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José David Herrerías


La vida de Verónica cambia radicalmente cuando un nuevo peligro aparece, ella se embarca en una travesía para reunir a los nuevos guardianes de las llaves y proteger al mundo de un peligro que ha estado latente desde siglos atrás.


Ficción adolescente Todo público.
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Pesadilla 1

“Antes de que anochezca”

Todo inicia en oscuridad

Hace siglos que todas las historias acabaron, pero no dejo de pensar que tuve algo que ver con que la oscuridad tomara el control del reino, fue por mi culpa, han pasado varios días sin que me atormenten, no dejo de pensar en ellos, siempre logran renacer en mí, desde las cenizas surgen como el ave fénix para recordarme mi pecado.

He dedicado el resto de mi vida a reunir los recuerdos de aquellos guardianes que dieron su vida para detenerla, su espíritu me acompaña cada día.

Ellos transcendieron la muerte, se convirtieron en algo más, escribieron con sangre su nombre en la historia de la humanidad, pero, al pasar de los siglos sus actos fueron olvidados, el tiempo se encargo de borrarlos de la mente de las futuras generaciones.

Mi destino es encontrar sus pertenencias, objetos que me puedan contar lo que ocurrió, pero como el Quijote solo peleo con molinos de viento, las ciudades peculiares desaparecieron, la magia nos dejó.

Escucha con atención ya que mi tiempo en este mundo está por acabarse mis aprendices, es momento de que conozcas la historia de un mundo ya olvidado.

Preparativos

Estoy emocionada, no puedo creer que por fin llegue el día, lo he estado esperando por demasiado tiempo, tantos meses planeándolo y mañana se hará realidad.

Me levantare aun de madrugada, cuando la luna ilumine el cielo.

Me prepare para irme, tome un desayuno ligero, metí todo lo que cabía en mi mochila; útiles, lápices, bolígrafos. Vi por un segundo mi teléfono y para mi sorpresa ya era tarde, empecé a correr.

Deseaba correr tan rápido para tratar de escapar del tiempo que nos ata.

Sin que ella lo notara una extraña silueta se asomaba por su ventana, quizás era la de un hombre, su mirada penetrante se fijaba justo en ella.

Llegue con tiempo al edificio, alcance a tomar algo de dinero del bolso de mi madre, entre buscando a Sandra, sentía el frio de la madrugada recorrer todo mi cuerpo, quería refugiarme en ella para compartirnos calor en lo que nos dejaban entrar al salón.

Usualmente en su colegio los salones se cerraban en la noche y se reabrían a primera hora del día, pero el encargado de hacerlo también tenía la responsabilidad de revisar a los alumnos, ya saben se encargaban de que todos llevaran el uniforme, no tuvieran el cabello largo y en ocasiones de abrir temprano, ya que en la mayoría de las veces abría los salones hasta que todos los alumnos estuvieran adentro, sin importarle que el clima se asimilara al de la Antártida.

El día estuvo repleto de clases aburridas impartidas en su mayoría por profesores que no tienen ganas de enseñar.

Algunos profesores solían mirarles el trasero a las alumnas.

El día termino y todos nos retiramos, camine junto a Sandra todo el camino de regreso, era mi mejor amiga además de ser mi vecina, aprovechamos el resto de la tarde para ver una película en su casa. Después de unas horas nos despedimos.

Verónica y Sandra se habían hecho amigas desde muy corta edad, aún recuerdan el día en que se conocieron, el 11 de marzo de 1991 desde ese día supieron que estarían juntas por siempre.

Usualmente Verónica y Sandra se quedaban a dormir juntas los viernes ya que el sábado tenían que hacer un viaje así que decidieron dormir en sus casas separadas.

Con las primeras luces del sábado iniciaba nuestro viaje.

Tienda de segunda mano

Nuestro viaje comenzó.

Recuerdo como las sombras de la oscuridad se fueron desvaneciendo para dejar en su lugar a las luces del día.

