valzg22 Valerie Guedez

DisneyUniverse Crossover Por primera vez en siglos Hades se siente cansado de su trabajo en el Inframundo y decide tomarse unas vacaciones, el destino lo lleva lejos de Grecia hacia una tierra y tiempo que desconoce. Oculto entre mortales sus ojos quedan cautivados por la belleza de una mujer que tiene poderes de hielo, tan encantado que busca el poder cautivarla aunque será lo más complicado que vaya a ser el dios gobernante el Inframundo. ¿Cómo un dios que nadie puede apreciar lograría obtener el amor que nunca ha logrado conseguir?


Fanfiction Películas Sólo para mayores de 18.

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Un despreciado en necesidad

Nunca antes había tenido que sufrir de este modo hasta ahora, siempre me sentía satisfecho con mi trabajo, era el único de los dioses capaz de soportar el peso que consistía en gobernar el Inframundo. Bueno, casi; en un principio no me parecía un buen trabajo hasta que me fui acostumbrando y mientras me la pasaba toda mi vida ocupado, mi hermano ''el señor de las nubes'' se la pasa feliz allá arriba disfrutando como si todo en la vida fuera una gran fiesta.

¿Y por qué razón quería tomar ese puesto de gobernar sobre todos los dioses? Pensaba, bueno, tal vez sea porque a diferencia de los demás yo soy el único dios que nadie llama, no tengo templos, no tengo ofrendas y todas mis riquezas han sido por los rituales funerarios que le hacen a los griegos. Es la dura realidad, ningún mortal me adora, por eso quería el puesto de mi hermano Zeus, quiero que me adoren, quiero tener templos, que me llamen para ofrecer mis servicios.


Era todo lo que quería, si todos los dioses incluidos mis hermanos no se estuvieran burlando de mí y aborreciéndome a mis espaldas tal vez hubiera estado siempre tranquilo, pero mi paciencia se rompió y por eso estuve ideando un plan para al fin ser gobernante de todo; de no haber sido por Hércules yo hubiera vencido. Estuve cerca de tenerlo todo, y cuando parecía que había tenido una pequeña victoria cuando mi ex ayudante Meg perdió la vida, creí que al menos obtendría hasta la vida de aquel que impidió que lo tuviera todo cuando me ofreció su alma por la de su amada.


No contaba con el hecho de que lograría escapar de la fosa de las almas vuelto ahora un dios. Debí suponerlo al ser él un semi dios lo lograría.


Y entonces recuerdo el horror que pasé cuando caí en la fosa y todas aquellas almas estuvieron atormentándome en ese vórtice sin fin, no supe por cuanto tiempo me la pasé allá abajo, sólo sé que cuando al fin pude escapar todo era un poco diferente ahora, incluyéndome, aunque solamente un poquito. No fue fácil suplicarle a mi hermano y mi sobrino que me perdonaran, estando atrapado en el vórtice de las almas ya fue demasiada tortura para mí y no quiero volver a repetirlo.


Me dieron el beneficio de la duda cuando di una justificación de mi comportamiento y de allí les tuve que demostrar que ya no volvería a tratar de hacer maldades, lo que al menos ellos llamaban maldades.




Suspiro.


Intenté en lo posible por seguir con mi vida en el Inframundo pero cada día me era imposible. Quizás porque no podía quitarme de la cabeza el horrible recuerdo que me dejaba aquel vórtice, todas esas almas agarrándome con fuerza y agonizando por la muerte que habían sufrido.


Cuando me invitaron a la reunión que tenemos en el Olimpo para darle a Zeus nuestro reporte laboral. Simplemente dije que estaba todo igual que siempre, viendo las almas entrar y las que no podían se quedaban sumergidas por siempre por los cinco ríos del Inframundo.


—No tiene sentido que sigas en estas reuniones si ya no sabemos el mismo discurso— murmuró Atenea. — Todos los años es lo mismo. Hablo por todos, Zeus, cuando digo que ya no queremos escuchar su reporte nuevamente.


Si pudiera explotar en llamas en este momento, lo haría, su comentario me ofende demasiado. ¿Y se hace llamar la diosa de la sabiduría? Tendría que ser un poco más comprensible con respecto a mi trabajo, no es solo gobernar el reino, tengo que hacer millones de papeleos y procurar que las almas permanezcan en el reino. ¿Acaso todos tienen un trabajo más fácil menos yo? Ella simplemente ofrece sus sabios consejos y evita que los guerreros peleen de forma bruta como lo hacen los que siguen a Ares que todo es solo pelea sin estrategia, no creo que eso sea lo más fácil del mundo.


