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U n i q u e

Jimin juega con sus propios labios mientras observa a Jungkook hablar con la cámara, estando en Vlive y transmitiendo para todos sus fans. Pero Jimin está situado a un lado algo alejado para evitar problemas, siendo silencioso pero con ojos inquietos a la hora de estudiar a Jungkook con su mirada. El pelinegro demasiado concentrado en conversar en dirección al móvil mientras tomaba un vino de marca algo cara, cortesía del hotel, pero que lentamente estaba dejándolo casi ebrio, haciendo gestos con sus manos y rostro que casi le causaban risa a Jimin.


Sin embargo, muy dentro de la mente de Park Jimin se hallaban otras inquietudes totalmente-o algo relacionadas- con Jungkook. Inquietudes que lo mantienen en constantes pensamientos de aquí a allá. Pensamientos que lo obligaban a querer ceder a sus más salvajes instintos con alguien totalmente inocente y ajeno a lo que Jimin necesitaba. Jungkook no tenía idea, pero Jimin comenzaba a tener algunos cambios los cuales quería aportar a su relación.

Y es que la verdad sea dicha, Jimin hace algún tiempo no se siente como antes en la intimidad con el pelinegro; es decir, siente que necesita aportar más y no simplemente abrir sus piernas y esperar a que Jungkook haga de las suyas. Ambos lo disfrutaban así, claro está, porque un aura de amor y pasión palpable rodeaba a ambos cuando todo aquello ocurría. Pero Jimin quiere...quiere tomar las riendas. Sabe que jodidamente lo necesita.


Necesita sacar su instinto fuera, así como también desea sacar a flote la sensibilidad que Jungkook podría estar escondiendo muy en el fondo. Estaba jodidamente seguro. Conocía a Jungkook de arriba a abajo y en sus ojos, en sus acciones, lograba ver al menos un atisbo de necesidad contenida, una vergonzosa realidad que lo superaba en demasía; algo que no quería admitir y Jimin estaba malditamente harto de contenerse, cuando ambos pueden querer lo mismo. Acabar, destrozar, quiere clavar a Jungkook en cualquier lado con tal de tenerlo bajo su poder, tan necesitado como el niño que es. Hacerlo rogar y llorar también son parte de sus retorcidas fantasías.


De tan sólo imaginar esa escena en su cabeza hace que sólo lo desee más, mientras lo ve acabar su - no sabe que cantidad en la noche- copa tan ajeno. Su cabello largo se veía tan sedoso que quería tomarlo entre sus dedos y tirar fuerte de él, empujar su pecho contra el colchón y doblegarlo a sus deseos.


Jodido Dios, podía sentir el área sur de su cuerpo palpitar dolorosamente.


No por nada siempre le presta atención a la firme retaguardia que su pequeño carga, antes luciendo algo pequeña pero bonita. Sin embargo, lo cambios de Jungkook durante el tiempo en el gimnasio lograron que Jimin lo deseara aún más. Hace tiempo no puede contenerse de moldear su culo con ambas manos, notandolo más grande y Dios, Jimin intentó despejar su mente mientras se removía en la silla y aguardaba a que el menor acabase con la transmisión.


Llevaba mucho tiempo sumido en beber y hablar idioteces según Jimin, así que para cuando el dedo del pelinegro tocó el icono para finalizar la transmisión luego de despedirse, el reloj marcaba media noche; el silencio reinó dentro del dormitorio, así que Jimin se levantó casi acechando a su presa, escuchando el cuero de la silla crujir.


―Uhm...creo que voy a pedir otra ―balbuceó mirando su copa vacía, dejándola sobre la mesa antes de parpadear y ver a Jimin a unos pasos de distancia.


―No creo que debas hacerlo, ya has bebido lo suficiente ―arqueó ambas cejas cuando revisó la botella que estaba completamente vacía―, ¿no quieres dormir?


Jungkook casi ronroneó al sentir al mayor acariciar su mejilla; ciertamente no se encontraba en sus cinco sentidos, aunque todavía conservaba un poco de cordura. Sólo tenía un poco de sueño, así que asintiendo dejó que Jimin tomase su mano para guiarlo a la cama entre tropezones suyos, cayendo sentado bruscamente sobre las sábanas.


Colocando ambas manos en sus mechones largos, Jungkook soltó un gruñido. Había bebido vino del más caro, pero al contrario de estar ebrio se sentía un poco adormecido, por ende casi sin ánimos. Además su garganta rogaba agua por hablar durante horas delante de la cámara posterior al concierto.


Sin embargo, unas manos jugando con el borde de sus short le hizo abrir tan sólo un poco sus ojos, encontrando a Jimin estudiando su entera anatomía con su labio entre los dientes, mirando al final los grandes ojos de Jungkook. Pensó e imaginó rápidamente como se sentiría dominar a su menor como hace tiempo había querido; idealizó, estudió, y sintió la suave piel del pelinegro contra sus nudillos cuando tomó los bordes de las prendas inferiores y las deslizó hacia abajo, sobresaltando al cuerpo que yacia en la cama ahora semidesnudo.


Primero quería verlo sin prenda alguna; luego lo besaría y le daría caricias como se merecía.


―¿Q-qué...Jiminie? ―murmuró cuando su holgada camiseta azul fue sacada, alborotando mas su cabello.


Completamente exhibido ante Jimin; quien con adoración lo acarició desde las pantorrillas hasta sus gruesos muslos, hundiendo ligeramente sus dedos en la carne blanca que tanto le gustaba. Por un momento evitó tocarle la entrepierna, por lo que sus manos se deslizaron hasta los costados para no hacerlo; viajando por las caderas que le enloquecían hasta que el camino se volvió estrecho en un paso curvilineo. Jodida mierda, su cintura. Aquella que le causaba la perdición cada vez que la mirada o siquiera la abrazaba.


Aunque si Jimin era completamente sincero, todo el cuerpo de Jungkook era parte de lo que amaba, más su personalidad tierna y atrevida; su sensibilidad y su fuerza; sus ganas de complacer a hyung y protegerlo de todo. Si no estaba perdidamente enamorado de Jeon Jungkook, podría irse al infierno por voluntad propia. Mientras tanto, su corazón latía frenético estando a su lado, así que podía confirmar que si lo amaba. No obstante ahora, Jimin también se permitía amar la manera en que el cuerpo del pelinegro se removía tiernamente ante los besos que le brindaba a su marcado abdomen.