Sandra y yo iniciamos un viaje juntas con destino a aun viejo parque de diversiones por cerrar luego de que varias personas reportaran haber visto extrañas criaturas vagando por el lugar, todo empeoro cuando en el pueblo donde estaba el parque desaparecieran 5 niños, lo que provocó una gran baja en la venta de boletos.

A Verónica le atraía lo sobrenatural desde pequeña y cuando sus padres le preguntaron a donde quería ir en su cumpleaños, ella no lo pensó dos veces para pedir visitar un viejo parque de diversiones que estaba a punto cerrar.

Cuando su auto comenzó a avanzar una criatura humanoide completamente negra estaba parada en su puerta moviendo su mano de lado a lado, despidiéndose de ella.

Verónica preferiría ignorar las consecuencias de su atracción al más allá.

En el transcurso del camino vimos montañas, pueblos y carreteras, pero los únicos paisajes que podíamos admirar eran terrenos vacíos, desérticos, hasta tuvimos que pasar por un descenso, si te atrevías a mirar por la ventana podías ver un vacío donde lo único que te separaba de la muerte era tu habilidad de manejo. Pasamos por puentes que solo eran una línea recta, no había nada alrededor.

A lo lejos en las montañas se podía ver la silueta de una mujer muy alta, delgada, con vestido y sombrero blancos, con la mirada perdida.

Paramos a descansar, visitamos una tienda de segunda mano.

No había muchas cosas interesantes, mi madre se compró unas figuras de cerámica, mi padre y Sandra no se compraron nada, y yo me compre un collar con una llave en medio.

Los padres de Verónica y sus amigos solían referirse a ella como Vero acortando u nombre.

La criatura humanoide pudo haber entrado en su vida hace una semana cuando jugando con la quija ella y sus amigas decidieron contactar con un espíritu, todo parecía normal pero en medio de su conversación el espíritu se volvió agresivo, para calmarlo decidieron preguntarle - ¿quiénes de los presentes te molestan?- aparecieron las letras V, S, D, las tres personas cuyos nombres iniciaban con una de las letras se retiraron del juego, cuando salieron del lugar, que era una casa vieja, se derrumbó, matando a los que estaban adentro.

No cerraron el juego, dejando abierto el portal que une a nuestro mundo con el suyo.

Sueño uno

Me quede dormida.

Soñé que despertaba en mi alcoba en la madrugada, todo estaba cubierto por la oscuridad, tome mi celular de mi mesa de noche, encendí la lampara, con su luz camine al interruptor, no funcionaba, decidí salir y bajar por las escaleras para saber qué es lo que estaba pasando.

Con la luz de mi celular vi el camino hasta las escaleras, se apagó, pude sentir como una garra me jalaba hacia atrás.

Me quedé paralizada, sentí que alguien respiraba en mi cuello, mi celular se volvió a encender, delante de mí estaban las escaleras, casi caigo.

Cuando llegué abajo la luz del sol iniciaba a aparecer, decidí vagar por la casa con la intensión de encontrar a mis padres, pero fue en vano, me encontraba sola, fui a cocina y lo único que encontré fue cereal y leche, comí algo.

Sali a la calle, pero estaba vacía, mis vecinos que usualmente se levantaban temprano para hacer ejercicios no estaban, entre de nueva cuenta, miré por una de las ventanas, vi a una criatura humanoide de color negro, sus dedos como garras, sin ojos, con una gran boca abierta dejándome ver sus dientes filosos, la saliva se le escurría, su mirada fijada en mí.

Cerré puertas y ventanas, tome mi celular y marque a la policía, pero, nadie respondió, solo se escuchaba estática, la criatura de negro no apartaba su fría mirada de mí. Cuando me di cuenta de que estaba por mi cuenta, tomé el bate de beisbol de mi padre y salí para enfrentarla.