«Hasta los dioses me odian» pensaba aburrido de escuchar todos los reportes. «Me restriegan siempre que yo tengo el trabajo más difícil de todos mientras que ellos presumen de ser tan sencillo como andar en una carroza».


¿Cómo se atreven a llamarme a mí monótono? Es obvio que ni en nuestras reuniones pueden guardarse su desprecio hacia mí. Al menos agradezco que Zeus les dé a todos un sermón de no aborrecerme demasiado, cosa que duró solo cinco minutos cuando al final agregó que ya sufrí suficiente castigo estando siempre torturado.


Ay, hermanito, a veces pienso que te mereces todo el odio que te tengo y a la vez no debería porque tú nos salvaste a todos de la ira de Cronos.


Me despido y voy caminando a la salida del Olimpo, observando como Afrodita se iba con su esposo Hefestos, Ares y Atenea discutían por su modo de dirigir la guerra, Deméter se iba acompañada de su hija Perséfone, Poseidón se despedía de Apollo. Todos tenían algo en común: si pasaba al lado de alguno de ellos me miraban con desprecio.


Estoy cansado de eso.


Regreso al Inframundo y me da por darles una paliza a Pena y Pánico, esos dos hicieron una fiesta día tras día en mi ausencia y eso no se los iré a perdonar nunca. Estaban felices sin mí, pues ahora les haré sufrir cada segundo de su vida por estar felices de que yo estuviera sufriendo mientras ellos gozaban como si no hubiera un mañana.


Mientras ignoraba todo lo que hacía en mi trono porque no tenía ningún interés, cada vez me interesaba menos en hacer mi trabajo, se volvía cada vez pesado y encima de todo no podía descansar muy bien por mis constantes pesadillas donde todas las almas me atormentaban con sus quejidos de angustia y pena por estar muertos. Deberían de aceptar que sus vidas han terminado por completo.


¿Qué debo hacer? Cada vez estoy empeorando y a Zeus no le va a gustar ver que estoy haciendo mal mi trabajo. Es otra de sus condiciones para no condenarme por la eternidad en la prisión del Tártaro.


Hasta que de repente, Hécate apareció diciendo que se estaba tomando un descanso y quería ver como estaba como buena amiga que era. Que amable de su parte, parece que hay una sola diosa en todo el Cosmos que no me desprecia, por qué será que no puede ser lo mismo con Perséfone o cualquiera de las otras diosas del Olimpo que me regale un poco de afecto, me cuesta trabajo perdonar a Hécate desde que me robó mis poderes para poder adueñarse de mi reino.


—No te vez muy bien—murmuró Hécate.—Te vez mucho peor de lo que ya estás.


—Gracias por el cumplido—solté con sarcasmo.—Ahora si ya terminaste tu visita, necesito seguir trabajando.


—Sabes, sin ofender claro está, si continuas así vas a terminar muerto de cansancio—mencionó ella mientras se acercaba hacia mí.—Deberías tomar unas vacaciones.


—¿Vacaciones? No me hagas reír—me burlé—Los dioses no tomamos vacaciones.


—Tú más que nadie deberías.


Y con esto se marchó.


Tomar vacaciones. Pensaba, sería algo estupendo experimentar lo que los mortales llaman vacaciones, hasta me hace sentir un poco celoso que ellos si puedan descansar de su trabajo.


Luego me dije ¿Por qué no? Si estuve por un largo tiempo ausente por la fosa, entonces debería tener vacaciones, me haría falta salir de este ambiente luego de tanto sufrimiento que pasé.


Unas vacaciones me podrían ayudar a olvidarme de aquellas pesadillas que sufro después de regresar. Eso es lo que necesito, no, tal vez eso es lo que realmente necesito para no sentir que mi trabajo se está volviendo pesado, yo más que ningún otro dios las merezco tener esas vacaciones, si nadie me invoca no necesito estar aquí y podía poner a alguien a cargo en el Inframundo mientras me relajo en el mundo de los mortales con un buen cóctel en una buena playa tal vez y regresaré como nuevo y listo para seguir con mi arduo trabajo.


Lo único malo es que debo pedirle permiso a Zeus para tomar vacaciones igual que pedir un pasaporte de salida.




—Me matas de la risa, Hades— parloteó entre carcajadas—Unas vacaciones, no creí que tú también tuvieras sentido del humor.


Sabía que no me iba a tomar en serio cuando se lo comenté. Todo para él es un chiste al parecer al menos cuando se trata de mí o del trabajo del Inframundo, si el trabajo "me va a matar" es obvio que necesito unas vacaciones.


—No estoy jugando, Zeus—gruñí—Quiero unas vacaciones.


—Oh, vamos, Hades. Somos dioses— mencionó Zeus—No tomamos vacaciones. Los mortales requieren de nosotros las veinticuatro horas al día, siete días a la semana, trescientos sesenta y cinco días del año.