―Lindo ―masculló antes de succionar la piel que cubría sus costillas, ganando un gemido. Seguidamente fue mordiendo y saboreando la piel de su pecho, trasladándose a una de sus protuberancias algo oscuras, completamente rígidas para el deleite de su sinhueso.


Jungkook balbuceó lo poco que el alcohol ingerido le permitía, quejándose dulcemente mientras sentía a Jimin arañar sus abdominales con ligereza, haciendo estremecer su cuerpo.


Jimin podía sentir ahora a un Jungkook excitado contra su abdomen, con sus ojos brillosos en dirección al techo al no tener ningún pensamiento coherente en ese entonces, moviendo la cabeza de un lado a otro cada tanto. No podía pensar en nada, ni siquiera en por qué Jimin buscaba meterse entre sus piernas, comenzando a besarle el cuello con ganas.


Jungkook era grande, si, pero también era suave por donde sea que lo tocase, con piel firme y blanca libre de vello. Muslos gruesos y un trasero perfecto para moldear, apretar y azotar, redondo y con el suficiente tamaño para ser bonito y quedar bien con el grosor de sus muslos. Jimin acabó por encajar sus dedos en la curva de la espalda baja que se formaba en Jungkook, presionando su cuerpo con el suyo.


―Mhm... ―el pelinegro frunció el ceño mientras retorcía los dedos de sus manos, sintiendo las mordidas que el mayor iba creando en su cuello.


Sabía que era Jimin, pero se sentía débil y vulnerable luego de beber tal cantidad el sólo, porque no poseía la suficiente fuerza ni siquiera para levantar la voz. Quería dormir, lo necesitaba. Su mente se sentía lo suficientemente adormilada como para saberlo.


―N-no...―sollozo intentando apretar sus piernas entre sí, sin embargo la cintura de Jimin se lo impedía.


―¿No, qué, cielo? ―arqueó una ceja, arrodillado entre aquellos bonitos muslos, los cuales acarició con amor.


―N-no qui-quiero...―llevó sus manos a las de Jimin para alejarlo, sin embargo este le golpeó las manos, logrando que el pelinegro las llevase a su pecho.


―¿Qué es lo que no quieres? ―murmuró haciéndose el desentendido, deslizando su mano derecha hacia la erección del menor, rodeando la base con ligera firmeza; tirando de ella hacia arriba suavemente logrando sacarle otro quejido. Grueso y rosado entre sus dedos, bonito como el resto de Jungkook― te ves tan vulnerable ahora, Jungkookie ―sonrió con malicia, bajando la mano hasta apoyar la palma sobre los testículos y rozar con su dedo medio la entrada del pelinegro. Con aquella acción Jungkook sollozo, sintiéndose tocado en el lugar correcto, pero en su mente todo se resumía a casi ningún pensamiento coherente.


Siempre había sido él; quien llevaba el ritmo, quien estaba arriba y quien se encargaba de abrirle las piernas a su hyung. Por más sucio que pudiera sonar, él lo hacía porque Jimin se veía tan bien recibiendolo en su interior que no podía hacer otra cosa; Jungkook no era quien recibía movimientos que lo mantenían sensible, no era quien debía soportarlo cuando se volvía realmente salvaje al punto de no soportar el placer.


Él era hombre, así que lo que hacía era correcto para sentirse como tal.


Y Jimin sólo quería demostrarle lo que en su mentecilla decía ser un hombre. Sacando a relucir una faceta sumisa y dependiente de él.


En toda la relación Jimin lo recibía, y no por aquello dejaba de ser un hombre. Maldita sea. Cuanto detestaba los estereotipos.


Jimin lo escuchó decir algo ininteligible cuando retomó su camino de caricias con su mano disponible mientras que la otra se mantenía acariciando sus pliegues, amenazando con presionar hacia dentro; Jungkook sólo apretó sus manos en su propio pecho, gimiendo cuando un suave vaivén comenzó en su erección. Jimin se deleitó con la vista que le proporcionaba el menor, y presionó el pulgar en la punta hinchada de su miembro, haciéndole temblar. Sus abdominales ondeando con frecuencia, recibiendo atención es sus áreas más sensibles. Y es que para Jimin, tener a Jungkook así de sensible, sobre la cama sin prenda alguna cubriendo su precioso cuerpo, lo llenaba de satisfacción, sintiéndose poderoso más bien.


―Ahora serás un buen chico, y te quedarás quieto un momento, ¿si? ―le acarició la mejilla, recibiendo una mirada brillosa.


Luego se levantó de la cama para dirigirse a su maleta, sin embargo cuando logró hallar lo que buscaba entre su ropa, Jungkook se volteó boca abajo algo atontado, gimiendo cuando su erección se frotó en las sábanas al momento de querer alcanzar su playera. Un repentino peso en la parte trasera de sus muslos le hizo detenerse, jadeando cuando Jimin lo presionó desde su espalda baja contra el colchón para detener sus movimientos, dejándolo a la expectación.


―Eres un chico tan malo, bebé ―un susurro ronco llegó al oído de Jungkook, y algunos cabellos rozando su cuello le causaron escalofríos.


Sólo que, un fuerte azote sobre su firme trasero le hizo reaccionar, sintiendo el ardor que le mantenía consciente de la situación a pesar de mantener sus acciones débiles. Sentía que Jimin podría hacerle lo que quisiera, y diablos que sería así. Una mano sobre la espesa mata de cabello oscuro fue un indicio, cuando su rostro fue empujado al filo de la cama; comenzó a recibir más golpes en su trasero y sus muslos que le hacían gimotear contra las sábanas que mojaba con la saliva que brotaba de sus labios mojados.


Dejándolo destruido porque su mente viajaba lejos, quedando a la mereced de Park Jimin con un poco de esfuerzo. Quedando ridículamente humillado con su rostro enterrado en el colchón, y la saliva que mojaba su mentón y formaba un pequeño rastro húmedo en la tela. Jimin continuó brindando duros azotes hasta que su piel pálida pasó a ser de un rojo furioso, con la marca de sus dedos, y ligeros arañones; sollozó, se retorcía con frecuencia bajo el mayor que para ese entonces parecía ser más fuerte.


No hay que subestimar a ninguna persona, eso pensaba Jungkook.


Jimin pasó su lengua por la hilera superior de su dentadura, presionando el bulto que se formaba en sus pantalones contra el trasero desnudo del pelinegro, bajando a dejar una rastro de marcas a lo largo de aquella suave espalda, lamiendo su cuello, y presionando la cintura delgada de Jungkook hasta que el miembro de éste se presionó fuertemente entre su abdomen y la cama, mojándose con el líquido preseminal que brotaba de la ranura. Tan doloroso y duro; Jungkook sólo soltó bajos quejidos mientras su cuerpo era marcado por las manos y labios de Jimin, chupando y mordiendo todo a su paso; azotando su parte inferior hasta dejarle la piel ardiendo, tan bonito a los ojos del castaño.