En el momento en el que salí ella entro, cerró la puerta, inicio a cantar y a bailar mientras la miraba por las ventanas. Abrió la llave del gas y encendió un cerillo. Pude ver como toda la casa ardía mientras se quedaba quieta mirándome.

Camine para no quería dejar que el miedo me invadiera.

Escuché una música que me atraía, pude llegar al origen.

Vi a un flautista señalando una cueva, de ella salían moscas que después de volar por un par de metros se caían, me acerqué, las moscas eran gordas, algunas estaban muertas de tanto comer.

Entre a la cueva, vi a cuerpos de niños en descomposición, el flautista había dejado de tocar, estaba parado en la salida de la cueva sosteniendo una espada cubierta de sangre, preparado para matarme.

Se escucho un sonido, era como un po, po, po, miro a atrás, él vio algo que le helo la sangre, se quedó quieto del miedo. Aproveché para escapar, corrí tan rápido, pero deseaba ver qué fue lo que había dejado paralizado al flautista.

Me detuve por un momento, miré atrás, a ahí estaba el flautista, seguía quieto, en las lejanías estaba una mujer, alta, delgada, con un sombrero y un vestido blanco, con una boca y brazos largos, que caminaba con dirección al flautista, se notaba enfurecida.

Ella sintió mi presencia, me miro.

Desperté.

La mayor parte de nuestros sueños son normales, en ellos podemos conocer a nuestro ídolo volar, nadar en el océano más profundo, hacer cualquier lugar.

Pero una parte de ellos son pesadillas.

Te contare las pesadillas de Verónica que ella ha olvidado.

Ella soñó que en 1991 el mundo estaba inmerso en una guerra.

Un batallón formado por 30 soldados que transportaban armas, alimento para el ejército, pero en el camino se toparon con un bosque, nunca se imaginaron que en esa época del año hacía demasiado frio a tal grado que mucha gente que vivía por la zona prefería no adentrarse.

La gente del pueblo tenía familiares que decidieron entrar en el bosque en esas fechas y la gran mayoría de ellos había muerto congelados, sumado a los rumores de reportes de la presencia de una bestia en la zona que era capaz de sobrevivir al frio extremo del lugar.

Los militares decidieron no hacer caso a los rumores y se adentraron en el bosque.

Pasaron los días, meses, el batallón jamás llego a su destino.

El ejercito decidió hacer una búsqueda de ellos.

Encontraron en el bosque ropa, armas del batallón, pensaron que los soldados cayeron en el canibalismo, ya que viéndose atrapados en el frio del bosque y haberse terminado su comida no tuvieron otra alternativa.

Pero lo extraño fue que solo encontraron la ropa de diez de ellos.

El viejo parque de atracciones

Abrí mis ojos y para mi sorpresa ya habíamos llegado al viejo parque, había mucha gente, su estacionamiento estaba completamente lleno, tuvimos suerte de haber alcanzado un lugar.

Había una enorme fila para entrar, sentí como las botargas que estaban jugando con los niños me miraban intentando disimularlo.

El lugar había sido ambientado como una atracción de terror, por afuera se veía normal, pero por adentro era escalofriante, las botargas estaban quemadas, las paredes sucias, los juegos daban la impresión de estar en mal estado, pero funcionaban bien, los operadores de los juegos vestían ropa oscura.

Las atracciones tenían un cartel con la cantidad de veces que funcionarían, cuando alcanzaban la cifra eran cerrados para siempre, pasando ese número eran considerados inseguros para su uso.

Sandra y yo nos subimos a la montaña rusa, creo que pude ver por un instante a otra botarga con la forma de un tigre que me miraba, no le di importancia al igual que la anterior, grite en la montaña rusa al igual que Sandra, ella alzo las manos con emoción, pero yo no pude levantarlas, tuve el presentimiento de caer del juego y morir.

