseen el mismo semblante agraciado de la mayor, y en la que también descifra padecimientos e infortunios pero de desiguales naturalezas. Seres que son, sin duda, especiales a su manera.

Y una vez que todas las criaturas entran en él y se instalan entre cada espacio perteneciente a sus costillas y a los ruidos que emite su estómago en forma de tonadas de hambre inmerecida y su vientre mancillado, M’or Droanao adopta un fantasmagórico y etéreo avatar, uno dueño de un libro de transparentes dimensiones donde se dispondrá a registrar la historia que esperó escuchar todo su perenne existir.

El interior de M’or Droanao es un lugar acogedor y él mismo lo sabe. Todos los millares de seres que acompañan a la prodigiosa ocasión merecida, yacen sentadas y recostadas en cada espacio destinado de su ser, pues serán participes de la historia que será presentada con extenso y sumo desarrollo, aunque la misma demorará tan sólo un pequeño momento. Se ha preparado para esto, y así lo han hecho también todos los que están allí presentes.

Justo en el centro de todo, en un pequeño pilar, justo en ese lugar desde el cual se anunciará una verdad imposible de ser guardada por más tiempo, se encuentra el “Abuelo Gala” rodeado por todos sus nietos, nietos que le arrojan maravilladas miradas al más anciano para ellos, sin poder ocultar su ilusión de poder escuchar finalmente la historia que les prometió ante su infantil insistencia de que la revele; esa que siempre desearon que les transmitiera su tan preciado pariente y precursor de imaginativas ideas.

M’or Droanao suspira y pide al “Abuelo Gala” que inicie su relato, ya presto a registrarlo todo con un instrumento que no podrá borrar nada de lo que se predicará en ese recinto. Entonces el “Abuelo Gala” inicia su canción sin ocultar nada en lo absoluto. Porque nada ocultará y la historia finalmente se sabe ante millares de oídos atentos.

16 de Octubre de 2021 a las 04:08 0 Reporte Insertar Seguir historia
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