―Basta de juegos previos ―dejó un suave beso en la oreja del menor, antes de enderezar su cuerpo y girar el de Jungkook boca arriba.


Con un rastro de saliva hasta su mentón, Jungkook vio al mayor entre su vista llorosa, lloriqueando cuando sus piernas fueron abiertas por completo, dejándolo vergonzosamente expuesto. Siendo la primera vez que Jungkook tomaba aquel rol, se sentía altamente avergonzado, con el alcohol aún presente en su sistema que le impedía usar la fuerza que tenía para cambiar las posiciones.


Observó como Jimin mojaba sus dedos con el lubricante que solían utilizar ambos, dirigiendo estos a su cavidad estrecha mientras lo miraba profundamente. Jungkook se quejó, sintiendo la intromisión de los dedos que eran casi como los suyos, pero un poco más gruesos; hundiéndose tan profundo dentro suyo que le hacía arquear la espalda, perdiendo los estribos poco a poco.


Jimin estaba llenándose de satisfacción por los grandes ojos llorosos que lo observaban desde abajo, haciendo muecas con su rostro tierno que lo ponían aún más deseable.


Ya no lo soportaba.


Lo necesitaba.


→Jk!btm; Jm!top; contenido explícito:

Smut; narración explícita con subspace, rough sex; sobreestimulación; aftercare; Fluff.


Sin más que decir, disfruten 💕



Jimin movió tres dedos contra la próstata de Jungkook, y este chilló queriendo encoger su cuerpo, dolorosamente estirado. Cada ciertos momentos Jimin debía mantener sus piernas abiertas, por lo que, al final, decidió mantener una de ellas sobre el pecho del menor, dejándolo abierto, y observando mejor como sus dedos eran engulllidos por la estrechez de Jungkook.


Faltaba poco para que el poder que sentía, llenara su cuerpo por completo; estando en una situación que había deseado por mucho tiempo y por fin podía vivirla. Tener a Jungkook retorciendo su cuerpo desnudo y sudoroso sobre la cama, haciendo brillar la piel pálida que estrujaba entre sus dedos, dejándole marcas rojizas. Sin dudas no lo cambiaría por nada del mundo, no cambiaría la manera en la que Jungkook podía mirarlo con los ojos brillando como estrellas, anhelando algo que no tenía idea. Tampoco sería capaz de dejar de acariciar las zonas de su anatomía que ciertamente lo volvían loco; algo tan obvio a estas alturas.


―Eres tan precioso, cariño ―alabó con voz ronca, presionando sus dedos tan profundo como pudo incluso cuando sus nudillos tocaron los pliegues del menor, arrancándole un sollozo― eres un ángel ―lo miró con adoración, notando como sus piernas temblaban más que antes, y su espalda formaba un arco perfecto, tirando la cabeza hacia atrás―. ¿necesitas correrte? ¿quieres hacerlo?


Masajeó con fuerza la próstata hinchada del menor, escuchándolo ahogarse en sollozos y lloriqueos.


―S-si...mhg...hyu-hyungie~ ―sobresaltó su cuerpo y chilló cuando el placer comenzó a crecer en su vientre de forma violenta― ¡a-ah! ¡ah!


Jungkook jadeó con fuerza cuando su mente comenzó a nublarse y sólo podía sentirse húmedo por todos lados, con la presión en su vientre que le advertía lo que pasaría pronto si Jimin no dejaba de abusar de aquel punto que estaba haciéndole perder la cabeza; jamás había sentido algo igual y al parecer, resultaba aún más afectado que el mayor. Sus grandes ojos llorosos derramaban lágrimas como cascadas y el cabello picaba en su rostro, retorciéndose con brusquedad y sobresaltándose de igual forma cada tanto, cuando el placer lo atacaba repentinamente.


Era observado por Jimin, quien se mantenía maravillado ante lo que pudo convertir de Jeon Jungkook, o lo que pudo sacar de él, porque este también era Jeon Jungkook; tan sensible y hermoso.


Cuando el pelinegro comenzó a gimotear con más insistencia, fue que comenzó a ingresar su cuarto dedo y tuvo que sostener una de las piernas de Jungkook con fuerza, cuando los espasmos violentos comenzaron y con él la respiración agitada al punto del mareo. Se colocó prácticamente sobre su cuerpo y sostuvo el miembro húmedo del menor, colocando su pulgar maliciosamente sobre la ranura que brotaba líquido pre-seminal.


De esa manera fue el punto culminante de Jungkook, sintiendo la bruma y el ligero dolor, la pesadez al no poder liberarse como debía haberlo hecho. Con el cuerpo temblando, acabó por soltar en un suave llanto.


―Eso es...―la voz inconfundible del mayor le llegó algo distorsionada, diciendo alagos para él― ...eres un buen chico... [...]...¿puedes sostenerlo por mí?... [...]...cielo?


Jimin frunció el ceño algo inseguro, al parecer Jungkook no lograba procesar las palabras; su cuerpo sufriendo ligeros temblores mientras sus piernas se apretaban entre sí, curvando los dedos de su pies. Con su mano disponible acarició el rostro mojado del menor, quitando el cabello de allí, dejando su bonita frente al descubierto. Sus ojos casi cerrados parecían perdidos, así que se inclinó a dejar un beso sobre su nariz, subiendo hasta la frente, siendo amoroso con su chico.


Necesitaba devolverlo a la realidad y así terminar con lo que tenía planeado.


Al parecer Jungkook llevaba un gran estrés dentro. Uno que por mucho tiempo le había privado de hacer ciertas cosas o comportarse de otra manera; Jungkook creció sin darse cuenta, obligándose a volverse correctamente maduro de un momento a otro. De esta forma, ciertamente no era malo, y era muy lógico, el hecho de que el pelinegro haya sacado a flote todo lo que era ahora. Tan perdido y hermoso, sensible y sin ser juzgado ni un poco.


Jimin continuó besando las áreas más sensibles de su piel con amor, sintiendo las lágrimas de Jungkook caer en su rostro. Los delgados dedos del chico entrelazados en su propio pecho. A los ojos rasgados del mayor, parecía ser un pequeño ser maravilloso que se complementaba con él a la perfección; lo miró con adoración, a punto de darle lo que merecía.