Cuando se detuvo me miro emocionada, me pregunto - ¿a cuál juego quieres subirte ahora? - a lo que le contesté que quería subirme a la montaña oscura. en el camino teníamos que pasar por una zona de juegos de habilidad, por unos instantes pude sentir las miradas de los peluches, como si estuvieran vivos.

Entramos a la montaña oscura y en el transcurso del juego sentí soledad, la extraña sensación de estar encerrada en un cuarto vacío solo con una ventana que no podía abrir, cuando el juego termino sentí un viento que recorría todo mi ser.

Subí a las tazas locas, al carrusel, pero dejamos para el final la casa de los espejos.

Por algunos momentos Verónica sentía las miradas penetrantes de las botargas y peluches, pero siempre estaba presente la sensación de vació, soledad y encierro.

La casa de los espejos era la única atracción que estaba vacía, la gente la consideraba aburrida, además solo permitían que entrara una persona a la vez, querían dar una experiencia única, decían que cuando una persona entra en un cuarto donde solo puede ver su reflejo suceden cosas extraordinarias.

Adentro tuve una alucinación, vi en uno de los espejos a alguien que tenía puesto una botarga de reno, llamaba a los niños y jugaba con ellos. Pero…

Cuando un niño se perdía y él lo encontraba, lo llevaba a una parte del parque sin gente, sin cámaras, en donde lo drogaba, lo ataba a una silla y lo desembraba vivo, pude escuchar sus gritos de dolor hasta que cesaron.

Lo peor fue que con las partes de su cuerpo preparaba diversos platillos, con ellos alimentaba a las personas que visitaban el parque, usaba su ropa como decoración en la casa de los muñecos, no dejando pista de lo sucedido.

Camine por la casa mirando mi propio reflejo una y otra vez, me pare enfrente de uno de los espejos, estuve mirándolo hasta que de repente se fue la luz, cuando volvió mi reflejo ya no era el mismo, seguía siendo era yo, pero no tenía ojos, ni boca, solo estaba mi cara vacía.

Corrí hasta que llegué a la salida.

El espectáculo estaba a punto de empezar, las atracciones que faltaban para que terminaran su vida útil fueron cerradas.

Salieron bailarines a hacer su acto, se pasearon por todo el escenario mientras que la música sonaba, en medio de todo estaban todas las botargas del parque, les prendieron fuego, desapareciendo toda evidencia de los crímenes.

Sueño dos

Regresamos, estábamos tan cansadas que ambas nos dormimos en el auto.

Soñé que estaba en la facultad de Bellas Artes, camine por el lugar, escuche a los guardias conversar acerca de un fantasma.

- ¿Crees en los fantasmas?, que ridículo, jajaja. – Dijo uno de los guardias.

- ¡No te burles¡, ellos pueden escucharte. – Contesto su compañero.

- No digas tonterías viejo, de seguro viste a algún intruso y lo confundiste.

- ¡No¡, los fantasmas son reales, yo creo que al igual que hay un dios arriba, aquí abajo hay algo entre nosotros.

- Estas alucinando viejo.

- Te contare una historia para pasar el rato y quizás con ella pueda hacerte creer.

Hace años, cuando apenas iniciaba como guardia de seguridad solía burlarme de algunos retratos, diciendo que las obras eran toscas y aburridas, que las personas que las pintaron no sabían lo que hacían.

En una noche después de burlarme de uno de los retratos del gran Gustavo Adolfo algo extraño sucedió.

Me encontraba descansando en la sala principal, cuando una pelota paso enfrene de mí, supuse que alguien había entrado al lugar, así que fui a investigar, las pinturas se habían movido de lugar, grite preguntando si alguien se encontraba ahí, no obtuve respuesta, solo escuche la voz de una mujer que cantaba, me dispuse a encontrar el origen de la voz, la vi sentada en una de las bancas, con la mirada puesta en una pintura, me acerque a ella,, cuando estaba a unos centímetros de ella, me dijo -Cuando lo hiso, no pensó que alguien estuviera mirando-, mire la pintura, se trataba de un bosque, la mire con detenimiento y vi a una mujer corriendo, perseguida de por una sombra.

