crisr64 Cris Rodríguez

Cuando las cosas están destinadas a pasar no hay fuerza humana que pueda parar lo inevitable Esmeralda desconocía esa frase cuando terminaba con sus novios por miedo a salir lastimada. Dos años de su última ruptura conoce a Ricardo en un accidente. En un flechazo a primera vista ambos quedan hipnotizados sin ser consciente de lo que les deparaba en un futuro. Sin miedo a lo porvenir deciden conocerse para en unos meses casarse dejando de la lado la convicción de Esmeralda a no tener nada serio con nadie. Ella pensó que su vida a su lado sería perfecta pero estaba equivocada cuando decide contraer matrimonio con Ricardo, se entera de algo que la hace arrepentirse por su arrebatada y mala decisión. Historia narrada por Esmeralda.


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PROLOGO

Nunca pasó por mi mente el hecho de que sufriría de lo que tanto evité que pasara. Toda mi vida pensé que podía vivir de una forma en la que ningún hombre me lastimara; me privé de dar tanto de mí para que al final la vida me pagara de la forma más horripilante posible.

- ¿Estás terminando conmigo Esme?- preguntó Jorge mi novio... mi casi ex novio.

Asentí mordiendo mi labio inferior para no empezar a llorar y retractarme.

No debería considerarme humana.

Sus ojos estaban a punto de soltar las lágrimas que retenía. Desvié la vista para no ver su rostro demacrado y triste. Lo primero que me atrajo de él fue su sonrisa y su forma alegre de ver la vida, sentía que necesitaba a alguien como él a mi lado, alguien que me contagiara de forma genuina los buenos placeres de vivir, pensé que con él lograría llevar a cabo ese plan.

Pero falló.

Como todos.

Aunque tal vez el problema fui yo. Siempre he sido yo

- No volveré hablar de matrimonio lo juro pero por favor no termines con esto, sé que me amas – me levanté como un resorte de mi silla asustando a los que a mi lado estaban.

Ya estaba acostumbrada a esto. Los shows en los que me suplican que les dé una segunda oportunidad. Jorge no había hecho nada malo todo lo contrario me respetó y siempre me demostró que me amaba.

No me enorgullecía de lo que hacía, todo lo contrario.

Me sentía horrible por hacer entristecer aquella persona que tantas noches estuvo acompañándome cuando más lo necesité, que tantas risas sacó de mí. No quería herirlo pero merecía a alguien mejor a alguien que esté dispuesto a llegar al límite como el tanto quiso.

- El problema no eres tú Jorge...

- El problema soy yo – completó con la frase haciéndome caer en cuenta lo común que sonaba. Esa era siempre mi frase para este momento aunque sí decía la verdad.

Yo era el problema.

Yo soy la que no busca nada serio con los hombres pero mientras más avanzaba en una relación más el miedo me atacaba haciéndome retroceder y terminar con todo.

- He escuchado rumores de ti de que te diviertes haciendo esto

- Debiste hacerles caso a esos rumores porque es cierto, me divertí con todos; con Jhon, Nithan, David, Joseph, Carl – conté con los dedos verificando no excluir a nadie – y contigo – la tristeza en sus ojos me hizo sentir culpable. No quería herirlo de esa forma pero debía hacerlo si quería acabar con esto de una vez por todas.

Asintió mientras tomaba su chaqueta de la silla y agitar su mano derecha en modo de despedida, no dijo nada solo se fue haciéndome sentir aún más culpable. Pero en un futuro la vida me cobraría lo que hacía

Tan solo pasaron dos años hasta que volví a conocer a alguien, la atracción momentánea me dejó noqueada haciendo que todos mis pensamientos sean a causa de él. Lo nuestro avanzó de prisa haciendo que me dejara guiar con el corazón y no con la cabeza como siempre estuve haciendo.

Pensé que de una vez por todas sería feliz viviendo la historia de amor que soñé pero por miedo a sufrir me impedí tener.

- ¿Esto es todo? ¿Terminarás conmigo?- pregunté a Ricardo con lagrimas en los ojos después de decirme que debíamos dejarnos.

- No tiene caso que estemos juntos después de lo que pasó...

- Te perdono Ric pero no me dejes... Te amo no puedes dejarme- sonaba suplicante y era justo lo que hacía, suplicándole que no firmara el papel de divorcio.

Firmó la hoja sin pensarlo dos veces, el abogado a nuestro lado volteó la cara un tanto incomodo por lo que le tocó presenciar.

¿A caso Jorge se sintió de la mis forma que yo?

¿Esperaba una segunda oportunidad aún cuando fui clara en dar todo por terminado?

Quería romper el papel que tenía en mis manos pero de nada serviría porque solo sacarían otro.

Con lagrimas e hipidos que tal vez lamentaría recordar en un futuro firmé el documento dando por hecho que ahora sería una mujer divorciada a los 26. Lo miré a los ojos con una sonrisa fingida pareciendo de pronto bipolar.

- Prométeme que cuando me veas en la calle me saludarás como si de buenos amigos nos tratáramos – frunció el ceño extrañado de mi actual comportamiento – necesito en un futuro darle un cierre a lo que pasó entre nosotros. Al menos debes ayudarme a que cuando te vea no sienta odio o esa sensación que siempre se instala en mi pecho cuando te veo.

Asintió tomando el documento para luego pasárselo a su abogado. Tomó su maleta y sin despedirse o darme una respuesta salió del apartamento que fue testigo de nuestras aventuras dejándome deprimida y sola por su partida.

Dicen que el tiempo lo curaba todo pero dudaba de que el tiempo me hiciera olvidar todos y cada uno de los momentos que viví a su lado.

13 de Octubre de 2021 a las 22:52 0 Reporte Insertar Seguir historia
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