―Todo estará bien, bebé. Todo estará muy bien ―aplicando un poco de fuerza logró separar las piernas del chico, metiéndose en medio de ellas― ¿Jungkookie? Necesito que vuelvas conmigo, cariño. Vuelve con hyung, todo estará bien.


Acarició suavemente la pierna del chico, apretando la zona de la pantorrilla y bajando hasta el tobillo, repitiendo el camino por toda la extensión.


―Hyu-hyung ―susurró quejándose― du-duele...hyungie~ ―llamó con voz ronca, actuando perdidamente lindo. Queriendo presionar las piernas y mirar a su mayor entre su vista nublada, aún sintiéndose confuso.


―¿Quieres liberarte, bebé? ―presionó la cintura del menor contra el colchón, sin quitar su dedo de la punta de la erección que pesaba en Jungkook.


Este se quejó con el vientre doliendo, sacudiendo perezosamente la cabeza.


Jimin entonces se bajó el short como pudo, quedando con su camiseta por el momento. Su miembro alzándose, brillante y sonrojado contra su abdomen bajo, listo para arremeter contra Jungkook. Podía disfrutar tener una polla dentro, sin embargo, lo que estaba a punto de hacer quizás se volvería una cosa de sus favoritas, tal como tener de Jungkook sobre él.


Mientras sea con Jungkook, él sería felíz.


Sin mas, haciendo uso de su fuerza, pasó uno de sus brazos rodeando la cintura del pelinegro, alzando la cadera del mismo hasta que tuvo su trasero sobre los muslos. Separándole aún más las piernas, teniéndolo expuesto; la zona de su entrada brillando por el lubricante y maltratada por los dedos del castaño. Aunque Jimin sabe que Jungkook terminaría peor que con sólo sus dedos.


Fue descuidado en cuanto abrió la tapa del lubricante y dejó caer un poco sobre los pliegues de Jungkook, tomando la punta de su erección entre los dedos y alineandose, presionando hacia abajo contra el agujero dilatado, mientras Jungkook se quejaba asustado. Entonces, Jimin tenso la mandíbula, abriéndose paso entre las derechas paredes que lo succionaban más adentro.


Una sensación sumamente satisfactoria que le llenaba de poder; sintiendo el placer, el control y el amor hacia Jungkook. Algo más que sólo sexo; se trataba de que estaba amando a su pequeño, aunque de una manera algo peculiar, pero lo hacía; mientras tanto Jungkook podía sentir que tan profundo era el amor que recibía. Algo doloroso pero que era superado por el éxtasis.


Algo que le hacía sentirse pequeño ante su mayor.


―Eres lo más maravilloso que me dio la vida, bebé ―jadeó, acariciando la cadera de su chico―. Aunque ahora, sólo quiero amarte tan fuerte.


Jungkook gimió fuerte en cuanto Jimin levantó la cadera, dando junto en su punto enteramente sensible. Lo siguiente que sucedió, es que su miembro fue liberado por fin, y tiras de líquido nacarado mancharon su pecho. Jadeando y arqueando la espalda por el repentino clímax, en lo que Jimin presionaba más y más contra su próstata, maltratando la glándula cruelmente.


El placer no cesaba, creando dolorosas corrientes que lo mantenían temblando y gimiendo. Sollozando tan bonito.


―Sólo continúa presionandome así ―Jimin se quitó la camiseta rápidamente, dejando a la vista su cuerpo casi tan trabajado como el de Jungkook; con una ligera capa de sudor que le hacía brillar. Su corto pelo castaño revuelto y algunos mechones pegados a su frente, mientras gotas de sudor le caían por los costados.


Mantenía una mirada peligrosa que dejaba atrás toda ternura; agarrando fuertemente la cadera del pelinegro, comenzando un cruel vaivén.


Ni tan lento ni tan rápido, pero fuerte. Abusando de la sensibilidad de Jungkook a medida que los minutos pasaban y la necesidad le empujaba a embestir más duro.


Teniéndolo como siempre quiso. Llorando en su lugar, volviendolo una pequeña cosa desesperada en medio de dolor y placer.


Jungkook jadeó entre lágrimas cuando el mayor se retiró y suavemente lo volteó boca abajo, tomando los costados de su trasero para alzarlo bruscamente, dejándole el pecho contra el colchón en unos pocos movimientos. Jimin realmente se sentía bien haciéndolo, y el menor se veía hermoso en aquella posición; por lo tanto separó ambas mejillas del trasero del chico, presionando hasta que estuvo dentro nuevamente, consumiendo los sonidos dulces que se escapaban de Jungkook, mientras este estrujaba los bordes de la cama como si su vida dependiera de ello.


Jimin estaba siendo tan malo con él; ajustando los agarres en su cuerpo maliciosamente y empujando más duro hasta que tuvo al menor llorando y babeando contra el colchón, sintiendo como se movía su cuerpo constantemente. Con el libido tan alto como para controlarlo y el mayor arremetiendo contra aquel lugar que le hacía tener espasmos cada algunos segundos, gimiendo.


Su pálido cuerpo le pertenecía a Jimin; entonces no pudo hacer más que chillar contra el colchón húmedo cuando unos dedos se enredaron en sus largas hebras oscuras, hundiéndole el rostro en las sábanas, tomándolo al ritmo que él quería. Logrando que la curva de su espalda se acentuara cuando empujó su pecho más abajo, jodiendolo desde atrás bruscamente.


Jungkook se sentía acabado; y Jimin jadeó con su cadera quemando, siendo llevado al límite. Los sonidos bruscos de piel con piel sumado a los fluidos, y el llanto del pelinegro en consecuencia de la sobreestimulación.


La hinchada punta de su erección abusando de las terminaciones nerviosas una y otra vez, chocando en ese punto. Al final su mano presionó aún más la cintura estrecha del menor, dejando la zona rojiza al igual que su trasero. Maldición.


De tan sólo mirar como se perdía dentro de su pequeño, su único instinto fue acelerar sus movimientos, escuchando los quejidos de Jungkook intensificarse.


―Eso es ―gruñó presionandolo mas contra el colchón, sintiendo sus temblores y la manera en la que apresaba intensamente su eje.


Jungkook quiso alejarse de aquella sensación tan abrumadora, podía sentirla más que antes, estaba tan sensible; no obstante Jimin mantuvo sus piernas abiertas cuando se corrió, sintiéndose tan húmedo y cansado que sólo pudo guardar silencio al momento que el castaño se hundió en él una última vez, manteniendo un firme agarre sobre sus caderas y dejándolo contra su pelvis, corriendose.