Gire a mirarla, pero ella ya no estaba.

Desde ese día solo vengo a hacer mi trabajo, sin burlarme de nada, sé lo que sucedería si seguía con eso, llegaría a mofarme de alguien o algo que no debería estar ahí.

Cuando termino de contar la historia, su compañero sonaba algo convencido, pero no lo suficiente, comenzaba a reírse.

En ese momento una pelota paso enfrente de ellos, la voz de una mujer se empezó a escuchar, pude sentirla atrás de mí, su aliento frio, sus manos arrugadas, su vestido lago, solo me susurraba.

- Sentirás lo que yo sentí.

Desperté.

La llegada

A pesar de haber dormido en el auto me sentía sumamente cansada.

Verónica vivía en la calle Luis Marín, número ocho.

En su casa supuestamente sucedieron algunos eventos sobre naturales. La casa era heredada por su abuela a su madre cuando falleció, no tenían mucho dinero para comprar una casa, decidieron vivir ahí, sin conocer las historias que se contaban del lugar.

Luego de haber vivido en el lugar durante años y haber criado a Verónica los rumores callaron, ya solo los adultos conocían las historias escalofriantes del lugar, una de las historias que se contaban era la que tuvo lugar en 1992…

La hermana mayor llamada Estefanía tenía una fuerte atracción con lo sombrío acostumbraba a practicar con la quija hasta que libero algo que permanecía encerrado durante muchos años, un demonio, ella pensaba que era su abuelo que había muerto años atrás, lo dejo entrar en su vida, la aconsejaba, la ayudaba, pero ocultaba algo.

En los días posteriores la familia empezó a escuchar sonidos en medio de la noche, las hermanas menores juraban haber visto a un espectro con forma humanoide de color negro, con garras largas, ojos pequeños y una gran boca.

La policía recibió una llamada, la madre había visto a un hombre alrededor de su casa, temía por la seguridad de su familia, tomo a sus dos hijas menores y se encerró en uno de los cuartos, Estefanía no aparecía por ningún lado, la policía llegó al lugar, el inspector Negeri encontró a Estefanía aún con vida, la llevó a un hospital cercano donde murió al poco tiempo.

Él había visto cosas extrañas, pensaba que muy pocos le creerían, lo tacharían de loco, pero aun así reporto la verdad.

Las hermanas de Estefanía se quedaron a vivir ahí hasta la muerte de su madre. Fue entonces que los padres de Verónica se mudaron a la casa, los eventos sobre naturales pararon.

Una de sus hermanas jura haber visto el retrato de Estefanía arder, pero se detuvo en el momento de su muerte.

Verónica soñaba que había llegado a su colegio luego de una excursión.

Llegamos al colegio, pero no había nadie en el edificio, todos los que estábamos en el autobús nos comenzamos a asustar, Sandra me tomo de la mano, uno de los profesores que estaban con nosotros salió para ver que estaba pasando, la profesora que se quedó intento calmarnos, lo logro, después de un rato el profesor regreso y empezó a platicar con la maestra, se veía preocupado. Ellos hicieron muchas llamadas, pasaron los minutos.

Se empezaron a escuchar ruidos a fuera del autobús, para los pocos que se atrevieron a asomarse descubrieron que no había nada afuera, intente abrir la cortina de mi ventana y verificar que es lo que hacía esos ruidos, pero Sandra no me dejo, paso el tiempo y todos nos quedamos dormidos.

Cuando despertamos vimos sorprendidos que el profesor Gustavo había desaparecido, la profesora nos explicó que aprovecho que todos estaban dormidos para salir y pedir ayuda, pero no ha regresado.

Después de algunas horas el profesor regreso asustado, miro a la profesora e intentó sacarla del autobús entre todos los alumnos se lo impedimos, lo sacamos a fuera del autobús, después de un rato decidió irse.