—¿Lo dice el tipo que le dijo a su esposa que se iba a atender el llamado de unos mortales por una semana por Creta y se estuvo divirtiendo con unas mortales mientras que su esposa era entretenida por las ninfas?


Era de esperarse que se enfureciera y me diera un puñetazo en la cara, obviamente no puede ocultar sus aventuras de mí, sobre todo si son mortales, después de todo fue porque una de ellas murió mientras lo observaba en todo su esplendor y de allí estuve averiguando todas sus aventuras secretas.


—Oye, hermano, si no quieres que Hera se entere que eres infiel...


—Si se te ocurra chismearlo con nadie más, tengo una reputación que cuidar— farfulló Zeus.—Perdería respeto si se enteran que me gusta tener aventuras con mortales.


—Bueno, yo no pienso decir nada— amenacé con un tono calmado y mirando mis manos— Si tú me concedes el permiso de tomar unas vacaciones.


—Está bien— resopló Zeus.


¿Por qué no se me ocurrió hacerlo antes para tomar su puesto? Ah, claro, porque en aquella vez yo no sabía que mi hermano tenía aventuras extra matrimoniales que ningún dios sabía.


—Prometiste no hacer maldades—me dijo.


—No es maldad— justificaba— Piensa que es más bien un trueque muy especial donde ambos ganamos, nadie sabe de tu secreto y yo obtengo vacaciones.


Y en verdad no comprendo cómo es que Zeus le gusta divertirse con mortales, nunca vi mucho interés en mortales, aunque Meg tenía unas buenas curvas, nunca fue de mi interés, las mortales no tienen ese algo que hace que me vuelva loco como lo estuve por Afrodita.



Perfecto, ya tengo el permiso de Zeus para tomar unas vacaciones, ahora todo es cuestión de prepararme. Cuando me dirigía hacia el Inframundo pensé en qué lugar podría tomar vacaciones, todas las playas estaban demasiado ocupados por mortales incluso en las que se veía menos gente no me agradaban, sentí entonces una necesidad de hacerlo lejos del territorio de Grecia o el chismoso de Apollo podría descubrirme entre los mortales y todos los dioses lo sabrían y me perseguirían hasta que se enteren de mis vacaciones y todos querrían lo mismo, lo que causaría que mi hermano entonces se ensañaría conmigo.


«Tendré que buscar otro lugar, será mucho mejor» pensaba.


Podría viajar a otra parte del mundo, un lugar fuera de Grecia, últimamente he visto barcos que vienen de muy lejos, debería hacer lo mismo e irme a otro destino lejos del territorio.



Avisé a mis subordinados que me iría de vacaciones, amenazando con hacerlos polvo si volvían a hacer una fiesta en el Inframundo.


Hécate llegó inesperadamente de visita para preguntar si me iría de vacaciones, le dije que había tomado esa decisión por mi cuenta y no por mi sugerencia. No sé si me creyó la excusa pero estaba gustosa por hacerse cargo de mi puesto en mi ausencia.


—¿No intentarás aprovecharte de tener control sobre mi reino como lo has intentado otras veces?


—Eso quedó en el pasado, querido. Ya no me interesa ser la reina del Inframundo. A menos que tú desees tener una reina—canturreó ella.


Me guiñó un ojo antes de marcharse por el río. Sé que pienso que las diosas son más atractivas que las mortales, pero Hécate es la excepción y la única diosa de la cual estuve interesado tiene un esposo que casi me deja con un cinturón de hierro por coquetear con su esposa. Y es de esos que son demasiados incómodos para poder llevar, tanto que no me dejarían estar con ninguna diosa.




Bueno, aquí estoy, rumbo a un destino distinto a Grecia. Creo que sería un gran respiro, me iré y volveré como nuevo. Tuve que partir de noche y en ocasiones usar mi casco de invisibilidad para no ser visto por nadie, de esa forma no podría llamar la atención, la noche me protege de las miradas de los dioses que miran la noche.


Los mortales de la nave que vi que partía de Grecia visten distinto, hasta hablan distinto. Nunca pensé que me encontraría con gente proveniente de tierras lejanas a Grecia desde que hemos escuchado rumores sobre como el mundo está mucho más extendido y que nuestra tierra es simplemente una pequeña parte del mundo.


Respiré profundo, no sé por qué a los mortales todavía no inventan otro modo de viajar que no sea navegar por el océano. Para inventar son demasiado lentos.


Y para pasar el tiempo me pongo a imaginar mis vacaciones perfectas de estar en una playa con el sol ardiente y un cóctel de camarón.

24 de Octubre de 2021 a las 22:36 0 Reporte Insertar Seguir historia
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