Sólo podían oir sus respiraciones agitadas junto a los suaves sollozos de Jungkook.


El cuerpo del pelinegro sufría algunos temblores mientras sus manos eran apresadas por su propio pecho contra el colchón, sin embargo eso acabó cuando, cuidadosamente, el mayor se deslizó fuera, tratando de ignorar como había dejado a Jungkook ahí atrás; posteriormente lo giró boca arriba con la misma delicadeza, sintiéndose pleno cuando lo observó: el sudor le hacía brillar la piel mientras que en su torso marcado, yacían evidentes pruebas de su climax; marcas rojas lo adornaban también, y su tierno rostro poseía una expresión cansada, mirando con sus ojos brillantes apenas abiertos. Rastros de lágrimas en él que lo hacían ver ciertamente hermoso y un poco apenado por la saliva que rodeaba sus hinchados labios, cayendo por su mentón.


Jimin no supo más que acariciar sus cabellos enredados, recostandose a su lado con uno de sus codos aguantando su peso.


―Un día de estos vas a matarme, cielo. No puedes ser más adorable ―se inclinó a susurrar en su oído, besando ahí mismo―. ¿puedes oirme? Te amo demasiado ―le acarició la mejilla con su nariz, abrazando la cintura del menor. Estaba feliz― ven aquí, creo que podremos limpiarnos luego.


Con suavidad y algo de ayuda de Jungkook, ambos pudieron hacerse lugar bajo las sábanas; siendo Jimin quien abrazaba al silencioso pelinegro para luego tomar un pañuelo y poder limpiarle el rostro, colocando él mismo las manos del menor en su cintura, y el rostro del chico en su cuello. Al final del día había podido poseer a Jungkook y sacar a flote una parte escondida de él, una parte sensible y a la vez necesitada. Sonrió cuando el menor ajustó el abrazo entre ambos, durmiendose después.



jpg.


Jungkook además de sentirse totalmente adolorido, tampoco supo con que cara mirar a Jimin.


Simplemente a su mente vienen recuerdos de él bebiendo mientras transmite en directo; y luego como el mayor quitaba sus prendas una a una. Y para cuando pudo darse cuenta, tenía un par de dedos dentro y luego una polla que literalmente le desató el llanto en medio de sucios sonidos por parte suya y también del ambiente. Diablos, no. Literalmente no conocía esa parte suya, aunque muy en el fondo algo le decía que se había sentido bien. Sólo con pensar aquello se sonrojo furiosamente y unos brazos se apretaron alrededor suyo, acurrucandose más.


―Jungkookie, ¿cielo? ―el castaño tiró atrás el cabello del menor, alejándose un poco para poder mirarlo con una pequeña sonrisa en su rostro.


Jungkook mordisqueó sus labios como una acción típica de él.


―Mis ojos arden ―carraspeó un poco, sintiendo la garganta seca―. Tengo sed, hyung.


Jimin dejó de abrazarlo antes de sentarse e inclinarse a tomar una botella de agua, en tanto Jungkook pudo ver el trasero desnudo del mayor. De nuevo recordó que sorpresivamente que quien resultó jodido esta vez fue él. No tenía ningún argumento para defenderse de ello.


―Prepararé un baño para ambos, Jungkookie.


Sonrió antes de desaparecer del cuarto, dejando a un pensativo Jungkook; con su mente algo confusa hasta que estuvo dentro de una bañera frente a Jimin, presionando sus piernas entre sí vergonzosamente.


―¿Puedes abrir las piernas para mí? Necesito limpiarte ―dijo jugando con el jabón entre sus manos― anoche tampoco fuiste tan obediente, así que ahora puedes serlo ¿no?


Se arrodilló en su lugar mientras Jungkook lo miraba apenado, abriendo lentamente sus piernas.


―Puedo hacerlo yo mismo ―balbuceó, viendo como el mayor se ubicaba entre sus muslos.


―Debes sentirte adolorido, dejame hacerlo.


El pelinegro respiró entre temblores cuando la mano de Jimin se perdió en el agua, y pacientemente lo liberó de rastros pegajosos. Comportándose sumamente amoroso con él, en lo que Jungkook no sabía que decir o pensar.


Simplemente dejándose hacer por una vez en su vida, y sintiendo su cuerpo ligero.


Sólo espera que nadie lo haya oído, aquel privilegio sólo pertenecía a Park Jimin.









Si tan solo a Jimin le hubiesen dicho que Jungkook se volvería más dulce y amoroso, en realidad se reiría demasiado.


Porque mierda, realmente estaba mucho peor que antes.


Han pasado semanas luego de aquella noche, y la salida de Jungkook fue actuar como si nada pasó, y Jimin realmente no sabe cómo responder ante eso; además de que todo se volvió peor para el ahora rubio. Cualquiera podría darse cuenta, por lo brusco que estaba siendo jodido por Jungkook en este momento. No sabía si era una especie de castigo, pero joder, ahora solo podía recibir la polla del pelirrojo que ingresaba con violencia en su cuerpo, más Jungkook tapándole la boca. El mocoso estaba tomando cartas en el asunto.


-Suficiente -sorbió su nariz, siendo volteado boca abajo, el cuerpo del menor acomodándose detrás-. ¿E-esta es tu manera de vengarte?


-Me gusta joderte.


Sostuvo las manos de Jimin, jodiendolo de nuevo. Buscando algo que sentía que hacía falta, algo que le enojaba y que por eso, se comportaba tan duro con su hyung. Necesitaba hacerlo.


El mayor, por otro lado maldecía en su mente al menor. Este era un obstinado de primera; en realidad, siempre lo había sido, sin embargo estaba sobrepasando los límites, comportándose como un chiquillo caprichoso que necesita tener las cosas bajo su control, y Jimin sabía, que Jungkook necesitaba volver a follarlo para buscar esa estabilidad nuevamente, una en donde es el idol maknae que ejerce dominancia en su Hyung.


Solo que, Park Jimin le daría una grandiosa lección al respecto, y le demostraría quien era dominado; y quien dominaba.



Al estar en Estados Unidos para cumplir con ciertas entrevistas y demás actividades, Jimin no podía estar más feliz de tener cuartos individuales.


Aquella noche habían llegado tarde, y se encontraban muy cansados; aunque fue realmente gratificante haber pasado un buen momento en el escenario de iHeart, sobre todo porque no había sido nada forzado, solo todo muy alegre. Sin embargo, el rubio solo pudo pensar en una sola cosa durante esas horas que transcurrieron:


Jeon Jungkook.