Sandra me abrazo tan fuerte y me susurro al oído; CUIDA LA LLAVE.

Accidente de auto

Verónica era de la persona que podían tener varios sueños.

Ella soñaba que en 1991 en la zona militar número 25, el escuadrón Cerler le asignaron la misión de investigar la desaparición de un jefe militar.

El jefe militar Dorado junto con treinta soldados tuvo que pasar por Granada un pueblo en las montañas, para reagruparse y recargar víveres, nadie los ha visto desde entonces. Debieron haber llegado hace una semana, pero nadie sabía nada, no hay forma de establecer contacto, indagando con las personas se supo que los vieron entrar a Granada, pero no los vieron salir.

El escuadrón llegó al pueblo, se trataba de seis de los mejores militares que hay en el país, comandados por el general Pozuelo.

Pocos fueron los mensajes que enviaron.

1. Es un pueblo ordinario, no cuenta con tecnología avanzada, este pueblo se quedó estancado en el milenio pasado. Preguntamos con la gente acerca del Batallón desaparecido, la respuesta era la misma, nadie parece saber nada.

2. Llevamos una semana en el pueblo, la gente ha sido bastante amable con nosotros, no hemos visto ninguna señal de Dorado, el alcalde ha demostrado cierto descontento por nuestra presencia, seguiremos indagando.

3. He encontrado a varios de mis hombres muertos, me he resguardado en una vieja casa del pueblo.

4. Se los comieron, pare ser que le dan tributo a una extraña criatura, por alguna causa la personalidad de los habitantes cambio drásticamente, tengo diferentes hipótesis, envíen refuerzos.

El último mensaje que dejo el líder de escuadrón, tiempo después el ejercito arraso con el pueblo, mataron a los habitantes, colocaron un recubrimiento encima de Granada para su investigación.

El único camino para entrar al pueblo era por un agujero que tenía un descenso que terminaba a diez metros antes del fondo, estaba lleno de cocodrilos.

Desperté en el auto de mis padres, platicaban de un asunto de trabajo sin darse cuenta de que en el momento de dar vuelta un auto se acercaba a nosotros a una gran velocidad, el momento estaba en cámara lenta, creo que pude ver quien era el que manejaba el auto.

Se trataba de un hombre de mediana edad, vestido con un traje colorido, con un sombrero café, sonreía de una manera perturbadora, alcance a ver que tenía la boca cortada en la boca, las cortaduras agrandaban aquella sonrisa de terror.

El auto se estrelló, mis padres lograron salir, pero yo no, intentaron ayudarme sin resultado, el hombre se acercó a nosotros, golpeo a mi padre y a mi madre dejándolos inconscientes, se acercó y me miro, pude ver perfectamente su sonrisa.

Escribió en la ventana del auto: USALA PARA ESCAPAR.

Desperté.

Esperando

A veces el mayor miedo de una persona es no esperar nada, sentirte seguro y descubrir que te equivocas.

Tomar decisiones que te pueden salvar la vida al enterarte que estabas a punto de morir, como cuando de niños jugábamos a la niña en el baño, entrar en un lugar donde sabes que es seguro, sin saber que quizás al lado o afuera del baño alguien esté listo para matarte de una forma cruel.

Ver que tu vida se acaba sin más, sin dejar nada, que solo eres un pie de nota en la historia.

Es cruel.

Volví a soñar.

Estábamos llegando a casa, mis padres se preparaban para salir a cenar, me dejaron sola, cené y me fui a mi cuarto.

Mientras me preparaba para irme a dormir, se cayó mi celular al lado de mi cama, me agaché a recogerlo pude notar que había un extraño hombre de espalda debajo de mi cama, cuando lo vi sentí un frio viento que recorría todo mi cuerpo, tome mi teléfono con cuidado, fingí una llamada con mis padres comentándoles de forma sutil que bajaría a comer algo, salí de la habitación y me dirigí a la puerta de entrada, pude escuchar sonidos de mi cuarto, salí de la casa.