El pelirrojo se había lucido completamente al elegir su vestimenta, ganándose más de un elogió, y por supuesto, el par de ojos de su novio recorriendole el cuerpo descaradamente. Claro que no se dio cuenta de esto último. Jimin solía ser más disimulado entre los dos. El punto es que Jungkook, desde la mirada de Jimin, vestía unos pantalones de vestir que se le apegaban a sus fuertes piernas, haciéndole lucir muy bien, sobre todo cuando desde sus muslos hacia arriba, se formaban dos curvas que creaban el camino a su estrecha cintura, sus caderas notándose más así, por el cinturón que mantenía la camisa azul cielo dentro de sus pantalones. Y joder, aquello también aportaba al hecho de que su espalda baja creara más marcada la curva que daba lugar a su respingado trasero, el cual lucía más grande últimamente (porque lo era), y también era firme por los ejercicios.


Si, Jimin lo había estudiado muy bien una y otra vez.


Y fue durante la vuelta al hotel, que no pudo evitar colocar una mano sobre el muslo del menor, hundiendo ligeramente los dedos en la carne interna del muslo. Sin darle una mirada siquiera. Esta vez no dejaría que Jungkook bebiera ni un trago de alcohol, todo sería con su plena conciencia muy activa, muy presente y muy alerta a lo que sentiría. Lo conocía de pies a cabeza, lo suficiente para saber cómo actuar, y como tenerlo bajo su poder para no volver a dejar que los pensamientos estúpidos invadieran la mente del pelirrojo. Para doblegarlo y hacerle saber que estaba bien, que podía hacerlo sin ser juzgado.


Ambos guardaron silencio el resto del camino, y cuando llegaron al hotel, simplemente caminaron a la habitación de Jimin, en donde Jungkook dormiría como muchas otras veces.


Al entrar, el rubio tomó un poco de agua antes de despojarse de su chaqueta roja, mirando a Jungkook.


-Iré a darme una ducha -avisó, notando como el menor enseguida llevaba sus delgados dedos a los botones de su propia camisa. Jimin quiso reír, pero no lo hizo- no vendrás conmigo -observó el ceño fruncido del chico- quiero ducharme solo -murmuró entrando al baño.


-Pero quiero ir contigo -hizo el deman de entrar con el mayor, pero este le impidió el paso en el umbral de la puerta.


-Dije que no -aclaró seriamente- siéntate en la cama y espera que salga. No quiero escuchar que te muevas de ahí -advirtió, empujando ligeramente el pecho del pelirrojo para cerrar la puerta sin golpearlo, esbozando una sonrisa torcida mientras iba despojándose de sus prendas.


Fueron varios minutos bajo el agua tibia, tal vez haciéndolo a propósito para desesperar un poco a Jungkook; el rubio sabía muy bien el efecto que tenía su cuerpo descubierto en él. Estaba plenamente satisfecho y orgulloso de que el menor lo deseara con tal magnitud, siempre buscando tocarlo e incluso no le importaba ser demasiado obvio, siempre tocaba a Jimin.


Para cuando salió del baño, quiso sonreír al ver a Jungkook sentado en la cama, mirando el suelo. Sin embargo, sus grandes ojos no tardaron en cruzarse con los más pequeños de su hyung; bajando después por el cuerpo seco pero envuelto en una toalla desde su cintura. Los orbes del pelirrojo brillaron, sin despegar la mirada del mayor.


-Puedes ir ya, kookie -susurró volteando hacia su maleta abierta sobre el sofá, brindándole una maravillosa vista de su trasero cubierto por la toalla.


Entonces fue mientras buscaba sin interés entre su ropa, que sintió los brazos de Jungkook envolver su cintura, y los labios del mismo conectándose a su nuca. Un fuerte pecho presionando en su espalda, y...


Oh mierda.


Jimin arqueó una ceja al sentir un bulto contra su coxis. No podía creerlo.


-Hyung, vamos a la cama, por favor -murmuró tirando del mayor, caminando hacia atrás aún abrazándolo.


-¿Jungkookie quiere follarme? -sonrió de lado cuando el pelirrojo comenzó a besarle el cuello, siendo rápido al arrancar la toalla que lo cubría, abrazando su cuerpo más cerca.


Jimin gimió ante el contacto de la ropa del menor con su cuerpo desnudo, aguardando tan solo unos instantes, dejando que Jungkook se ilusionara un poco. Las manos grandes de este paseándose por ambos de sus muslos, empujando su reciente erección entre ambos glúteos del rubio, mordiendo su cuello.


-Quiero follarte, ahora -jadeó volteando a Jimin para quedar frente a frente, tomando sus labios enseguida en un beso ferviente, sosteniendo su nuca para que no se separe, y tomándolo de la cintura para hacerlo caminar hacia atrás.


Ambos cayeron sobre la cama y Jungkook abrió las piernas del rubio bruscamente, dejándolas a los labios de su cadera. Mientras Jimin esperó tan solo un poco más, disfrutando igualmente la pasión con la que el pelirrojo besaba y mordía su cuello.


-Dime como quieres follar a hyung -jadeó- dímelo, Jungkookie.


Con un gutural gruñido, este habló.


-Primero quiero tu boca en mi polla -susurró en su oído- luego quiero comerte, y por último joderte boca abajo, ¿Quieres eso, Jiminie hyung?


Jimin mordió su labio inferior, buscando la mirada de Jungkook hasta quedar a centímetros de su rostro. Ambos demostrándose el deseo mutuo.


Oh, y si Jungkook quería que eso sucediera, claro que lo haría.


-Si quiero eso, Jungkookie~ -acarició su mandíbula, notando las pupilas de este dilatarse aún más- desnúdate ahora.


Con una sonrisa llena de perversión, Jungkook acató la orden, levantándose de la cama para comenzar a desabrochar su camisa, dejándola caer por sus fuertes hombros hasta el suelo; siguiendo con sus pantalones y zapatos. Por último, su miembro saltó contento de su ropa interior, rebotando contra su vientre ante el pensamiento de que una vez más estaría sobre su hyung, sintiendo su calidez rodearle. Jamás tendría suficiente de Jimin. Y se lo demostró cuando volvió a colocarse sobre él; ambos gimiendo por el roce que crearon sus erecciones, besándose de nuevo.


Sin embargo, la mente de Jimin tenía otros planes, y Jungkook lo supo en cuanto en un arranque de fuerza, volteó a ambos quedando a horcajadas del pelirrojo, agarrando las muñecas de este para colocarlas a los lados de su cabeza, acabando por dirigirle una mirada llena de lascivia y tensión, de travesura.


-¿Qué...?


-Silencio -lo cortó el rubio, inclinándose hacia su bonito rostro- no estés nervioso, Jungkookie, después de todo haremos lo que tú querías -le sonrió, observando la confusión en aquellos grandes ojos- solo que esta vez será...¿Un tanto diferente? Si, creo que esa es la expresión correcta.


-Si es así, puedes soltar mis manos ahora -murmuró sintiendo como los dedos del mayor se encajaban más fuerte en sus muñecas. Algo que verdaderamente le sorprendía, quizás porque jamás había pensado en la fuerza que podía llegar a tener este- hyung.


El mencionado sólo rió un poco, besando el cuello suave del menor, sintiendo el suave aroma a loción de bebé; comprobando que aún la usaba para cuidar su sensible piel. Chupó casi inconscientemente hasta dejar una que otra marca, escuchando los suspiros profundos y entrecortados que soltaba por ser una zona erógena, aunque no tanto como lo que se encontraba más allá de sus clavículas. Algo que recibió la total atención de Jimin pero que asustó a Jungkook, quien intentó soltarse y estando a punto de hacerlo; porque ambos eran fuertes y ambos podían luchar, sin embargo, las palabras del mayor eran aún más potente que sus acciones.


-Voy a chuparlos, ¿no quieres eso? -susurró, encantado como su respiración chocaba con uno de sus pezones, este erguido aún más como una pequeña piedra.


-Deberias estar chupando mi polla -masculló, mirando como Jimin chasqueaba su lengua antes de pasar la misma sobre su protuberancia, lentamente- n-no hagas eso...


-Te gusta -probó morder con sus dientes frontales, notando como el pecho del menor subía ante la profunda respiración que estaba tomando- solo quedate quieto.


-Tú suéltame -forcejeo.


-No lo haré -agarró sus muñecas más fuerte- maldita sea, quieto.


-¡No!


-¡Voy a follarte así que cierra la puta boca! -exclamó cerca de su rostro, sintiendo que dejaba de luchar, sorprendido.


-N-no...


-Tú serás quien chupe mi polla -susurró tomando el otro pezón en su boca, siendo un poco rudo.


-No, hy-hyung...


-Luego voy a encargarme de tu lindo trasero y luego voy a joderte -dijo con sus labios besando el esto de su torso, chupando su abdomen marcado.


Jungkook lloriqueó, con loa fugaces recuerdos volviendo como golpes sin parar. Él estando débil y vulnerable mientras se comportaba como un bebé, literalmente llorando y siendo castigado; siendo dominado como jamás había pasado. De tan solo pensarlo los colores se le subían al rostro por la vergüenza que irradiaba. Aquello era algo que se negaba a aceptar, jamás diría que en el fondo le había gustado, y que las veces que se corrió le dejaron en un estado totalmente tranquilo y libre de preocupaciones. Un momento en el que él no hizo todo el trabajo, y después que se encargarán de él como lo hizo Park Jimin. No, Dios, realmente había sido una de las mejores sensaciones de su vida.


Y Jimin quería volver a repetirlo. Oh Dios.


Al volver a enfocar su vista, Jimin yacia sentado sobre su pecho, mirándolo fijamente. Aunque lo que causó un estremecimiento en su ser, fue el miembro duro del rubio muy cerca de su rostro, listo para adentrarse en su boca.


-Abre tu bonita boca para mí, cariño -murmuró con dulzura, acariciando con su pulgar el labio inferior del menor. Este ya estaba hecho una ternura, con el sonrojo en sus pómulos y los labios hinchados por los besos recibidos.


-Hyung...-negó con su cabeza, volteando su rostro hacia un lado.


-¿Pero si querías que yo lo hiciera? Vaya, kookie -suspiró, continuando con el agarre en sus muñecas al momento de colocar los brazos del menor a los costados del cuerpo de este, Jimin moviéndose para quedar con sus piernas sobre ambos brazos del pelirrojo, dejándolo sin escapatoria- abre tu boca -advirtió por última vez.


Y cuando Jungkook negó otra vez, Jimin tomó con fuerza su mentón, volteandole el rostro hacia arriba, mirándolo con la mandíbula endurecida.


-N-no...¡Nhg!


Jimin jadeó al sentir la cavidad bucal del menor rodearle, sosteniendole el rostro mientras veía sus maravillosos orbes llenarse de lágrimas, resbalando por el rabillo de sus ojos al deslizarse un poco fuera de su boca y adentrarse de nuevo hasta el inicio de su garganta. El rubio tuvo que colocar una mano en el colchón por su inestabilidad, mientras la otra tomaba esta vez los mechones rojos de Jungkook, dejándole la cabeza quieta.


Jungkook simplemente no podía hacer nada, solo sentir como el miembro venoso del mayor estiraba sus labios, estos llenándose de saliva con el pasar de los minutos, volviéndolos brillantes y rojos por el roce de pieles. Sintiendo el gusto ligeramente salado contra su lengua cada vez que el glande chocaba sobre ella. Suplicó con sus ojos entrecerrados, pero Jimin tenía su cabeza hacia atrás, su fino pecho y cintura brillando por el sudor. Estaba prácticamente ahogándolo, pero muy en el fondo para el pelirrojo se sentía demasiado bien, sentir como el mayor llenaba su boca, derramando presemen sobre su lengua y haciéndose más grande. Ejerciendo tal dominancia sobre él.


Una mano en su polla le hizo mover las piernas de repente, ahogando un gemido cuando Jimin apretó la base de su miembro, mirando los grandes ojos de su menor.


—Joder, de verdad te pone chupar la polla de hyung, cielo —soltó una risilla, gimiendo después. Ajustó el agarré en el cabello rojizo del menor, moviendo su pelvis en movimientos más rápidos y cortos, deleitándose con las demás lágrimas que brotaron de los grandes ojos ajenos.


Jungkook perdió la noción del tiempo, sólo sabía que Jimin estaba jadeando posiblemente a punto de correrse, y que su propia saliva ensuciaba alrededor de sus labios hinchados, mezclándose con presemen, haciéndole ver arruinado junto al sonrojo en sus mofletes. Aún no podía mover sus brazos.


—Vas a tragarlo todo, cariño —jadeó moviéndose más rápido, sintiendo la inestabilidad en sus caderas cuando siseó, corriendose con un jadeó; escuchando a Jungkook casi ahogarse con su eyaculación, sollozando como pudo mientras tragaba lo que podía del líquido espeso—, así es como lo haces tú en mi boquita, bebé —suspiró, saliendo lentamente de su cavidad bucal, masajeando su miembro para retrasar el final de su orgasmo, tiras de semen cayendo en los labios del menor, viendo como contraía el rostro en un sollozos.