Busque un policía por todos lados, cuando lo encontré le conté lo que estaba pasando, de inmediato pidió refuerzos y nos dirigimos a mi casa, en el camino aproveche para llamar a mis padres para ponerlos al tanto de la situación, llegamos a mi casa, los policías entraron silenciosamente.

Después de un rato regresaron con un hombre esposado, llegaron mis padres, vieron lo que estaba pasando, fue entonces que mi madre se acercó a mí para abrazarme mientras que mi padre hablaba con un oficial de policía, nos abrazó a ambas.

Esperamos afuera mientras que la policía revisaba la casa en busca de otras personas cuando terminaron se fueron, mi padre cerró la casa, nos dijo que subiéramos al auto, nos llevó a un hotel.

Pasaron las horas, me quede dormida, por alguna razón me levante temprano y pude escuchar a mis padres.

Mi padre le comento a mi madre que un policía le dijo que cuando entraron a mi habitación encontraron a un hombre parado enfrente de mi puerta con una navaja en manos preparado para matarme.

Pensé que hubiera pasado de no haberse caído mi celular.

Dia de escuela

La criatura de negro había desaparecido, ya no se encontraba más rondando su casa, fue como si se hubiera espantado.

Pero ¿qué cosa asustaría a un adefesio como la criatura?

Me desperté en mi cama, supe que todo había sido un sueño, corrí al comedor donde se encontraban mis padres, ellos me notaron preocupada, con voz temerosa me preguntaron qué pasaba, a lo que yo les contesté todo que tuve un mal sueño.

Me prepare para ir al colegio.

Cuando salí de mi casa pude ver a un hombre vestido con un traje blanco viéndome fijamente, me subí al auto.

Llegamos al colegio, mis padres se despidieron, mire atrás, aún seguía ahí, después de todo el camino de mi casa al colegio seguía detrás de mí.

Sandra se acercó, vio mi mirada fruncida, le comenté que era por el hombre de blanco detrás de mí, me contesto que nadie se encontraba, entramos al colegio.

Entramos al salón, ahí estaba justo detrás de mi silla, fingí que no lo veía. No apartaba su mirada de mí, por alguna razón, en cada lugar donde me encontraba hay estaba él.

Termino la semana escolar y ninguna persona hiso algún comentario de mi viaje de fin de semana, esperaba que fuera el tema principal en las conversaciones, ya que la mayoría de mis compañeros deseaban ir al viejo parque, pero no, como si no hubiera pasado.

Cuando regresábamos invite a Sandra el fin de semana a mi casa, ella acepto, voltee y ahí estaba el hombre de blanco, caminando a nosotras, después de un rato de platica nos despedimos.

Legue a mi casa y encontré a mis padres viendo una película, les pregunte; ¿No nota algo raro?, a lo que respondieron que no, me fui a mi cuarto, el hombre de blanco desapareció, me asome por la ventana, estaba afuera con la mirada puesta en mí, cerré las cortinas y me dispuse a revisar centímetro por centímetro mi habitación para asegurarme de no se encontrar algún monstruo, después de unas horas me dormí.

Verónica prefirió ignorar lo que vio en la casa ellos espejos, ella pensaba que solo era su mente jugándole una broma, quien pensaría lo contrario.

Sueño tres

Desperté en otro sueño, abrí los ojos vi que me encontraba en un campo abierto, me levanté, empecé a caminar, estaba sola, fue cuando pude ver delante de mí a un hombre gordo; de mediana estatura, vestido de marinero, noto que lo miraba, comenzó a perseguirme, corrí lo más rápido que mis piernas me permitían, sentí miradas alrededor pero no pude ver a nada, llegué a mi colegio, todo el lugar estaba decorado con colores, había globos, piñatas, puestos de golosinas, pero ninguna persona alrededor, comencé a recorrer el lugar, probé la comida de los puestos, por alguna razón la comida más atractiva tenía un sabor amargo como si estuviera echada a perder y en cambio la comida más simple como una manzana tenía un sabor extraordinario como si fuera un platillo de un restaurante.

Vi en uno de los puestos a un hombre, me llene de emoción al ver a otra persona en el lugar pero no duro mucho, cuando me acerque me pareció reconocer al hombre de algún lado pero no lo recordaba, me detuve para mirarlo con detenimiento, pero lo que vi me dejo aterrada, vi a un hombre con un traje colorido, con un sombrero de colores, en su cara una sonrisa alargada, sus ojos abiertos y con una mirada fijada en mí, el hombre con sombrero salto el puesto en el que estaba e inicio a perseguirme, su forma de correr fue extraña, se balanceaba como un borracho pero era veloz fue entonces que inicie a correr, lo reconocí de aquel sueño, en donde estaba en una auto, no lo recuerdo muy bien.

Llegue a un centro comercial, el hombre con sombrero paro de perseguirme, entre y coloque un bote de basura en la puerta si es que decidía perseguirme de nuevo. Alrededor de mí estaban diferentes locales con carteles de todo tipo; librerías, restaurantes, heladerías, etc. Todos eran adornados por peluches, sentía que tenían puesto su mirada en mí fue entonces que sentí un enojo que recorría mi cuerpo, la sensación de impotencia, me acerque a un peluche que estaba en una mesa de un restaurante, lo tome y lo partí en dos, con ese enojo me acerque a cada peluche del centro comercial y lo partí en dos, solo me detuve cuando vi por la ventana de uno de los locales que estaba por anochecer.

Salí del lugar, vi al hombre del sombrero, el bastardo me espero, tomé una roca que estaba en un árbol y corrí hacia él con todas mis fuerzas, noto mi furia, comenzó a correr, después de unos minutos lo alcancé, lo golpe en la cara con la roca, cayó desmallado, logro ver lo que yo podía provocar, mi furia, nunca mostro una cara de susto, ¿será que solo tenía problemas faciales y estaba en apuros y solo quería acercarse a mí por qué estaba en problemas?, no lo sé, la verdad prefiero ignorarlo.

Cuando me calme vi a lo lejos al hombre del gancho, me miro e inicio a acercarse más rápido, el enojo que recorría mi cuerpo desapareció, inicie a correr hasta que sin darme cuenta había llegado a una iglesia.

Entre, ahí estaba el hombre de blanco, se acercó a mí, quería escapar, pero mis piernas no se movían, se paró a mi lado, solo me toco el hombro, se fue sin decir nada, la luz de las ventanas de la iglesia desapareció, así que salí, todo a mi alrededor estaba lleno de calma, camine por el lugar esperando reconocer algo para ir a casa y lo hice, después de un tiempo reconocí una tienda, un cine, un parque hasta que finalmente llegue a mi hogar.

Entre pero el lugar estaba vacío, solo había puertas a mi alrededor, intente abrir una pero estaba cerrada así que continúe con la siguiente, de repente la llave que traía en el cuello se ilumino, fue entonces que las letras que estaban en una de las puertas se iluminaron, note que decía Haru, me cerque, la intente abrir, no estaba completamente cerrada, el seguro de la cerradura se había corrido, supuse que podía abrirla con la llave para intentar escapar, introduje la llave y el cerrojo se abrió completamente, la puerta se abrió, desperté.

Estaba en mi cama, pero no podía moverme, mis piernas, mis brazos no los controlaba, encima de mi se encontraba una mujer con la boca tapada, se acercó a mi oído para susurrarme; ¿Soy hermosa?

Por alguna razón Verónica no podía ver a la criatura, pero estaba ahí.

12 de Octubre de 2021 a las 00:59 0 Reporte Insertar Seguir historia
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