Y Jimin podía jurar que era lo más hermoso del mundo; sus hinchados labios con una mezcla de saliva y semen, cayendo por su barbilla mientras el resto de su bonito rostro eran lágrimas y sonrojo, casi tanto como el color de su cabello desarreglado.


—Si con un oral quedaste así, no puedo esperar a follarte —susurró, bajando a besar su frente, deslizandose fuera del pecho pálido de este.


Lo siguiente que sintió Jungkook, fue un cuerpo sobre él y unos labios expertos yendo a besar su cuello, mordiendo a pesar de que se encogía de hombros para que no lo haga, chupando después y bajando por su torso. Otra mezcla de besos, mordidas y toques sobre su cintura, sus muslos. Mientras Jungkook apenas movía los dedos de sus manos, inquietas a los costados de su cuerpo. Jimin sabía que ya había caído, simplemente lo sintió tensarse al momento en que tomó sus rodillas y las levantó, separandole las piernas también, dejando a la vista lo que sus gruesos labios ansiaban por probar. Tan suave, lindo; el rubio se las arregló para mantener las fuertes piernas del menor abiertas, observando como su esfínter reaccionaba a sus respiraciones.


—No...¿qué harás? —lloriqueó, ladeando la cabeza.


—Voy a comerte —se encogió de hombros, lamiendo sus labios.


Jungkook se removió fuerte, jadeando y por fin quejándose al momento de sentir algo húmedo deslizarse alrededor de su entrada, luego unos labios chupando ligeramente la piel sensible. El centro de su estómago era el punto para recibir todas las sensaciones que le era otorgada, retorciéndose sobre el colchón, sintiéndose el centro de atención para su hyung. Todo su cuerpo temblando, caderas moviéndose inconscientemente y su falo chorreando sobre su vientre. Jimin sabía perfectamente lo que estaba haciendo con el cuerpo del menor, dándole un placer extraordinario, y sobre todo cuando forzó su lengua hasta tener contacto con sus paredes internas, escuchándolo gimotear con fuerza; luego la sacó un momento y mordió la piel de su trasero, marcando la carne con sus dientes, con hambre y rápido, volviendo a moverse al centro para adentrar de nuevo su sinhueso.


—¡Mucho! ¡Nhg, mu-mucho! —sollozó, curvando los dedos de sus pies. El sudor pegándole las sabanas a la espalda, incómodo.


Sin embargo, Jimin no se detuvo hasta sentirlo algo flojo alrededor de su lengua, chupando y mordiendo toda la zona. Estaba listo para recibirlo, según Jimin.


Toqueteo un poco con sus dedos los pliegues rojizos observando la reacción del menor, quien mantenía el ceño fruncido, sin haber limpiado su boca, apretando las sábanas entre sus delgados dedos.


—Voy a follarte ahora, ¿Si? —murmuró, yendo a besar los pálidos muslos del pelirrojo, mordiendo ligeramente con sus dientes frontales.


Jungkook no emitió palabra alguna, incluso cuando Jimin bajó sus piernas al colchón y lo tomó de la cintura para voltearlo boca abajo, subiendo su trasero y bajando su pecho al colchón. Realmente el ejercicio le había sentado bien, pues su trasero tenía forma y era grande, quedando bien con sus muslos fuertes.


—Cu-cuidado —murmuró sobre la sábana, sin querer ver al mayor por la vergüenza que tenía.


—Hyung tendrá mucho cuidado, bebé. Es increíble ¿cierto? —lamió sus labios, separando las mejillas de su trasero— a ambos nos gusta meterla y tener una polla en el culo —masculló divertido, alineandose.


—Hyung...¡Ah! ¡Le-lento! ¡Lento, hyung! —Jungkook lloriqueó contra los nudillos se sus manos, sintiendo el rápido empuje de su cuerpo cada vez que abría sus paredes internas con verdadera brusquedad, sin darle tiempo a acostumbrarse.


Definitivamente, que Jimin haya tomado el rol pasivo mucho tiempo, no significa que tenga un tamaño pequeño; y Jungkook eso podía confirmarlo más que nunca. O más bien, su trasero podía ser testigo, mientras se movía con fuerza, jadeando por el esfuerzo y presionando las caderas del pelirrojo, amando el arco que formaba su espalda suave.


Sus nalgas rebotando contra su vientre plano y las palmas que caían ahí mismo, marcando la piel pálida. Jungkook se quejaba, jadeando con las lágrimas nublandole la vista; siendo consciente, de que Jimin podía dejarlo hecho un desastre como quisiera y cuando se le antojara. Era la segunda vez y Jungkook estaba seguro de que podría llegar a pasar muchas más veces y de todas formas. De igual manera, con solo sentir el cuerpo del mayor junto al suyo le hacía saber que era lo correcto; incluso cuando se ponía rudo como ahora. Jungkook lo quería a Jimin de igual manera.


Y aunque fuese poco convencional ponerse sentimental en medio de una jodida, Jungkook así era y a Jimin le encantaba.


Aunque Jimin se sintiera caliente por la fuerte presión alrededor de su eje, y por el placer que le hacía cosquillas y arrasaba como olas su anatomía entera, también le daba igual si tan solo era con Jungkook. Le bastaba sentir su musculoso cuerpo tanto abajo como arriba de él; ambos sentían el gusto por ser cuidados y no se culpaban. A Jungkook Jimin le estaba enseñando precisamente eso ahora, que podía ser como quisiera y no ser juzgado.


Después de todo, eran pareja y no se burlarían de algo tan íntimo y serio.


Por el contrario, a la vista de Jimin, Jungkook se veía hermoso ahora, todo su cuerpo y rostro; las expresiones faciales junto a los sonrojos y lágrimas.


Y cuando Jimin embistió una vez más con fuerza, corriéndose dentro, abrazó por la espalda al menor, besando su piel entre suspiros cansados, escuchándolo gimotear mientras tiras de líquido espeso ensuciaban las sábanas. Jungkook se encontraba muy cansado para decir algo, y Jimin muy relajado como para hacer algo más que acariciar la silueta curvilínea del pelirrojo.


Jungkook definitivamente se sonrojo mucho más cuando fue consciente de todo al otro día, sin embargo, lo amoroso que fue Jimin con él le hizo entender, que no había nada de que avergonzarse.


20 de Septiembre de 2021 a las 14:40 0 Reporte Insertar Seguir historia
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